#56 5 ideas para aumentar la creatividad

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Hola, hola ¿cómo estás? Soy Karen Codner, periodista y escritora, te doy la bienvenida al programa 56 de Espiral, tu podcast de literatura y creatividad. Hoy voy a reflexionar sobre formas de aumentar la creatividad y de paso, la paz mental que a veces se nos hace tan esquiva. Pero antes de eso, como suelo hacerlo, te comparto un poco de mi vida.

Recuento personal

     ¿Por dónde comienzo? primero por el Instagram Live que tuve con Ignacio Rebolledo. Fue toda una experiencia porque Ignacio fue él que guió el encuentro y se generó una conversación muy entretenida y rica. Por otra parte Ignacio ha logrado algo que para mí es inédito: llegar a un público joven por medio de ser booktuber y además, escritor. En el próximo capítulo de Espiral tendremos la conversación para que la puedas escuchar.

Además sigo promocionando mi “Cuaderno de escritura” y muchos me han preguntado por un taller relacionado a este. Estoy pensando seriamente armar uno para marzo online ¿te gustaría?

El «Cuaderno de escritura» se encuentra disponible en mi sitio web

Otra cosa mi pobre Julieta (así se llama mi prefermento, que es como la mamá del pan, de la masa madre) la tenía bastante botada y bueno, he vuelto. El domingo probé hacer unos panes distintos y fueron un éxito. Esto se conecta con lo que voy a contarte sobre la creatividad.

Gracias a Ana Henríquez por escribirme sobre el último boletín que comenté la escritura de Samanta Schweblin, quien me contó: “Leí ´Distancia de rescate´. Muy bueno. Recomiendo ´La vida secreta de los árboles´, maravilloso. Un abrazo, Ana”. Alexandra Kusulas también me contó que la conoce y admira, y que “Kentukis” es tan realista que uno se siente dentro de la historia. Coincido con ella y “Distancia de rescate”, es también buenísimo. Su estilo es extraordinario e incómodo, raro y maravilloso. Aprovecha ese lugar. Alexandra que fue una alumna de escritura creativa que tuve full Covid, durante la pandemia.

«Distancia de rescate», Samanta Schweblin
«Kentukis», Samanta Schweblin

En otro tema, llevo diez años arrendando un espacio aquí en El Arrayán y me dije: “cuando publique la próxima novela voy a redecorar”. Pero ¿sabes? El tiempo pasa, me encantaría tener buena voz, (cuando salga este episodio estaré a menos de veinticuatro horas de cumplir 49 años) y prefiero vivir el presente. Así que me contacté con una persona que me va a ayudar, vamos a pintar de blanco las paredes, voy a quitar un montón de cosas, poner un buen librero y en el espacio donde tengo un lavaplatos vamos a armar algo mejor, más lindo y moderno.

Y bueno, cómo no comentar que fueron las elecciones presidenciales este domingo en Chile (cuando escuches este capítulo ya se habrán realizado). Y todavía vendrá una segunda vuelta reñida, hay personas que gozan con la política, yo gozo con libros, el pan y salir a correr cuando me resulta, pero la política no es lo mío.

5 ideas para fomentar la creatividad (y la paz mental)

¿Existe la creatividad solo en algunas personas o todos los seres humanos la tenemos? Yo me inclino por la segunda, solo que a veces, las características de la personalidad impiden aplicarla. ¿Para qué sirve la creatividad? Algunos pensarán que para crear en términos artísticos, pero nada más lejos de la verdad. Ser creativo te permite encontrar soluciones a los problemas que aparentemente no tienen. ¿Te ha sucedido que algo no resulta por más que lo intentas? A mí muchísimas veces, entonces, me doy un tiempo, dejo macerar “el problema” y casi como si fuera magia, lo resuelvo. De ahí que salir de la rutina, romper con los esquemas y las dependencias son esenciales para crear nuevos conceptos, soluciones y propuestas. Te voy a poner un ejemplo muy concreto. Un universitario estaba en la pieza de su dormitorio y la cama le quedaba lejos del interruptor para apagar la luz. ¿Cómo lo solucionó? Instaló una cuerda hasta allí y con algún mecanismo que diseñó pudo apagar y encender la luz sin moverse de su cama. O ¿no te ha pasado que te estás duchando y de repente se “te prende” la ampolleta? Esto es muy común. Recuerdo la entrevista en Espiral, el capítulo 53 con Andrés Gomberoff, científico y escritor, donde conversamos sobre esto.

Hay un libro de Steven Johnson que se titula “Where good ideas come from?” algo así como “¿De dónde vienen las buenas ideas?”, en el que aborda este fenómeno. También él mismo hizo un pequeño vídeo muy bueno explicando sucintamente lo que propone. Te dejo el link en mi página web www.karencodner.com (y obvio, la transcripción).

“Where good ideas come from?» (¿De dónde vienen las buenas ideas?), Steven Johnson

Él explica que las buenas ideas necesitan de ciertos componentes externos para cristalizarse. Por ejemplo, el inventor de Internet, el señor Tim Berners- Lee le llevó diez años delimitar la idea inicial. ¿Qué pasó en ese lapsus de tiempo? Berners necesitaba satisfacer su propia necesidad de organizar su información pero no le resultó y siguió trabajando en otra cosa, hasta que después de una década, cuando ya tenía la visión completa de lo que quería, nació el World Wide Web o las famosas www. Es decir, las ideas necesitan tiempo para incubarse y no salen de un minuto para otro. ¿Por qué nos gusta ir a un café con más personas? ¿Por qué en el siglo XIX los salones y tertulias fueron tan populares? Por algo muy sencillo. Son lugares que nos conectan con otros y nos obligan a conversar e intercambiar ideas que seguramente irán creciendo y haciéndose más poderosas en esta dinámica. Por eso ir a la universidad presencial, de acuerdo a mi perspectiva, es tan importante. ¿Internet nos está limitando nuestra capacidad con la sobredosis de conectividad e información? Mi opinión personal es que no si nos preocupamos de tener un balance para que la creatividad encuentre su espacio. Y para ello, es uno mismo el que debe propiciarlo. Si estamos siempre con la pantalla ¿cómo vamos a incentivar ese ecosistema de conexiones originales?

Quizás esto me motivó a publicar el “Cuaderno de escritura”, porque me doy cuenta de que me importa contribuir a que las personas cultiven este lugar íntimo, donde no existe la mejor calificación, lo bueno o lo malo. Ahora, te invito a escuchar mis sugerencias:

1. Poner límite a las aplicaciones de redes sociales en el teléfono y donde sea: esto es muy, muy difícil. Lo comencé a aplicar hace unas semanas y reconozco que es un desafío mayor. Pero sirve, porque al tener un límite (de todas formas se puede extender de quince minutos a liberar por el día) eres más consciente del uso. ¿Qué he logrado con ello? Bastante. Conciencia del tiempo que lo ocupo y libertad para ocupar ese tiempo en otras cosas. Es casi como un espacio mental para hacer otras actividades, como tener permiso, esto me ha llevado a leer más, por ejemplo, o volver al pan, ordenar.

2. Olores ricos: está comprobado con los olores agradables aumentan la sensación de bienestar y alerta, como por ejemplo la lavanda, que da un relajo. Así, cuando estoy escribiendo pongo una mezcla de aceites y enciendo una vela. Me siento casi una alquimista haciendo eso, agarro las gotitas y cada aroma que tengo. Te prometo que hace una diferencia. Pues el aroma a pino o a rosa, mezclado con geranio, me introducen a una paz mental que se apropia de mí.

3. Música: no soy de estar escuchando música, menos en la la ducha, al contrario. Me gusta el silencio. Pero dicho esto, sí escucho canciones, ya sea con letra o sin, abro un canal de relajo y florecen en mi ideas. Ojalá sean estilos muy distintos, jazz, sinfónica, en español, en algún idioma que no conozcas, y cuando te cansas la apagas y el silencio se amplifica.


4.Meditar: esto es cero novedoso, lo que sí es original, es el podcast que encontré que de verdad me ha cambiado la vida para bien. Se llama “Salud Mental” y es de un argentino que “la lleva” para mí gusto, Alan Disavia. Por ejemplo, en la noche lo escucho para dormir, si me duele la cabeza tiene un episodio especial para disminuir el dolor. Si bien hay muchos que hacen esto y aplican lo que conté en el boletín 47 sobre ASMR, él combina esa técnica con la meditación y otros. Tips, sabes lo que hice para no llevar el celular a mi pieza, encontré un teléfono viejo y me conecté a la red de WIFI de mi casa, así ahí escucho la meditación, y me libero del teléfono.

Te invito a escuchar el podcast «Salud Mental» de Alan Disavia.

5. Hacer algo muy distinto: como caminar en el pasto a pie pelado o bien, viajar en otro medio de transporte, algo tan, tan sencillo y que resulta muy beneficioso. El contacto con la naturaleza, a veces tan esquivo, nos hace comunicarnos con nuestra base, con lo que somos, nos obliga a abrirnos a otros mundos sensoriales.

 Más que ideas originales, quise ordenar un poco el tema y abrir el espacio creativo para cualquier persona que lo necesite. Atrévete con esto, juega, conversa y cultiva la creatividad en tu vida. Serás sin duda más feliz y la ansiedad que tanto sufrimos, te prometo, disminuirá. ¿Tienes alguna otra idea para aumentar la creatividad? Escríbeme a mi correo electrónico karen@karencodner.com o deja tus comentarios en redes, siempre estoy ahí.

Lee. Escribe. Crea.

Chao.