#57 Cómo escribir en los tiempos actuales. Con Ignacio Rebolledo

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Hola, hola ¿cómo estás? Soy Karen Codner, periodista y escritora, te doy la bienvenida al programa #57 de Espiral, tu podcast de literatura y creatividad. Hoy te invito a escuchar la conversación con Ignacio Rebolledo, más que una conversación fue una entrevista que sostuvimos hace una semana por Instagram Iive. Es la primera vez que alguien me entrevista y créeme, me costó bastante responder a sus preguntas asertivas y tan pertinentes.

Recuento personal

A ver, a ver. No es novedad que se nos “aparezca” diciembre. Pero en serio, en un minuto pensé que noviembre era octubre. Así de rápido y feroz ha sido el 2021.

Estoy muy contenta con la acogida del “Cuaderno de escritura” y en estos días estoy sorteando cuatro ejemplares. ¿Cómo participar? muy fácil, busca el posteo en mis cuentas de Instagram y Facebook y cuéntame por qué quisieras tener este libro con ejercicios para iniciarte o retomar la escritura. Los cuatro ganadores los daré a conocer el 21 de diciembre.

¡Sortearé cuatro ejemplares del «Cuaderno de escritura»!

Si quieres comprarlo está en formato digital y en papel directamente en mi sitio web www.karencodner.com. Además que en muchísimas librería en Santiago y pronto en regiones. Si vives en el extranjero te lo mando también, así que ¡no tienes excusas para comenzar a escribir!

En el último episodio de Espiral propuse cinco ideas para aumentar la creatividad y Haydée Burgos me escribió: “Qué buen artículo, felicitaciones. Seguiré algunos consejos muy buenos, como por ejemplos los aromas”.

Leí un libro precioso que ojalá lo busques. Se llama “Pura pasión” de Annie Ernaux, es corto, pero potente. Refleja muy bien lo que significa vivir una pasión entre una mujer con un hombre casado y lo vincula a la escritura. Otra lectura que me impactó fue “Contemplaciones” de Zadie Smith. Es igual de breve que el de Annie Ernaux, pero este es de ensayos y realmente son increíbles y abordan el Covid y la ciudad. Para mi gusto Smith, es mucho mejor ensayista y escritora de no ficción, que de novelas. Es algo muy, muy personal.

«Pura pasión», Annie Ernaux
«Contemplaciones», Zadie Smith

Entrevista de Ignacio Rebolledo a Karen Codner

Instagram live con Ignacio Rebollado

KC: Hola ¿Cómo están? Estoy esperando que Nacho Rebolledo se una, porque vamos a conversar los dos hoy sobre «Cuaderno de escritura». Hola Nacho. 

IR: Hola, Karen. ¿Cómo estás?

KC: Nerviosa, siempre me pongo nerviosa para estas cosas, aunque no lo creas. No me gustan. 

IR: ¿No te gustan?

KC: No. Me cuestan mucho, soy de la vieja escuela, me preparo, me maquillo.

IR: Ah, pero estupendo. Me parece increíble. 

KC: Imagínate, para mí es todo un evento hacerlo. Y se me hubieras visto hace veinte minutos, no. 

IR: Estabas moviéndote por todas partes.  Me encanta. 

KC: Sí.

IR: Bueno, un gusto estar acá contigo. Que pena, ahora con pandemia, que sea todo online, ojalá algún día podamos conocernos en persona y empezar a hacer estas actividades, creo que también es lo bonito de las presentaciones de libros, de los conversatorios, de las entrevistas conocerse. Pero ya estamos en esta instancia y hay que aprovecharla. Aprovechando un poco la tecnología. 

KC: Se abren puertas, se cierran otras, y otras quedan como entre medio.

IR: Totalmente. Así que yo creo que hay aprovechar estas puertas, creo que todos ya estamos un poco acostumbrados a los Zoom, a los lives. Por lo menos yo, ya me siento más interiorizado en estar hablándole a la cámara que es bastante extraño porque pareciera que uno le está hablando a la nada o a una pared o a lo que uno tenga en frente, pero bueno.

KC: Exactamente.  Yo quiero saber si alguien conoce este cuadernito, que es un cuaderno de escritura que lancé hace muy poquito y ha tenido rebuena recepción y de eso vamos a conversar. Les cuento que estoy en mi taller en el Arrayán, acá tengo una pintura linda que está atrás, que tengo hace muchos años y la idea de hoy con la conversación con Nacho, es efectivamente hablar sobre escritura y creatividad, que son temas que a los dos nos fascinan. Me dijeron que tú estás en el sur de Chile. 

IR: Justo me pasó que no estoy estos días en Santiago, no estoy en mi casa, tuve que venir al sur a un casamiento, me tomó esto en otro lugar. Yo, con Silvana también, armamos algunas preguntas. También debo reconocer que empecé escuchar tu podcast, me volví fanático y hay muchas preguntas que le empezaste hacer a Jazmina Barrera o a Alejandro Zambra, a varios escritores, que yo me preguntaba también qué está pasando por la cabeza de Karen en este momento, así que también la iba anotando para poder hablarlo.

KC: Me da calor cuando me dicen estás cosas, soy súper pudorosa, aunque no lo creas. 

IR: Quiero partir con una pregunta clave, antes de entrar más al tema del «Cuaderno de escritura», que tú siempre se la haces a varios invitados en tu podcast ¿Qué estoy interrumpiendo yo ahora? ¿Qué estaba haciendo Karen antes de entrar? Me encanta, quería saberlo. 

KC: Nunca me habían hecho esa pregunta, me la copiaste, le voy a poner copyright  

IR: Por eso, totalmente, hay muchas preguntas que haces, que dije ah se las quiero preguntar, porque tú a tus acompañantes se las haces, pero yo me pregunto qué está pasando por tu cabeza también. 

KC: ¡Uy! Nacho hoy día ha sido un día, empezó muy interrumpido, tuve que ir con mi papá al doctor, al final lo acompañé toda la mañana. Yo tengo un taller, una pieza en realidad en El Arrayán, bien hippienta, nadie lo diría con esta pinta que me veo tan señorial, y llevo escribiendo horas y horas porque estoy reescribiendo mi segunda novela, y la verdad es que me ha tomado muchísimo tiempo. Pero algo bueno que me ha sucedido es que estos últimos días empecé a ver desde el capítulo uno, son más de treinta, es larga, es una novela contundente, y me di cuenta lo que he estado trabajando en la reescritura desde diciembre del año pasado, me gusta. Dicho eso, termino con la cabeza así, porque tú sabes, esto es un trabajo que uno, es como escalar, escalar, cuesta llegar al Everest. 

IR: Sí, totalmente y cuesta llegar, a veces cuando uno está escalando no llegas a los lugares que creía que iba a llegar, yo creo que eso es lo más terrible. 

KC: Yo siempre he dicho que escribir es un acto, dicen que los escritores somos egocéntricos, no es mi caso parece, para mí es un acto que te pisotea, te hace ser más humilde, más resiliente y perseverante. Así que me interrumpiste cuando estaba leyendo el capítulo diez. O sea, no tú me interrumpiste, yo me tuve que interrumpir para ir a cambiarme de ropa porque yo me pongo ropa para trabajar cuando llego acá. 

IR: Ah, perfecto. 

KC: Yo me pongo un buzo, y pongo unos olores, yo tengo todo un ritual. 

IR: Ah, todo un ritual.

KC: Para cambiar, porque necesito hacer el quiebre entre la vida de afuera y la vida de acá, y no tenía internet hasta el año pasado.

IR: Ah, te tuvo que tocar por pandemia prácticamente.

KC: ¿Cuál era mi opción?

IR: Claro no había mucho más. Oye una consulta de copuchento, que a mí me encanta ¿cuánto llevas trabajando en esta novela? ¿cuánto tiempo?

KC: Era casi cuatro años más joven cuando comencé y eso que el martes estoy de cumpleaños.

IR: O sea la novela ha sido de largo aliento.  

KC: Mira te voy a mostrar algo, el 12 de septiembre del 2017 ahí lo tengo anotado porque hice una cosa con la Ana María del Río, que ella me la leyó y todo y le gustó. Pero de septiembre del 2017.

IR: ¡Wow! A largo aliento. Después ya tengo algunas consultitas más de tu proceso creativo, pero yo creo que primero hay que empezar hablar de cómo surgió la idea de crear el “Cuaderno de escritura”. Lo empecé a leer, y me llamó bastante la atención. Dije que ganas de haber tenido algo tan didáctico, tan visual, de una manera no impositiva, sino que también como de invitación, al momento de haber escrito mis dos novelas. Que siendo super sincero, partí de 17 años y era muy de la guata, todo era muy visceral entonces me parece que este «Cuaderno de escritura» podría haber sido una gran herramienta si hubiera llegado a mis manos hace un par de años ¿cómo surgió está idea? A lo mejor en los talleres ¿cómo la pensaste?

KC: Pasó como pasan las cosas, sin querer queriendo, estoy súper sabia hoy día, pero es verdad. Yo tuve un grupo de adolescentes, de quince, dieciséis, diecisiete años que nos juntábamos dos veces al mes en mi casa a un taller de escritura creativa, y resulta que el primer año, dije no se me pueden ir el verano estos cabros a la casa a flojear, no a flojear, pero a desconectarse con eso, si uno se desconecta demasiado, pierde.

IR: Se pierden cosas. 

KC: Y se me ocurrió, te prometo que así se me ocurrió. ¿Y qué paso? Ahí vino la perfeccionista, pero cómo les voy a entregar una hojita, entonces armé algo un poco más pro, un proto «Cuaderno de escritura» algo así como casi casi, pero con esta idea, y tuvo buena recepción o ellos me hicieron creer que tuvo buena recepción. Y de ahí me di cuenta que había como algo más que una necesidad, yo quería entregar esto pero más como a un nivel simple, como tú estás diciendo super bien, como una herramienta que le llegue a cualquier persona, como al que ha escrito como al que no, como casi un juego, esa era la idea. Ahí, hace como dos años, dije lo voy a hacer, me contacté con alguien que diagrama, pero yo antes trabajaba en otra cosa, en una fundación que se llama Centro Memoria Viva, soy parte del directorio ahora pero trabajaba el día a día, me faltaba un poco el tiempo, pero lo hice, lo diagramamos, hasta que dije ya Karen.

IR: Hay que soltar. 

KC: Sí. Y ahí la Silvana fue vital porque lo leyó, lo revisó. La Silvana, olvídate, el trabajo que hemos hecho juntas ha sido bien importante. Bueno, y ahí una amiga que es, artista y diseñadora, que sabe mucho de esto, me ayudó a imprimirlo, y buscar las editoriales y todo porque no tolero el proceso.

IR: Lo tuyo es la escritura, y después todas esas cosas aterrizarlo y que salga concreto es más complejo, requiere otra energía. 

KC: Es que te puedo decir una cosa, ¿Ignacio o @nachoelinmortal?

IR: Dime Nacho.

KC: Nacho. Yo tengo cuatro hijos, hago todo esto, hago un montón de cosas, y quiero terminar este famoso segundo libro entonces tengo que dividirme bien. Pero me ha traído súper buena, como lo que tú dices, retribuciones inesperadas. Además, como que creo que nadie lo va a querer, pero hoy fui a una librería, a la Qué leo del Mall Vivo en La Dehesa, y me dijeron nos ha ido bien con lo tuyo, bien para mis niveles, y también se vendió a través de la web a regiones a Coquimbo y a Viña del Mar. 

Algunos de los comentarios que me han enviado por el «Cuaderno de escritura»

IR: Ha, estupendo. 

KC: Yo veía la orden de compra y decía, no puede ser. Me sentía feliz, si lo que se trata esto es que la gente le pierda el miedo a escribir porque salíamos todos súper traumados del colegio.

IR: Sí, y de la universidad también, a veces.

KC: Dime a mí, que yo reprobé ramos por ortografía y gramática. 

IR: Me ha pasado que compañeros que estudiaban literatura con esa ganas también de la escritura, y uno se enfrenta con una puerta más desde la teoría, el lenguaje narrativo está como súper cuartado dentro de una misma carrera que es literatura, todo es hacia estudios de, que es vital, pero de escritura, de sentémonos a construir personajes, hay bastante poco. 

KC: Súper poco.

IR: Entonces, creo que estas instancias son necesarias para poder, como decías tú, quitarle un poco el miedo a escribir y lanzarse. Si queremos escribir, pero tenemos un constante miedo, que es un poco con lo que pasa en todo en la vida, si no apostamos, difícil que ganemos y en ese sentido, sino escribimos, no vamos a escribir. Me encanta que sea una bienvenida a esto.

KC: No sé si a ti te pasa, pero a mí me costaría vivir sin escribir, no estoy hablando de escribir novelas o cuentos, sin el lápiz, sin el cuadernito. Escribir lo qué me pasa, el registro, algo. Entonces, esto es como un poco eso, es como llevar tu vida al papel de una manera fácil y alegre. 

 IR: Totalmente. Y respecto a los consejos, para que la gente que no todavía no ha podido adquirir este cuaderno, que yo creo que es una mega invitación, viene con diversos consejos o tips, como también a veces lo llaman. ¿Cómo los ibas recolectando? ¿cómo ibas encajando las piezas para aterrizarlo para escribir un consejo que no fuera tan complejo pero que a la vez si fuera funcional? ¿cómo lo ibas recolectando?

KC: Es bien difícil tu pregunta porque el conocimiento en el fondo uno lo va robando, o lo va sumando como en un supermercado que vas metiendo cosas en el carrito, esto es un poco lo mismo, pero a mí me salió del alma. Yo creo de verdad cuando digo «es fundamental para que el escrito sea verosímil y entretenido que la ambientación sea creíble», que es deber nuestro como escritores que en el fondo si uno está tomando un café y es una escena real, la taza tenga la orejita, depende de los mundos. O leer, yo ahí me siento un poco soldado, mal, muy mal, pero que te puedo decir. Los consejos los he ido amasando yo misma, yo misma me siento cómoda con lo que puse ahí y las claves, no sé, la verdad. Los ejercicios me divirtieron mucho. 

IR: Sí, total. 

KC: Los de la música, por ejemplo, porque eso los descubrí haciendo el taller, Nacho. 

Sí eso fue, me sacaba de mi zona de confort, imagínate mantener a los cabros y después del colegio. 

IR: Claro, que estén interesados, ir también cada semana poniendo un desafío que sea diferente.

KC: No sabes las cosas que les hice hacer. 

IR: Hay un parte de ciertos desafíos, como iniciar un cuento o escrito con la palabra taza y terminar otra con la palabra pan. Tener clara la primera y la última palabra, es un ejercicio bastante vital, mirarlo desde otra perspectiva, tener un pie forzado como se le llama. 

KC: Exacto. Yo quiero ahí decir, Nacho, que yo estuve años con la Ana María Güiraldes que se trabajaba en base a pies forzados, forzosamente digamos. El pie forzado para los que nos están escuchando es decir si estamos con Nacho aquí ahora, tengo una crema de manos, necesito que escriban algo que salga crema de manos o vinculado con la crema de manos, eso es un pie forzado, y eso te ayuda a salirte de este «yo» tan egocéntrico que siempre tienes que escribir de ti, quizás que puedes escribir que la crema de mano huele, no sé, a caballo. 

IR: Totalmente. Yo creo que también los pies forzados funcionan para mirar cosas cotidianas desde un ojo diferente. Había un libro, no recuerdo cual, porque mi memoria es bastante volátil, pero que decía narrar un cuento, o una página desde la vista de una cerradura, desde una puerta , qué es lo que miras,

KC: ¡Qué cosa más linda!

IR: Y eso te plantea, estar y ver todo desde lo que uno podía ver en una cerradura y poder hacer una escena cotidiana pero con ese pequeño pie uno ya puede sacarse del «yo» y plantarlo y ver que va pasando, yo creo que los pies forzados en ese sentido son muy necesarios y los que vas poniendo tú me parecen que son muy atingentes para poder lanzarse y que no sea tan complejo, que la gente a veces cree que, bueno, de hecho a mí también me pasa, como un poco en mi rol de editor,para que la gente que no me conoce, yo soy editor, me ha pasado a veces que estoy hablando con personas donde estamos hablando de un proyecto, pero ¿cómo se escribe un libro? pareciera ser una tarea titánica un poco, algo que no se puede lograr, pero en realidad a veces es un poco más sencillo de lo que uno cree, si es que uno tiene la pasión también de ir sacándolo. Y en ese sentido, también tengo otra curiosidad contigo. ¿Cómo fue tu camino en la escritura? ¿cómo te fuiste formando? ¿Cuándo dijiste bueno, esto es lo que me apasiona, esto es lo que quiero hacer? ¿Cuándo fue ese momento de clic?

KC: Y fue un momento de clic. Yo soy la típica mujer adulta ya, pero la típica que empecé a escribir diario de vida, escribo diario de vida desde cuarto básico, mis hijos se ríen porque tengo una caja de plástico, una ruma.

IR: ¡Con todos los diarios, me encanta! que ganas de tener eso. 

KC: No solo eso, tengo todas las tarjetas de cumpleaños que me regalaron, las cartas que nos mandábamos con mi marido en ese minuto, los faxes.

IR: Impactante.

KC: Imagínate el material, no tengo tiempo en este minuto, pero ahí está. Yo estudié periodismo, y no me gustaba el periodismo duro, no me gusta el estilo de vida de trabajar como periodista, pero tampoco me gusta el afán noticioso, ni un poco este conventilleo, y la verdad es que me cuesta estar con gente todo el día, y siempre escribía, hasta que un día estaba en la playa, en el norte, me acuerdo, era como la tarde, estaba leyendo «Middlesex».

IR: Ah, perfecto. 

KC: Y estaba con el libro, y dije, y si yo me inscribo en un taller de cuento, así como gran cosa. 

IR: Llegó la idea. 

KC: Dicho y hecho, en marzo de ese año, 2005, estaba donde la Ana María Güiraldes y me acuerdo todavía, no existía Waze obviamente, iba manejando, me perdí, no encontré estacionamiento. La Ana María, no sé si todavía vive, pero vivía en una callecita chica al frente de un colegio, llegué tarde, toqué la puerta y la Ana María todavía se acuerda, y me dice «y tuviste la personalidad para llegar tarde a tu primer taller» «Ah, sí » le dije.  Pero yo era tan fanática que no perdía los talleres, iba los miércoles en la mañana y ahí estuve muchos años. Y de ahí, me cambié con Marco Antonio de la Parra, de ahí no paré más, no he parado más. Y recién ahora estoy viendo si de nuevo ponerme en un taller, pero de cuentos porque el cuento, fíjate tú, es algo que me cuesta más que la novela, que es de más largo aliento. 

IR: Totalmente, me ha pasado también. 

KC: Te quiero decir algo sobre los consejos, leí para que lo busques, lo tengo por ahí, no lo tengo a mano, los consejos de Ray Bradbury, el que escribió «Fahrenheit 451», dice, por ejemplo- y lo voy a hacer- una lista con sustantivos: llave, calefacción, y hacer asociaciones libres. Eso te sirve para después, cuando estás escribiendo, el agua estaba tan caliente como la Toyotomi que estaba explotando, y hacerte tu propia lista y ayudarte con esa herramienta y leer, todos dicen leer, ahí yo no estoy inventando la rueda, para nada.

IR: Pero es cierto, yo creo que si uno quiere escribir la lectura es fundamental. Cuando me puse a leer el libro y también me puse a escuchar tu podcast, y cuando hablaste con Jazmina Barrera, estaban hablando de la escritura como incertidumbre y yo me pregunto, ¿qué es para ti la escritura? ¿cómo la vives? ¿qué sería para ti? Jazmina decía que era una incertidumbre constante. 

KC: Yo la veo como un desafío constante. Un acto íntimo y desafiante. Fíjate tú, que es una pregunta que nos la tenemos que hacer a todos, me imagino que te la han hecho. Y lo he pensado harto y para mí es un desafío uno nunca sabe si lo va a lograr. 

IR: Totalmente. 

KC: Estás apostando por un sueño, y el sueño realmente no tiene precio. 

IR: Total. 

KC: El deadline, en mi caso, te lo pones tú, y tienes tener una fuerza del porte de un triple elefante. Te voy a contar algo que me llamó mucho la atención. Yo estuve en el sur igual tú, estuve súper al sur, en Puerto Natales.

IR: Te vi ahí escribiendo frente a un lago precioso, con una vista impactante. 

KC: Y mi idea era irme y encerrarme a escribir, pero por “a, b, c” motivo me fui al final a montar a caballo pero bueno ya, y me llamaba la atención porque los que ayudaban ahí a armar todo el cuento me decían para que encuentre la inspiración, yo decía: «Ya Karen, no seas pesada, no les digas que no es inspiración”. Esto es trabajo. Claro, hay minutos que uno dice, estás encontrando la pócima mágica pero no, ¿es verdad o no?  

IR: Totalmente, yo creo que es músculo, así como un entrena y a la gente que hace deporte entrenando se va trabajando, yo creo que aquí es exactamente lo mismo, no soy de las personas que creen en la inspiración. Creo que, si te llega la inspiración que te llegue trabajando, que te llegue escribiendo. Eso lo he escuchado bastante, y al final es entrenamiento, es escritura, es ir leyendo mucho, ir sacando ideas y creo que al final, que también lo mencionas en el libro, no parar, no dejar de escribir. Es como mantener una rueda andado y esa rueda se va a ir puliendo de a poco. 

KC: Pero Nacho, tú trabajas de editor, ahora tuviste que ir al sur, este Instagram, la vida nos roba los minutos de escritura, entonces, nosotros le tenemos que robar vida a la vida, al mundo y venir encerrarte, necesitas encerrarte, esa es como una máxima, para escribir hay que encerrarse. No estoy hablando de vivir solo, sino que encerrarse en este mundito que tú estás creando, y a veces es casi imposible. Este año para mí ha habido momentos que no he podido y me ha dado esta incertidumbre que te digo yo, de decir no voy a poder seguir. 

IR: Es que al final igual es un trabajo difícil porque como decías tú, cuando no hay deadline, al final el único que se puede ir poniendo la presión eres tú mismo y, de hecho, en el libro también lo dice, que al final una novela, sobre todo lo que nosotros hacemos novela, cuento, libro, etcétera, uno podría estar escribiéndola por siempre, no es una casa, no es un lugar tangible, donde uno dice okey puse las piezas, se completó.

KC: Es verdad.

IR: Podríamos estar eternamente trabajando en una novela y pensando que nunca está lista. Entonces, también hay un momento que lo hablas, cuándo decir hasta aquí llego, esto es. Yo creo que al final eso también cuesta, a mí también me pasó, sacando manuscritos, sacando una segunda versión, una tercera, una cuarta, una quinta y es como hasta cuando voy a estar en esto. ¿Cómo te ha pasado? ¿cómo lo vives tú también? ¿o cuando dices hasta acá llegue?

KC: ¿Sabes qué? Yo antes creía que no era obsesiva, pero voy a cumplir cuarenta y nueve años, tuvieron que pasar como cuatro décadas y más. En algunas cosas si soy obsesiva y en esto soy obsesiva, y lo vivo super intenso dentro mío y trato que no se me note pero ya me doy cuenta que estoy en un punto de quiebre que digo por favor, terminemos, pasemos a la próxima fase. Pero no te puedes apurar tampoco, eso Marco Antonio me lo ha dicho, Karen, no te apures, déjala. Y yo sí, pero una cosa es no apurarse y otra es quedarse estancada. 

IR: Sí, y ya han pasado diez años quizás también es una señal. 

KC: Mira una vez, entreviste a alguien, hace poco, a alguien en inglés pero que no salió en Espiral, era bien importante pero no me acuerdo.

IR: Creo que es, porque yo también soy una persona super obsesiva y empecé a ver todo lo que has hecho, puede ser la escritora de la «Bailarina de Auschwitz» de Edith Eger.

KC: No, no era la señora Edith. Como esos escritores que publica una novela y se llaman escritores, ella obviamente no tenía idea. Yo publiqué la otra novela, ahora este librito y dije, y ahí me sirvió, dije no. 

IR: Tengo que seguir. 

KC: Obvio. 

IR:  Ese fue un poco tu motor también.

IR: Totalmente.

KC: Pero es que antes no lo entendía. 

IR: Te costaba. 

KC: Bueno, a mí es un tema que me cuesta, pero esto le robas a la vida, como digo hoy día. Robas a la familia, robas a la familia en el sentido que estás menos con lo que podrías estar, físicamente como emocionalmente a veces. Entiendo eso. Entiendo que también para los hombres ha sido un espacio de confort porque a los hombres se acepta más eso.

IR: Claro, como que se espera que el hombre como padre, una figura más ausente, no tiene que estar en constante con el hijo. Bueno, también la literatura, Virginia Woolf luchaba o hablaba sobre eso de tener el espacio, no solamente el espacio geográfico sino también el sustento monetario para poder decir, bueno, yo me voy a dedicar a esto y lo puedo hacer, antes no se podía y ahora está este doble filo, que ahora pueden, pero si hay un hijo, si hay una familia, también te exige algo más. Y, de hecho, creo que también, Jazmina lo habla en su libro «Línea nigra» sobre la maternidad. 

KC: Yo me leí «Línea nigra» cuando todavía no se lanzaba en Chile, no tengo mucha paciencia para estar esperando, de hecho, ahora estoy esperando «El verano que mi madre tuvo los ojos verdes» no me acuerdo el nombre de la escritora, que me fascinó, que no ha llegado por impedimento, pero lo estoy esperando. «Línea nigra», el de la maternidad y «Cuaderno de faros» encontré que es una escritura sobresaliente, en el sentido como ella con esa finura puede estar diciéndote eres la mujer más horrible, pero en realidad no importa. Y cómo hace todas estas digresiones, y te mete información sin que se te haga tan pesada, y además que ella como persona, es una persona genial. Mira, Nacho, ella va a llegar muy lejos. 

«Línea nigra», Jazmina Barrera
«Cuaderno de faros». Jazmina Barrera

IR: Sí, tiene un talento increíble. Ella va tocando varios temas en sus libros y también me cuestioné ¿cuáles son las figuras que te interesan ti de la escritura? Siempre ha habido como ciertos tópicos, por ejemplo, ahora, como el rol del padre, se habla bastante en las novelas contemporáneas, la figura del padre, la figura de la maternidad, la madre los hijos. Qué a ti, en este momento porque claramente uno va cambiando, me miro a mí, lo que me importaba hablar, el tema de una persona de dieciocho años era bastante diferente de lo que pienso ahora. Pero ahora, a ti, ¿cuáles son los temas de la literatura que te gusta explorar? ¿dónde te gusta escarbar? ¿o dónde estás escarbando ahora?

KC: Escarbo mucho en lo que es los vínculos familiares, mi literatura y mis lecturas están basadas en lo que es la familia como centro neurálgico de operación, en lo que son la incomunicación y la muerte, todo eso, además, unido con lo judío. Mi tema judío se filtra por todas partes, yo respeto el judaísmo. Pero a la vez, respiro un tema de cómo nos vamos comunicando o incomunicando. Creo que por ahí va mi escritura y en ese sentido no han cambiado tanto mis temas todavía, espérate que me haga más viejita y te cuento.  

IR: Claro, hay que ir viendo el paso del tiempo. Oye, también en tu libro, me doy cuenta que los minutos se van como por los dedos, hablas un poco de tus libros de cabeceras, nombrabas a «Ana Karenina» y «La guerra y la paz», donde estás constantemente volviendo, y me gustaría preguntarte si ¿tienes libros cabeceras pero que sean latinoamericanos o lo mejor no libros pero si escritores?

KC: Sí, yo reconozco que me ha costado mucho la literatura latinoamericana, soy tardía en literatura latinoamericana, por una cosa bastante personal, como yo soy segunda generación en Chile, naturalmente me tiro a la literatura europea y norteamericana, pero me estoy desayunando con los latinoamericanos y lo estoy pasando increíble, te diría que para mí Samanta Schweblin, la Mariana Enríquez, aunque no me leí el último porque decidí que no porque iba a sufrir, me abstuve y estoy tratando de ser coherente, no sé si lo voy a lograr. Y tengo después mis amores, como Gabriel García Márquez que quieres que te diga. Te diría que un poco con Jazmina Barrera me ha pasado eso. 

Samanta Schweblin, Mariana Enríquez y Jazmina Barrera, tres escritoras latinoamericanas que me han cautivado

IR: Qué lindo igual, como autores contemporáneos están calando en ti. 

KC: Ella está calando en mi en su finesa y más aún, te voy a decir que Alan Pauls siendo que es un autor difícil, cansador y todo, creo que tiene una narrativa que está jugando de maneras extremas con el lenguaje en tiempos en que tenemos que sintetizar demasiado, me gustan esas señales disruptivas. Me gusta por ejemplo Diego Zúñiga, lo que hizo con «Camanchaca», me gusta la otra novelita rusa que es pequeñita, que digo wow. Cuando tú me preguntaste ahora dije, qué le voy a responder, pero hay harto.

IR: Me gusta que haya autores contemporáneos. 

KC: Podría seguir, con la Andrea Jeftanovich por ejemplo, la de los dulces, «No aceptes caramelos de extraños» o cuentos de ella, yo todavía me acuerdo el dolor de guata que me dio leer esos cuentos de la infancia. Hay mucho, lo que pasa es que mí me cuesta lo político. La Carolina Brown, Maivo Suárez, «Ambiente familiar» y más.

IR: Empezaron a salir ahora, tus escrituras de la cabeza.

KC: ¿Te leíste «Ambiente familiar»?

IR: ¿De quién? 

KC: Maivo Suárez.

IR: No, no lo leí. Me confundí porque hay otra novela de la Sara Bertrand que se llama «Álbum familiar».

KC: La Sara Mesa, genial, española eso así.

IR: Ah sí, la conozco.

KC: Te das cuenta que uno empieza, yo no me daba cuenta que me acordaba de tanto y eso que estoy con pésima memoria. 

IR: Me paso lo mismo. Me gusta igual que vayan apareciendo estas nuevas voces y estén calando en ti. Porque uno a veces se queda en este lugar un poco reconfortante, los clásicos que me parece un lugar increíble, pero también me gusta ir viendo, tiene que ver con mi formación de editor, ¿dónde están las voces ahora? ¿en qué están? ¿cuáles son los lugares en los que están transitando?

KC: La María José Navia, sus cuentos.

IR: Totalmente,

KC: Te digo yo podría seguir contando, pero mejor no, me quedo callada. 

IR: Para ir cerrando, ya nos adelantaste un poco que has tenido muy buena acogida con este libro. Cuéntanos ¿dónde lo podemos conseguir?, ¿dónde el público lo puede conseguir? ¿y a quién le recomendarías este cuaderno?

KC: Voy a partir por la última pregunta porque creo que es lejos la más importante de todas las que me has hecho. Por favor atrévanse, todos tenemos algo, todos sabemos unas letras y todos pensamos. Entonces, este cuaderno está hecho para ti, para él, para ella, para la señora, para el niño, en el sentido, de abrirse a un espacio íntimo con uno mismo, y de jugar, casi como si uno fuera Cortázar de abrirlo por la mitad, y decir voy a hacer este. Son ejercicios fáciles que son para iniciarte en la escritura, sino sabes nada o la dejaste botada, y sabes que hay algo, una cuenta pendiente. Y encontrarlo es como “llame ya”, lo encuentran en mi sitio web, www.karencodner.com con despacho, ha funcionado super bien, o sea, a la gente de Coquimbo le llegó, y en librerías en las Qué Leo, de Pedro de Valdivia, de los Trapenses, próximamente en Vitacura, en librerías Bros, en la Takk, en la Lolita, en la Palmaría y en todas las librerías independientes, ahí están. Y pronto vamos a estar en Buscalibre.

IR: Muy bien.

KC: No hay excusas. 

IR: No hay excusas para no llegar a este cuaderno. 

IR: Nacho, sabes que gracias porque me gusto conversar contigo, qué entretenido. 

IR: No, gracias a ti. Siento que había cuatro mil temas que me hubiera encantado, siguiera más la conversación porque te juro que tenía millones de preguntas más y temas de literatura, de creación. Pero bueno, yo creo podemos después seguir conversando en otras instancias. 

KC: Te prometo, que cuando yo esté con más tiempo, te voy a escribir y nos vamos a tomar, yo el té, y tú la cerveza, la bebida, el agua, lo que quieras. 

IR: Totalmente.

KC: Y nos sacamos la foto y decimos viste, ocurrió.

IR: Totalmente. Hay que lograrlo, hay mucho que quedó ahí en el tintero, así que muchas gracias. 

KC: Gracias Nacho.

IR: A ti. Y bueno la gente ya sabe dónde puede conseguir este «Cuaderno de escritura» recomendadísimo, si quieren iniciar y no tengan miedo, no va a ser algo árido, ni complejo, sino todo lo contrario una invitación, para pasarlo bien también en este proceso creativo. Muchas gracias. Debo reconocerme me hice fanático del podcast, hoy día estaba escuchando no paraba, escuchaba uno, partía el otro, creo que me los voy a agotar bastante rápido.

KC: Oye, pero son como cincuenta y tantos.

IR: Te lo digo, soy una persona un poco obsesiva, te aseguro que de aquí a dos semanas.

KC: Está bien, vas a llegar muy lejos siendo obsesivo, yo sé que es algo que lo encuentran un poco a veces extremo, pero está bien ser obsesivo, mientras puedes convivir, está perfecto.

IR: Totalmente. Te estoy escuchando yo a ti en el futuro, y nos estaremos viendo. Muchas gracias a todos por vernos.

KC: Gracias Nacho, cuídate.

IR: Igual que estés muy bien. 

KC: Chao.

IR: Chao.

Qué hombre más encantador Ignacio Rebolledo. Cuéntame ¿te gustaría iniciarte en la escritura?

Lee. Escribe. Crea.

Chao.

Libros mencionados:

Middlesex

Fahrenheit 451

Ana Karenina

La guerra y la paz

Línea nigra

El verano que mi madre tuvo los ojos verdes

Cuaderno de faros

Camanchanca

Ambiente familiar

Álbum familiar

Autores mencionados:

Ana María Güiraldes

Marco Antonio de la Parra

Ray Bradbury

Jazmina Barrera

Alejandro Zambra

Virginia Woolf

Samanta Schweblin

Gabriel García Márquez 

Alan Pauls

Diego Zúñiga

Andrea Jeftanovich

Carolina Brown

Maivo Suárez

Sara Bertrand

Sara Mesa

María José Navia

Julio Cortázar