#44 Mis 7 padres literarios

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Hola, hola ¿cómo estás? Soy Karen Codner y te doy la bienvenida al capítulo 44 de Espiral . Hoy es un día un poco nublado, un jueves 3 de junio del 2021, y la vida se mueve y con ello nos sentimos vivos, con ganas. Por eso son importantes las fechas conmemoratorias y otorgarles la relevancia que merecen. Así sucede con el Día del Padre que se celebrará en Chile el próximo domingo 20 de junio. Para el Día de la Madre reflexioné sobre mis “madres literarias â€ hoy haré lo mismo con mis “padres literarios”. El año pasado hice una recomendación en el capítulo 20 de Espiral con 5 lecturas vinculadas en la figura literaria del padre y hoy haré algo distinto, te voy a contar sobre escritores o personas que me han marcado como “papás” de la literatura y en mi afán de carrera creativa. 

Recuento personal

Antes que cualquier cosa ¡gracias! gracias a los cientos de comentarios por el capítulo de José Vidal, el anterior. 

La última sesión del taller de â€œMamma Mía” fue muy impresionante porque nos faltó tiempo para seguir conversando sobre Vivian Gornick y su libro â€œApegos feroces”. Tomó tiempo imbuirnos con la historia de la autora y su postura feminista. Me encantó lo que conversamos con mis súper alumnas y se dieron unas reflexiones muy potentes. 

En el boletín que envié lunes pasado recomendé varios podcast sobre temas muy diversos y en estos últimos días descubrí un programa muy bueno. “Abro Hilo” de Florencia Scarpatti, donde comenta libros argentinos, ella tenía un podcast con el mismo nombre pero por algún motivo lo suspendió y hace poco volvió a las pistas.

¿Te acuerdas que a comienzo de año hablé sobre mis sueños? Los revisé y me ha ido mal, estoy lejos de cumplirlos. Quería subir el cerro El Plomo, correr la maratón de Londres, escribir cuentos, que me publicaran y hasta el momento nada de eso está sucediendo. Yo sé que uno por lo general cuenta los éxitos, pero no los temas pendientes. ¿Es un error hacerlo? No lo creo, la vida está compuesta de tantos colores y estados que sería una farsa decir: a mí me resulta todo. Recién estoy en la mitad del año, espero, quiero, quiero de verdad creer que podré lograr uno de esos 11 sueños cuando haga una recapitulación del 2021. Acuérdate que todo esto lo puedes encontrar en mi sitio web que está muy lindo, no se si lo has visto, www.karencodner.com y puedes encontrar las transcripciones, todo, todo ahí, a un clic,súper fácil. 

De a poco he ido reuniéndome con más gente, hace poco vino una amiga a mi casa y fue delicioso. También fui a la casa de mi hermana con otra amiga. Me sentía rara, disfrutar el picoteo, escuchar las entonaciones, ver las miradas y volver de noche a casa. En serio, he perdido el ritmo. Y cuando empezaba a disfrutar, todo regresa atrás porque mi comuna de nuevo vuelve a cuarentena hoy mismo, pero estoy segura eso sí que ahora será cortita, que pronto volveremos a avanzar. Síiiii.

Ahora vamos al programa de hoy con mis “padres literarios” son siete, y ¡no lo olvides! siembre puedes leer la transcripción del capítulo de hoy en mi nueva página web, que está buenísima, bueno la recomendación viene de muy cerca. 

1. Mi papá: 

El primero de todos porque con él crecí siguiendo su ejemplo de su amor por aprender, él es súper culto, siempre está leyendo historia y cultura. Es un hombre que se mantiene al día y me ha mostrado cientos de artículos periodísticos, está siempre enviando cosas interesantes. Además que es mi lector hombre más entusiasta, qué mejor. 

2. Isaac Bashevis Singer: 

Creo que he leído casi todo de él y lo atesoro en mi corazón y en mi imaginación. Aunque él no ocupaba barba en la vida real, en mi cabeza, llena de imaginación, lo veo así. Es un escritor polaco que ganó el Premio Nobel en el año 1978 y es el único escritor que lo ha hecho en yiddish (lengua que hablaban los judíos ashkenazí en Europa occidental, principalmente en Alemania y Polonia). Si no has leído “La casa de Jampol” y “La familia Moskat”,te los recomiendo a ojos cerrados. La prosa de Bashevis Singer es tradicional, pero su arte en las descripciones y cómo delinea a los personajes es superior. Si bien trabaja con muchos términos extranjeros y judíos, no importa. Él lo hace de una forma que uno se siente un extraño en ese mundo que crea. Casi se me olvida, hay un libro de cuentos hermoso de tapa verde, para niños que fue parte de la infancia de mis hijos y ahí viene un prólogo maravilloso en el que dice que los niños son los mejores lectores. 

3. Marco Antonio de la Parra: 

A él lo conocí el 2008 cuando me convertí en alumna de uno de sus talleres de cuento. Fue él quien me alentó a escribir mi novela “Respirar bajo el agua” y me acompañó en el proceso. Siempre estoy en contacto con él y actualmente también me está asesorando con la escritura de mi segundo libro. Es una gran lector y muy generoso en conocimientos, una locomotora. Además de psiquiatra es dramaturgo, novelista y ensayista chileno. Sabe más que una enciclopedia y tiene una memoria colosal. 

4. Antón Chéjov: 

Querido Antón ¿estás por ahí? ¿cómo escribías tanto y tan bien? ¿a qué hora? ¿cuánto editabas? Si pudiera me sentaría horas a conversar con él porque este gran, tremendo, importante, sobresaliente escritor ruso del siglo XIX nos ha marcado con su prosa clara, descripciones superfluas, diálogos ¡geniales!, te recomiendo su obra de teatro “El jardín de los cerezos” de 1904. 

5. Lev Tolstói: 

Otro querido escritor ruso y si bien es una figura más compleja que su par, Chéjov digo, ha sido una de las grandes, enormes influencias que he tenido. En mi taller, donde escribo, tengo “La guerra y la paz” y “Ana Karenina”. A veces abro cualquier página y la leo, me sirve de guía, de luz, para entender cómo se puede transmitir por medio de descripciones ambientales sin decir mucho. 

6. Stefan Zweig: 

Muchos de ustedes lo han leído y si no lo han hecho, deberían hacerlo ya. Este escritor, un don señor del imperio austro húngaro que arrancó de Austria cuando los nazis subieron al poder y se refugió en Brasil, es un tremendo, increíble autor. Escribió novelas, ensayos, biografías y poemas. Ahora mientras me “reconecto” con él, pienso en lo que he leído y no lo puedo decir de memoria pero recuerdo que el verano antepasado fui a veranear a México y me devoré la biografía que escribió sobre María Antonieta publicada en 1932, tengo pendiente la de Hernando de Magallanes. Y no te puedes perder “Momentos estelares de la humanidad” y “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” que es ficción. Lo que me sucede con Sweig eso sí es que su forma de escribir es muy similar en todos sus textos y por ende se me mezclan las narrativas, que en realidad, no importa. Cuando estás con un libro escrito por él sientes que tienes una real joya, algo delicado, tanto como si te diera susto que se quebrara con el solo un respiro. 

7. Philip Roth: 

Mira, no sé, tengo sentamientos muy encontrados con él. Philip Roth es uno de los grandes exponentes de la narrativa norteamericana del siglo pasado. Lo primero que leí de él fue “Pastoral Americana” y seguí devorando lo que me pusieran por delante hasta que llegó un momento en que me cansé ¿te ha pasado? Como que cumplí mi cuota de Roth. Pero reconozco que me ha marcado porque me abrió una forma de escritura obsesa, donde no tuvo pudor de mostrar otra arista de los judíos norteamericanos. Pero para mí, fue demasiado, tanto que ya no me gusta mucho. Sin duda  los dos libros que más llevo en mi corazón y repaso cada cierto tiempo son “Elegía” y “Patrimonio”, seguramente los más breves y muy distintos a los otros que escribió. Philip Roth no alcanzó a recibir el Nobel, nunca se lo dieron en realidad. Y en el último tiempo ha estado otra vez en la polémica porque la autobiografía que encargó a Blake Bailey y publicada por W.W. Norton decidieron sacarla del mercado. ¿El motivo? Se dice que el autor de la biografía fue el culpable de varios abusos sexuales. ¿Ha sido probado? No ¿ha sido enjuiciado? No, por un tribunal pero por la limpieza editorial, sí. Hace poco escuché en un podcast de la BBC que entrevistaban a Vivian Gornick sobre cuáles autores iban a sobrevivir, es decir, los que alcanzarían la trascendencia y ella dijo que Roth no lo haría ¿por qué? Porque escribió en un estilo misógino y eso hoy es condenado. Gornick dice lo mismo de “Lolita”, la polémica narración escrita por Nabokov, y eso a ella no le gusta, y a mi personalmente me encanta que Gornick una feroz feminista saque a colación este tema de la pureza y la condene, ella no está de acuerdo. 

Cierre

Créeme es difícil hacer estas selecciones, siempre son arbitrarias e injustas porque son una fotografía de un momento preciso, un clic, como que congelo la imagen. Pero me la juego, vale la pena hacer el ejercicio y lo más probable que en diez años opine distinto. Es lindo sentirse así de acogida, saber que son tantas las personas que te han marcado en el camino, y pensar que aún vendrán más. Para mí es importante detenerme y reconocer en otros lo que me entregan constantemente. Cuéntame, escríbeme un correo a karen@karencodner.comcon tus otros “padres” literarios Â¿cuáles son? Me encuentras también en otro contacto también súper fácil en mi página web www.karencodner.com

Lee. Escribe. Crea. 

Chaoooo.