#43 Entrevista al bailarín y coreógrafo José Vidal

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Hola, hola ¿cómo estás? Soy Karen Codner y te doy la bienvenida a Espiral, un podcast donde encontrarás reflexiones y un mundo de creatividad solo para ti. Grabo este capítulo 43 una mañana de miércoles muy, muy otoñal y con ganas de disfrutar este próximo feriado que se viene en Chile, que mejor regalo. Esta entrevista, o conversación con el bailarín y coreógrafo, José Vidal ha sido un oasis para mí. Con él logré dimensionar cómo se vive permanentemente para una pasión -idéntico al director de orquesta Paolo Bortolameolli, que transmitía esa misma energía y que, desde que hice ambas entrevistas me acompañan donde vaya con sus pasiones. Si aún no has escuchado esta entrevista a Paolo, te invito a hacerlo en el programa 38 y 39 ahí podrás darte cuenta cuánto hay que trabajar si quieres ser exitoso o exitosa. Te cuento un poco de José Vidal, nació al sur de Chile, en Valdivia y estudió danza en Chile, luego en Nueva York y Londres, ahora está realizando una pasantía en Hamburgo, Alemania y ha marcado un antes y un después en la danza contemporánea de hoy. Hoy está trabajando en su nuevo proyecto “Elemental”, que trabaja los elementos y energías de la naturaleza.  

Casi me olvido, casi me olvido: ¡Tengo nueva página web! Te invito a verla, a explorarla, a conocerla, a comentarla, a todo. ¿Y el boletín lo estás recibiendo? acuérdate que es súper fácil suscribirte, lo haces en https://karencodner.com

Ahora mi recuento personal

Los últimos días para muchos de nosotros han sido muy, muy intensos. El fin de semana fue de elecciones en Chile y por primera vez en nuestro país elegimos a las personas que van a formar una asamblea para trabajar en una nueva Constitución política que reemplace la de 1980. Este programa Espiral no tiene como fin comentar la contingencia, ni discutir los aspectos políticos o noticiosos que ocurren a nivel local o internacional. Pero es imposible sustraerse de eventos tan transcendentales. Yo fui a votar el domingo, y como la elección se hizo en dos días, se sentía como un domingo cualquiera, porque no había tantos autos y no tuvimos que sacar permiso especial para trasladarnos por la ciudad. Todo fue muy ordenado, los resultados han sido tremendos, la política en Chile tiende a polarizarse y los partidos tradicionales han perdido fuerza. 

Esto se suma a la compleja situación en Israel y Gaza. Tengo un nudo en el estómago, me preocupa hasta dónde llegará la escalada, intento comprender cada bando, no soporto la violencia, las manifestaciones antisemitas me revuelven hasta el alma y un amargo y triste sentimiento me acompaña a diario. He intentado informarme bien, salirme del vaivén de las redes sociales y de las noticias exprés. Leí dos artículos que te recomiendo, uno de la embajadora israelí en Chile, Marina Rosenberg , y el otro de Shadi Hamid de la revista The Alantic. Acuerdate que los links están en la transcripción del podcast. 

Ahora hablando de cosas más simples, el domingo de las elecciones salí a caminar con mis hermanas y fue un súper panorama, pero, mi sobrina me tuvo que ir a buscar, llevábamos casi cinco kilómetros y pensé que me desmayaba ahí mismo. Resulta que he estado bien débil por un tema de salud, nada grave de tiroides y todavía no me repongo del todo. Me sobre exigí. Lo mismo con el yoga, llevo cuatro clases y nadie me reconocería, parezco un tallarín sobre cocido, así tanto perdí mi fuerza y estado físico. Ya volverá, ya volverá, ¿cierto?  Y ese mismo día, mi celular murió, se me mojó con el agua que llevaba en la mochila. ¿Demasiado para menos de seis horas, no crees? Intenté meter el celular en arroz, usar el secador de pelo, hablarle, darle cariño, enchufarlo, pero nada. Le tuve que decir adiós a mi mejor amigo ¿cuántos años habrán sido? Afortunadamente pude comprar otro y tenía respaldada la información, fue menos traumático de lo que supuse. 

Bueno, ahora, te dejo con mi gran, gran entrevistado del capítulo 43 de Espiral, José Vidal, oh, aquí hay una cacofonía. Acuérdate que toda la información y transcripción está, como te mencioné antes, en mi nueva página web www.karencodner.com

 Entrevista 

KC: Hola José ¿cómo estás?

JV: Hola muy bien, muchas gracias por esta invitación.

KC: Ah no, yo estoy emocionadísima, estaba nerviosa, dormí pésimo anoche, te lo tengo que decir, pésimo, pésimo, pésimo, pésimo. Y antes de empezar a conversar, porque esto se trata “Espiral”, quería saber ¿qué te interrumpí? ¿qué estabas haciendo cuando dijiste: “Oh, me tengo que conectar con Karen”.

JV: Venía llegando de un paseo por el parque, estoy en la ciudad de Hamburgo , entonces estaba tomando el sol porque fue primer día que sale como el sol, sol de verdad, y hay 24º grados, 23 ° grados entonces estaba todo el mundo afuera, aprovechando el solcito y ya empieza a ser más primaveral el panorama. Entonces nada, descansando porque estoy trabajando acá y han sido semanas bien intensas. Entonces aproveché arrancarme al parque, así como a no hacer nada, como a relajarme. Y venía llegando, así como instalándome apurado a ver si me funcionaba el computador y todo.

KC: Siempre ocurre ¿hace cuánto que estás viviendo en Hamburgo?

JV: No estoy viviendo viviendo, no sé capaz que me quede viviendo, pero llegué hace un mes, en esta ciudad es tercera vez, o sea, cuarta vez que trabajo con este teatro, pero tercera vez que estoy acá, el año pasado trabajé con ellos desde Chile en un centro cultural que se llama Kampnagel y es como el centro cultural más grande de la ciudad y como uno de los más importantes de toda Europa en realidad, es bien gigante.

KC: José, yo traté de estudiar, memorizar la cantidad de logros, iniciativas, performances, eres un hombre altamente creativo y productivo, porque puede ser creativo y no productivo, en el cual estás teniendo un impacto a nivel mundial. Y yo traté de imaginarme a un chileno nacido en Valdivia, que hizo literalmente, y aquí yo obviamente pecó de ignorante, y aquí voy a ver una notita que tengo de todos los países o ciudades que has vivido por lo menos, Valdivia, Nueva York, Londres, Santiago, Hamburgo. ¿Hay alguna que me esté faltando?

JV: Berlín, Bruselas, Praga, Barcelona, esas creo que son todas. A ver, son siete países de eso me acuerdo. Tengo que hacer el recorrido así: Nueva York, Praga, Barcelona, Bruselas, París, Berlín, Londres y ahora Hamburgo, que he estado muchas veces, vivido, vivido no, pero he estado muchas veces. Creo que esas son todas así, pero igual mi trabajo lo he mostrado en África, he estado también en Zimbabue, en Argentina, en Venezuela, en Costa Rica, en Perú.

KC: Pero ¿cuál es tu hogar?

JV: Oh, que difícil. Siempre es una pregunta que cada cierto rato me hago. Ahora he estado en Chile hace harto tiempo, ya van a ser ocho o nueve años, nueve años creo ya de que volví de estar en Londres seis años. Siempre es difícil ese momento. Ahora de nuevo, como que siempre tengo estas alas que empiezan como a agitar, cada cierto rato y ahora tengo ganas de nuevo de migrar. Creo que así como nostalgia de hogar, siempre va a ser como Valdivia, como el lugar que siento más, sobre todo el paisaje, y me pasa que cuando estoy en otras ciudades, sobre todo en el norte Europa, cuando siento como ese frío, esa lluvia, ese gris en el cielo, me siento súper a gusto porque me remite inmediatamente al paisaje donde crecí. Por ejemplo, acá es muy parecido, llueve mucho, ahora en primavera llueve, llueve, llueve y sale el sol, llueve y sale el sol es demasiado Valdivia en ese sentido, y hay agua por todas partes y eso también me hace sentir super en casa. Como que el paisaje es lo más me trae como al hogar, porque familia y amigos tengo regados por todas partes.

KC: ¿Eres nómade?

JV: Sí, sí, dedefinitivamente, cuando estoy mucho tiempo como en un lugar, ya como que me empiezo a sentir incómodo, como que necesito moverme, cambiar. Y últimamente me lo estaba preguntando más, como cuándo voy a encontrar ese como donde quiero estar y siempre cuando pienso e imagino ese lugar es cerca de un río, es en la naturaleza, como que estuve mirando estos años lugares en el sur de Chile, buscar un lugar para asentarse cuando sea más mayor, no sé por ahí estoy pensando.

KC: Traté de descubrir cuántos años tienes, me fue mal.

JV: ¿Por qué? Si está en todas partes ya, yo ya no respondo nada.

KC: Mira la biografía y todo, nacido en el sur de Chile en la ciudad Valdivia.Y después se tira a 1996 estudió en Nueva York, y dije, no, claramente.Pero te ves joven. 

JV: Sí, tengo 53.

KC: Te ves joven, te ves joven 

JV: Está en las ganas de vivir.

KC: Las ganas de vivir.

JV: Y yo creo que también, alguien dijo una vez, le escuché, que cuando uno viaja como que pierde años, como que no sé, puede ser, puede ser. Es como muy rara esta sensación de 53, hay momentos en el día o de la vida que me siento muy, muy joven, como que vuelvo a tener la misma sensación que cuando tenía 20 o 25, pero también agradezco mucho la edad porque sin duda, por lo más cliché que pueda sonar, la tranquilidad que empieza uno a tener y la paz, y como la forma de enfrentar las cosas, es impagable. O sea, yo he tenido mis procesos en la vida y no han sido fáciles, y me doy cuenta como ahora vientos que antes me hacían caer, ahora no son ni brisa. Tormentas que a lo mejor me atormentaban ahora son días soleados. Yo creo que eso es lo que más agradezco, así como de la edad. Como que uno toma más distancia y también ha sido bonito porque no me he permitido envejecer como se supone que uno tiene que envejecer, como que pesco, como que no tengo una relación como con la edad, es muy extraño. 

 KC: ¿Pero no sientes la edad en las capacidades físicas?

JV: Lo siento en el cansancio, sí, sí, ahí lo siento como que necesito descansar, o sea, ya no me da el cuerpo ¿cómo te puedo explicar? nunca he sido muy de vida nocturna y eso, soy una persona que se levanta muy temprano en la mañana y eso ha sido siempre mi vida, entonces tampoco es como que extraño ese tipo de cosas porque tampoco nunca fueron tan necesaria como cuando salía con más amigos o todavía, soy siempre que se queda dormido en cualquier parte, está todo el mundo en fiesta, y yo estoy durmiendo bajo la mesa. Cuando me viene el sueño, me viene el sueño y no lo puedo detener, y eso ha sido siempre una constante. Entonces, en ese sentido, como que respeto harto mis ritmos, y ahora estoy poniendo mucha atención en lo que como, en cuanto descanso, porque me gusta mucho hacer lo que hago y sé que me demanda mucha energía, entonces me tengo que cuidar porque también he pasado proceso en que lo he dado todo y después me paso tres meses así como recuperándome, que fue, por ejemplo, la última vez que estuve acá en Hamburgo, el 2018, hicimos un trabajo con 110 personas y cuando volví a Chile estuve tres meses que estuve agonizando. Y ahí como que no pude hacer nada más, y también, por suerte, tenía como los recursos para decir, “no voy a hacer nada” y durante tres meses no hice nada. Descanse, descanse, descanse. Y también me hizo pensar mucho, no podía seguir con este ritmo como tan, quizás tan autoexigente, soy súper autoexigente.También esas son cosas que he ido aprendiendo con el tiempo, como a celebrar más mis logros, porque era muy autoexigente, por eso también dejé de bailar, por ejemplo, porque lo pasaba pésimo bailado, pésimo. Como que siempre salía como el escenario sufriendo, siempre sentía que lo había hecho atroz.

KC: Pero espérame, José yo de verdad necesito entender. Cuéntale a alguien que no tiene idea, eres coreógrafo, bailarín, digamos alguien que no está metido en este mundo ¿Qué es lo que tú haces?

JV: Ay a ver, bueno, primero, sí como que tengo este como rótulo de coreógrafo, me gusta pensar que soy un artista cada vez más, pero claro, me dedico como a componer, yo digo que creo como sistemas o ecosistemas, cada vez son con más gente, ha pasado esto, ahora nos reducimos de nuevo, pero empecé trabajando con 2, después fueron 7, después 9 y pronto me di cuenta, eran 36, y el último trabajo, como te contaba 110 personas. Sí, como que creo estos sistemas que son, me encanta, porque son sistemas abiertos, flexibles, donde lo que hago es como abrir un espacio para que las personas puedan expresarse con su cuerpo, entonces creo códigos y sistemas que permiten que las personas puedan sentir o experimentar como la libertad en el movimiento. Pero es súper complejo de explicar, no sé cómo explicarlo. Entonces, son coreografías, pero no en el estricto rigor de la palabra, como que la gente entendería como una coreografía como una sucesión de pasos en el tiempo y en el espacio, aquí yo como cada vez los pasos están menos existente, y lo que hay es como una grilla espacial que hay que vamos dibujando con el colectivo, pero lo que emerge como expresión del cuerpo, por decirlo de alguna manera, está totalmente supeditado al momento, al aquí y ahora.Entonces lo que hago con los grupos humanos es que los entreno para poder habitar el presente, entreno su capacidad de responder a los estímulos, a la energía, a la música, a la espacialidad, al paisaje, entonces, después ya como que los lanzo, como que me desentiendo y es bien angustiante porque ya dejo de tener control, no tengo ningún control sobre lo que está pasando. Y en fondo veo, idealmente ocurra lo que yo esperé que ocurriera, aunque siempre va a ocurrir de una manera distinta. Es súper abstracto hablar así, pero un poco eso. 

KC: Pero en el proceso creativo José me imagino que tú primero dices: “okey, yo quiero hacer una coreografía con 10-20-30 personas” ¿O primero dices yo quiero comunicar esto a través de x cantidad de personas? ¿cómo funciona esto? Es súper complejo.

JV: Es difícil porque siempre es distinto, también pasa que a veces uno es comisionado, como que te piden algo específico, por ejemplo, cuando hice Matilde, que fue un homenaje a Matilde Pérez , ahí era super restringido, como que yo tenía observar el trabajo de la Matilde, lo estudiamos con el equipo de trabajo, de vestuario, la gente de luz, que sé yo, el Diego Noguera en la música. Yo fui creando un universo, que también me encantaba por que era súper abstracto, como que tengo esa cabeza muy abstracta la verdad, como que yo pienso en números, en colores, en tiempo, energías, en espacios, y de ahí como eso me genera una emoción, cuando está funcionando es porque sí yo me estoy emocionando con lo que estoy viendo es porque para mí está funcionando. Entonces, con la Matilde era eso, como zambullirse en su universo y poder recrear en tiempo real con cuerpos, su trabajo. Y fue súper exquisito e interesante porque yo tengo una veta muy minimalista también en mi forma de trabajar. Entonces, lo que hice con la Matilde, ya te voy a contar un poco de la Matilde para que se entienda, quizás, una manera de trabajar. Tomé las letras de su nombre, Matilde, y lo que hicimos que le pedí a los bailarines que lo abordáramos desde una perspectiva gráfica entonces con el cuerpo dibujáramos las letras, la «m», la «a», entonces, ahí yo iba haciendo ciertas peticiones para que no fuera tan literal, para que no fuera tan gráfico, y que el cuerpo escribiera, no sé, con el codo, con la rodilla, con la boca, con los ojos. Y también, yo digo, ya necesito letras que sean espaciales, necesito letras que sea mucho más gestual, que sean tridimensionales, que se muevan en el espacio, voy haciendo ciertas como exigencias y entonces, cada uno tuvo que crear tres «m», tres «a» y así, que tenían estas distintas exigencias. Y luego yo asignaba también, dejaba como una punta pie forzado, les decía, necesito que la letra «m», la que es gestual, esté construida en cinco lapsos, en cinco tiempos, entonces tiene que hacer una «m» que a lo mejor tú podrías decir que es 1, 2, 3, 4, pero no sé cómo la tienes que hacer en 5. Entonces no sé, la persona, voy a decir un ejemplo súper tonto, ya aquí hago el 1 y 2 en el punto del medio de la «m» donde se juntan esas dos líneas del centro o quizás dibujar un círculo, no sé, entonces ahí tengo 1, 2, 3, 4, 5, y solo eso para generar como una simetría temporal para que aun cuando todas las «m» sean distintas, las que son gestuales, pero duren la misma cantidad de tiempo. Entonces, si dura misma cantidad de tiempo, yo después puedo poner en distintos lugares y temporalmente van a ser equivalentes aun cuando sean visualmente disímiles, distintas y ahí yo me pongo a jugar ahí, y eso es lo entretenido del coreógrafo, que es como puro disponer en distintos lugares en el tiempo y en el espacio las figuras, y eso es apasionante, muy entretenido. Ahora, para los bailarines es un rompecabezas que se quieren pegar un tiro.

KC: Porque además eres tú, el que tiene en la cabeza todo lo que quieres transmitir. Entonces, tienes que traspasar esto a ellos.

JV: Entonces, después es super fácil, cuando ya lo tienen súper claro, les pide esto o lo otro, son capaces de poner una después de la otra, generar la transición, entre la que es grande con la es pequeña, la que va el suelo, y eso también es fascinante y se agradece tanto cuando uno trabaja con personas que tienen esa capacidad. Es maravilloso cuando confluyen así esas mentes y esos cuerpos tan ágiles, tan hábiles, tan inteligentes, con la cabeza loca de uno, porque ahí es cuando todo hace así, y es magia y es bello. Y termina siendo también fascinante para las personas que lo ejecutan, como que también es bonito y rico sentir cuando las personas que están trabajando con uno, están pasándolo sùper bien, es súper bonito eso. Se sienten exigidos, se dan cuenta que es demandante, que es desafiante y eso también, yo siento que eso al bailarín le encanta que sea desafiante, les carga cuando es fome, aburrido, fácil.

KC: José, cuando te diste cuenta tú de que tu área era trabajar en coreografía, en ser bailarín, porque tus estudios formales no tienen nada que ver con eso, tus estudios formales son antropología y sociología, supongo que esta pregunta te la han hecho mucho, pero ¿tienes algún momento en que tú te hayas dado cuenta que realmente tu pasión, tu llamado era otro?

JV: Siempre estuvo como el llamado del cuerpo y ahí, es una parte que no me gusta hablarla porque ya la he hablado tanto, que viene de familia, mi mamá es bailarina, entonces yo me crié en teatro y en sala de danza de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Austral, cuando existía esa facultad. Siempre estuvo eso ahí y luego yo en el colegio era deportista, como que el cuerpo siempre estuvo muy presente y cuando estuve en la Universidad estaba estudiando sociología, me hice parte del grupo de teatro de la universidad, como que siempre también estaba esa inquietud por ahí artística, no sé de expresiones. Y me puse a estudiar danza, ya terminando el último año de escuela. 

KC: O sea, adulto, adulto, adulto. 

JV: Sí, a los 24. 

 KC: ¿Es como que te lo permitiste porque tu mamá era bailarina, o porque tú crees que te llegó al llamado? Mirándolo hacia atrás.

JV: Yo creo que me encantaba, no sé cómo que siempre me ha gustado mucho, me encantaba ir a mirar las clases y todavía soy como un fanático de mirar las clases de danza, encuentro que es tan bonito lo que pasa ahí cuando las personas están tan concentradas, tan en el presente, es como una meditación y eso lo vínculo con lo que hago ahora en mi trabajo, como que ahí la espiral de nuevo, la vuelta, como cuando uno está súper concentrado en el cuerpo, está totalmente viviendo como en el momento presente y eso es muy, muy bonito como de ver, porque uno ve cuerpo y personas que están súper concentradas en lo que están haciendo, y eso siempre es súper, no sé, llamativo hasta sexy. Sobre todo, no sé si te ha pasado, pero cuando uno ve a su pareja y la ve de lleno como en algo que está haciendo, y dice: “No que lindo”, como escribiendo, pintando, sea lo que sea que hagan, eso es muy bonito.Entonces nada, yo creo que me atraía mucho eso y finalmente ya me metí, fue un verano que me tomé unas clases libres y ahí me dijeron: “no, tú tienes que estudiar danza”. Estaba como en mi último año de sociología y me metí, y finalmente me becaron, después ya me fui rápidamente becado al otro año a Estados Unidos, fue todo muy rápido, como que tenía demasiadas ganas, entonces creo que como que no perdí ni un segundo del tiempo, como que, si había que estirar, me ponía a estirar, había que trabajar en algo, me ponía a trabajar. Me pasaba todo el día en la escuela, llegaba como a las ocho de la mañana y me iba como a las 10 de noche.

KC: ¿Eres obsesivo?

JV: Sí, soy. Por eso, imagínate, yo con Matilde Pérez para mí fue como un regalo.

Lo más toc que hay, soy súper toc, por eso mismo te decía que he aprendido a disfrutar de los logros del trabajo realizado, porque en general lo paso muy mal, como que siempre encuentro que puede estar mejor, nunca quedó conforme y eso como hace tres años, me di cuenta aquí en Hamburgo, cuando estábamos estrenando el trabajo con estas 110 personas, y de repente, empecé a tener esta sensación de nuevo de pasarlo mal y ahí mismo fue como que tuve la revelación, y decidí cortar, dije no, basta, mire al público, el público estaba de pie, aplaudiendo a rabiar, la gente estaba contenta, para donde yo miraba veía caras felices, entonces dije, por qué te niegas esta alegría, si mira, todo el mundo está feliz, y yo ahí como dándole ,que no porque salió bien la luz que no sé qué. 

KC: Pero es interesante porque tú has nombrado varias veces que lo que te gusta de la danza es que te conecta con el momento presente, pero justamente en alguien que es toco que es obsesivo, no se conecta con el mundo presente, está todo el rato pensando en cómo mejorar lo que está haciendo o lo que tiene que hacer que es su obsesión.

JV: Interesante observación. Sí, sin duda, como que también si todo el trabajo que hago como cuando doy clases, es todo una meditación y la gente es lo que les gusta de mi trabajo, de ser parte de un workshop, de una clase o de cuando creo obras, las obras siempre son como te decía, son sistemas vivos como que funcionan aquí y ahora, como que es imposible creer que lo que resultó ayer o lo que ocurrió ayer, va a volver a ocurrir el día y si te obsesionas con eso, lo pasas pésimo, como intérprete y yo como coreógrafo. Entonces, es como que todo el rato yo he puesto afuera para poder realizar este ejercicio, lo que tú estás ahora planteando, de poder estar en el presente, como que yo mismo me voy generando entre la puerta para acceder y entre la trampa para no disfrutarlo, sí.

KC: Pero quizás que encontraste tu propia medicina, dicen que los defectos son donde uno tiene que encontrar la curación.

JV: Sin duda, sí, yo creo que por ahí va. Como te digo, imagínate, recién en 2018 fue como que me cayó, como que entendí eso de mí, que lo entendía, sabía que era duro conmigo mismo, que siempre me estaba como castigando. Entendía, pero como que no había encontrado la llave de salida, cuando de repente vi afuera la alegría alrededor, la gratitud que había, dije ya para, como agradecerte a ti también y felicítate por esto que estás haciendo. Así que ahora estoy como mucho más así, como que me celebró todas las cosas, aunque sean muy chiquititas.

KC: Eres más fan tuyo.

JV: Sí, muy chiquititas, por ejemplo, ahora estoy pudiendo trabajar con muy poquita gente y es algo que ya no estaba tan acostumbrado, igual son 14-15. Y tengo que trabajar en un principio, empecé a trabajar con ellos de a uno por temas sanitarios no se podía con más, entonces, finalmente trasladé todo el trabajo al parque para poder tener un poco más de libertad. Entonces, trabajo simultáneamente con 3, 4, 5 a veces, corro por el parque, de un lado a otro y los voy visitando para ver cómo va el trabajo, voy dando unas instrucciones que sé yo.

KC: Pero el COVID-19 en sí mismo es la antítesis de lo que tú estabas acostumbrado a estar trabajando, es relegarse al interior, es no estar con otro ser físicamente. Es un buen desafío para tu propuesta de trabajo ¿o no?

JV: Sí, también me pasa que fue súper bueno, todo esto que pasó, para mí por lo menos. Yo viajaba en el 2019 a Hamburgo, viajaba el 30 de marzo y no pude viajar, me quedé Santiago encerrado, y en algún lugar de mi corazón lo agradecí tanto, tanto porque todavía no me había recuperado del año anterior, y fue un año súper bueno para mí, como que hice todo ese viaje interior, como que entendí muchas cosas, para ordenar, me “resete” bastante, profundamente. Y vino como una reconexión con antiguos amores míos que, como la terapia, yo hace años, estudié masaje con una mujer muy sabia de Chile, la Nine Rodríguez y volví a dedicarme a eso, me puse a estudiar terapia flores de Bach, y después me puse a estudiar numerología, yo siempre trabajo con números entonces, también algo sabía, digamos del significado simbólico del número y cómo están asociados a las letras hebreas, y hay todo un universo igual, es muy interesante, y yo siempre había usado los números de esta manera, pero fue entretenido estudiarlo y profundizar ahí, y fanático de las flores. Entonces, está hoy como en otro descubrimiento de nuestra faceta de mi ser, que siempre existió, pero como que no le había dado el espacio y ahora estoy complementando todo eso porque estoy trabajando acá en Hamburgo, bueno, para mí era super importante como esta vuelta a la naturaleza, que me parece como esencial de la reflexión que debiera salir de todo esto que está pasando. Siento que uno de los cambios de paradigma importante, es cómo le damos vuelta a cómo nos estamos relacionándonos con el planeta, con los ecosistemas, con otros animales, en fin y tenemos que cambiar muchas cosas. 

KC: ¿Y qué has cambiado tú?

JV: Yo, a ver, qué he cambiado yo. Bueno, yo me siento una persona bien, como que observo con mi huella de carbono, creo que es la única gran huella que dejo es que viajo por lo menos una vez al año como de un continente a otro. Pero, por ejemplo, yo uso bicicleta hace más de 25 años, y ando en bicicleta arriba abajo y ahora me compré una bicicleta acá, me hace demasiado feliz, como que me encanta salir en la mañana, helado en Santiago a la hora que sea, como andar en mi bicicleta, ahí me conecto y me trae como al presente de nuevo, tengo que estar ahí, despierto, atento a lo que estoy, me encanta sentir el aire en la cara. Yo he cambiado como ahora, en el año que pasó, cambié, no sé si radicalmente, pero si me concentré un poco más en mi alimentación, como que el consumo animal ya es casi nulo, en general es como cuando voy a la casa de alguien, ¿cómo se puede decir? fanático, me carga ser fanático. Entonces, si me invitan a comer un pescado, no voy a decir que no, ese tipo de cosas, pero diría que estoy vegetariano, no soy vegano, pero estoy vegetariano, estuve antes como cinco años antes en mi vida, pero era fácil porque vivía con tres mujeres vegetarianas que cocinaban increíble. Entonces, básicamente no tenía nada que hacer y después cuando dejé de vivir con ellas, volví a mi dieta normal, pero ahora ya estoy así como que me encanta cocinar, como esa es otra cosa, como otro placer que apareció el año pasado en el encierro, que siempre me ha gustado cocinar, pero así como ya como me demoraba horas en la cocina, disfrutando mucho, como inventándome, si queremos hablar de creatividad, siento que la cocina es un espacio de creatividad alucinante, y me encanta pensarlo de esa manera, yo nunca uso recetas para nada, como no existe la receta.

KC: Pero ¿cuál es tu plato estrella? cuéntanos ¿cuál es tu plato estrella?

JV: Me encanta la comida thai entonces según yo me invento unos platos thai porque tienen leche de coco y harto jengibre y picante, entonces hago todo thai, pescado, pasta, no sé, ese podría ser como plato así. 

KC: ¿Eres dulcero?

JV: Sí, soy dulcero. 

KC: No te puedo creer, no tienes pinta de ser dulce.

JV: Sí, soy dulcero. También me invento unos kuchenes, también todo le pregunto a mi hermana, como es la masa para que no quede tan mal, pero le pongo así, invento cualquier cosa.

KC: Estaba pensando José, porque es el día de la madre acá en Chile, yo no sé si allá en Alemania.

JV: Parece que es mañana, parece que es el 10, por lo que yo he escuchado. 

KC: Y esta es una pregunta ¿cuáles son tus madres, que te han forjado en la vida? Tus madres que tú dices, obviamente uno tiene una madre, está esa madre por sobre todas las cosas, sea la que sea, digamos, pero ¿cuáles son tus madres que te han ayudado a nacer de vuelta?

JV: Obviando a mi mamá, que es muy normal.

KC: No, me encantaría también contando a tu mamá.

JV: Yo creo que mi mamá ha sido como una fuente de inspiración tremenda, es muy mágica, como que los recuerdos que tengo, tengo muchos recuerdos, pero siento que ella fue la que nos enseñó a observar la naturaleza, me acuerdo pasar horas mirando hojitas en el bosque, en Valdivia, vivíamos súper cerca, al lado de un bosque, teníamos una casa en la playa. Yo me acuerdo que siempre con mi mamá salíamos a caminar, subíamos caminando por el cerro, o no sé, como esta conexión con la naturaleza, muy potente. Entonces ahí, siento que es un regalo precioso que nos hizo a todos, a mí y mis hermanos. Luego la naturaleza como madre naturaleza, yo cuando estoy en la naturaleza, así como que me siento en plenitud, me gusta mucho estar solo, como también si pienso de pequeño, como caminar solo por el bosque, caminar solo por las rocas de la playa. No sé, me encanta la soledad porque no me siento solo ahí con el paisaje, como que me fundo, me siento súper pleno, lleno, feliz, no sé, es muy lindo lo que me pasaMe encanta, puedo estar ahí horas sin hablar con nadie, me da lo mismo, puedo caminar horas por una orilla de playa. No sé, no siento ninguna necesidad como que me tienen que sacar de ahí, porque si no podría quedarme ahí para siempre.

KC: Como decirte José ven, te tengo que traer de vuelta. 

JV: Sí. Es muy increíble eso que siento ¿qué otra madre?, después creo que he tenido amigas que han sido un poco madres, tengo varias. Me han enseñado muchas cosas ¿las nombro? Es que si las nombro después se van a poner celosas las que no nombré. He tenido muchas amigas en mi vida, las mujeres han estado muy presentes en mi vida, siempre, muchas, muchas, te diría que así amigas entrañables, tengo muchísimas, amigos contados con los dedos de las manos.

KC: Eres más de amigas mujeres, que de amigos hombres.

JV: He vivido con muchas, tengo amigos hombres también, pero me ha pasado, no sé por qué, la vida me ha puesto donde he llegado a casas o a países donde he estado, siempre aparecen las mujeres y todas muy poderosas, no cualquier mujer. Sabias en sus distintas áreas o intereses, mucha sabiduría, siento que he adquirido mucha sabiduría de muchas mujeres en relación al cuerpo, a la salud, a la alimentación, a la meditación, a la música, al arte. Después te las puedo nombrar off de récord, son todas unas bacanes en las cosas que hacen.

KC: Oye, José. ¿Tienes facilidades para los idiomas o no?

JV: Sí, mucha.

KC:¿Cuántos idiomas sabes?

JV: Así como de hablar, hablar y me las podría dar, pero así hablar que me sienta cómodo hablando, solo inglés y castellano. Ahora francés, te puedo hablar en francés, pero siempre tengo que sentir que estoy jugando, si hablo francés me puedo tupir. Pero sí, cuando estoy en París, como a la semana ya estoy hablando en francés, por ejemplo, ahora con mi asistente acá, que es austriaca, hablamos en los ensayos en francés porque practicamos y lo hacemos super bien, fluye súper bien, pero si me siento, así como observado me inhibo. Me pasa lo mismo con el italiano, también voy a Italia bastante, porque una de mis mejores amigas, que es mitad inglesa, mitad italiana, tiene su familia en Sicilia, entonces cada vez que puedo, cuando estoy en Europa me voy, me arranco para allá a Sicilia, una semanita, dos semanitas.

KC: ¿Sabes hablar alemán o no?

JV: No, he hecho tres cursos.

KC: Es muy difícil.

JV: Es muy difícil. Lo aprendo en el curso, o sea, apruebo el curso y después lo dejo de practicar y se me va, y acá, estamos mucho con el inglés, pero sí me he dado cuenta que la oreja está ya empezando a funcionar porque ya empiezo a entender de que están hablando, y eso ya es una gran cosa. Y también puedo ir y comprarme mi comida, esas cosas las puedo hacer. Pero no conversación, es demasiado difícil, todas esas declinaciones que tienen son súper compleja, cuesta mucho entender los tiempos verbales, si es femenino, masculino, si es plural, todo cambia, cambia el verbo, como que uno escucha un verbo y dice, pero como si el verbo era este, ya sí, pero tiene miles de formas distintas. Pero quiero mucho aprenderlo, quiero mucho, mucho aprenderlo.

KC: Dime una cosa, eres una persona que transmite pasión, felicidad, con lo que hace, pero has nombrado también en distintos momentos de nuestra conversación, que sufriste mucho, que tuviste momentos difíciles. ¿Fueron momentos difíciles en torno a ti mismo, en torno a terceros, en torno a desencuentros contigo mismo? ¿Cómo defines lo que es difícil para ti, emocionalmente?

JV: Creo que puedo distinguir tres momentos, la infancia no fue fácil porque me costó mucho aceptar la separación de mis padres, eso fue duro, largo hasta grande, hice todas las terapias, todo eso está bastante sanado. Y luego, después, vino como el segundo dolor grande que fue el amor, ese fue duro, fue un golpe duro, pero también agradezco tanto porque fue la razón por la que fui a Londres. Tenía un novio que se fue a estudiar allá y pasamos como ocho meses separados y eso fue súper duro, cuando llegué finalmente a estudiar yo, a hacer mi magíster, ya como que no pasaba nada y fue duro como aceptar esa situación, pero también fue tan bueno porque yo dije, ya estoy acá, vine estudiar, estudiamos. Y fue súper bueno porque me concentré y ahora se lo agradezco tanto, porque si no, no me habría movido de acá, habría estado como instaladísimo porque estaba cómodo, había vuelto de Europa, llevaba cinco años de vuelta de mi primera estadía en Europa, y ya estaba como súper bien en Chile, estaba dando clase en la universidad, como que tenía una vida bastante estable y todo era como siempre mejorar, progreso en el sentido de que estaba pudiendo desarrollar mi trabajo, en fin. Y aparece este personaje que se manda a cambiar y yo así como oh.

KC: O sea, sufriste por amor.

 
JV: 
Sí. Hay una historia bien bonita, ya anécdota, un día estaba en The Place postulando para mi primera residencia en esta escuela que me fui a estudiar a Londres, que además es un teatro, un lugar bien importante. Entonces, el director del teatro estaba yo en la entrevista para la primera residencia, ya había salido de la escuela, y lee mi currículum, y mi currículum, era como que había bailado aquí, en Europa, aquí, y allá. Entonces, me dice “¿qué estás haciendo aquí en la escuela, por qué te viniste a The Place?” Entonces, yo le digo usted quiere la verdad, la verdad. La verdad me dice, la verdad, le dije, “por amor” y me dijo, “Ah, no, esa es la mejor respuesta”, listo, me dieron la residencia inmediatamente. Como que fue súper bonito ese entender que es tan importante, como que lo entendí varias veces en la vida, como es tan importante ser súper honesto con las cosas, como hablarlas del corazón, esa es la razón, no me vine a esta escuela porque era la mejor del mundo, porque me moría de ganas de estudiar acá, me vine a esta escuela porque era el lugar donde yo podía estudiar para poder estar cerca de la persona que yo amaba.

KC: José ¿y tú relación con tu mamá y tu papá sigue siendo estable o es lejana?

JV: No, mi papá falleció el año pasado 24 de diciembre.

KC: ¿Pudiste estar en Chile? 

JV: Estaba en Perú, no alcancé a llegar, estaba tomando el avión en Lima y mi hermano me avisa que se murió mi papá. Pero todo bien con mi papá, porque fue una enfermedad larga, tenía un cáncer, entonces, cada vez que yo estaba con él, era como que me despedía, le da las gracias, era como un rito ya. Y estaba todo muy sano con él, así que estoy muy, así como agradecido. 

KC: ¿Ambas?

JV: Sí, muy. Fue muy bonito porque yo llegue el día del velorio y estaban mis hermanos, fue, imagínate, en pandemia, así que igual velorio había como 30 personas, no más ilegal. Entonces en vez de haber 10, habían 30, y después lo mandamos a Osorno, porque en Valdivia no hay crematorio y después arrendamos un barco, cuando volvió, fuimos al río, lo tiramos en el río que eso lo que él quería. Fueron como dos semanas de ceremonia, y fue muy bonito haber hecho eso sí, estar todos los hermanos juntos, hicimos ceremonia, tras ceremonia, tras ceremonia. Después fuimos a ver todas sus cosas, a ver qué hacíamos con ellas, no sé, fue un duelo muy vivido y también hay una relación ahora con mis hermanos increíble, desde hace un par de años, cuando mi papá se empezó a poner mal, como que nos acercamos. Entonces, también como familia, todos estos últimos años han sido muy, muy buenos. Y con mi mamá también muy cercana.

KC: Tu mamá debe estar muy orgullosa de ti ¿o no?

JV: Recién hablé con ella porque la llamé para saludarla por el día de la mamá. Sí, sí, superorgullosa.

KC: ¿Cuándo te diste cuenta de que no eras heterosexual, que eras homosexual?

JV: La pregunta.

KC: Sí, es que la verdad que yo soy casada con hijos entonces.

JV: De muy chico, pero son distintos niveles de consciencia porque un niño chico.

¿cómo explicarlo? un niño chico es homosexual, como un niño chico.

KC: Claro.

JV: Entonces, por ejemplo, yo te voy a contar un sueño que yo tenía. Había un niño en el colegio que a mí me gustaba, era mayor, era como de dos o tres curso mayor, y yo debo haber estado en primero básico y yo lo miraba en los recreos, de eso me acuerdo.

KC: Eras muy chico.

JV: Sí, ¿cuánto tienes? como 6 años. En los recreos, lo veía lejos, así no sé, como 100 metros, y como me quedaba así. Y después en la noche soñaba con él, soñaba que él llegaba a mi ventana volando y me venía a buscar y salíamos los dos volando e íbamos a volar por la ciudad y después me venía a dejar. 

KC: Te acuerdas del sueño, eso es lo más increíble.

JV: Era precioso el sueño, era increíble, la sensación de volar, nunca más la tuve, nunca más he soñado eso, que vuelo. 

KC: Quizás que hoy en la noche, después de hablarlo, vueles. ¿y cómo fue, como este proceso?

JV: No, después se reprimió, cuando viene como toda la etapa colegio, que empieza toda la tontera del bullying, yo creo que eso lo reprimí muy debajo. O sea, estos recuerdos que yo te estoy contando, vinieron después ya de grande. Yo creo que muy reprimido. Yo estudié en un colegio de hombres, entonces fue muy interesante eso en la manera en que me protegí un poco, yo era amigo de los rugbistas.

KC: Ah, te alejaste del estereotipo

JV: Sí, así es.

KC: O te acercaste el estereotipo.

JV: Claro. Siempre fui una persona muy libre dentro de todo, como amigo de todos, me acuerdo que había compañeros en el colegio que los molestaban porque eran así como más femenino y qué sé yo, y yo me daba cuenta de esto, y me acuerdo que yo sentía como un poco de nervio, como que no se me vaya a notar que yo soy parecido. Pero también era muy amigo de ellos también, como que no hacía esa diferencia. Pero sí me acuerdo que me daba susto, porque yo veía como el bullying que se hacía y no estaba dispuesto a pasar por ese dolor. Y después también me pasó que me enamoré de una mujer entre medio, de varias, no de una, de varias y también rescato, el genuino el amor, y ahí donde también pasé unos periodos en que no sé cómo pensar ¿qué es esto?

KC: Esa es una gran pregunta, que no creo que tiene mucha respuesta, no sé.

JV: Tampoco sé, porque sobre todo hay una persona que es un gran, gran, gran amor de la vida, y también lo sufrí mucho porque después sentía que como traicionar el amor porque empezaban a aparecer todo estos impulsos con más fuerza, y mi pareja siempre decía, ella lo tenía clarísimo, cuando ya fue más evidente, y me decía, y yo como no, no, cómo se te ocurre. Ese fue un momento bien doloroso también.

KC:O sea, te costó aceptarlo.

JV: Sí, pero, o sea, olvídate, fue muy doloroso. 

KC: ¿Y comunicarlo a la familia también es doloroso?

JV: Sí, eso es extraño porque como que nunca ha sido realmente comunicado, se dio por hecho, y como que tampoco se habla, con mis hermanos sí, pero con mi mamá, la entiendo también, como que no tocamos el tema.

KC: ¿Pero José es doloroso, por decir, yo no soy como la mayoría de las personas? ¿O es doloroso por el estilo de vida? ¿el dolor en qué se centra?

JV: Yo creo que cuando uno es chico como que siente mucha pena del dolor que le puede provocar la familia, como que uno es distinto, es muy terrible esto de ser distinto.

KC: Ser otro que está tan estudiado.

JV: Sí. Y también, yo creo que ahí conecto mucho con el trabajo que hago, que es como todo el rato hacer que las personas suelten, se liberen, puedan jugar, ser ellas mismas, como que es lo que estoy haciendo permanentemente en mi trabajo con las personas. Pudiendo hacer que puedan vivirse, aceptarse como jugar, atreverse a jugar, atreverse ser otro, jugar hacer roles, que sé yo. Sí, en ese sentido, es súper sanador, como tú bien lo dijiste hace un rato, como que todo lo que hago tiene que ver con sanar esas heridas de la infancia, de la niñez. Entonces, también estoy súper agradecido, también ahora lo abrazo con mucha gratitud, porque gracias a eso soy la persona que soy y hago lo que hago. 

KC: Claro. 

JV: Es una paradoja bien tremenda, pero finalmente es lo lindo, por algo uno vino al mundo donde vino, con esa familia y a vivir las experiencias que le tocó.

KC: El ambiente artístico es muy permisivo, ¿los límites están muy permeables, hay acceso a las drogas, al alcohol, a relaciones? Te lo digo porque son los típicos mitos que uno se imagina.

JV: A mí me pasa que siento, por ejemplo, sobre todo a la gente que trabaja con el cuerpo, que nos cuidamos mucho. Por ahí, de repente alguien se desmadra, pero es muy ocasional porque no se puede no más.

KC: No, no son compatibles.

JV: No es compatible. Entonces, todos esos mitos que hay, no sé, como encuentro que son un poco inventados, o quizás hay casos que hacen que se generalicen, pero para nada, para nada, o sea olvídate como nos cuidamos para poder funcionar la mayor cantidad de años posibles. Y él que no lo hace, sencillamente no lo logra no más, no logra destacar, no logra perseverar en su trabajo, no logra ganarse la vida con su profesión porque además necesitas a gente que sea responsable, ordenada, organizada, sistemática. 


KC: O sea, cuando te empieza a fallar, porque además tú tienes mucho contacto con gente, me imagino que cuando ya te empiezan a fallar y te das cuenta, bye, bye.

JV: El nivel de exigencia siempre es tan alto, y como que el grupo también va tirando para arriba la exigencia. Cuando empezamos en un proceso, por lo general, creativo, lo que sea, partimos de una base y de repente estamos, porque empezamos a entender los códigos, los lenguajes, entonces solo suma, suma, suma, cada vez se pone más complejo, y necesitas un poco superhéroes, superwomen y supermen porque es super exigente el trabajo, en lo físico, lo mental y lo emocional, cómo resistir, tener la concentración, trabajar con otros todo el tiempo. 

KC: Eso a mí me extraña porque tú me has dicho que te gusta estar solo, me imaginaba muy bien toda esta descripción en los bosques, te gusta la soledad, pero tu trabajo es esencialmente grupal.

JV: Sí, otra paradoja. Sí, de hecho, lo conversaba hace unos días con Utah Lambert, que es como la dramaturga del teatro. Sí, es como una dualidad, a mí me gusta trabajar con gente, pero apenas termino el trabajo se cierra la puerta y necesito mi soledad, y eso se ha ido acentuando con los años. Ese año que me pasé encerrado, el año pasado, como que yo estaba en mi salsa, o sea, como que después, como que empezó a venir gente como a visitarme y yo era como ya a las cinco se va. Invitaba a tomar té y ya, ahora váyanse.

KC: ¿Tienes hobbies? Aparte de la cocina y aparte de todo lo que has nombrado, pero algún hobby que tú digas esto hago para relajarme.

JV: O sea, como que me despierto y me siento a meditar en la cama, lo primero que hago en la mañana. Abro los ojos y me siento a meditar. 

KC: Lo tienes completamente incorporado.

JV: Sí, hace años ya. Y voy cambiando mi metodología, a veces respiro, a veces solo me quedo en silencio.Hacer ejercicio, que ahora no he podido tanto, pero también, en pandemia me compré unas barras y como que me levantaba, meditaba y me ponía hacer ejercicio, después desayunaba. También soy muy así como de sistemas, cuando algo me saca de mi sistema lo paso mal, si ya me armé el sistema así, tiene que seguir así, soy un poco rígido en ese sentido, porque también son cosas que tengo que aprender. Pero soy súper rígido, me gusta en la mañana así, me tomo mi café asá, como que tengo todo en orden de cosas. Estoy lleno de rituales, son ritos tras ritos, tras ritos.

KC: O sea, la convivencia contigo no es tan fácil, digamos.

JV: Yo lo que tengo muy bueno es que me gusta hacer muy feliz a las personas, entonces si tú te vienes a quedar conmigo, tú te vas a levantar y yo te voy a tener el desayuno perfecto con el jugo de naranja, con la fruta picada. Y claro, a la semana voy a estar agotado, porque voy a querer hacerlo perfecto todos los días. Ya voy a querer que te vayas. Pero no puedo evitarlo, me gusta mucho atender a la gente, me gusta mucho hacer comida y que vengan a comer. 

KC: Eres dador.

JV: Sí, y en mis cumpleaños olvídate como me esmero.

KC: Y uno después termina agotado y dice, pero para que me esforcé tanto. 

JV: He tenido a veces sesenta invitados a mi cumpleaños y se me ha ocurrido hacer como ostras y después compró chocolates, a mí me gustan los chocolates negros con frambuesa, frutilla con por todas partes. 

KC: Por qué tiene que estar lindo, además, no solo rico.

JV: Sí, hermoso. 

KC: En este sentido, José quisiera saber ¿cómo fue, hoy que ya ha pasado tiempo, la experiencia que tuviste en La Legua, estuviste en Cerro Navia, en San Joaquín, estar con gente tan distinta a ti, fuera del circuito y ofrecer esto?


JV: Eso de distinta como que a mí me pasa que cada vez más siento que si uno conecta con los seres reales, con lo que hay realmente, la esencia que hay de cada ser humano, de distinto no tenemos nada, somos todo muy parecidos.

KC: Porque conectas a través del arte, ¿no?

JV: Sí, y no solo a través del arte, como abrir los ojos y mirar realmente a una persona y darse cuenta que esa persona, es tan persona como tú, que ha sufrido, ha tenido, dentro de todo, como que, claro, uno puede decir la situación socioeconómica puede ser distinta, geográfica, en fin, pero de verdad siento que, así muy internamente, todos padecemos más o menos las mismas cosas, con más adornos, con menos adornos, pero el padecimiento es humano, es nuestra condición humana. Entonces, cuando uno puede conectar con eso, con las otras personas, somos todos bastante iguales, bastante parecidos. Y claro, llegar desde el movimiento, desde el carnaval, desde alegría, es súper bonito porque eso rompe inmediatamente las barreras, pasa eso. A mí me da un poco de temor, porque si bien yo no vengo de una familia súper acomodada para nada, pero si tengo un backgroundcomo social distinto. Y siempre me daba terror de ir a hacer este trabajo a estos lugares y como sentir que somos como un invasor, no sé, como que tenía mucho cuidado ahí de como entrábamos a la comunidad, de cómo primero intentar conocer a la gente, los líderes de la comunidad, saber cómo entrar con las personas y siempre hacíamos este trabajo, que yo creo que fue el año de antropología que tuve, que me sirvió mucho para entender eso.

KC: Claro.

JV: Y llegar con mucho respeto, entender que estamos metiéndonos en un territorio que no es el nuestro y cómo podemos entonces como encontrarnos, y sin duda que la música y el baile es el mejor lugar para encontrarse con las personas como que todas las barreras caen y entonces ocurre. Fue muy hermoso porque tuvimos la oportunidad de hacer ese Emerger en estas comunas que tú nombraste con las personas que venían de acá, de Alemania, de muchos países distintos, había como 7 países, creo. Y no sabes, para ellos lo de otro planeta que era toda esta situación, la situación de Chile, que estaba crítica en ese momento, como muy álgida, pasando muchas cosas. Y luego la cosa como cultural, no sé, yo de repente los miraba como no deben entender nada, y por otro lado, están fascinados como absorbiendo todo esto.Terminó la primera intervención que hicimos en la Villa Portales y estaban todas las personas, los chicos y chicas llorando, así, pero emocionados, dándome las gracias por lo que habían vivido, nunca habían estado bailando en la calle con la gente, ni siquiera en su país. Y podían ver y sentir, porque se siente porque no se puede no sentir, la emoción, la alegría, la energía que se genera con toda esa cantidad de gente en la calle, no sé si tuviste algunos vídeos, era impresionante.


KC: No, sí vi. 

JV: Impresionante.

KC: No, si es impresionante.

JV: Ahí como que uno vuelve a creer en la humanidad y cree que es posible, que un cambio es posible, que todo lo bello que podemos generar como humanidad, puede ser logrado y después de unos se nos olvida, se nos pasa, no sé qué pasa. 

KC: ¿Cómo se manifiesta el pudor en estas circunstancias? ¿qué has visto tú, porque ya debes tener un ojo de ver cómo las personas se vinculan con el cuerpo, con mostrar o no mostrar, con expresar?

JV: Yo entendí, cuando empecé a trabajar, ya como salir del teatro e ir al paisaje urbano, a la calle, me di cuenta que era esencial como contar con una masa crítica, como que no podíamos ser 3, no podíamos ser 10, teníamos que ser 30- 50-60-70-80-100. Cuando esa masa crítica impacta con la energía del movimiento, el goce, la alegría, no existe nada, todo eso que tú nombraste desaparece, y es impresionante verlo. La señora se olvidó que no podía, o que creía, que no podía bailar o que le deba vergüenza, el señor, los niños, es muy bello, es demasiado potente la energía que genera un grupo, como te digo, una masa crítica. No he calculado cuál es el número exacto, pero siempre digo ya si vamos a enfrentarnos a un grupo de 500 personas, necesitamos ser por lo menos 50, como que por ahí va, creo. Es muy impresionante lo que pasa, se contagia, se contagia, y ya si contagiaste 10, ya somos 60, si contagiaste 20 somos más y así va. Es bellísimo lo que ocurre.El otro día vi un video que no había visto de cuando hicimos, Barrio Arte, hicimos Ecosistema, en Barrio Arte, que era con Delight Lab, con música de Diego Noguera también. Partieron 20 personas de la compañía en el MAVI, 20 personas en el cerro Santa Lucía y otras 20 estaban en el metro Bellas Artes, y empezaron a armar unas coreos, a bailar cosas y todas muy sencillas para que sean replicables, como un poco la idea es que sea replicable y lo que importa ahí es la energía que hay. No pasaron 20 minutos de repente ya era el flautista de Hamelin, había 80 personas en el MAVI, el cerro ya llegaba hasta arriba de gente, después se tomaron la calle Pedro de la Barra, no sé debe haber habido 1500- 2000 personas, por la calle. Es impresionante y bellísimo, no hay que explicar nada, no hay que contar una historia.

KC: No, porque hay que verlo. Yo la gente que hoy día nos está escuchando, hay que verlo.

JV: Siempre he querido reivindicar un poco el carnaval, que no tenemos en este país, que todos los países de América Latina tienen su carnaval, 1-2-3-4 algunos países, y nosotros no tenemos un carnaval, no hay una fiesta callejera, no hay ese momento de no sé o de tirarse tomates en España o naranjas. 

KC: ¿Pero el Teatro a Mil, no puede llegar a ocupar un poco ese espacio carnavalesco, en enero?

JV: Pero es bien medido todo, siento que es algo que se observa. Cuando ha venido la muñeca no sé qué, es una fiesta, pero las personas están súper tranquilas, como que no agitan su cuerpo, no agitan su energía, como que solo están como de observantes de otros que lo pasan increíble.

KC: El fenómeno del espectador.

JV: Siento que hace falta eso porque, quizás, habría menos violencia, se expresaría de otra manera el descontento popular, y qué ocurre un poco en las marchas, las marchas se han transformado harto en una expresión artístico cultural, como que ahí la energía logra como encontrar un canal de salida. Pero seríamos una sociedad mucho más sana, emocional y psicológicamente, afectivamente, si pudiéramos como por lo menos una vez al año, sacudirnos y gritar y tirarnos agua, no sé.

KC: Pero en Hamburgo, me imagino, que lejanamente hay un espacio así.

JV: No lo tengo claro, pero tiene sus fiestas, lo que pasa que son distintas, pero tienen sus fiestas como paganas, todavía las tienen, las celebran de otra manera, quizás. Pero lo que yo si he podido captar en todos estos años que he tenido contacto con la cultura alemana, la música electrónica en Alemania es de una popularidad gigantesca, creo que es donde es más popular con quizás el Reino Unido. Entonces aquí, las raves de música electrónica son masivas, de 20000 – 30000 personas, y eso ponte tú ocurre todo el verano. Ahora, claro que está todo más restringido, igual si está empezando a pasar de nuevo. Pero ahí está esa cabida de esa energía, como en los espacios públicos, generalmente, no son pagadas, son pagadas por la municipalidad, no sé. Como que hay esos espacios de catarsis colectiva, y que es la música electrónica, en Alemania por lo menos.

KC: Vamos a ir cerrando José, pero tengo dos preguntas más antes de cerrar. Has hecho tanto, pero ¿cuál es el que recuerdas con más cariño, de tus creaciones, de tus proyectos, de tus propuestas?

JV: Yo creo que hay dos por razones bien distintas. El primero y más principal es el Rito de Primavera porque fue muy importante por muchas razones, bueno, yo siempre había querido hacer esta música, entre otras, hay hartas músicas que siempre he querido hacer, pero esta es importante, y como que apareció muy claramente como una necesidad porque era aniversario de del estreno de la de la partitura de la música de Stravinsky el 2013, y dije, no, tengo que hacerlo, y después me di cuenta que todo el mundo lo estaba haciendo alrededor del mundo, habían como 100 versiones, y en un principio te viene como este pánico porque está la versión de la Pina Bausch , que es muy emblemática, viene de otra anterior de Maurice Bejart. Y entonces, como que uno se aterroriza, cómo voy a hacer esto que lo han hecho estas personas tan grandes. Y en ese mismo momento me acuerdo de haber sentido ese pánico, tomé la decisión y dije, lo voy a hacer, lo voy a hacer a mi manera y como que todo el mundo me decía me decía estudia esta versión de no sé quién y qué me mandan el referente deVillinski y yo dije, no quiero ver nada, no quiero saber absolutamente nada de lo que se ha hecho, tenía una idea vaga, había visto lo de Baush, pero no lo revise, no lo quise revisar. No quise revisar nada básicamente. 

KC: Hacer lo tuyo propio.

JV: Sí, la intuición y seguir lo que a mí me pasa con la música, me basta con lo que Stravinski propone, tengo que entregarme a esta partitura y vivirla en el cuerpo. Y eso fue lo que hicimos, nos metimos de lleno a estudiar la música, a sentirla en el cuerpo, a entender. Fue muy bonito y trabajamos con este amigo que se llama Jaime Muñoz, que tiene un nombre artístico se llama Jim Hast, yo lo invité a participar de la obra porque yo quería que cantáramos, desde un principio sabía que yo quería que la voz apareciera como muy protagónica en el trabajo. Entonces, él canta increíble, lo invité por eso, pero además es músico y de manera como espontánea, los ensayos él empezó a llevar sus máquinas y nos dimos cuenta, claro que la partitura cambia cada, no sé cada cuántos compases, no hay ni una regularidad, es lo más irregular que hay, entonces, la única manera de aprenderse la música era aislando los segmentos que eran regulares, los segmentos que no cambiaban, o mentira cambiaban, pero era como hasta aquí no cambia, entonces lo cortábamos y los “loopeabamos” y lo pegamos una y otra vez para poder aprenderlo, aprender ese segmento, ese compás de música. Y entonces, lo metíamos en el cuerpo y empezamos a trabajar con el improvisar hasta que el cuerpo solo empezaba a producir algo que tenía una resonancia con lo que estaba sonando. Y ahí, yo hacía como un workshop como que veía lo que estaba ocurriendo y ya, esto me gusta, esto me gusta, y decía ya vamos a centrarnos más en este sentido, empezaba como armar de nuevo, como las letras de la Matilde, tenía aquí como un inventario de posibles movimientos, de movilidades para esa parte de la música y así con la otra, tenía mi baúl lleno, baúl que antiguo, tenía mi disco duro, lleno de posibilidades y después con eso yo empezaba a componer. 

KC: ¿Y el otro cuál fue?

JV: El otro es Pedro, que fue un homenaje que Tchaikovsky, que fue una invitación que me hizo el Ballet de Santiago, la Marcia Haydée, me invitó a crear una coreografía con el ballet, y yo dije, qué quiero hacer, pensé altiro en Tchaikovsky, también músico. Porque Tchaikovsky, es muy importante para el ballet y como que a veces la gente no lo sabe, el ballet era mirado como un arte muy de tercera, de cuarta categoría, hasta que aparece Tchaikovsky y básicamente con la calidad de su música, levanta este arte. Y crea estas obras maravillosas como el Cascanueces, la Bella Durmiente, que son músicas increíbles que por fin tienen calidad, hay calidad en la composición musical. Y entonces, lo que hice fue ir a la Sinfónica, un concierto, todo partió por ahí, como que fui a ver un concierto de la Sinfónica, no sé que otro compositor estaba, eran dos compositores, no me acuerdo el otro. Y estaba una obra de Tchaikovsky, que se llama Sinfonía Manfred y yo no lo había escuchado nunca, y la escuché se me pararon los pelos, comencé a llorar,

KC: Te llegó al alma.

JV: Uf, impresionante, me paré para aplaudir a la orquesta, dije no, esto es, porque yo había estado buscando cosas de Tchaikovsky, como “Tema de Variaciones”, otras músicas que ha hecho, que se han hecho ballet por otro coreógrafo que es muy famoso, que se llama Balanchine, no sé de qué origen es, pero sí, desarrolló toda su carrera en Nueva York. No sé si en el New York City Ballet u otro. Yo había visto música de Tchaikovsky coreografiada por él y estuve revisando, pero tampoco nada y con escuché esta sinfonía y fue como no, esto es. Además, que era como romántica, ya como el cliché de lo romántica, entonces también me metí ahí como con la estética romántica, y es una música que hicieron para un poema romántico, entonces, me metí en todo ese universo y la obra quedó preciosa porque fue también muy lindo porque pudimos trabajar con la Orquesta Filarmónica, que era un sueño que yo también tenía, poder trabajar con la orquesta. Ahí, ya conocía a Diego, pero ahí fue un día caminando por el GAM veo a Diego Noguera y había escuchado la música que había hecho para una obra que había ganado un concurso de dramaturgia teatral, creo que era, y yo sabía que Diego había estudiado composición musical en la Católica, entonces yo necesitaba un compositor, no necesitaba solo músico que hiciera con maquinita. Entonces, le digo Diego, tengo esta posibilidad de hacer una obra de ballet y quiero que tú compongas la música con la orquesta. El otro abrió los ojos gigantes, feliz y nos lanzamos a la tarea. Y eso quedó, yo creo que de las cosas más bellas que he hecho hasta ahora en mi vida, solo se mostró tres veces, no sé por qué no se volvió a mostrar, pero realmente era bellísimo. Ocupé todo el cuerpo baile con hombres y como que di vuelta un poco eso, que no es original mío, ya se ha hecho antes, entonces el cuerpo de ballet, eran 21 hombres y luego había tres solistas mujeres, que para mí representan a la madre de Tchaikovsky, la mujer de Tchaikovsky y su mecenas, que fue la mujer que pagó toda sus obras, esta mujer estaba como enamorada de él y de su música, entonces, anónimamente le mandaba dinero y lo iba a ver desde un palco, nunca se conocieron, se escribieron cartas.

KC: Ah, nunca se conocieron. 

JV: No, es que todo es así romántico, anda saber cuánto es verdad, y cuánto es mentira.

KC: ¿José, y qué estás haciendo ahora en Hamburgo? Por qué increíble que llevamos una hora y algo más conversando y no te pregunté ¿qué estás haciendo en Hamburgo?

JV: Estoy creando una obra que he que querido llamar Elementar, que es una palabra en alemán para hablar de los elementos, es un adjetivo, no lo tengo tan claro como en la en la gramática alemana, pero el Elementar se llama, y es una investigación que estoy haciendo con las personas con la que estoy trabajando, un poco metiéndome en su historia, en su memoria. Partí el primer día con ellos, como haciendo un ritual en donde los hice cómo viajar un poco a la infancia y recordar cuáles son las memorias que tienen en relación al agua, a la tierra, al fuego, al viento.

KC: A los elementos.

JV: A los elementos. Y luego de ahí, hemos ido como a trabajar el parque y meter los pies en la tierra.

KC: ¿Y cuándo vamos a ver esto?

JV: Se estrena el 3 de junio acá, va a ser en el parque, por todas las restricciones que hay, no se puede hacer nada en el teatro, entonces todo lo que tenía pensado como escénico para el teatro, no se va a poder hacer. Entonces, creo que va a terminar en una especie decaminata, meditación en el parque. Los he hecho vivir varias experiencias a ellos con la naturaleza y una de las cosas más sencillas que hicimos fue caminar pies descalzos con los ojos vendados y que alguien te guía por el camino. Luego nos tendimos en el piso, y ahí uno los va ayudando como entrar en un estado para que se conecte con el presente, con su imaginación, con su historia, que sé yo. Y luego, hemos estado creando como unas danzas, como que son como los ritos que cada uno de ellos ha realizado en relación al fuego, al aire, al agua, a la tierra y eso apareció un material coreográfico. Estoy trabajando con no profesionales, hay arquitectos, ingenieros, psicólogos, de todo.

KC: Qué interesante.

JV: Sí, trabajamos a las 8:00 de la mañana, nos levantamos muy tempranito, nos encontramos en el parque hasta las 10:00. Y después, yo sigo trabajando editando videos, escribieron unos textos, me mandaron unos audios con los textos escritos, hemos estado grabando material, entonces también estamos produciendo como una especie de video documental de eso.Todavía no tengo claro exactamente qué va a ser, cuál es la forma que esto va a tomar, pero si algo así como una experiencia uno a uno, como que la gente se va a tener que inscribir, va venir acá, yo seguramente voy a preparar una especie de ritual de paso, de inicio, de pasaje, como para que las personas entren al bosque y vivan esta experiencia en la mañana probablemente va a ser como a las 6:00 de la mañana, o 5:30 de la mañana. También es como para madrugadores.

KC: José y ahora la última, última pregunta, ¿cuál es tu sueño?

JV: Tengo ahí uno, no sé si contarlo por la suerte, pero quizás parte. Yo creo que mi sueño es poder tener un espacio, ojalá en Chile, y crear un espacio, no sé si llamarlo escuela, porque como que siento que tengo problemas con las instituciones formales, entonces, cuando ya se formaliza algo me cuesta. Pero, así como en mis obras, como armo una grilla, una estructura para permitir la libertad interior, quizás como por ahí puede ir como el concepto, la idea. Como un espacio que pueda contener la creatividad y ayudar a despertar la creatividad y la libertad en las personas como con sus cuerpos y con el contacto con otros, no sé, en todas las áreas, como que sueño con tener una cocina. Me acuerdo mucho también de Matta Clark , que también un tiempo estuvo indagando en eso de la cocina. Me encantaría como que el espacio fuera como que pudiéramos ir y cocinar juntos, ir a pintar, crear, movernos, bailar, cantar. No lo tengo muy claro. 

KC: Pero no es un centro cultural entonces.

JV: No, me imagino como no sé, todavía hay que definir más cómo funcionaría, pero simplemente necesito por ahora que aparezca ese contenedor, que aparezca ese espacio, que sea un poco sucio, que no sea tan prístino para que podamos, no sé, jugar a ser Jackson Pollock, no tengo idea, tirar pintura, ensuciarnos correr, saltar.

KC: ¿Hay algo que te gustaría agregar hoy día en esta tarde de domingo del día de la madre?

JV:  Sí, quizás decir, como agradecer este momento, no solo este momento contigo, sino que este momento de mi vida, como dije antes, hubo momentos difíciles, duros, quizás pensé que no iba a estar viviendo este momento ahora. Entonces, también  dar un mensaje para los que sienten que quizás a veces la vida se pone muy, muy difícil y nos vemos como horizonte salida, es alucinante como cuando uno atraviesa ese umbral del miedo, del susto, del pánico, del sin sentido, y que siempre se puede volver a  empezar, quizás por decirlo de una manera, me voy alargar un poco, me acuerdo que una vez tuve esta reflexión de volver a empezar porque, según yo, había vuelto a empezar varias veces en mi vida, con cada cambio país, que sé yo. Y después, me daba cuenta que en realidad nunca vuelve a empezar porque está todo el bagaje de lo vivido, como que esto de volver a empezar de cero no existe. Entonces, cuando uno vuelve a empezar después de una crisis, estoy también pensando, creo que todos viviendo una crisis, ya sea que estamos viviendo internamente o por lo menos, siendo el reflejo de lo que está pasando fuera, en el mundo. Entonces, lo quiero ver con mucha esperanza, la verdad, están siendo momentos muy revueltos, muy difíciles, hay países que están en crisis tremenda, Colombia, nuestro país, sin ir más lejos, a nivel, algunos sanitarios, algunos como político social, económico, y siento que solo algo bueno puede salir de todo esto está pasando.

KC: Dios quiera, ojalá, todos queremos eso.

JV: Sí, te lo juro que cuando medito todas las mañanas como que pido eso, y lo pido con todo el corazón. Y también eso, como que hago esa reflexión respecto a lo que he vivido yo en la vida y como a veces he estado ahí pensando que ya no puedo más, y he querido tirar la esponja.

KC: No, no, no, no, no vas a tirar la esponja porque tenemos que tener José para mucho.

JV: Ya no la tiré, pero por eso digo, no tiremos la esponja, que tratemos de conectarnos con los pensamientos positivos en el sentido de qué es lo que yo pueda aportar aquí ahora en el mundo, aquí en mi hogar, en mi casa, con mi familia, cómo podemos vivir mejor, partiendo por el espacio más cercano, cómo me puedo proveer yo de un bienestar. Tan simple como tratando de estar bien yo mismo, cuidándome yo mismo. Si yo me cuido, estoy altiro cuidando a mi familia, a mi entorno y así suma y sigue.

KC: José, muchas, muchas gracias, esto ha sido una gran conversación.

JV: Abrazos para allá.

KC: También, gracias, chao, chao.

Cierre

Yo quiero ser como él, bailar, congregar, soñar, sentir, vibrar, todo y eso más. Creo que mi sueño oculto es haber sido bailarina de ballet, imposible. Bueno, claramente no lo soy y no lo seré, pero gracias a estos espacios de conversación los seres humanos podemos entrar en estas burbujas personales y compenetrarnos con otras miradas y formas de vida. 

¿Te gusta bailar? ¿algún estilo en particular? Cuéntame, me puedes mandar un correo a karen@karencodner.como dejar un comentario en mis redes sociales.

Lee. Escribe. Crea.

Chaooooo.