#39 Segunda parte de la entrevista a Paolo Bortolameolli

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Hola, hola, ¿cómo estás? Grabo este episodio 39 el jueves 25 de marzo. ¿Qué escucharás hoy? Nada menos y nada más que la segunda parte de la entrevista al director de orquesta Paolo Bortolameolli. Te invito a escuchar sus reflexiones y a empaparte con su amor por la música, para él y cito “el arte es el mayor logro de la humanidad”. ¿Estás de acuerdo? En pocos días más termina el concurso con el sorteo de su libro Rubato que publicó La pollera Ediciones. Si quieres ganártelo es facilísimo, anda a mi Instagram o Facebook y deja un comentario sobre por qué quieres ganar, si, así de simple.

Casi me olvido, a partir de la otra semana mandaré el boletín el día viernes, siempre con recomendaciones, sugerencias y buena información para una vida más entretenida. 

Recuento personal

Este mes de marzo fue con todo. Es decir, regresé de vacaciones, mis hijas iniciaron el colegio…y presencial, volví a escribir y trabajar. Lo que me tiene híper contenta ha sido la convocatoria al taller de lectura “Mamma mía” porque se llenó. A propósito de mi taller literario, y justo el día que sale este podcast, tendremos la primera sesión con el análisis del libro “Hozuki, la librería de Mitsuko” de Aki Shimazaki. Ha sido bien emocionante la respuesta de la gente, y además publicaron una nota sobre el taller los amigos de la radio Beethoven. Acuérdate todo lo encuentras en la transcripción en mi página web www.karencodner.com.

Parece que después de mi visita a la Patagonia en febrero me volví a interesar más y más en el reciclaje. Hoy vinieron de una empresa que se llama Hope, que la encontré en Instagram, y retiraron toda mi basura digna de reciclar. Así me aseguro de que realmente los cartones, el plástico, el vidrio y cuánta cosa más, se recicle y no quede en un basural. 

El sábado en la noche comenzará Pesaj, una fiesta judía en la que celebramos la liberación y el fin de la esclavitud en Egipto. Sí, ese mismo Egipto de la Biblia que para nosotros es la Torá, el antiguo testamento. Por ocho días no voy a comer nada con levadura, harina, arroz y todo eso es reemplazado por una dieta especial con un pan tipo galleta que se llama “matzá” y que es bien crounchi. El año pasado, justo hace un año, entrevisté al escritor y dramaturgo Marco Antonio de la Parra y ahí conté sobre Pesaj.

Quiero agradecer de todo corazón al escritor Marcelo Simonetti que me envió de regalo dos libros buenísimos de autores chilenos, ambos del sello Ediciones de La Lumbre. Uno es la novela Chino de Antonio Ostornol y el otro Ambiente familiar de Maivo Suárez. El de Ostornol está muy bien logrado, te invita a un viaje de música y de un Chile que desapareció. El de Maivo Suárez es un libro de relatos y te agarra a full. Muy, muy bien escrito, ni yo misma puedo creer que los leí en un solo fin de semana. 

Gonzalo Carrasco me escribió por Instagram que le gustaría que volviera a entrevistar a Jorge Edwards, cosa que es bien difícil. Y varios comentaron el posteo con el libro de Elena Poniatowska y su novela Leonora. Este libro lo comenté en el blog de noviembre del 2019, ojalá lo leas. Acuérdate, si no puedes escuchar completo el podcast, siempre está la transcripción en mi página web www.karencodner.com.

Ahora vamos con la entrevista a Paolo Bortolameolli. 

Segunda parte entrevista a Paolo Bortolameolli 

KC: Hemos hablado de esta frase que era maravillosa, que dejas que la música te guíe, que es uno de los consejos vitales en tu carrera, en términos profesionales, pero ¿hay algún consejo de vida que alguien te haya dado, que hoy resuene en ti?

PB: Son como frases memorables que me han servido mucho, de hecho, esa frase que también está citada en el primer capítulo, cuando el director de orquesta me abraza y me dice: “bueno, por esto hacemos lo que hacemos”, esa frase para mí fue clave, fue muy clave porque fue muy profunda en el sentido, de que de alguna forma, no solamente que tú veas un niño llorando de emoción, sino que el hecho de entregarte, el ver a una persona que debe haber tenido, no sé, 70 años, el Michelangelo Veltri, sudado entero, entregado alma y cuerpo absoluto a lo que había ocurrido, el hecho de darle sentido a la búsqueda de la belleza que, bueno, ese es un capítulo entero del libro, como que de alguna forma se me abre una forma de experiencia la vida, el universo, ese sentido que puede tener, no solamente la música y no solamente el arte, sino que vivir en función de eso, de ese derecho a vivir desde la belleza y para la belleza. Fue muy reveladora esa noche. Por eso que yo digo que es como una epifanía en el amplio sentido de la palabra, no solamente porque me brotaron lágrimas, ya que quiero ser director de orquesta, sino porque fue realmente una epifanía en lo profundo, en el sentido de decir, esto es, esto es para mí lo que quiero hacer. 

KC: Eras bien chico.

PB: Súper chico, pero ese sentir profundo, golpeador, nunca se fue.

KC: ¿Y lo has vuelto a sentir?

PB: Todo el tiempo, eso es lo lindo de poder haber dedicado mi vida. 

KC: ¿No te has anestesiado? esa es la pregunta. 

PB: Absolutamente no, o sea, yo ayer me estaba devolviendo de ir a dejarle unas cosas a mi padre que está enfermo, escuchando música y ya se me caían las lágrimas.

KC: Un llorón.

PB: Sí, con el arte, sobre todo. Soy súper bueno para llorar en las películas, con la música, con un libro. Sí, el arte me sensibiliza muchísimo, porque de verdad yo me creo lo que digo, cuando yo digo que creo que el arte de verdad es el máximo logro de la humanidad, porque cuando lo veo, desde un punto de vista espiritual, hecho producto, es que ese es el tema, me emociona porque la tecnología nos hace avanzar, nos hace comunicarnos, todo lo que quieras, todos los avances de alguna forma de la ciencia, de los descubrimientos, sí, son tremendos logros desde el punto de vista de cómo animales pensantes, como nosotros pudimos llegar a eso, o cómo llegamos a poner a uno de nosotros en la luna, una cuestión para mí, inexplicable. Pero el hecho de que seamos capaces de generar estímulos abstractos que nos emocionen para mí eso es superior, de verdad encuentro que ser capaz de generar belleza, consumirla y que esa belleza nos remueva todo, nos eleva como especie a un plano muy superior. Entonces, eso para mí sigue siendo el logro máximo de la humanidad, el haber sido capaces de hacer arte.

KC: ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?

PB: Yo creo que mi familia, lo lamento bastante. Yo quería tener una familia, quería tener el formato de padre, madre, e hijo. De hecho, yo creo que eso me movió mucho escribir el libro también porque fue en un momento de decidir quedarme pegado o soltar el fracaso mismo. Fue una separación dura, dura en el sentido de muy triste y muy compleja. Inesperada, sumamente inesperada. Entonces, hasta el día de hoy lo siento, lo cargo un poco cuando veo a Andrea y digo qué pena no haber podido ser capaz de haberle dado lo que yo quería que tuviera: mamá, papá, casa.

KC: ¿Cuántos años estuviste casado?

PB: Casados nada, juntos estuvimos casi diez, pero casados muy poco. Nos casamos muy al final de la historia, ya con Andrea de cuatro años, o sea grande. Pero claro, el matrimonio nos duró la nada misma. Y si yo creo que eso todavía lo cargo un poco como un fracaso, o sea, no como, es un fracaso, lo que pasa es que asimilarlo y que se haga parte de ti, ha tomado tiempo. 

KC: ¿Y cómo vive Andrea esta vida itinerante? Porque él mismo en el libro dice, no estoy citando tal cual, pero me acuerdo que es una frase tan cierta y tan sencilla, de “quiero vivir en una sola casa”, digamos no ser como los gitanos.  

PB: Sí, mira hay de todo un poco porque Andrea nació así, lo cual ha sido tremendamente, yo creo, útil. Un proceso para él de seis años también complejo, como la resiliencia permanente del cambio de casa, de realidad, de haber vivido los tres, y ahora solo dos, o que el papá que se va a cada rato, y volver. Entonces, yo creo que de alguna forma el que él haya nacido en un contexto de cambio permanente, te digo literal, o sea cuando tenía un mes ya estaba agarrando su primer avión, buenos dos meses, y de ahí nunca más paró. Ha llegado el punto en que de repente él me dice echo de menos viajar, lo que me parece muy gracioso porque tiene seis años y de verdad que ya se ha dado la vuelta por el mundo. Desde ese punto de vista yo creo que ha sido muy beneficioso. Por otra parte, por supuesto que es cansador porque de alguna forma lo somete al re- acostumbramiento permanente. Pero no creo que haya sido, hasta ahora, algo más negativo que positivo, yo de verdad lo veo como algo super positivo. Te vuelvo decir, es como que Andrea tiene esa resiliencia muy inmediata, además, que le saca un poco de partido a los cambios, o sea, cuando nosotros vivíamos en Estados Unidos y viajábamos a Chile, tenía las dos realidades, la nieve por ejemplo, después acá en el verano, la piscina, los abuelos, los tíos, los primos, siempre ha disfrutado del cambio que le toca. Ahora, si es cierto que en esa frase que cito de “papá, no me quiero cambiar más de casa”, tiene que ver un poco con que los últimos tres cambios de casa fueron muy rápidos, porque estábamos en Estados Unidos, nos vinimos a Chile, nos casamos, nos separamos y nos volvimos a cambiar de casa, entonces esos tres cambios estuvieron muy juntos.  

KC: Claro, el gran cambio en el mundo de él es la separación al final del día, el cambio de casa es la constante. 

PB: Ahora la gracia en sí es que en esta última casa en la que estamos, de verdad, fue una de estas cosas que te caen del cielo, fue maravilloso, estoy súper agradecido porque encontramos justo un departamento en el mismo edificio donde vive mi mamá, somos vecinos, literal. Mi mamá ama Andrea, Andrea ama a su abuela y a su tío que es mi hermano, entonces Andrea, se la pasa de un departamento para el otro, todo el día, el cambio de locación para él es como si viviera en un dúplex. 

KC: En ese sentido, el Covid ha sido positivo. 

PB: Sí, de verdad que sí. Lo cual, a veces me avergüenzo de reconocerlo, porque yo soy súper consciente de lo difícil que ha sido esta situación para la mayoría de las personas. Pero la verdad es que nuestro contexto hemos sido privilegiados y hemos tenido la suerte que, dentro de esta especie de extrema experiencia, como del cambio justamente que pasó con la separación, el estallido social, la falta de viaje, todo, ¡pum! cuarentena total, claro, menos mal pasó en este nuevo contexto. Entonces, no hemos estado las 24 horas los dos solos, vivimos los dos solos, pero la abuela está al lado, entonces hay un respiro.  

KC: ¿Pero él no va a vivir contigo en Los Ángeles cuando vuelvas? 

PB: Es que el mundo con Andrea obviamente va mutando permanentemente. Está más grande entonces ahora es más fácil viajar con él, porque una de las limitantes que tenía antes, por ejemplo, que yo viajaba solo con él, que también lo hice, cuando tenía cuatro años, por ejemplo, es que claro en un ensayo ¿con quién lo dejo?, es mucho más complicado, ahora ya está grande, ahora a un ensayo puede ir conmigo, sentarse las tres o cuatro horas que dura, y después salir a jugar. Entonces, eso está dentro de los planes también, que tenga una vida mucho más de compañero. Y, por otra parte, que es algo, por supuesto, que fue creciendo de forma orgánica, mi agenda internacional se ha construido mucho en función también de ser equilibrada. Los primeros años fueron más intensos y más desbordados, había que aceptar todas las invitaciones, y estar en todas. Hoy en día no es tan así, entonces eso me permite ser mucho más equilibrado en cuánto al tiempo que paso aquí y el tiempo que viajo, en ese viajar también el tiempo que puedo vivir con Andrea. 

KC: ¿Entonces, él al colegio va a ir acá en Chile? 

PB: Sí.  

KC: ¿Y va a ir a la Scuola Italiana como tú? 

PB: Sí, de hecho, ahí va.  

KC: Van a poder hablar en italiano y va a aprender inglés, además, y va a saber español. 

PB: Inglés ya sabe. 

KC: Claro, por eso.  

PB: Tuvo la suerte, bueno, la suerte para todos en realidad, que cuando nos vinimos a vivir a Chile ya había alcanzado a ser bilingüe, entonces el inglés lo tiene totalmente incorporado y el italiano lo está aprendiendo bien rápido en realidad.  

KC: Vamos un poco ahora Paolo, a ciertos temas ¿Tú alguna vez sufriste de bullying? 

PB: No, buena pregunta, no y, de hecho, siempre la respuesta es una que aprecio mucho, que es que yo tuve mucha suerte porque caí en un curso muy particular. Yo creo que la gracia del curso en el que estuve es que todos éramos muy distintos, todos teníamos personalidades muy particulares. Había uno que era fanático de escribir, imagínate, en todos los cuadernos, estadísticas deportivas de todo el mundo, el equipo tanto se enfrentó con tanto, gano y esto, y esto.. y así tenía hojas y hojas, terminó siendo periodista deportivo. Otro que le encantaba dibujar y terminó siendo arquitecto, como que éramos muy particulares y de alguna forma había mucho respeto al otro, no caí en un curso de los populares, los nerds, no fue así, entonces, fue muy rico crecer todos juntos. De hecho, mis mejores amigos siguen siendo los mismos amigos del colegio, y en ese sentido, claro, me molestaban por otras cosas porque cuando éramos adolescentes, por ejemplo, y había carrete, yo les decía puedo tengo que estudiar. Siempre fue muy positivo. Y, de hecho, mis compañeros fueron los primeros en empezar a ir a mis recitales de piano, y después a mis conciertos, hasta el día de hoy. 

KC: Muy afortunado porque igual es raro querer ser músico y música clásica digamos, que te guste la música está todo bien, pero música clásica quizás que es un poco más extraño. 

PB: Si, y los niños son crueles, se agarran de lo que sea. No, yo para nada, de verdad fue una suerte haber tenido ese crecimiento, infancia y adolescencia sin bullying.  

KC: ¿Y cómo es tu relación con el físico? 

PB: ¿En qué sentido? 

KC: ¿Cuánto te cuidas? ¿Cómo vives tú el ejercicio, el cuerpo, la mente? 

PB: Lo de la preocupación del físico, yo creo que ha sido una cosa que he ido aprendiendo con el tiempo, más ahora, hacia el final. Partió mucho con el tema de dirigir, porque la gente no se imagina, pero dirigir es extraordinariamente agotador, justamente porque estar batiendo las manos en el aire sin ningún tipo de resistencia por horas, es para agarrotarte todo.  

KC: Claro, efectivamente, yo miraba la foto que es la portada, y unos músculos esculturales. 

PB: Por eso te digo, esa fue como la cronología, porque cuando empecé a dirigir me di cuenta de que si no sacaba músculo en toda esta zona, que es brazos, hombros y espalda, en verdad me iba a morir, o sea, me iba a fatigar, me iba a dar tendinitis, entonces empecé hacer ejercicio, pero casero, nunca fui de gimnasio, empecé hacer muchas flexiones, abdominales, un poco para prepararme justamente el torso. Y ahora con el tiempo, pero te estoy diciendo los últimos tres años, le he encontrado mucho más sentido a tener una vida saludable, y ojalá hacer más deporte. Entonces, últimamente he estado haciendo más actividad física en ese sentido. Pero nunca fui muy de deporte, sino que es una cosa que fue naciendo desde la necesidad física, literalmente, de mi oficio, de que yo sentía que necesitaba estar más maceteado porque o si no me iba a costar. 

KC: ¿Tienes vicios? 

PB: No, sabes qué no soy vicioso. Si hago cosas que no son del todo sanas, por ejemplo, fumo, pero no fumo tanto, fumo re poco y pueden pasar períodos que no fumo nada, o sea, meses y no lo hecho ni de menos. En eso también me gusta que no soy dependiente, no consumo drogas, porque nunca me llamaron la atención y las veces que probé las más blandas, así como la marihuana por decirte, no me caen bien, me mareo, entonces, tampoco por ese lado. Para el alcohol soy como de social no más, me gusta tomar vino, es lo que más me gusta, vino y cervezas artesanales, esas son como las dos cosas. 

KC: En una historia tuya en Instagram salías con una cerveza, tomando cerveza. 

PB: La cerveza es rica, me gusta mucho. 

KC: Te gusta cocinar ¿no? 

PB: Pero eso también es nuevo. Reconozco que antes era mucho más flojo y creo que la separación obviamente me fomentó eso, la separación y la cuarentena. De hecho, mucho de lo que cociné este año y aprendí mucho, y como alguien ponía en algún Instagram por ahí, este fue el año en que todo el mundo hizo pan, y yo también fui uno de los que hizo pan. 

KC: ¿Haces pan? 

PB: Hice pan, hice queques, hice sopaipillas, qué sé yo.  

KC: Es que la cocina es un acto artístico. 

PB: Y cada vez me gusta más, y es increíble cómo me pude haber pasado, yo creo treinta seis años sin haberle tomado el peso a cocinar, no a comer, comer, siempre me ha encantado. Eso, sí que es de los placeres más grande de la vida, a parte que soy, te lo digo humildemente, yo creo que soy la persona menos mañosa que conozco, porque no hay nada que no me gusta, o sea me puedes hacer prueba de todo, la típica, que si me gustan las guatitas, si me gusta el piure, sí me gusta el piure, las ostras, los erizos, así como las típicas que te ponen a prueba, todas esas a prueba me encantan, así que de ahí para arriba, en realidad, no conozco nada que yo no probaría, me gusta mucho comer. Bueno, en el libro habló de eso, de la mezcla de los sentidos y los olores y los sabores. Y de verdad me parece sumamente sensual, en el sentido más amplio de la palabra, el hecho de estimular tus múltiples sentidos te hace gozar distinto cada experiencia. O sea, la música es muy de eso también, uno de verdad puede llegar a evocar experiencias sinestésicas con la música, de ver colores, de oler. 

“Ahora me está gustando mucho el rock”

KC: En el libro también hablas de eso un poco, lo tengo aquí anotado, tú te rallas, para los auditores internacionales, rallarse es como que tú te obsesiones con algo en un minuto, porque rallarse es una expresión netamente chilena, te obsesionas con algún músico, con alguna melodía, con algo ¿Con quién estás obsesionado hoy, que estamos grabando a mediados de enero? 

PB: No, hoy día ya no tengo compositores, ahora como que ya me pasó esa fase, en el sentido que ya pasé por todas las ralladuras que podría haber pasado. Lo que sí ahora me está gustando mucho el rock, en el sentido como de aprenderlo bien, aprehenderlo con “h”, porque me gusta encontrarle ese paralelo que tiene con el arte en general, de que al final de cuentas el rock es una manifestación también sumamente inevitable de sus creadores, es muy del contexto, no es una rebeldía gratuita, no es porque sí, entonces esa constatación, sobre todo en los clásicos, sobre todo en el rock del origen, en el rock británico, en el rock norteamericano, en el rock latinoamericano, me tiene muy entretenido, estoy escuchando mucho rock.  

KC: Eso es por un documental que estuviste viendo ¿o no? 

PB: También, me encantó el “Rompan todo”.  Pero además se da porque en el capítulo que yo hablo justamente del camino a la abstracción, también cito bastantes canciones de alguna forma para explicar cosas netamente musicales, canciones de rock desde Metallica, los Guns N’ Roses, buenos los grandes grupos, los Rolling Stones. Y te vas dando cuenta que hay muchas semejanzas, también en el primer capítulo cuando yo hablo de Beethoven, yo a Beethoven lo tildo de ser un rockero, y no para ser sensacionalista, ni como para ser jovial en la descripción, sino porque, realmente, desde un punto de vista netamente espiritual, como de impulso, como de transgresión, como de político también, de contestario. Si tú no leyeras que estamos hablando de Beethoven, pero leyeras toda la descripción, podrías pensar que estás hablando de un rockero de los años 70’s. Entonces el uso de la música al servicio de ese mensaje interno, me parece muy fácil de encontrar en este cruce de estilos, y por eso que al final de cuentas yo siempre llego a la misma conclusión: ven, no se trata de música clásica, de jazz, de música popular, de rock, la música es música y los artistas son artistas, los mueven las mismas cosas, es lo que nos une a todos finalmente, y por eso que el arte es tan transversal, porque no es un invento, no es una cosa marciana, que llegó desde el espacio, es una creación. 

KC: Pero en ese sentido cuando tú hablas de música, justo también al final del libro, cuando estás cerrando el libro, le dices a Andrea, que hay música buena y música mala. ¿Cuál es la música mala? 

PB: Ah sí, es que eso es citando Duke Ellington, que decía eso, que de alguna forma él abraza todos los géneros, en el sentido de decir, la única separación que podemos hacer de la música es la buena y la mala. 

KC: Pero cuál es la mala para ti.  

PB: Eso es super subjetivo, por supuesto, pero yo creo que al final es como todo, ponte tú una película, tú podrías pensar que un género serio, cierto, un género serio es el drama, pero también te puedes encontrar con una película fantástica que es una comedia, y una comedia a lo mejor absurda pero tan bien hecha, tan bien actuada, tan bien escrita, con tanto sentido, que la factura, la obra artística es buena, y no importa si es una comedia, y no importa si es una película de ciencia ficción. En este caso es lo mismo, no importa qué tipo de música te gusta, lo que sí importa, o un poco la única distinción que vas a hacer, es si es buena o es mala. Ahí entrar a qué es malo, obviamente es subjetivo, es la música finalmente que a lo mejor no conduce a nada, que no te dice nada, no te mueve nada, que no tienes una conexión directa.  

KC: Y dentro de tus características de personalidad ¿cuál sería una negativa, o una que sobre sale, que te cuesta controlar, están los enojones, están los rencorosos? 

PB: Yo no soy enojón, tampoco soy rencoroso, es que no sé cuál es la diferencia. Yo creo que tiene que ver con lo obsesivo, soy pegado, eso siempre me ha costado trabajo en la vida, soy de ideas que se quedan y sentimientos que se quedan, pero no necesariamente desde el rencor, pero soltar es difícil, para mí soltar es muy difícil. 

KC: ¿Eres controlador? 

PB: Total, mi impulso primero es tener control, no controlador en el sentido más negativo. Tener control incluso de mí mismo, por decirte, hay un algo que siempre me hace mucho sentido, yo soy súper mesurado con el alcohol, por un parte porque no me gusta del todo, pero, por otra parte, porque yo siento que hay una especie de no quiero soltar. Y yo sé que eso para otras personas es todo lo contrario, es muy liberador, es como quiero soltar, olvidarte un rato del mundo, de las responsabilidades, y yo no puedo, yo soy todo lo contrario, yo necesito tener todo bajo control, en el sentido de que no vaya a pasar algo o sea, esa cosa de no me acuerdo de que hice ayer, eso a mí nunca me ha pasado en la vida, jamás, en ninguna edad, ni a los 15, ni a los 18, ni a los 20, no existe eso en mí.  

KC: ¿Tú te has hecho terapia? 

PB: ¿Cómo que estoy loco?  

KC: No, hoy día hacerse terapia es como ir a cualquier doctor. 

PB: Sí, por supuesto que sí, sobre todo post-separación, también hablamos de ese tema, bueno y de alguna forma también se condice con lo que hago, yo creo que el ser director de orquesta, no es un causal, sino que una consecuencia también, una especie que tiene sentido esa cosa de querer estar como a cargo. Ahora, si bien yo no defiendo para nada el control desde la jerarquía, no me gusta eso, para nada, por eso yo defiendo tanto la palabra liderazgo por sobre jefatura, porque la jefatura me parece muy poco constructiva, no creo que mueva las energías en el buen camino, en cambio el liderazgo sí, porque el liderazgo finalmente tiene que ver con esa pregunta que me hacías de Bernard Haitink, es como el aprender a bailar, y no aprender a llevar a la fuerza. Entonces, cuando hablas de eso y lo compartes con este concepto de, como me preguntas tú, de control, es raro porque es como una línea delgada, porque si tú fueras a un ensayo mío, nunca me verías exaltado, ofuscado, golpeando el atril, como que esa cuestión nada que ver, no va conmigo y no creo en eso. Entonces, este control de lo que hablamos, es anterior a eso, es anterior a la conducta, tiene que ver más que nada con las ideas, con lo que quieres hacer, con lo que quieres lograr, con los objetivos, con no rendirte, con no soltar tampoco. 

KC: ¿Y esa exigencia tan alta en ti, también se las exiges a tus músicos? 

PB: Sí por supuesto que sí, pero desde el resultado, no desde el gallito, ¿me entiendes? 

KC: ¿Pero la flojera se las acepta? ¿cómo vives la flojera en otros? 

PB: Pero es que las orquestas profesionales, son profesionales al final de cuentas. Yo creo que en lo que se mide esto es más que nada la búsqueda de la perfección.  

KC: ¿Pero existe la perfección, Paolo? 

PB: No, por supuesto que no. 

KC: Es una quimera eso. Pero la búsqueda, buscar algo que no existe, es bien frustrante a minutos. 

PB: No, depende en el grado que logras conciliarte con el concepto de la imperfección como un valor positivo, por ejemplo, un concierto en vivo, que es algo que yo habló mucho en el libro, porque de verdad es una de las cosas importantes que me parece defender, es una experiencia perfecta desde su imperfección porque es sumamente subjetiva, porque el hecho de que tú seas participe de ese encuentro colectivo entre los músicos en escena y tú en la platea, es única e irrepetible, es lo que ocurrió ahí, cómo lo sentiste, cómo viviste esa energía, cómo escuchaste la respiración del vecino de la butaca, o sea todo aquello está lleno de subjetividad, y tú eso lo vas a tatuar en tu memoria para siempre de una forma subjetiva. Y ahí en esa subjetividad, también tú perdonas muchas imperfecciones que ocurren en el momento, justamente porque esa imperfección es como parte, yo diría, indispensable de la experiencia humana, del subjetivo colectivo. No es lo mismo escuchar una grabación perfecta de una sinfonía, que escuchar una sinfonía en vivo llena de imperfecciones, eso no quiere decir que obviamente en el proceso de preparación, uno esté buscando la perfección, pero cuando llega el momento de ser, del aquí y el ahora, todo lo que ocurra ahí, de alguna forma es perfecto igual ¿me entiendes? 

KC: Sí, sí. 

PB: Y en sentido, a mí no me hace tanto rollo mental el hecho de ser obsesivo – perfeccionista, y al mismo tiempo, permisivo en cuanto en abrazar la belleza de la imperfección. 

KC: Es como decía Alan Pauls, en una entrevista que le hice, está bien ser imperfecto, está bien equivocarse y hay que quererlo, y hay que… 

PB: Abrazarlo. 

KC: No solo verlo, sino que hacerlo parte de uno, esa misma imperfección para poder después ocuparla. Como uno dice “el libro no tiene que estar perfecto” porque eso es parte de. ¿Pero has tenido, a ver si puedes hacer memoria, momentos en que has estado dirigiendo, y dices lo estoy haciendo mal, me equivoqué, eso que solo tú, íntimamente tú, como Paolo director? 

PB: Por supuesto que sí, me pasan cosas que uno en el momento te das cuenta. Pero sabes qué , me pasa más cuando lo veo después, por eso es que yo trato de no verlo, e igual tengo que hacerlo, porque tengo que siempre  pasar por un proceso de revisión, a veces por cosas tan sencillas, como que tengo que editar un video, o, a veces, cuando era más joven, simplemente para revisarme y encontrarme cómo lo había hecho, y ahí claro, verme para atrás, era como todo mal, de verdad  así pero que estoy haciendo, o cuando me grababa tocando piano, cuando estudiaba en el conservatorio también, escuchaba las grabaciones de las clases, y encontraba que todo estaba horrible. Pero sabes que fue un proceso absolutamente valioso, porque me generó un camino un poco más acelerado de este proceso que cuesta mucho, de ser capaz de escuchar lo que realmente está ocurriendo y no esta idea que tú tienes, que era lo que hablábamos al principio.  

KC: El control, claro.  

PB: Porque te tienes que desapegar, te tienes que salir de ti mismo, y escuchar el resultado, no la idea.  

KC: Es desdoblarse, literalmente.  

PB: Exacto. Por eso es que yo a los estudiantes jóvenes, siempre les aconsejo que se filmen, se graben, se escuchen después, se vean, y sean sumamente críticos, que incluso, por ejemplo hay un ejercicio, que me parece muy bueno para los directores jóvenes, que es que ellos se filmen dirigiendo y van cantando en la cabeza lo que se supone que están dirigiendo, y después ponen ese video, le ponen play y cuando lo ves, tú cantas en voz alta lo que ese otro te está dirigiendo, entonces ahí eres consciente si efectivamente lo que te está diciendo el otro con el gesto te empata con lo que a ti te llama a cantar, y eso es un fantástico ejercicio porque eso si es que es un desdoblaje inmediato, porque no te queda otra que ser muy pulcro en tu conclusión de qué es claro, de qué no es claro, que está sonando bien y que está sonando mal. 

KC: No hay como esconderse ahí. 

PB: No, no hay como esconderse y eso me parece super útil. 

KC: ¿Te ha sonado algún celular, en una de estas típicas que dicen “por favor, apaguen los celulares”?  

PB: En el público sí.  

KC: ¿Y lo escuchas? 

PB: Sí ene, depende de la intensidad de la música en ese momento, si está pianísimo obvio que se escucha, si está a todo dar con cañones más o menos. 

KC: No, ahí no. ¿Y te desconcentra? que increíble, debe ser una rabia.  

PB: Me desconcentra y me frustra. ¿Pero sabes por qué me frustra? no tanto por lo que está ocurriendo, sino por la desconexión del público, me frustra que la gente tenga que pasar por esa distracción cuando pueden haber estado sumamente comprometidos con el lenguaje o con la narrativa musical.  

KC: Yo me he dado cuenta de que la gente de más edad, le pasa mucho, que le cuesta más apagar el teléfono. No me preguntes por qué.  

PB: A mí lo que me frustra más, es una cosa, que ahí hay que soltar no más, porque es una cosa que no tiene solución, es ¿por qué la gente no hace caso? Eso es una cosa que no logró comprender, por qué si te lo dicen y te lo piden, y te lo piden encarecidamente, te dan minutos para hacerlo, igual no lo hacen, esa cuestión a mí me descoloca, que la gente decida omitir esa información y no hacer caso: “no yo no escuché, me están pidiendo que apague el teléfono, y yo no lo apago”. Eso, te juro me descompone, me gustaría que esa persona me lo explique en la cara, ¿por qué no hiciste caso? ¿por qué? 

KC: Hazlo, pregúntale. Oye, Paolo ¿qué te gusta tomar de desayuno? 

PB: Ahora estoy tomando cereales, granola con yogurt y fruta picada.  

KC: ¿Hechas de menos la palta, cuando estás afuera? 

PB: Sí, cuando yo viví afuera, cuando estudiaba en Estados Unidos, habían hartas cosas que echaba de menos, pero las más típicas eran el limón porque en Estados Unidos nadie come ensalada con limón, entonces, pedir limón era imposible, te traían todos los dressing que tienen, estas salsas llena de yogurts y cuestiones, pero limón, no había limón, entonces al final yo me empecé a comprar limones y me los llevaba al casino en la mochila, porque o si no, no podía o sea, sí podía, pero igual lo echaba de menos. La palta, por supuesto que echaba de menos, la fruta de verano una cosa así de espeluznante, o sea, la cantidad de veranos que yo no viví, porque yo vivía de invierno en invierno. Empezaba el verano allá y yo me venía al invierno para acá, terminaba el invierno acá, y otra vez para allá, entonces, pasé muchos años sin verano, sin duraznos, sin melón, sin sandía, era fuerte, porque claro habían, pero desabridos, nada que ver, malos. Lo otro son los mariscos, porque me encantan los mariscos, me fascinan, entonces los echaba de menos. Te vuelvo a decir puedes encontrarlos, pero no tienen la intensidad de sabor al que uno está acostumbrado, yo venía a Chile a comer.  

KC: El día tiene 24 horas y yo veo que eres muy activo en redes sociales, yo me preparo para las entrevistas Paolo, pero no te puede seguir, en un minuto dije sabes que Karen hasta aquí llegaste, tantas entrevistas, tanto esto, y no pude, pero ¿cómo organizas tu vida? 

PB: Me hago listas de cosas que tengo que ir haciendo en el día, eso sí, como checks, esta serie de cosas las tengo que haber hecho antes que terminé el día. Por ejemplo, cuando escribí el libro, que lo escribí al final en 4 meses y medio, pasará lo que pasará, aún así, estando con Andrea todo el día y un montón de otras cosas, yo tenía que terminar el día y haber escrito cinco páginas, no importa a la hora que terminara, pero tenía que tener escrita la quinta página, sí o sí. Soy muy de eso de ponerme ese tipo de metas intransables. 

KC: Que difícil eso. Convivir con alguien así también es difícil. 

PB: Seguro. No soy tanto de alarmas y esas cosas porque como soy muy fanático y obsesivo, al final termino haciendo las cosas igual. 

KC: ¿Y te despiertas temprano o en la noche, o eres nocturno o da lo mismo cualquier hora?  

PB: O sea, me encanta dormir y yo por mí dormiría mucho, de hecho, la gente no me cree cuando le digo eso. Yo generalmente, por naturaleza, de verdad, yo podría dormir como un león, podría dormir 20 horas y nadie me cree porque justamente, todos me dicen, pero en qué minuto si lo único que estás haciendo es esto, haciendo esto otro, y el proyecto y no sé qué, y escribiste un libro, y ahora te vas de viaje de dirigir y en las redes sociales y yo les digo: bueno, puede ser porque me gusta lo que hago y al final soy muy entusiasta de los proyectos, porque eso a mí me mantiene vital. Para mí el libro fue precioso, pero también estaba circunscrito a eso, es un proyecto, entonces tengo que terminarlo, tengo que hacerlo y vamos. Y cuando termina ese proyecto ya me estoy creando otro.  

KC: Pero, Paolo en ese sentido, ser pareja tuya no debe ser nada fácil. 

PB: ¿Estamos en terapia post-matrimonial? 

KC: No, pero yo me imagino que otro que no tiene está pasión, y este drive y todo esto que es hermoso, es difícil. 

PB: Sí, seguramente lo es, muy difícil.  

“Todos tenemos una Quinta Sinfonía en la vida”

KC: Yo, lo veo porque cuesta eso. Ahí escuchamos a Andrea. Tú le escribes a Andrea ahí, cosas que quise compartir contigo, “todos tenemos una Quinta Sinfonía en la vida” le escribiste. ¿Cuál es la tuya? 

PB: Sí. Bueno, la Quinta Sinfonía, fue mi Quinta Sinfonía, esa fue mi epifanía que me llevó a enamorarme. Yo cuando le digo a Andrea encuentra la tuya, es como eso es lo que yo te deseo, que encuentres tu Quinta Sinfonía.  

KC: Ojalá todos la encontráramos ¿o no?  

PB: Claro exactamente. Y sea la que sea, me da lo mismo, o sea vuelvo a recalcar que el libro no tiene para nada un ánimo de enamorar a Andrea de lo que yo estoy enamorado, tiene que ver más que nada con expresarle cosas que van por arriba de eso, a través del lenguaje de lo que a mí me enamora, pero al final de cuenta estamos hablando de otras cosas. Entonces, es como mi deseo para todos, que encuentren su Quinta Sinfonía.  

KC: Ay, sí. 

PB: Ese algo que te haga ese click, y que te logré conectar con una epifanía, que te haga encontrar el sentido de todo.  

KC: Paolo, vamos a hacer un ejercicio. Te voy a poner a prueba tu oído auditivo, esto era en la radio Beethoven, había antes: ¿qué escuchamos? 

PB: Era Sonda.  

KC: Eso es. Tú me vas diciendo, a ver cómo estás. 

(Suena melodía) 

KC: ¿Qué es? 

PB: Eso es Iberia. 

KC: Voy a ponerlo en pausa. ¿Qué es?

PB: Debussy.

KC: ¡Sí, muy bien! Todos los que no están escuchando hoy día, tienen que escuchar esta música junto con el libro leerlo, después no van a poder más escuchar música clásica haciendo algo, como dice Paolo, que ya es terrible. Porque empiezas a leerla musicalmente. ¿Te voy a poner otra cosa?

PB: Dale 

(Suena melodía)

PB: Guns N’ Roses.

KC: ¡Sí, muy bien! Oye es que estoy en la lista Rubato, y son 136 horas creo.

PB: No, son 36 horas, no 136.

KC: Ah, yo le puse el uno. Acá va otra

(Suena melodía)

PB: Conunova, LasCuatro estaciones.

KC: Sí, sí, ¡qué espectacular esto! porque realmente a mí me cuesta tanto todo esto. Te voy a poner una más, yo lo estoy pasando muy bien haciendo esto, pero vamos a poner una más.

(Suena melodía)

PB: La Sinfonía India.

KC: ¡No, espectacular! podría estar todo el día haciendo esto. ¿Estás al lado de un piano? 

PB: No. 

KC: ¡No! 

PB: Pucha no, lo siento. Porque estoy en la casa de mi mamá, bajamos justamente para que Andrea estuviera acompañado. 

KC: Porque yo te iba a pedir algo tan entretenido, pero no estamos al lado del piano, así que no nos puedes tocar piano. 

PB: No. 

KC: Te iba a pedir, mira se me ocurrió esto, no es que si te lo digo pierdo. Bueno, no importa, te lo voy a decir igual, te iba a nombrar los siete pecados capitales y que tú tocarás lo primero que se te viniera a la cabeza con cada uno. 

PB: Chuta, bueno, pero te puedo recomendar obras.  

KC: No, no a mí me da lo mismo que me recomienden, yo quería verte en acción. Así como ya por ejemplo la lujuria, esto, o no sé, lo encontraba tan lindo, pero no importa, siempre hay que dejar algo para la próxima vez, como dicen.  

PB: Claro.  

KC: Y llevamos harto rato, y la verdad que para mí ha sido como meterme en un mundo, abriste un mundo, ha sido hermoso. Y te agradezco este regalo del libro para todos los del mundo hispano, y ojalá lo traduzcas al inglés. 

PB: Está en proyecto. 

KC: Sí, ahora tengo que ver cómo voy a trabajar el libro, en el sentido que me tengo que poner casi que a escuchar la música junto con el capítulo para entender. porque para mí que me digan un Do, Fa, Sol es lo mismo que A con Z. 

PB: Esa es la idea, de alguna forma el libro, si bien, sí, hay momentos que se pone un poco más técnico. 

KC: Sí. 

PB: Igual es bien amigable, voy guiando el cómo. 

KC: En Wagner se pone muy difícil. 

PB: O sea, es que Wagner es más complejo, pero de alguna forma igual también te va hablando un poco de la relevancia que tiene su música en cuanto a las repercusiones que tuvo en la música después, ese es el objetivo de hablar tanto de Wagner, si no hubiese sido por Wagner no se habrían rallado tantos otros compositores, pero de alguna forma Wagner también es consecuencia de lo que venía antes. Pero, y lo que quiero decir, complementando esto, es que, de alguna manera, aun así, el ejercicio siempre es escuchar música sin necesidad de ponerle toda esta información, el libro lo complementa, pero si tú recordarás hay hartos capítulos donde yo termino diciendo, pero ahora olvídate de todo lo que dije, apaga la luz y escucha. 

KC: Pero claro, tú tienes que entender que si yo escribo con música, es como te decía al comienzo perdí la virginidad, porque resulta que ahora estoy escuchando Debussy y el motivo, y la repetición, o que la Quinta Sinfonía te sorprende al final porque tú dices que debía haber ido de tal cosa, y se fue a la otra. Por eso te digo que uno empieza a leer la música. 

PB: Claro es que al final esa es la gracia de estas invitaciones. Más allá del libro, el hecho de que verdad, te dejes llevar por lo que la música te quiere decir, independiente de que a cada uno le pasen cosas distintas, pero un poco la invitación es oye de verdad esta música tiene una narrativa implícita, esta música amerita tu atención, que también es una de las primeras frases del libro, cuando digo “el arte te pide solamente una cosa que es que le prestes atención”, lo único, nada más. No te pide que sepas mucho, que vengas preparado, que esto y lo otro, todo eso son complementos. Lo que sí te pide es péscame, porque si no me pescas, se te va a pasar lo que te estoy tratando de decir. 

KC: Claro, claro. Oye Paolo, ¿te gustaría agregar algo, algo que quisieras decir? 

PB: Me gustaría decir que me gustó mucho la conversación, fue muy amplia, hablamos de muchas cosas que no había hablado con nadie todavía en entrevistas, así que bien, agradezco eso, y al mismo tiempo, aprovechar de invitar a la gente que de verdad lea el libro, y que lo lea con relajo, mucha gente lo está haciendo ya, igual deben haber personas que deben aún pensar, “uy un libro que en la portada salga un director de orquesta ya debe ser medio complicado”, y no porque de verdad que ese no es el ánimo. 

KC: No, yo te digo la verdad, yo que leí el libro, al principio me lo empecé a devorar, ya en un minuto había una parte técnica como dije, y después de nuevo me lo devoré. Y la editorial La Pollera, se pasaron porque nos dieron un libro para sortearlo, para regalarlo, entre los auditores y yo ya estoy pensando a quién le puedo regalar el libro y se agradece mucho además la playlist

PB: Bueno, de hecho, a propósito que tocas el tema de la editorial, nunca está demás, yo siempre lo digo cuando surge la posibilidad, de verdad que el trabajo que hizo La Pollera es precioso, o sea el libro es súper bonito, yo quedé tan contento con la mano, desde el espaciado, la separación de los capítulos, muy lindo, mucho cariño de ellos, en realidad, con este proyecto. Además, el proceso de edición fue un placer porque me dejaron escribir absolutamente todo hasta el final, literalmente me dijeron, tú termina el libro y cuando termines, recién ahí hablamos. Y ya el proceso de edición también fue siempre conversado. Yo me sentí super cómodo, porque primera vez que escribía un libro para empezar, no es un libro común, además, es un libro un poco como fuera de lo que uno espera normalmente, como me preguntas al principio, si lo escribí solo, sí, más encima lo escribí solo, no tuve ni medio ghostwriter, ni por si acaso. No, porque aparte imagínate con mi personalidad de obsesivo, controlador, estás loco estaría cambiando. 

KC: Pésimo cliente, pésimo cliente hubieras sido. ¿por qué no le pusieron al final, este típico índice, la palabra me cuesta, donde aparece cada compositor? ¿No se les ocurrió? 

PB: Como un glosario ¿eso? 

KC: No, tiene otro nombre el “índice ono”.. ay es que la palabra me cuesta. 

PB: Ah, sí, en Estados Unidos se ocupa mucho eso, de que cuántas veces está citado un nombre y te ponen los números de las páginas. No la verdad es que no se nos ocurrió. Yo lo he visto más en Estados Unidos eso, no sé si es tan frecuente. 

KC: Yo creo que quizás en una segunda edición sería super útil porque si yo estoy escuchando la Quinta o Debussy, saber en qué páginas aparece, para cuando estoy escuchando eso, saberlo.  

PB: Nunca lo llegamos hablar así, pero si hablamos en momento por ejemplo del glosario, yo estaba interesado en hacer un glosario de terminología y cosas así, ellos me dijeron al principio que sí, después me abrieron la mente, y me dijeron sabes qué Paolo, yo creo que no es necesario, primero que nada, porque el libro de alguna forma, el libro no es estructurado, al menos de forma voluntaria, como académicamente, sino que al revés es un relato fluido, entonces de alguna manera lo hace más amigable que no tenga esa estructura tan de como cita. 

KC: Academicista. Claro, yo lo estoy mirando academicistamente. Tienes toda la razón.  

PB: Sí, no quiere ser un libro academicista, por más que tenga mucha cosa académica. 

KC: ¿Y lo vas a sacar en audiobook? 

PB: Ah, no lo sé, eso sí que no lo he pensado todavía. Bueno, por lo menos ahora está en Kindle, eso sí.  

KC: Si, pero tienes que hacer audiobook, sobre todo tú que eres músico y trabajas con la música. ¡Ay, no! te acabo de meter una idea en la cabeza, es que bueno puede ser tu tercer hijo, ya tuviste Andrea, tienes el libro y vas al tercer libro, al otro, de todas maneras, porque ahí puedes integrar la música. 

PB: Sí, por supuesto. Lo que si me han preguntado, es si voy a seguir escribiendo, y yo creo que sí porque la verdad es que me gustó mucho el ejercicio. 

KC: ¿Pero ficción? 

PB: No sé, no tengo idea, es como te digo, a mí las cosas se me van ocurriendo y cuando se me ocurren me obsesiono y ya vamos para adelante, y saquemos el proyecto. Hoy en día no tengo claro lo que voy a hacer, sí tengo claro que me gustó mucho escribir entonces creo que es algo que voy a volver a repetir en algún momento. 

KC: ¿Y eres lector? 

PB: Sí, no leo tanto como antes, cuando era más joven leía más, ahora estoy muy ocupado, siempre estoy estudiando y siempre estoy metido en proyectos y cosas así, pero me gusta mucho leer. Pero sí, como que el mundo literario ha estado siempre presente, en mis dos familias, mis papás son separados, por eso que mis dos familias, son súper lectores, siempre se lee, mi mamá todas las noches lee, mi papá también y su respectivos también. Y haber escrito como que también me despejo todo un tema también. A todo esto, que es una cosa súper curiosa, yo siempre escribo, por ejemplo, cuando voy de viaje, bueno antes lo hacía más en realidad, cuando me iba de viaje siempre escribía relatos que después mandaba por mail, a mi familia, a mis amigos, que sé yo, grandes relatos, de hecho, en un pedazo del libro cito una carta que escribí en un tren, efectivamente esa carta existe tal cual, es una carta que escribí a mano y después la pase a mail, y se la pasé a mi familia, y ahí están mis carpetas de relatos y hay un montón de esos así de viajes, y cosas así. Pero lo que sí fue increíblemente casi físico, fue el bajar toda esa información a papel, o sea haberla escrito, fue como liberador, como que se despejaron cajones en mi cabeza. 

KC: Claro porque estaban ocupando el cajón del pendiente.  

PB: Exactamente, y no solamente por nivel de información académica, sino que también como emotiva.  

KC: Te vienen a ver. 

PB: Sí. Me vienen a buscar. 

KC: Sigue escribiendo porque lo haces muy bien, ocupa ese don también, como vía de escape, además. Yo siempre digo que al escribir como que uno transfiere las preocupaciones, los dolores, las obsesiones al papel y hay literalmente una transferencia, así que como tú transfieres con la música, es lo mismo. 

PB: Absolutamente. No, si es una cosa como terapéutica. 

KC: Catarsis. 

PB: Sí, catarsis total. Fue muy liberador en todos los sentidos haber escrito el libro. 

KC: Bueno, te vamos a esperar con otro libro para otra entrevista. Bueno, no es necesario otro libro para otra entrevista. 

PB: Bueno, yo encantado. 

KC: Muchas gracias, por tu paciencia al principio, y por esta tremenda conversación. 

PB: Gracias a ti. 

KC: Yo quedé feliz. Conocí esta mente creativa. 

PB: Gracias, fue un placer. 

KC: Cuídate y suerte en Houston. 

PB: Muchas gracias. 

KC: Sigue creando, no más.  

PB: Vale, que estés muy bien. Chao. 

KC: Chao. 


Cierre

Y así pongo término a este ciclo de la música ¿qué sabías de música clásica? La verdad es que yo no mucho y me sirvió enormemente conversar con Paolo Bortolameolli. 

En abril se viene un mes lleno de novedades y más aún, es el mes del libro (ojo para mí todos los días lo son). Tendré una nueva página web con un re-diseño muy lindo y además el podcast cambiará de nombre ¡por fin! No se si se acuerdan pero a algunos de ustedes el año pasado les mandé una encuesta con posibles nombres, bueno llegamos al final del camino. ¿Sabes cuál será? ¿te gustaría adivinar? Atento, atenta, atentísimos.

Lee. Escribe. Crea.

Karen.