#28 Diez cambios en mi vida por la pandemia

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Hola, hola ¿cómo estás? Grabo este episodio 28 el jueves 1 de octubre del 2020 y con muchísimas ganas de empezar a disfrutar más el aire libre, los aires de primavera que se están colando por Santiago. Hoy quiero hacer un programa diferente, invitarte a que te atrevas a realizar proyectos nuevos en lo que queda de este año y por qué no, también del 2021. Es increíble que ya vea tan de cerca el 2021. En este episodio me dieron ganas de contarte sobre “Diez cambios en mi vida por la pandemia”.

Mi recuento personal:

En el último mes te aseguro que me apliqué al máximo, fueron muchas e incontables horas encerrada en mi taller, pero logré mi objetivo: Llamada silenciosa, la novela que como mucho de ustedes saben, la terminé de re, re, escribir y editar. En ese momento inicié la siguiente etapa, que es la de lectura minuciosa por parte de los lectores ¿Quiénes son los lectores? Ellos son personas que leen acuciosamente, es decir: tienen ojo. ¿Para qué? Para dar retroalimentación. Por ejemplo, cuando algunos lectores leyeron Respirar bajo el agua me dijeron que el narrador debía ser en segunda y no en primera persona. O que ciertos nombres no les cuadraban.

¿Tengo la guata apretada? Síiii… guata en chileno, es estómago. Sí, obvio. Imagínate comencé con este proyecto hace dos años y medio y por fin lo logré terminarlo, salió volando de mi mundo privado.

La sensación de finalizar esta etapa ha sido extraña porque ahora tengo más tiempo y no sé qué inventar. Me hice una lista de las mil y una cosas que podría hacer, que tengo pendientes pero todavía no comienzo. Lo que estoy segura es que voy a leer lo que quiera y eso es delicioso, porque antes elegía mis lecturas enfocadas en lo que iba escribiendo.

En otro tema les cuento que ya celebramos el año nuevo judío que se llama Rosh Hashaná y el Día del Perdón, Iom Kippur. Este fue recién, el lunes 28 de septiembre, ayuné todo el día y fue inolvidable porque nos juntamos en la casa de unos amigos y no en una sinagoga como siempre. Las fiestas judías tienen infinitas tradiciones y una de las bases es que nos congregamos a rezar y a festejar.

Mi hermana mayor me llamó por teléfono para felicitarme por el podcast de Alan Pauls. ¡Eso es alegría! Porque que te den buen feedback es invaluable.

Ahora vamos por los “Diez cambios en mi vida por la pandemia”:

1.      Zooooooom:

¿Quién había ocupado Zoom antes de marzo? Yo, algunas veces, pero sin lugar a dudas era algo híper ajeno y una plataforma súper lejana. Las reuniones por definición- antes del COVID 19- eran presenciales. ¿Te imaginas que alguien te hubiera dicho en diciembre “te mando la invitación del Zoom”?. Pero me acostumbré y reconozco las grandes virtudes que tiene este cambio en la modalidad de trabajo. Por una parte ahorro mucho tiempo y energía, no tengo que moverme a otra parte y las reuniones siento que también son más productivas.

2. Gimnasia y Yoga online:

Por primera vez en mi vida hago actividad física conectada a una pantalla. Así como las reuniones pasaron a ser virtuales, también mi ámbito de gimnasia. Antes estaba a las siete de la mañana en el gimnasio, ahora comienzo a las nueve. Y uno de los motivos que no había hecho yoga, mejor dicho, retomado, es porque no me alcanzaba el tiempo para ir a Yogalab. Me pregunto. ¿Quiero retomar la vida anterior? Sí y no. Me gustaría subirme a un dron, no tener que manejar y llegar por arte de magia al gimnasio y a yoga.

3. Taller literario para adultos:

Un sueño, así de simple, era un sueño que quería concretar pero no podía. Hasta que con esto del Zoom me dije: “ya, es perfecto, lánzate Karen”. Y así, con el boca a boca logré armar un taller de creación literaria para adultos y reuní a cuatro alumnas. Nos veíamos semanalmente y me encantó. El objetivo del taller era soltarles la mano con ejercicios prácticos y sensoriales, una de las alumnas era norteamericana, ella siempre había soñado con escribir, y gracias a a pandemia se lanzó, sus textos eran muy cercanos, y con una sencillez que solo tienen los buenos escritores.

4. Aprendí a decir que nooooooo:

Exacto, tengo que confesar que es difícil de hacer, pero así como me iba sumando a más proyectos e ideas (ojo, soy muy creativa) empecé a responder por ejemplo, “en la tarde no puedo, porque escribo”. O también, el taller literario de adultos que realizaba lo suspendí este semestre, me di cuenta de que iba a terminar demasiado cansada. ¿Quiénes de ustedes han logrado decir que no en esta cuarentena?

5. Nuevos hobbies:

Estas nuevas actividades de las que muchos de ustedes ya están al tanto, me han permitido ocupar mis manos y mi cabeza en espacios mentales que son muy diferentes a los que acostumbro. Tengo dos: el pan de masa madre y la huerta. En ese sentido me siento muy identificada con Ángela Poblete, Directora de Fábula, a quien entrevisté en el programa 24 y que ella, al igual que yo, se lo toma de manera liviana. Le he dedicado mucho más tiempo al pan, he tomado cursos por zoom, he leído y tal como les conté en el capítulo anterior, me he equivocado. Pero en la última semana siento que por fin le estoy agarrando la mano.

6. Entrevisté a grandes personajes:

O sea, yo misma estoy impactada. Primero fue al escritor nacional Jorge Edwards y Premio Nacional de Literatura, después al presentador de televisión y filántropo Mario Kreutzberger y hace poco al escritor argentino Alan Pauls es decir, personas que jamás soñé y que agradezco mucho de haber conocido.

7. Corrí en una trotadora sin salir a la calle por dos meses:

Algunos lo saben, me gusta mucho correr. Antes de la primera cuarentena obligatoria en Santiago, con mi marido nos conseguimos una trotadora. Era marzo y me acuerdo tan bien la duda que teníamos, nos preguntábamos constantemente “¿cuánto la vamos a ocupar?” Y sin duda, ha sido una de las mejores inversiones en estos meses. Tan desesperada estaba sin poder salir a correr que en unos días troté nueve kilómetros adentro de mi condominio.

8. Me tuve que preocupar de cosas de la casa que casi ni me acordaba cómo se hacían:

Esto sí que me costó. Pasé por todas las etapas, la de buscar perfeccionismo hasta ver desorden y suciedad y hacer “vista gorda” como decimos en chileno. Paulatinamente entre todos en mi familia nos fuimos organizando por turnos. Pero sin duda que las mujeres (y deben de haber hombres de seguro) que trabajan a tiempo completo, con hijos y sin ayuda, es para rendirles un homenaje.

9. Palabras que hemos revivido y conceptos novedosos en el diario vivir:

Sin duda: pandemia, aforo, COVID-19, Síndrome de la cabaña, rebaño, y más.

Y 10. Vi en vivo y en directo los cambios de las estaciones.

Increíble, recuerdo tan bien en marzo que hacía calor y los árboles todavía estaban en su apogeo. Llegó abril, mayo y las hojas se empezaron a juntar en mi jardín, con unos rojos potentes, había que recogerlas. El invierno que por fin fue lluvioso para los niveles que veníamos experimentando en Chile y en septiembre se desató la primavera. Cada día iba mirando con atención los cambios, el jacarandá con unas flores lilas hermosas, el manzano que recién se abrió con sus pequeñas florcitas blancas.

Bueno, este es el cierre, ojalá que hayas disfrutado de estos cambios que yo he realizado. Sería un placer escuchar los tuyos, puedes escribirme y comentar qué te parecen. Cuéntame ¿cuáles cambios te ha traído la pandemia? Escríbeme a mi correo karen@karencodner.com o bien, como siempre, encuentras la transcripción de este podcast y de todos los otros episodios en mi página web www.karencodner.com y ahí mismo me dejas tu comentario.

Un abrazo para ti.

Y recuerda: Lee. Escribe. Crea

Chao.