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Este boletín es para los curiosos que desean una vida plena y pausada.
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Queridos amigos,

Este es el último boletín hasta marzo, me voy a tomar libre febrero incluyendo el próximo domingo. Si bien me encanta escribir semana a semana, quiero tener unas vacaciones sin compromisos. Hace bien. Si lo pensamos a un nivel más abstracto, la vida es un continuo y de manera artificial nos ponemos en pausa, ya sea de la oficina, la tienda o la consulta. Existimos “los otros”, los seres anormales, los que trabajamos netamente para crear, de todas formas, tenemos compromisos, investigamos, hacemos reuniones. Me imagino que solo los genios se dedican nada más que a eso. Aquí estoy pensando en un Picasso que no lo veo haciendo quehaceres propios de los seres humanos corrientes.

La historia sobre las vacaciones se remonta a Tarquinio el Soberbio.  Qué bondadoso fue cuando a sus esclavos les dio un día de asueto al año para las ferias latinas de abril. O sea, tuvieron “vacare” lo que significa estar libre.

Cinco siglos más tarde, con Julio Cesar y su sobrino Augusto, movieron la feria a los meses más calurosos del hemisferio norte, es decir, julio y agosto. Durante la Edad Media este lujo romano quedó en suspenso, aunque el auge de las peregrinaciones y de los feriados religiosos contribuyó a nuestra forma contemporánea de vivir. En el siglo XVIII, en los estados italianos, se popularizó lo que hoy llamamos “presumir”, los ricos querían demostrar que se podían escapar cuando lo desearan y a los ingleses les debemos invención de lo que es el turismo. Ellos enviaban a sus “niños” a Italia para que se empaparan de la cultura clásica e inventaron el concepto del “turismo termal”. 

En el siglo pasado las vacaciones comenzaron a ser más accesibles, no solo eran para reyes y aristócratas, sino para todo aquel que pudiera juntar sus pesos y arrimarse a la playa, montaña o donde sea. Ahora bien, como derecho inalienable se lo debemos a Finlandia, Austria o Suecia en la década del veinte.

Salir, cortar la rutina requiere mucha preparación y uno de mis sueños frustrados es viajar ligera, admiro a los que son capaces de hacer malabares con su ropa y necesidades para un mes. Resumir la vida en una maleta pequeña.

Cuando mis hijos eran chicos, era un desafío mayor. Además de la maleta propia, venían la de ellos. Además claro, de los pañales, las sillas, las comidas, los juegos ¡benditos juegos!, actividades manuales, baldes y obvio, libros.

Si bien no es necesario salir de la casa para descansar, una gran cantidad de personas opta por conocer y viajar a lugares exóticos, desconocidos en términos de cultura e historia; considero que es vital preparase.  Hace un par de años fui a Vietnam y Tailandia, leí tres libros de autores locales.

¿Qué hacer con los libros? Este es un aspecto vital de la planificación del viaje. Los que leen en digital no se complican como nosotros, los que seguimos pegados al papel. Ojalá (he tratado) pudiera olvidarme del libro físico cuando viajo. Además de mi maleta me llevo otra pequeña donde pongo el peso “extra” que me regalan los libros. Si me fuera solo a un lugar sería más sencillo, pero mis vacaciones de febrero serán movidas, de aquí para allá. Voy a llevar un par de lecturas y cuando esté en Madrid, me voy a sacrificar comprando lo que necesite/quiera en sus hermosas librerías.

El tema del viaje constituye una rama muy amplia en la literatura, el cine y también la filosofía. Viajar tanto de manera física como abstracta, conlleva una serie de cambios y desafíos. Antiguamente solo podías hacerlo de manera literal y hoy, con lo virtual lo tienes todo, literalmente sin salir de casa. Supongo que en el futuro con lo del metaverso y otras tecnologías, será incluso más fácil. Con estas nuevas formas, no es necesaria la preparación, te conectas y ya.

Haciendo memoria recordé que cuando era más joven existían las guías turísticas como Lonely Planet y aquí en Chile, la Turistel. Hoy son artefactos de museo. Tengo una amiga que en su biblioteca luce una colección completa de Lonely Planet y en la salita de mis hijos está la colección completa de la enciclopedia Monitor de Salvat. Estás en lo correcto, nadie la ha mirado y solo sirve para recordarme que alguna vez la ocupé para mis trabajos colegiales.

Ahora bien, para los que están buscando lecturas vinculadas al viaje y a territorios específicos, descubrí un sitio buenísimo porque su autor, Francisco Moya, rescata la idea de que es posible viajar sin moverse de la casa. Él se ha ido especializando en este género literario y tiene organizado su sitio por destino, ya sea Europa, Asia, Latinoamérica y vamos sumando. Además, en una de sus pestañas da a conocer a “los grandes y pequeños viajeros”, con lo que va creando una biblioteca muy interesante.

Ya ves, puedes irte de vacaciones y conocer el mundo de múltiples formas. Solo debes decidirte a hacerlo.

Nos vemos en marzo

Mis momentos

Feliz: Con los comentarios de varios suscritores sobre el boletín que se titulé Ubuntu, celebra la amistad.

Aprendí: En Marruecos fueron los nacionalistas, es decir, los que buscaban la independencia de Francia en Marruecos, quienes abogaron por poner fin al sistema de harem. Esto se logró paulatinamente a partir de 1956, además del ingreso de las mujeres a la educación. Un harem o harén, que en árabe significa “sagrado”, proviene de la tradición musulmana era donde vivían  encerradas las mujeres de la nobleza o alta alcurnia, junto con los niños, esclavos y eunucos.

Agradecida: De que ha hecho menos calor aquí en Santiago.

Mis recomendaciones

Un libro: Memorias de África de Isak Dinensen (seudónimo de Karen Christentze Dinesen,). Son las memorias de esta mujer danesa que vivió durante diecisiete años vivó en Kenia, lo que entonces se llamaba África orienta británica. Lo que escribió primero en inglés y luego se tradujo al danés. Precioso.

Película: África mía (Sydney Pollack, 1985) es la adaptación del libro y un gran filme protagonizado por Meryl Streep y Robert Redford.

Lee. Escribe. Crea… 

Karen

 

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