#32 Entrevista a Connie Achurra

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Hola, hola, ¿cómo estás? Hola, hola, ¿cómo estás? Grabo este episodio 32 un hermoso jueves 26 de noviembre en un Santiago que vuelve a conectarse con la vida, los sueños y el verano, sí porque ayer hubo 35 grados, si 35 grados y para este fin de semana esperamos 30. Si bien el Covid-19 sigue aquí, veo que muchos estamos planeando, pensando en vacaciones y celebraciones —aunque sean pequeñitas— para cumpleaños, y bueno mi hijo se gradúa en diciembre, ahí te voy contando. Y qué mejor para animarse que escuchar el podcast Celular, un llamado a la creatividad con la chef chilena, Connie Achurra. La entrevisté hace un par de semanas y su ánimo, su sinceridad y comentarios asertivos no me dejaron indiferentes. Hoy vas a conocer a una mujer que no tiene temor de abrirse a su pasado bulímico y transformarlo en una ayuda a otros. Ojo, tiene un podcast sobre este y otros temas que te recomiendo investigar, se llama “Sana y feliz” y está en Emisor Podcasting.

Algo que tengo en común con Connie es que yo tampoco estoy comiendo azúcar, cada una por diferentes motivos. Ella eligió este camino a raíz de su adicción y como método de sanación parar su enfermedad; yo, porque quise aventurarme a vivir diferente, a liberarme del vicio. Hace un par de noches soñé que me comía un M&M, era azul, estaba en medio de una torta de chocolate y al despertar me dije ¡oh, volví al azúcar!

Recuento personal

Muchas, muchas novedades. Estuve de cumpleaños hace poco y la verdad que fue una celebración muy significativa porque mi marido me organizó una once comida con mi familia y fui muy feliz porque no tuve que hacer nada, solo descansar y disfrutar. De verdad, es otra cosa celebrar sin tener que estar atenta a los mil y un detalles. Fue un día muy lindo y me sentí feliz de recibir en mi casa a mis hermanas y sobrinos. Además vinieron más tarde mis amigas de la universidad y obvio, no nos paró la lengua.

Recibí un correo de Fabiana Alfis, que vive en Miami y me contó que por casualidad había encontrado mi página en Internet www.karencodner.com. Me contó que está tentada de lanzarse a escribir. Dale Fabiana, atrévete.

También recibí un correo de Liliana Baltra, una mexicana amiga de Alejandro Zambra a quien conoce, como dice ella, “en sus días de juventud”, ¿bello no? Y le impresionó cómo él se abrió en la entrevista. He recibido muchos mensajes por Instagram por el concurso del libro “Poeta Chileno”, más de 28, y aprovecho de agradecer a Anagrama por darme dos ejemplares para regalar. Los comentarios de los ganadores me fascinaron y créeme, fue difícil elegir a los ganadores. Pero felicito de verdad a los que sí ganaron, un ejemplar, Fernanda Plaza, que su parte favorita fue cuando Zambra habló sobre “Tema libre” y @jjj.huellbec, me encantaría saber tu nombre, dice que su relación con Zambra es complicada, porque no le gustó al comienzo, cuando lo empezó a leer, pero hace poco comenzó con “Tema libre” y ahí lo enganchó y sobre todo cuando escuchó en este podcast Celular, cambió todo. Dice que todo cambió al escuchar el episodio de Alan Pauls, y ahí continuó con el de Zambra, en el podcast, escuchando a Zambra, y cuando dijo que él mismo odiaba su novela “Bonsai” se me dio vuelta la cabeza. Y bueno, una cosa por otra, ahora le gusta el podcast Celular, un llamado a la creatividad y Zambra, esa es la idea, de que ustedes me estén escuchando y yo haga este podcast.

Una novedad, por lo menos para mí, es que ya no soy más Directora Ejecutiva de Memoria Viva, una organización, en realidad, un centro de memoria sobre el Holocausto y los sobrevivientes que se albergaron en nuestro país. Las cosas se dieron naturalmente, mucha suerte a la nueva directora.

Casi lo olvido, me reuní con un joven que escribió su primera novela durante el Covid-19. Impresionante, si bien tiene mucho que trabajar, hay buen material. Me dan ganas de aplaudirlo aquí mismo, porque no tiene experiencia como escritor, sin talleres en su cuerpo, es decir, la historia brotó desde lo más profundo de su ser. Querido Benjamín, sigue, sigue, no la pierdas.

¿Te acuerdas que estaba leyendo mucho? No sé qué me sucedió, pero ahora otra vez estoy pasando por una fase lenta, que me cuesta concentrarme ¿A ti? ¿cómo va tu lectura?

Connie Achurra: “Confío mucho en mi creatividad“

KC: Hola Connie ¿cómo estás?

CA: Hola Karen, bien ¿y tú?

KC: Muy, muy bien en este día caluroso acá en Santiago ¿tú vives en Santiago?

CA: Yo en Santiago, sí.

KC: ¿Y qué te interrumpí, cuando comenzamos esta grabación del podcast? ¿qué estabas haciendo antes?

CA: Yo estoy ahora en proceso de grabación de mi programa y hoy día era un día que no grabo que tenía entremedio. Entonces, en la mañana grabé una cosa de una pega, después grabé otra cosita cortita, después edité unos videos, después preparé almuerzo, y me dejé entremedio una pausa para conectarme contigo.

KC: ¿Cuándo tú te refieres a un episodio, hablas del podcast o de otras de tus plataformas?

CA: No, hablo del programa que tengo al aire en este momento en el Mega, que se llama Comer y sanar, estamos en pleno proceso de grabación. Entonces, a propósito del tema del COVID, tuvimos que grabar muy acotado, muy intenso. Hoy día es uno de los pocos días entremedio, mañana vuelvo a grabar.

KC: ¿Cómo ha sido la experiencia, solo tienes dos episodios en el podcast Sana y Felizesos fueron a principios de año en enero ¿qué pasó con eso?

CA: Eso fue una invitación de Emisor Podcasting para que hiciéramos algo, y grabamos con Sergio Fortuño, esos dos primeros capítulos. Nos ha ido súper bien, están súper entretenidos, la idea era hacer hartos, pero después vino la pandemia y como que todo quedó en stand by, y justamente hace un par de días Sergio me volvió a escribir para saber si podíamos retomar y seguir esta saga de podcast que tenemos ganas de hacer. La verdad es que a mí me gustó mucho el formato, fíjate. Me gusta mucho la locución, me gusta mucho hablar, entonces, el formato podcast me acomoda, lo encuentro muy entretenido.

KC: ¿Y siempre fuiste tan comunicativa?

CA: Yo creo que sí, obviamente, no sé si tan elocuente como ahora porque siento que uno llega a una edad en que también tiene las cosas mucho más claras. Pero sí, siempre me ha gustado el tema de comunicar, siempre en el colegio era de las que llevaban la batuta en el curso, nunca fui introvertida ni tímida, sino que era bien buena para armar tribus, de todos los tipos.

KC: ¿Y cómo te sentiste, en este mismo podcast, cuando dijiste que entre los trece y los veintidós años tuviste bulimia? ¿por qué tomaste esa decisión? Al final del día fue una decisión comunicarlo a un público amplio y desconocido.

CA: Mira, porque siento que es una realidad, que lamentablemente, cada vez hay más gente con ese tipo de patologías. Pero, por otro lado, siento que es de esas enfermedades o de esos trastornos que uno no habla mucho porque da vergüenza, porque da mucha plancha. Y a mí me pasa que en mi historia personal yo ya lo tengo sanado, cerrado, por lo tanto, lo logro mirar con distancia. Además, estos últimos quince años de mi vida me he dedicado a entender, a cerrar círculos y entender en su totalidad esto que me tocó vivir, que fue tan duro.Y hoy día lo miro con distancia y de alguna manera lo entiendo. Entonces, creo que cuando uno ya pasó por eso, es súper bueno poder mostrárselo a otras personas que tal vez lo están viviendo o que sospechan que tal vez las hijas o los hijos, porque cuando uno está ahí, pucha que le habría hecho falta que alguien que ya lo vivió y superó, te dijera: Tranquila va a pasar, se puede sanar. Entonces, siempre con el afán, en el fondo, de ser como una luz para alguien que pueda, tal vez, estar viviendo lo mismo.

KC: ¿Te han contactado personas por este tema?

CA: Sí, siempre. Y me han contactado mamás de hijas jóvenes, de cabras que están en tratamiento o que no están en tratamiento, que sospechan, que creen, pero también me contactado mujeres adultas de sesenta y tanto, que me han dicho: «Yo toda mi vida he tenido y la verdad es que nunca tuve a nadie que me ayudará, nunca tuve a nadie que se preocupara, y es una cosa con la que ya me voy morir porque la vengo arrastrando desde que tengo veinte, y que me produce un malestar cotidiana y que ha impedido que logré montones de cosas en vida». Muchas mujeres de edades así, que uno se sorprendería, que uno dice, no, ya a esa edad tienes esas cosas resueltas. Y eso ha sido para mí super impresionante.

KC: Nombras solo mujeres, ¿esto no se da en los hombres, la bulimia?

CA: Poquitito, sí hay, obviamente siempre hay excepciones, pero yo creo que en general, este triángulo de la comida, la culpa y el amor, que están como tan ligadas, yo creo que es súper femenino, tiene que ver con los mandatos sociales de las mujeres, eternos, que lo vamos heredando además, de abuela, a mamá, a hija, nieta. Obviamente hay hombres y también me han escritos hombres, justamente diciendo lo que me dices tú, «pucha, siempre ese tema se les habla principalmente a las mujeres». Pero yo creo que en una gran mayoría son mujeres.

KC: En este mismo programa, que yo lo escuché completo, para los que no lo han hecho se los recomiendo, es en la plataforma de Trece Radio, Sana y Feliz, que es el podcast tuyo, de Connie Achurra. Ahí se habla del camino de sanación. El camino de sanación en el sentido que hay un vacío que las personas intentamos llenar como sedimentos. Me imagino, los mismos sedimentos que uno va tirando basura y se va acumulando. Estos trastornos alimenticios tratan de suplir ese vacío ¿cuál fue tu vacío? ¿cómo lo delimitarías?

CA: Es que sabes que yo de grande he logrado desenredar la madeja. Y de grande te digo desde que yo sané eso y nacieron mis hijas. Y, además, de grande me conecté y entendí un montón de cosas que me habían pasado en la adolescencia, incluso algunas cositas con temas de abusos, que yo de alguna manera las había bloqueado y las había hecho a un lado, y de grande he hecho todos esos links. Pero me ha pasado que cosas que jamás se me habían ocurrido relacionar como causa y efecto que en algún momento dije: «¡Era por eso, ¡cómo no lo entendí antes!». Y eso me ha permitido ir cerrando. Pero yo creo que tienen que ver, principalmente, siempre los trastornos alimentarios, yo creo que tienen que ver con amor propio muy bajo, con un tema de autoestima brutal, con esta necesidad o la sensación de no estar cumpliendo con las expectativas del resto, las expectativas de una misma, y de expectativas que uno puede decir nadie te las puso, bueno, pero vivimos en una sociedad donde sí hay una cantidad de expectativas en relación a las mujeres, y obviamente, algunas lo perciben más potente y otras menos potente, y algunas les hacen daños y a otras no. Yo era súper insegura, era muy insegura, pero, además, yo era muy insegura principalmente con mi apariencia porque yo siempre he sido una persona que tiene como hartas habilidades, y yo considero que soy bastante buena para muchas cosas, siento que me tocaron varios talentos, como que tengo con la cosa plástica, con la cocina, con la música.Y yo a pesar de la consciencia que tenía de que tenía esos talentos, había una cosa con mi apariencia, que a mí me producía mucha incomodidad. Y hoy día, me pasa lo típico que uno mira las fotos y dice: Pero por qué si era una niña absolutamente normal y linda, y luminosa. Pero había una expectativa conmigo misma que yo no lograba llenar, y que me hizo entrar en ese círculo de agresión, porque al final es una agresión a uno mismo, es como estar haciéndose un daño constante.

KC: ¿Por qué tienes tan claro que te sanaste a los veintidós años? ¿hoy día cuántos años tienes?

AC: Cuarenta y tres. Sí, mira en relación con eso, yo estuve en miles de tratamientos, pucha mis papás ahí que son lo máximo, apañadores siempre, me pasé en todo tipo de centros de trastornos alimenticios, psicóloga, y coach y montones de cosas. Y la verdad, es que yo sentía que más que mejorarme estaba, así como en stand by, que tenía como controlado este tema, pero con la sensación de que siempre estaba la posibilidad que se gatillará de nuevo. Y cuando nacieron mis hijas, la Juli, mi hija mayor, nació cuando yo tenía treinta años, cuando nacieron mis hijas, de alguna manera la maternidad, esta cosa de replantearte qué mamá quiero ser, qué tipo de mamá quiero ser, qué tipo de referente quiero ser para mis hijas, yo tengo dos hijas mujeres que además son muy seguidas. Ahí de alguna manera todo esto que yo había estado aprendiendo y sanando como que se cerró y se selló. Y como de alguna manera siento que ahí me sané, desde ahí lo miro con la distancia que lo miro ahora ¿cachay?. Y obviamente, el tema de la alimentación sana y el cambio de la alimentación para mí fue determinante, yo cambié la manera en que me alimentaba, y de alguna manera solté una cosa que tenía arraigada con mi pasado, de como siempre estar de alguna manera maltratándome a través de la comida, como una cosa media de sacrificio, como de amor y odio, una cosa muy rara. Y cuando cambié la manera de alimentarme y opté por esta alimentación más natural, más sana, más linda, más limpia, empecé a sentirme diferente al poco andar.

Su experiencia de abuso

KC: En el programa de Vía X hablaste sobre un abuso sexual en tu adolescencia. Y en un artículo en La Tercera, que apareció ahora en marzo de este año, dices que tu trastorno estuvo fuertemente ligado a este episodio. Así como la bulimia sientes que la superaste ¿Sientes que este abuso sexual lo superaste, o no se puede superar?

AC: Sí, siento que sí, pero con mucha pega de por medio. O sea, con muchos años de entender, de reconocer, de aceptar, con también un momento en mi vida que tuve que abrirlo y hablarlo con mis papás y de alguna manera también lo sanamos como entre todos. Algo que pasó a los quince y lo superé a los cuarenta, así de lento es el delay que tiene, ¿cachay? Es brutal. Pero siento que ahora sí, me costó, lo tuve escondido ene tiempo, como en algún lugar de mi memoria, tratando de bajarle el perfil, y después cuando me di cuenta lo conectado que estaba con mi historia completa, como con la manera que me relaciono conmigo misma, ahí logré entenderlo, sanarlo, ordenarlo, limpiarlo, perdonarlo de alguna manera también, como sacarlo. Y siento como que ya me saqué esas dos mochilas de encima, fíjate.

KC: ¿Y el abuso en qué consistió? si se puede saber.

AC: Tenía que ver con un hermanastro y con abuso bien prolongado en el tiempo. Trato de no ahondar mucho porque tengo una hermana también que tiene el mismo apellido, entonces generalmente es un tema que trato de no profundizar.

KC: Hay un cuento, estoy casi segura, de la María José Navia, que habla de esta situación de poder entre un hermanastro y una hermanastra. De una elegancia, ojalá tuviera aquí el nombre del cuento, para poder decírtelo.

AC: Después me lo mandas.

KC: Sí, después te lo mando. Que también la entrevisté a ella. Es elegantemente abusador, el cuento. No dice nada, pero, quizás, en tu proceso, ahí me puedes comentar.

AC: Sí, además sabes lo qué pasa Karen, que uno lo entiende mucho después. Yo entendí que esa situación había tenido que ver con abuso, como todo lo que había pasado durante esos años, porque fue una cosa prolongada en el tiempo, yo lo entendí de grande. Yo como que siempre pensé, que había sido una cosa.Y cuando caché de grande, yo tenía trece y él tenía veinte, había una situación de jerarquía y de poder de él sobre mí. Pero me costó entenderlo, y como que yo me consideró una mujer inteligente, y uno dice a pesar de eso me costó entenderlo, me costó limpiarlo, me costó hacer todo ese camino. Entonces, me pasa esta cosa de empatizar tanto con una cantidad de mujeres, que, además, hay todo un factor que tiene que ver con el miedo, con la vergüenza, con el «no me van a creer», yo sabía que, a mí, sí me iban a creer, nunca tuve ni una duda de eso. Pero me imagino lo terrorífico que puede llegar hacer, si lo digo dónde vivo, o sea es tan complejo y tan profundo, que por Dios que uno logra empatizar con esas millones de mujeres que muchas veces no se atreven.

KC: En ese sentido la campaña que hubo el año pasado sobre el “violador eres tú”, te debe haber afectado directamente.

AC: O sea, la primera vez que lo vi estallé en llanto, así como paf, y tuve la sensación de que de alguna manera éramos millones de mujeres que estábamos viviendo exactamente lo mismo y reconectando con exactamente lo mismo, y que, de alguna manera, después de años de tener que callar, estábamos diciéndolo y estábamos como agarrándonos de las manos, así de manera mágica, así que fue heavy.

KC: ¿Y tú a este hombre lo has vuelto a ver o no te lo has vuelto a encontrar?

AC: No, sé dónde está, sé que existe porque hay una especie de lazo familiar, pero la verdad es que no lo veo hace muchos años. Y como que también, por otro lado, siento fíjate que al final, las cosas terminan cayendo por su propio peso. Yo no soy especialmente creyente, pero creo que hay una justicia divina en alguna parte, que hace que la vida se vaya acomodando y que vaya dándole a cada uno lo que se merece. No sé, hay un tema ahí bien complejo.

KC: Y a tus niñas, que ya son grandes, son adolescentes, porque aparecen en los libros ¿cómo le has transmitido, porque una cosa es contar lo que sucedió, pero otra es transmitir esta importancia de las mujeres de hacerse respetar y no tener miedo a la denuncia?

CA: Sí. Mira yo tengo la suerte de que vivo sola con mis dos hijas, nos llevamos muy bien, ellas además siempre han estado en un colegio donde el tema feminista es muy potente, entonces ellas tienen absolutamente claro que en el fondo no tienen por qué aguantar nada de nadie que no les guste o que les incomode. Y siento que vienen con ese como chip metido en el disco duro, mucho por el colegio en el que están y cómo es la relación en general de los hombres con las mujeres y también cómo se plantean los temas a nivel colegio, con relación a todos los temas que tienen que ver con sexualidad, siento que por ahí hay un avance enorme. Yo vengo de colegio de monjas, donde todo era pecado, a mí me pasó, por ejemplo, que yo siempre he sido muy pechugona, entonces en mi colegio para mí ya ser muy pechugona era como atentar contra algo, porque estaba fuera de los moldes, porque en el fondo para ser señorita había que ser plana y recatada, entonces siempre tuve una sensación como de estar vulnerando una cosa que era un poco prohibida. Por suerte, siento que mis hijas vienen con otra educación, con otra manera de ver el mundo. Yo en general les hablo de todos los temas, de los temas de violencia, de los temas de abusos, de los temas de abuso en toda su dimensión, y también con los temas de violencia, y cosas que de repente lo hablamos, así como: «mi amor, violencia no es solamente contigo, si tú te das cuenta de que a tu mejor amiga también el pololo la gritonea, es tu obligación decirlo». Como esta cosa también, que encuentro súper importante en las mujeres como de entender que, finalmente, si nos tocan a una, nos tocan a todas, ¿cachay? No basta con que no me pasé a mí, pero si yo veo que mi amiga algo le está pasando, yo tengo la obligación de que contarle a mi mamá, para que mi mamá le cuente a su mamá porque de alguna manera necesitamos funcionar en red y es algo que trato de transmitirles y que siento que de alguna manera lo tiene incorporado, y que se los repito de manera constante, y que espero que lo internalicen y que tengan super claro, o sea cosas que a uno jamás le decían, yo les he dicho a mis hijas: «mi amor si alguna vez vas a la casa de una amiga, y el papá te hace sentir incómoda porque cómo te mira, eso no lo tienes porque aguantar, o sea nada, como que el límite es lo que a ti te incomoda», no «ay, pero es que en realidad no me hizo nada, solamente me miró» No me importa, pero si te miró de una manera que te hizo sentir incómoda, ya es algo que hay parar, porque en el fondo no hay que aguantar nada. Que terrible tener que criar hijas, así como tan a la defensiva, pero lamentablemente es el mundo donde vivimos y yo prefiero que les sobren herramientas a que les falten.

La fama, las redes, sus libros de cocina

KC: Está bien, está bien. Justamente a través de esto, tu experiencia, tu encanto, hiciste dos libros de Cocina Sana y Feliz I y II, que aparecen tus hijas, chiquititas y más grandes. ¿Por qué tomaste esa decisión de ponerlas a ellas en las portadas?

CA: Porque la verdad es que siento que el gran momento en la vida, donde yo, de alguna manera, siento que me conecté con una sabiduría, que en alguna parte tenía y que no había logrado despertar, fue el momento en que llegaron estas dos cabras chicas a mi vida. Siento que de alguna manera ellas me conectaron como con una claridad que yo desesperadamente busqué durante treinta años, y cuando aparecieron ellas algo pasó, que todo en mi vida se rearmó y las prioridades se movieron. Entonces, para mí siempre fue súper importante que aparecieran dentro también de esta propuesta a la gente, de esta cocina como amorosa, amable, rica, fácil, familiar. Yo tengo claro que  ahí eran chiquititas, tenían nueve, todavía me pescaban, eran felices por salir en la portada, ya en la segunda reclamaron un poco, y yo ya tengo súper claro que el libro que estoy ahora haciendo, que se atrasó por la pandemia, pero que iba a salir el año pasado, el Cocina Sana y feliz III, que tal vez me apañen como el último para terminar esta trilogía, pero tengo clarísimo que de ahí en adelante no más, y está bien, me parece bien.

KC: Te lleva a ti a otro capítulo de la vida también.

CA: También, porque también respeto su individualidad y sus ganas de no estar y me parece bien. Pero mientras eran chicas y ellas también les parecía, lo encontré bonito que quedaría ahí para la posteridad.

KC: Connie, ¿cómo es el tema de la fama, la exposición? En Instagram tienes 1.1 millones de seguidores, en Facebook, estoy leyendo aquí las cifras, 314.762 más o menos, en tu canal de Youtube 62.500. En Chilevisión dices que es una cosa linda, que te gusta porque hay como una comunidad. ¿Cómo ha sido para ti esto?

CA: Ha sido raro. Además, yo tengo como una historia con el tema, porque mi papá, Patricio Achurra, actor, cuando yo era chica, mi papá era muy famoso pero mil quinientas veces más famoso que lo que puedo ser yo o lo que puede ser cualquiera porque en esa época había muy poca gente famosa, entonces la gente que era famosa era una locura. Y la verdad que a mí cuando era chica me incomodaba mucho, a mí y a mi hermano nos incomodaba mucho porque era difícil salir con mi papá, era atroz porque ibas a salir a comer a un restaurante de comida china y no podías comer porque la gente se acercaba. Entonces en alguna época quedé como medio traumada con el tema y me parecía terrible. Pero siento que hoy en día, como las relaciones han ido cambiando también y como las relaciones ahora tienden a ser super virtuales, la verdad es que tiene una parte siempre que es poco amable, que es esa sensación de que todo lo que tú haces, el resto lo está mirando, comentando y juzgando. Pero, por otro lado, tiene una cosa muy bonita que es justamente esto de lograr crear una comunidad. Y yo la verdad, que mis seguidores en Instagram, que es donde generalmente estoy más activa, más que verlos, así como seguidores o como fans para mí es una comunidad, una comunidad activa, donde hay un ochenta y tanto por ciento mujeres, como gente que está alineada en la misma onda, que va para el mismo lado. Y se crea una cosa súper rica, con todo lo malo que puede tener, al final yo saco la cuenta y siento que es un espacio súper bonito, que yo agradezco y que cuido, me refiero a que me doy la lata de bloquear a la gente que anda para otro lado, a la gente que tira mala onda. Yo digo esta es como una casa virtual, pero yo en mi casa no quiero gente pesada, ni peleadora, quiero gente amorosa, amable, que si hay algo no le gusta pasa de largo en vez de estar molestando al resto. Y también hago ese trabajo, de ir como limpiando porque me interesa justamente tener un espacio de contención, y siento que de alguna manera mis seguidoras lo sienten así también.

KC: Pero este no fue el caso en Twitter, que tuviste un episodio parece medio feo, volviste, yo te veo activa.

CA: Sí volví, volví con candadito.

KC: ¿Qué pasó en Twitter?

CA: Es que Twitter es distinto porque Twitter es como un espacio donde la gente va a tirar toda la mierda que tiene acumulada. Y, además, en Twitter pasa que hay mucha cuenta robot, mucha cuenta bot. Y en Twitter tú dices no me gusta esto y eres comunista, y dices me gusta esto otro y eres facha, y dices qué rico este dulce y eres cuica, no sé cómo que hay una cosa de estar siempre generalizando. Y, además, mi papá y mi hermano también son muy activos en Twitter, entonces siempre me llegan los rebotes a ellos y a mí. Ignacio dice algo de política y claro es que en tu familia son todos comunistas, me llegan mierdas de vuelta a mí. Pero al final, mira, me fui en un momento porque como que colapsé dije: Sabes qué, yo no estoy acostumbrada a esto porque además, yo en Twitter como que empecé a estar poco, como en la pandemia, o en el estallido, cuando empezó el estallido el año pasado porque era un buen canal de noticias, y antes no lo había pescado mucho justamente por eso, y yo en general, estoy acostumbrada a la buena onda que hay en Instagram, entonces a mí esta cosa como de pura mierda y que agote, así que me salí un mes, un poquito menos de un mes, volví con candadito, bloqueé hartas cuentas y ahora estoy feliz con el Twitter.

KC: ¿Y en Youtube cómo ha sido la experiencia?

CA: Mira en Youtube la experiencia ha sido bien entretenida. Yo nunca había tenido canal de Youtube, principalmente porque me daba una paja terrible hacerlo.

KC: Es harto trabajo.

CA: Yo soy súper computina pero no entendía Youtube, no entendía el formato, no entendía cómo se subían las cosas, no entendía la lógica.Y cuando estábamos en plena pandemia, me puse a subir contenido diario de recetas fáciles, para darle una manito a la gente que estaba media agobiada, y me di cuenta que había mucha gente, sobre todo gente que yo me imagino, como a mi mamá, como gente de más de cincuenta, que con los IG TV y todas esas cosas se pierde, y caché que para ellos la plataforma más fácil era Youtube, y dije ya, ahora tengo tiempo, tengo harto material, aprendí a usar Youtube aprendí editar, aprendí toda la cuestión y empecé a armarme el canal entonces ahí tengo todo súper ordenadito, para la gente que no es tan diestra en las redes sociales, es mucho más fácil llegar a Youtube.

Recetas de Youtube

KC: Yo he hecho tus recetas desde Youtube porque me gusta esta sensación que te están acompañando, es en un simulacro de realidad, y sobre todo, en mi caso, que yo soy nueva en el tema vegetariano o sin azúcar, era bueno ver los tips y todo. De verdad los que nos están escuchando los invitó porque son recetas fáciles y ricas, muy ricas.

CA: Ricas y nutritivas, bonitas.

KC: En ese sentido yo también me liberé de la azúcar el 28 de febrero de este año, así que he vivido toda la pandemia sin azúcar, como una vez a la semana un pan que lleva azúcar, el pan judío que se llama Jalá, que es un pan trenzada que comemos los viernes, que lleva azúcar. Pero ha sido un camino bien interesante, y por otro lado, también te ayuda a no comer tantos alimentos procesados al final, no tanta harina.

CA: Yo creo que al final esa es la clave. Si finalmente la clave de alimentarse mejor tiene que ver con volver a comer comida de verdad. Como que estamos hechos para comer alimentos naturales y de alguna manera nos hemos ido acostumbrando a comer comida que es prácticamente plástico, porque ya se parece más a un plástico muchas veces que a otras cosas. Y lo que yo propongo y mi propuesta tiene que ver con eso, con cosas tan simples, pero que al final son un poquito de sentido común, comer lo que nuestros organismos necesitan.

KC: ¿Y tus hijas te apañan o no?

CA: La base de la dieta de esta casa es súper sana, obviamente mi hijas ya están más grandes y si de repente se quieren tomar un Starbucks o si vamos a la cafetería de la esquina y se quieren comer un pastel, me da lo mismo, pero en el fondo la base de la alimentación, es un alimentación basada en muchos vegetales, en muchas frutas, en cosas integrales, entonces yo siento que mientras tengan esa base, efectivamente, uno se puede permitir comer una tontera de repente y no afecta la salud porque tienes esta base de alimentación súper sólida, que siento yo que es lo importante. Si finalmente comerse un pedazo de torta para el cumpleaños o tomarse un pisco sour el fin de semana, no pasa nada, si el tema es que hay una parte importante de la gente que se acostumbró a comer comida mega procesada como parte de lo cotidiano ¿cachay? Como el desayuno es una media luna con un café de máquina, y después la colación es una barrita de máquina, y después el almuerzo es, no sé, un Maruchán, una sopa instantánea.Si el problema al final tiene que ver con eso, más que con las excepciones, que yo siento que ahí no pasa nada.

KC: Virginia Demaria, que estuve conversando con ella en el programa 21, le pregunté esto de lidiar con la exposición y que ella lo hace todo a gusto mientras sea en el ámbito de enseñar y aprender ¿dónde están tus límites en la exposición hacia afuera?

CA: A mí me interesa exponerme, en la medida que aporto algo. Yo en general siento que mi contenido no solamente tiene que ver con la cocina, tiene mucho que ver también con la autoestima, con amor propio, con «Body positive», incluso uno podría ponerlo. A mí muchas mujeres me escriben y me dicen: «Connita es que yo pensé, que después, a mi edad no me podía poner nada, pero te veo a ti que usas cuestiones de colores y me encanta, y ahora me atrevo». A mí no me interesa exponerme para mostrar que estoy en la playa, que estoy aquí, que voy a la plaza, o sea, esa cosa de como exponerte por exponerte, como por mostrarte, a mí la verdad no me interesa en absoluto, me interesa que ese mostrarse tenga un fondo. Ya con que una mujer se vea reflejada en mí y diga «Pucha, la Connie tiene talla cuarentena y dos y se atreve, se ve linda y se pone jeans, y yo pucha me da plancha no me atrevo» y que conecté con eso, ya para mí es súper bonito. Entonces, en general ese es el límite, si mi exposición le aporta algo a otras mujeres, fantástico, si es solamente por una cosa de ego, de estarse luciéndose, la verdad es que no me interesa. En general, esas son las cuentas que yo no sigo ponte tú. A mí me interesa generar contenido, no me interesa que sea un álbum de fotos bonitas mías posando en cada instancia.

KC: ¿Y qué te llevó a publicar esto de la axila no depilada? ¿Qué fue lo que te motivo? Porque es una declaración fuerte.

CA: Sí, ese día venía saliendo de la ducha y como yo nunca estoy en mi casa en general, a las once de la mañana, en pleno invierno en mi ventana llega un sol exquisito que nunca en la vida lo había disfrutado porque a esa hora estoy en la pega o estoy en alguna parte. Y ese día, me acuerdo que me puse la toalla y dije qué linda la luz, me voy a sacar una foto. Y al principio, como no tenía el ala depilada porque estábamos en medio de la pandemia, y claramente, era una prioridad así como por abajo en la lista, al principio yo misma traté de sacarme la foto y que no se me viera, y de repente yo misma dije ¡que tanto!, esta tontera que siempre tienes que andar tapándote el rollo, que el pelo y la cuestión, que tanto pensé yo, onda, seguramente están todas iguales, quien se van andar depilando en plena pandemia, y me saqué la foto. La verdad como con una sensación que iba a causar como chiste, como que la gente se iba a reír e iba a decir «hueona obvio que estamos todas iguales, team peludas», no sé. Y la verdad que el vuelo que agarró me llegó a dar vergüenza ajena, porque yo decía no puedo creer que esta huea sea tema. Pero me parece bien también que ahí se abran estos debates, que parecieran que fueran de la Edad Media, uno dice que vergüenza. De hecho, cuando le mostré a mis niñitas que salía hasta en el diario, mis hijas me decían: «¿Por qué a alguien le importa el ala de otra persona?» «Pucha corazón, porque así es Chile, somos un país cartucho, somos un país donde todavía hay cosas que la gente se espanta» Pero nada, fue divertido. La verdad es que yo te diría que el noventa por ciento del feedback, sobre todo en Instagram y en Facebook, fue positivo, desde gente que decía yo me muero porque estoy acostumbrada, pero no tengo ningún problema con que el resto lo haga, hasta gente super activista, así como bien, viva la libertad, y otro veinte por ciento que le molesta, que lo encuentra asqueroso y bacán. Pero en general esas acciones son también súper buen filtro para limpiar, porque si a mí alguien me dice, pucha a mí no me gusta porque estoy acostumbrada, me da lo mismo, no quiero que todo el mundo piense igual a mí. Pero cuando dentro de esa situación hay alguien te empieza a decir, asquerosa, feminazi, que comunacha, esa es la gente que no me interesa tener en mis redes.

KC: ¿Esas las limpiaste?

CA: Esa es la que hay que limpiar, esa es la gente, yo siempre digo, esa gente que si la conociera en persona también la sacaría de mi vida, por lo tanto, de las redes sociales con mayor razón. No pretendo que todo el mundo me lleve el amén en todo pero me parece que los puntos de vista se exponen con respeto, con criterio y sin insulto.

KC: ¿Cuáles son tus referentes? Porque vi que ayer celebraste el cumpleaños de sesenta, que yo no lo pude creer.

CA: Yo no lo puedo creer.

KC: Nos estamos comunicando sin decir el nombre. De Nigella, ¿cómo se dice el nombre?

AC: Nigella, parece. Nigella Lawnson.

KC: Sí, ¿estás segura que cumplía sesenta años?

CA: Es que Karen, busqué en Wikipedia, porque yo dije es que no puedo creerlo, nació el año sesenta. Es que, además, para mí ella no es solamente lo capa que es, es de una sensualidad, es como esas mujeres, bueno ella es inglesa, pero de look tiene esa cosa de esas mujeres como italianas de los años 50′ que sudan sensualidad y todo, y además, es una gozadora. Bueno leí su vida y tiene una historia bien tremenda, porque tuvo abuso de alcohol en una época importante de su vida y todo. Pero nada, yo no podía creerlo, lo tuve que buscar en quinientas partes porque yo decía no puede tener 60 años. Y después, cáchate lo psicópata, yo dije ya puede que esa foto esté con mucho filtro, fui a ver sus videos, tiene videos subidos ahora en pandemia, octubre, septiembre, claro, con menos arreglín de luz, tú le notas en el cuello que efectivamente no tiene cuarenta y tiene sesenta pero esta hermosa, radiante, con una piel, absolutamente envidiable, tiene una genética extraordinaria, y seguramente también ha sido cuidadosa, y la buena vida también, yo creo ¿no? Para el tocino, para la champaña, para todas esas cosas.

KC: Sí, es vividora.

CA: Harta mantequilla y todo. Pero quedé sorprendida. Me encanta.

KC: Yo también. Dime una cosa, ¿cómo le enseñas lo femenino a tus hijas o es algo que no te has preguntado?

CA: No sé si se los enseño de manera tan directa. Además, que ahí está ese típico límite peligroso de decir cosas que son de mujeres y cosas que son de hombres, como esto tienes que hacerlo porque es de señorita, como la criaron un poco a una. La verdad es que trato de no hacerlo de manera explícita, creo que de alguna manera ellas lo ven en cómo me relaciono yo conmigo misma. A mí cuando eran chicas, me daba risa, porque yo en general no uso tacos, nada y estas cuando tenían seis o siete años andaban con unos tacos de plásticos, llenas de brillos y maquillajes, en esa época no trabajaba en la tele, por lo tanto, tampoco me maquillaba, ahora me maquillo por pega. Y yo decía de dónde sacan estos referentes, porque yo en esa época trabajaba haciendo muebles, entonces estaba todo el día de overol, con un moño parado, transpirando, con las uñas negras ¿cachay? Y ellas corrían con unos tacos plásticos y con unas coronas, y los labios pintados. Entonces, al final yo creo que todo eso tiene que ver con una construcción social que está en todo. Ahora, a mí me encantan los accesorios, me encantan los aros, me encanta la ropa y ellas también están en una edad donde están encontrado su identidad y les gusta maquillarse, que me quiero teñir aquí de un color. Y la verdad es que siento que lo han ido desarrollando de manera súper orgánica, sin tener que decírselos, porque de verdad encuentro que, a esta altura, cada cabro, sobre todo a esta edad que están como encontrado la identidad, qué es lo que les gusta, cómo se sienten cómodos vestidos, yo quiero que sea lo más libre posible, que tengan espacio para probar. Yo siempre digo, si uno no se manda las embarradas estéticas, terribles a los 14 años, después no te las vas a mandar, o sea a esta edad, te cortas el pelo, haces uno desastre, te pones un aro donde no tenías que ponértelo, te tiñes el pelo de un color horroroso. Así en general, también les doy como harta libertad para que ellas vayan encontrando su estilo, su identidad, lo que las haga sentirse cómodas, es absolutamente distinto al mío, es otra estética, pero siento que no ha sido algo forzado, pero que ellas lo tienen ahí como bien desarrollado.

Durante la pandemia

KC: Connie, en plena pandemia hubo un choque en tu casa, en junio.

CA: Sí.

KC: Un conductor en estado de ebriedad, chocó pum, contra tu casa en la mitad de tu casa y se plantó en la mitad. Y era pandemia, toque de queda ¿cómo fue? ¿cómo sucede algo así?

CA: Mira, era pandemia, toque de queda, casi las once de la noche, estábamos viendo Mujercitas, en mi pieza con la Julieta, con mi hija mayor y sentimos el pencazo. Y la verdad es que era como todo lo predecible, un hombre, borracho, jalado porque estaba así con mandíbula tiesa, en un Mercedes Benz, con licencia suspendida, por lo mismo, en horario de toque de queda, sin salvoconducto, sin mascarilla, a exceso de velocidad, todo mal, y además, muy violento y muy agresivo. Y en vez de bajarse, y decir pucha perdón ¿están todos bien?, ¿le hice daño a alguien?, nosotros grabábamos la patente y él gritaba garabatos y pegaba patadas, un desastre. Todo eso está en tribunales, la casa en la que vivo no es mía pero mi arrendatario, decidimos obviamente hacer todo lo que había que hacer, yo ya tuve la primera audiencia y le va a salir bien caro, porque además botó el poste, tiene que pagar el muro, seguramente el seguro de su auto tampoco corrió porque venía en estado de ebriedad, así que nada, un fiasco.

KC: Fue un episodio difícil me imagino.

CA: Sí, fue súper duro. Yo la verdad es que soy de las personas que pasan cosas malas y no me hecho a morir, ni me quedo en el hoyo, ni me quedo llorando, yo soy de las que pasó, está todo bien, cómo lo soluciono, un amigo que tiene una constructora, me dijo yo mañana te mandó maestros, se soluciona, cerré la cortina las tres semanas que los maestros trabajaban afuera y después fue como ya pasó, no le voy a dar más importancia de la que tiene, no pasó nada por suerte, ya fue. Como que no soy buena para quedarme pegada en esas cosas. Entonces, capítulo cerrado, fue un episodio muy desagradable, por suerte no le pasó nada a nadie porque, además, este es un barrio súper residencial. Donde, si no hubiera sido toque de queda, obviamente habría ido alguien por la calle, paseando un perro, que sé yo. Así que por suerte no pasó a mayores, y espero que a esa persona le salga cara, cara, cara, la tontera.

KC: ¿Y la pandemia cómo ha sido para ti, para tu familia? ¿cómo has vivido la pandemia?

CA: La pandemia ha sido, al principio yo me aterré, o sea, esa onda que las tres primeras semanas, no podía dormir, no podía tragar, estaba con la cabeza a mil por hora, súper asustada, yo soy súper aprensiva en general, entonces, muy asustada. Después como todo el mundo, empecé entender y uno se empieza acostumbrar a esta nueva vida, pero súper estricta con todas las medidas sanitarias hasta el día de hoy. Vi muy poco a mi familia, al principio, porque fue una decisión que tomamos todos. Pero esos primeros cuatro meses que estuvimos prácticamente encerradas con mis hijas, la verdad, es que tuvo hartas cosas buenas, fíjate, descansar, que era algo que no hacía hace muchos años, descansar a la fuerza, andar así como en pijama, semi-echada todo el día. A pesar de todo, nunca dejé de tener pega porque empecé con esta cosa de grabar videos, entonces al tiro las marcas que te contrataban para cosas presenciales, te empezaron a cotizar cosas de videos, y finalmente, logré armar un nuevo modelo de negocio desde mi casa, aprendí a editar video, me compré las aplicaciones, tomé un curso, y dije ya, con esto no voy a perder pega en el fondo. Así que me mantuve súper activa.  Y la verdad que con mis hijas nos llevamos súper bien, tenemos como súper rica convivencia, a pesar de que son preadolescentes y están en una etapa que no es fácil, pero nos llevamos bien y la convivencia ha sido rica y vivimos las tres más mis perritas. Y la verdad es que con todo lo malo y con toda la incertidumbre y con todo el miedo, y con todo el riesgo, si yo tuviera que poner las cosas en la balanza, fíjate que me siento absolutamente agradecida. Y lo que también pensaba en algún momento, agradezco que está pandemia me haya tocado viviendo sola con mis hijas, con mis hijas ya de esta edad, porque piensa que mis hijas tienen un año de diferencia, o sea, si esto me hubiera tocado con una de tres y otra de cuatro, me vuelvo loca, pero tienen once y doce, ya son grandes, son exquisitas. A mí me gusta mucho estar sola, y yo tengo pareja hace tiempo y lo amo con todo mi corazón, pero tenemos una relación puertas afueras que para mí es perfecta, y agradezco que me haya tocado la pandemia en esta situación, viviendo sola con mis niñas, hartas cosas buenas.

KC: Justamente con la pandemia, me imagino que el tema de las clases online se ha acrecentado, estás en Top Class y ahora el 24 de noviembre das uno que se llama Batch cooking vegetariano en academiaemisor.cl, ¿sientes que esto fue un despegar hacia las clases online o ya venías con esto?

CA: Yo ya venía con esto. Yo tengo una socia, la Fran Saval que es una nutricionista chilena que vive en España, y nosotras tenemos un programa que se llama Treinta días para mí, que es un programa online de un mes, donde trabajamos cocina, amor propio, autocuidado, nutrición, todo así super cruzado, muy desde lo femenino también, como una tribu. Y este curso ya lo venimos dando hace dos años, y la verdad es que hacemos dos ediciones al año, entonces la del año pasado nos tocaba a fin de año, cuando fue todo el estallido, e hicimos una de bajito perfil porque había mucha gente que estaba esperando, y en abril hicimos otra, que nosotras estuvimos a punto de suspenderla, con la Fran decíamos, ¿qué hacemos amiga?, porque ella está en España que allá  también estaba la escoba, ¿qué hacemos, será buen momento de hacerlo? Y la verdad es que le cambiamos un poco el enfoque y le dimos un enfoque que tenía mucho que ver con el autocuidado, justamente en esta situación tan estresante, cómo gestionar la ansiedad, mucho por ese lado, y la verdad es que nos fue increíblemente bien, mejor que en todas las ediciones anteriores. Entonces, vimos que había una cantidad súper importante de gente muy necesitada de estos espacios, de contención, aunque fuera virtual. Y ahora estamos en proceso de inscripción de la cuarta edición, que también nos ha ido súper bien y ya que el tema, en las dos primeras ediciones o las tres incluso, la gente como que no entendía esta cosa fuera online, pero “cómo las clases, a qué hora son, no pero es que son online”, tú vas armando tu horario, como que la gente todavía se enredaba y ya en esta cuarta edición, siento que la gente ya tiene muy incorporado lo que es una academia online, tomar un curso online donde tú haces las cosas a tu ritmo, donde, en el fondo, es una plataforma, donde tú tienes tu clave y te inscribes. Siento que a la fuerza se ha ido instalando y que ya la gente lo está entendiendo bien. Y siento que, por fin, porque en realidad es algo que en otros países hace tiempo que viene en aumento heavy, y que aquí nos habíamos quedado medios atrás. Amo el tema online.

Confianza en la creatividad

KC: Connie ¿eres creativa? ¿Te definirías como una persona creativa?

CA: Sí, total. Creo que ese es uno de mis grandes talentos, creatividad y también una capacidad como de reinventarme constantemente, a partir de las circunstancias, de las dificultades. A mí me pasa Karen, que te juro que yo siento, que mientras tenga mis dos manos, sanas y salvas, pase lo que pase voy a ser capaz de mantener esta casa, de salir para arriba, porque como le tengo tanta fe a mi capacidad de crear, y además, a mi capacidad de trabajo, porque además soy como hormiguita. Entonces, la verdad que sí me considero súper creativa, y confío mucho en mi creatividad, entonces hay una intuición ahí que en general la escucho y cuando la guata me dice algo que tiene que ver con algo nuevo, de crear, del rubro que sea, en general, le hago caso, porque tengo ahí una cosa súper conectada, que me funciona, que en general me funciona.

KC: ¿Cuáles son tus referentes? ¿tienes referentes?

CA: Pucha, tengo. Bueno, yo estudié música, estudié composición y arreglo, me dediqué a la música, soy profesora de canto, durante mucho tiempo me dediqué a eso, y en general, Latinoamérica, toda la cultura latinoamericana, es mi gran referente estético, es mi gran referente musical, todo lo que tiene que ver con la fiesta, con el carnaval, con lo pagano. Latinoamérica y sus colores a mí me inspiran siempre, desde siempre, y soy una enamorada, desde siempre, de la Violeta Parra, de Víctor Jara, de la música latinoamericana, de la música argentina, del folclore, como que desde ahí vienen todos mis referentes, y que obviamente a lo largo del camino se van adaptando a otras cosas, pero pasan principalmente por ahí.

KC: Cántanos algo.

CA: ¡¿Así?!

KC: Así, así no más.

CA: ¿Así no más? Voy a traer mi ukelele que lo tengo ahí, y te canto una cosita. Justo antes, mi hija me dijo afíname el ukelele. Ya, una tontera, una de las pocas canciones que me sé de memoria.

KC: Ya.

CA: (Canta Carnavalito de ciempiés)

KC: (Aplaude) Mi sueño sería cantar como tú, así de bien. Gracias, gracias, gracias. ¿Connie te gustaría agregar algo más?

CA: Me gustaría agregar que yo soy en general súper optimista y súper para ver las cosas buenas y soy súper de agradecer, y yo creo que el mejor consejo que uno le puede dar a alguien es que reconecté con lo que le hace feliz. Muchas veces, las crisis y las situaciones de mierda, justamente, tienen esa oportunidad. Y es algo que le diría una amiga que la acaban de patear o que se está separando o que se quedó sin pega. Le diría que traté de encontrar que es lo que de verdad le hace feliz y que vea la posibilidad de eso convertirlo en algo que pueda compartir, más que estar tratando de buscar esa felicidad como fuera, que siento que es como lo que todo el mundo siempre está haciendo, como: «cuando tenga esto voy a ser feliz», «cuando logré esto voy a ser feliz». Es que no, yo creo que ser feliz, no se si es una decisión, encuentro que eso es muy cliché pero si una manera de ver la vida y creo que cuando uno se enfoca en ver lo bueno y no ver lo malo de alguna manera uno hace un cambio de switch, y también de alguna manera empieza atraer cosas buenas. Así que ese sería mi consejo, agradecer.

KC: ¿Y qué plato le regalarías a tu amiga, que sería tu plato preferido cocinar?

CA: Le haría un pastel de choclo vegetariano con pino de berenjenas, con ensalada de tomate, con cebolla, con ají verde, con harto cilantro, que encuentro que hace bien para el alma.

KC: Connie te quiero agradecer mucho, mucho estos minutos, esta hora que estuvimos conversando, ha sido espectacular, lo he pasé muy bien. No te tienes que olvidar de cantar y tocar el ukelele porque lo haces increíble.

CA: Sí, si parezco loca estoy todo el día ahí tocando.

KC: Pero es algo precioso que no se debería también quedar ahí, guardadito en la cocina, que, además, para los que no nos están viendo, la cocina es hermosa, llena de colores y como la luz de la cara tuya Connie, que tienes mucha cara de felicidad.

CA: Darte las gracias a ti Karen por este espacio, me encantó, fíjate. Como un espacio íntimo de hablar de todo, así que te lo agradezco mucho y mucho éxito para todos los que están mirando. Un besito.

KC: Voy a hacer el pastel de choclo en el verano.

CA: Sí, lo vas, a amar.

KC: Chao, chao

CA: Un besito, chao


Connie Achurra es una mujer que toma una posición en la vida, que lucha por sus sueños y le dio un sentido a su carrera, eso me encantó. En ese ámbito, me siento identificada, es lo que estoy intentando lograr con mi carrera de escritora, profesora y podcaster. Ojalá alguna vez logre impactar tantos como lo ha hecho Connie.

Leí que los boletines están reviviendo y ¿sabes qué? es verdad. Así lo veo yo, porque uno se puede suscribir a los temas que te gustan, mantenerse informado sin depender de las redes. Por eso te invito a suscribirte al que envío dos veces al mes, siempre los lunes, ahí podrás encontrar recomendaciones de lectura, películas, series y datos interesantes.

La próxima vez que me escuches, es decir, en dos semanas más tendré al micrófono a un español que me dejó impactada: Fernando Iwasaki, no solo un escritor muy prolífico, sino que además muy sabio y generoso. Si te quieres empapar de este gran conversador no puedes perder de visitar la página web de Fernando, que me inspiró para imaginarme que mi propia página. Y hablando de esto, acuérdate que siempre encuentras la transcripción de las entrevistas en mi página web www.karencodner.com.

Y recuerda: Lee. Escribe. Crea

Chaooooo

Karen