Oda a mis recomendaciones #235
Oda a los que desean una pausa creativa, suscríbete.
Tres obras que transforman lo cotidiano en una puerta hacia lo extraordinario.
Queridos odistas,
En julio me di un festín de lecturas:
- De qué hablamos cuando hablamos de amor de Raymond Carver (relectura)
- El niño perdido de Thomas Wolfe
- Papi de Emma Cline
- Orbital de Samantha Harvey
- Un lugar llamado Antaño de Olga Tokarczuk (relectura)
- Los divagantes de Guadalupe Nettel
- Horizonte perdido de James Hilton
- Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río de László Krasznahorkai
- El volumen del tiempo III de Solvej Balle
Una novela:
Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río (Acantilado, 2003) de László Krasznahorkai

Es una lectura muy especial porque se aleja del registro complejo al que nos tiene acostumbrados Krasznahorkai, Premio Nobel de Literatura 2025.
La trama es muy sencilla pero cómo la aborda, el estilo y sus digresiones son lo que la hace única: una obra maestra.
El nieto del príncipe Genji llega a un pueblo en las afueras de Kioto, cuyo nombre desconocemos. En la estación de tren no hay nadie y comienza a caminar por un pueblo fantasma hasta llegar a un monasterio. Está desolado, no hay un alma, solo él y un perro. El autor húngaro escribe sobre ese viaje esencial, a modo de semilla, a lo más puro y que no está contaminado por los seres humanos. Pero también es un oxímoron, pues el nieto, al entrar en el monasterio está de viaje pero sigue en el mismo espacio físico. ¿No es eso la literatura? Está buscando el jardín perfecto, uno que vio en un libro y que es muy pequeño. Así se va convirtiendo en una profunda reflexión sobre el paso del tiempo en Oriente y Occidente, y sobre cómo lo percibimos. Hay una propuesta de quiebre entre ambos. También es la historia de lo sagrado cuando entra en contacto con lo mundano, resultando en la perdida de esa magia.
La novela está dividida en breves capítulos con una propuesta estilística que exige concentración, con largos párrafos y también oraciones. Quizás el autor busca que la leamos sin tomar aire, como si nos estuviéramos encerrando en ese espacio mágico. Pero ojo, en algún momento, nos hace salir de ahí, nos lleva a la modernidad con un grupo de jóvenes borrachos y máquinas expendedoras de bebidas.
Nos remite a La montaña mágica de Thomas Mann y también a Horizonte perdido de James Hilton, además de ir en la línea de W.G. Sebald y Los anillos de Saturno.
Es para cualquiera al que le guste leer sin anclarse en las tramas y reflexionar sobre la belleza, la filosofía del tiempo y la soledad.
Realmente perfecta.
Una artista:
Claudia Trewik, claudiatrewik_artistavisual

Artista chilena, especializada en la técnica del papercut en capas, que en el 2024 tuvo un tremendo desempeño en la feria Art Week en Ciudad de México, convirtiéndose en una de sus galardonadas.
Hace unas semanas exhibió en Pueblito los Dominicos —centro cultural dependiente de la Corporación Cultural de Las Condes— sus últimos trabajos en cartón y papel, enfocados en una reinterpretación de lugares patrimoniales de Santiago. Sus obras son collages volumétricos, y sobre sus propias fotografías aplica papeles de colores y cortes de una precisión asombrosa que revelan, al mismo tiempo, las fachadas e interiores ocultos de edificios emblemáticos como la Biblioteca Nacional, el Museo de Bellas Artes y los antiguos caracoles comerciales.
Frente a su trabajo, me pregunto: ¿es un collage o una escultura? Claudia Trewik propone una nueva forma de observar y recorrer los espacios urbanos a través de la intervención fotográfica. Dentista de profesión, es autodidacta y apasionada, sorprende con su propuesta y con lo que se esconde tras ella: “Desde hace unos años he venido meditando cómo descubrir la ciudad, más allá de la simple idea de pintarla o fotografiarla”.
Solo agrego que a Claudia la conocí cuando ella tenía ocho años y yo seis.
Una serie:
El museo de la inocencia (Netflix)

Netflix acaba de estrenar la miniserie basada en la novela homónima de Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura 2006, y junto a ella un breve detrás de cámaras de solo siete minutos que nos relata la trama principal de la novela que, si bien no he leído, es uno de mis pendientes.
Ambientada en el Estambul de los años 70, narra la intensa y obsesiva relación entre Kemal, un hombre adinerado, y Füsun, una joven dependienta de origen humilde. Kemal se está por casar y cuando va a comprar un regalo para su prometida se encuentra con una chica muy sensual que había tenido algún vínculo con su familia. Una cosa lleva a la otra y terminan en el departamento que tiene en Estambul. ¿Qué rol juegan los cigarrillos? (me acordé de la Oda a Estambul que escribió Luz Rodríguez).
Las tres recomendaciones de esta semana comparten, ahora que lo pienso, una misma obsesión: mirar lo que se esconde tras las superficies. El peregrino de Krasznahorkai busca un jardín diminuto y perfecto en un monasterio vacío, Claudia Trewik corta el papel para revelar los interiores ocultos de la ciudad y Kemal convierte los objetos más triviales en reliquias de un amor imposible. Quizás de eso se trate leer, mirar arte y ver series, porque aprendemos a ver lo invisible.
¿Cuál fue tu festín de julio? Los leo.
¿Escuchaste a José Carlos Rodrigo Breto y a Jan Arimany en la Biblioteca Espiral?

Lee. Escribe. Crea con Mis Recomendaciones.

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