Oda a saber parar #226
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Queridos odistas,
Creo que esta Oda es también un recordatorio para mí. A todos nos cuesta parar. Es muy difícil. Los padres decimos que los hijos pasan todo el día conectados, pero nosotros somos iguales. A mis hijos les ruego que no se vayan a dormir con el teléfono a la pieza, sin embargo, entiendo lo difícil que es.
Yo me desconecto todos los sábados y en las fiestas judías. Acaba de finalizar Pesaj, que es la fiesta de la libertad y en la que durante ocho días no comemos alimentos leudados. Durante cuatro días apagué el teléfono, no vi el computador y tampoco encendí luces. ¿Difícil? Siempre lo es, pero el desafío mayor fue por el mismo calendario, ya que desde un miércoles en la noche hasta el sábado en la noche estuve fuera de las pistas. Durante tres días viví sin redes sociales, WhatsApp y correo electrónico, sin nada de lo que nos llena la vida hoy.
Lo más complejo son los días previos a esa desconexión, ya que debes ir preparándote y comprimir todo para no atrasarte. O, en mi caso, que tengo un trabajo creativo, echo de menos ir a mi taller o poder escribir cuando quiero. Aún más si estoy de vuelta luego de tres meses de ausencia.
Alguien me comentó que hoy en día es extraño el concepto de “desconexión”. Para mí es un espacio seguro que cuido y, a la vez, este me cuida. De esto hablé mucho el año pasado en Oda a Shabat.
Aquí te dejaré algunos consejos por si quieres iniciar tu periodo de pausa:
Empieza de a poco porque es imposible lograrlo de una sola vez. Por ejemplo, hazlo una mañana de sábado, un domingo a la hora de almuerzo o durante la tarde. Treinta minutos al día, una hora, o máximo dos.
Anota los motivos. En mi caso es religioso, pero en el tuyo puede ser para aprender a conectarte contigo mismo o volver a un tiempo más pausado.
Cuéntale a tus cercanos cuándo o a qué hora no estarás disponible.
No te culpes si eres incapaz de cumplir. Es un largo camino.
Prepárate: si lees, ten a mano tus lecturas (en papel, no te puedes conectar a la pantalla), si quieres cocinar, ten impresa la receta: no dejes nada al azar. (Si pudiera, haría mil hobbies: tejer, scrapbooking, pintar o cuidar la huerta).
Hacerlo con alguien en paralelo es fundamental, porque así tendrás un colchón emocional.
Ojalá dispongas de juegos de mesa como naipes, Catan o lo que sea.
Invita a tus amigos a comer (¡gran consejo!), porque además de compartir, también te ríes.
Duerme siesta.
Escribe.
Vuelve a dormir todo lo que quieras y después, sales a caminar.
Yo, a veces, también me desconecto en mi taller, pero es por un motivo laboral, que no es lo mismo.
Espero haberte ayudado, aunque sea a pensar y a jugar un poco con algo distinto. En fin, de eso se tratan las Odas: de abrirnos a nuevas formas de vivir.
Mis momentos:
Fui feliz: Con toda mi familia en la casa celebrando Pesaj.
Algo que aprendí: Uno de los grandes motivos del auge de caza de la ballena en el siglo XIX fue que era el gran suministro de aceite para las lámparas.
Estoy agradecida: De que mi papá está en la casa.
Este miércoles, a las 19.30 horas, tremendo conversatorio presencial.
Este miércoles 15 de abril a las 19.30 horas conversaré con Marcelo Simonetti y Andres Montero para Podcast Espiral. Será en el Centro Cultural El Tranque y es totalmente gratuito.
¿Escuchaste el Cuestionario Espiral?
También lo puedes ver en mi canal YouTube.
Lee. Escribe. Crea con saber parar.

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