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Oda a una sorpresa #126

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Oda a una sorpresa #126

 

Este boletín es para los curiosos que desean una vida plena y pausada. Compártelo, me harías muy feliz.

 

“En el silencio de la noche, una chispa,
un susurro de hojas, un giro inesperado.
El mundo se detiene, un instante marcado,
donde lo ordinario, en misterio se disipa”
Poema creado por ChatGPT

Queridos amigos,
 
    La ganadora del concurso de Oda es Marcela Adaros, quien va a recibir un ejemplar firmado del libro Homo Irrealis de André Aciman ¡Felicidades Marcela! Gracias a todos los que concursaron, ya vendrán más eventos solo para ustedes, queridos suscriptores.
 
    Una sorpresa es un quiebre en la rutina que te obliga a cambiar la agenda, un evento que para bien o mal impacta directamente en tu vida. Esto deben haber sentido los catorce amigos del actor George Clooney, cuando les regaló un millón de dólares a cada uno, para agradecerles su apoyo que le brindaron a lo largo de su carrera. Otras sorpresas son tremendas y marcaron a la humanidad entera, como por ejemplo, cuando se cayó el Muro de Berlín. Algunas son sutiles, como cuando florecen las peonías y sientes una liviandad inexplicable. Las memorables son esas que te dejan en un estado de congelamiento, no sabes si caminar o saltar, llorar o gritar, o simplemente, quedarte muda. Eso me sucedió el fin de semana pasado.

    En teoría mi marido me invitó a celebrar mi cumpleaños al Valle del Elqui, un pueblo muy pintoresco del norte de Chile. Llegamos un jueves y nos regresaríamos ese domingo. Solo que el viernes todo cambió, estalló la sorpresa. Poco a poco fueron llegando mis amigos y familiares, no entendía qué hacían ahí. Me recordaron a los peregrinos que tanto aparecían en Los errantes de la Premio Nobel Olga Tokarczuk, quienes buscaban un lugar donde refugiarse de las agendas atareadas. Cada uno me sorprendió, cada uno me tocó el corazón. Este viaje estaba planeado hace más de un año y nadie me lo dijo, nadie habló de más, todos sabían menos yo. Esta celebración debió ocurrir en noviembre del 2023, pero como recién había fallecido mi madre, el gestor de tamaña empresa, es decir, mi marido, tuvo que posponerla hasta ese día. Los amigos, las hermanas, la cuñada, la prima todos mantuvieron el pacto. Mis hijos también, las amigas de mis hijas: Secreto de Estado en el que ninguno incurrió en un desliz.

Sorpresas lindas.

    Primero llegaron unas amigas, luego mi cuñada, después el grupo fue creciendo, mi estupor fue llenando mi corazón, subió hasta mis cachetes, se entrampó en mi garganta, las palabras no salían, las manos cubrían mi boca, quise llorar, esconderme, cómo me hicieron algo así. Desde ese momento no paré de recibir más sorpresas, más palabras de cariño.

Sorpresas de la vida.

    Porque este grupo era de lo más variopinto, estuvieron amigas que datan del primer día de clases en primero básico y otras que conocí en la universidad. Algunas son de la vida, de esas que descubres a medida que te vas moldeando como ser humano. He construido una existencia con esta gente que es mi gente, con estos seres humanos que me transformaron en lo que soy.

Sorpresas maravillosas.

    ¿Volveré a vivir algo así? Desde el viernes hasta el domingo gocé como una niña balanceándose en un columpio en la campiña francesa. Me olvidé del teléfono, de mis hijos, de mi casa. Estuve ahí al cien. Me convertí en danzarina, bailé más que nunca en mi vida exceptuando mi matrimonio, cerré la fiesta y nunca había hecho algo así. Volví a ser bien joven, a creer en la inocencia y en la felicidad. No hubo nubes y menos tormentas. Sol pleno.

    Cuando esté yéndome de este mundo y alguien me pregunté si he vivido un momento pleno de felicidad diré sí: casi al cumplir cincuenta y un años en el norte de Chile. Fue la mejor sorpresa, la más deliciosa y la que jamás olvidaré. Un sueño, literal, un ensueño en la tierra. El lunes tuve que volver a la realidad y me costó mucho, creo que todavía no he regresado aún.

Mis recomendaciones

  • Una novela: Rebecca de Daphne du Maurier. El libro ganó el National Book Award en 1938. La he leído dos veces, una más joven y la otra ya de adulta. En ambas ocasiones la disfruté, pero creo que me desilusionó el artificio de la autora para complicar la trama. De todas formas, se las recomiendo mucho, es linda y todo el rato te estás preguntando qué se esconde detrás de esta historia de estilo romántico gótico. Lo más interesante es el tratamiento psicológico de la relación y cómo los fantasmas existen en la mente de las personas. Te la recomiendo.

Mis momentos

  • Fui feliz: Creo que esta Oda lo dice por sí sola.
  •  
  • Estoy agradecida: A mi marido por haberme organizado esta gran sorpresa.
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  • Aprendí: “El síndrome Rebeca” se refiere a los celos patológicos que siente una persona hacia la expareja de la pareja actual. Este síndrome nació a partir de la novela Rebecca.

Lee. Escribe. Crea con sorpresa.

Karen

 

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