#38 La pasión creativa de Paolo Bortolameolli

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Hola, hola ¿cómo estás tanto tiempo? grabo este episodio número 38 una mañana de jueves muy contenta porque estoy retomando el podcast y con muchas ganas de seguir generando contenido significativo y tener la oportunidad de conversar con las mentes creativas que impactan al mundo.

La entrevista de hoy, en realidad, la conversación con el destacado director de orquesta Paolo Bortolameolli, que me cuesta ese apellido, la hice en enero que hacía un calor feroz, que ha sido una de las más profundas y abiertas que he realizado desde que comencé con el podcast. Paolo no solo se refirió a su trabajo como músico, sino que conversamos sobre sus dolores y desafíos. Hoy es la primera parte y en dos semanas más subiré la segunda. 

Te cuento que con 38 años Paolo Bortolameolli se ha consagrado como uno de los talentos musicales latinoamericanos más sobresalientes y versátiles de la actualidad y el director chileno con la más importante proyección internacional de su generación. Es Director Asociado de la Filarmónica de los Ángeles, Principal Director Invitado Filarmónica de Santiago y Miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes. Y acaba de publicar su libro Rubato de La Pollera ediciones. ¿Te gustaría ganar su libro? Participa en mi Instagram y Facebook para ganar un ejemplar. ¡No te lo pierdas! 

Recuento personal

¿Por dónde empiezo? En el último episodio hablé de mis once sueños para el 2021 y créeme que estoy trabajando para cumplir cada uno. Me encantó el mensaje de Nicole en Instagram: “Mi mayor anhelo es colaborativo y que se logre un mayor control de la pandemia. Tengo fe gracias a la vacuna”. Le respondo a Nicole y a todos: yo también tengo fe en la vacuna. 

En febrero estuve de vacaciones muy al sur de Chile recorriendo la carretera austral. Junto a mi familia y unos excelentes amigos nos internamos en lo que se llama la Patagonia chilena. ¡Cuánto me gusta el sur! Lo malo fue que de los casi treinta días solo nos llovió uno. Hizo un calor espantoso y a mí que me cuesta el calor, tuve que tener más ánimo. Los que recibieron mi boletín pudieron ver algunas fotos que envié a mis suscriptores. Si todavía no sabes cómo hacerlo es súper fácil, anda a mi página web y ahí te puedes suscribir y ver por, ejemplo, los libros que leí en el verano.  

Después del descanso estoy dedicada en un mil por ciento a avanzar en mi novela porque de verdad necesito poner un punto final. Ah, casi lo olvido. A fin de mes, de este marzo, inicio un taller de lectura que se llama “Mamma Mía”. ¿Por qué se llama así? Porque el hilo conductor de las lecturas es la relación entre madre e hijos y viceversa. Si quieres más información la encuentras en mi sitio web y como siempre si quieres leer o revisar la entrevista a Paolo Bortolameolli encuentras la transcripción en www.karencodner.com. Ahora te invito a disfrutar de esta gran conversación con este increíble director de orquesta y pianista. 

Sitio web de Paolo Bortolameolli.

Paolo Bortolameolli: “Es importante llevar música nueva donde uno pueda ir”

KC: Hola Paolo, ¿cómo estás?

PB: Hola, bien gracias, gracias por la invitación.

KC: Gracias a ti por hacerte espacio en tu agenda porque sé que el domingo partes nuevamente a Los Ángeles, Estados Unidos ¿no?

PB: A Houston en realidad, a Estados Unidos, pero Houston, tengo un concierto en Houston la próxima semana, justamente porque Houston está ubicada en una zona, no que no haya sido golpeada, pero de alguna forma en Estados Unidos solo las costas, la oeste y la este son las que están más golpeadas con el tema de las cuarentenas y de no tener vida cultural activa. En cambio, en Houston han tratado todavía de mantener un poco la actividad con, obviamente, aforos reducidos y eso. Pero la Sinfónica de Houston todavía está con su temporada funcionando. 

KC: ¿Qué te estaba interrumpiendo? Porque tengo que decirles a los auditores que hoy día nos escuchan que ha sido muy difícil comunicarnos en términos de palabra con Paolo hoy día, porque yo estaba grabando en mi taller donde escribo y la compañía eléctrica decidió hacer un corte a las once de la mañana que era nuestra cita, y no nos podíamos conectar, después tuve que viajar a mi casa, y después no escuchábamos el audio, pero aquí estamos. ¿Qué te interrumpí entre medio, antes de las 11 y ahora entre 11 y 12?

PB: ¿En qué estaba?

KC: Sí.

PB: Estaba estudiando en realidad, estaba aprovechando mi tiempo para estudiar justamente el repertorio que voy a dirigir la próxima semana en Houston, que es una sinfonía de Beethoven la segunda parte, La Octava, en la primera es un concierto de chelo de Joseph Haydn, y el estreno, allá por lo menos, de una obra de un compositor chileno, justamente que llevo allá para que conozcan lo que estamos haciendo acá, de Miguel Farías.

KC: ¡Wow! ¿Y eso es un hito o no?

PB: Sí, por supuesto. Yo creo que siempre es importante llevar música nueva donde uno pueda ir, de todas maneras. De alguna forma es una de las piedras fundamentales, yo creo, de la labor que podemos hacer nosotros, los músicos. Es mantener siempre vigente el discurso de que esta música que hacemos, la que se llama música clásica, música docta, como quieras llamarla, no es que se haya muerto cuando se murió Beethoven o cuando se murió Gustav Mahler, sino que es parte de un proceso histórico vigente, que existen compositores que siguen escribiendo en su propio lenguaje, y que, de alguna forma, eso como que válida un poco el ejercicio de la recreación, en el sentido que la música queda alojada en una partitura pero mientras no suene, esa música sigue no existiendo. Entonces, la vigencia que pueda tener una obra de Miguel Farías, que la van a escuchar por primera vez el público norteamericano, o la misma Octava de Beethoven, va depender de que una orquesta las toque, eso es un bonito juego porque uno tiende a pensar que los clásicos, los grandes clásicos, los consagrados, son como eternos, y cómo decirlo, siempre van a estar acompañándonos pero en realidad, no es tan así, porque siempre va a depender de que suenen, de que haya una orquesta que los toque, y en ese sentido van a la par con el lenguaje contemporáneo, y eso yo creo que es muy bonito, poder llevarla a la gente música nueva. 

KC: En ese sentido, es interesante, porque pensemos en el objeto libro, que yo sé que a ti te gusta leer y te gusta escribir. El libro como tal existe en la medida que también el escritor lo escribe, valga la redundancia. Tenemos el objeto, hoy en día también lo tenemos en otros dos formatos el audio y el electrónico, pero se dice que uno libro no está vivo o no cobra vida hasta que tiene un lector. En ese sentido, ¿la música también se muere?

PB: O sea, la música no solamente muere si no que no vive si es que no suena, es aún más dramático, digamos. Porque la tinta impresa es una mera ilusión del objeto, en el sentido de que son coordenadas no es el fenómeno acústico per se la tinta, entonces, es aún más alejado de su materialización ideal que el libro, porque claro, efectivamente, el libro desde un punto de vista poético, si alguien no lo lee ese libro no vive, no respira, porque no está siendo leído pero la palabra misma sigue estando ahí, de alguna forma depende un poco de ese motor de la recreación de la imaginación del lector. Pero en el caso de la música, hay pasos anteriores, porque no solamente la imaginación del auditor, sino que está la factura del intérprete, se necesita de alguien que agarre esa partitura y con un instrumento la haga sonar, y es absolutamente del instante,  ese sonido dejo sonar ya, está sonando el que sigue, y en ese momento, entonces, es como una especie de juego del tiempo, de que esa obra, ponte la misma Octava de Beethoven que te estoy diciendo, la mayoría de la gente puede conocer esa sinfonía pero esa sinfonía sigue estando en la memoria, solamente existe cuando se toca. Y aún yo que la estoy estudiando en mi cabeza, en un proceso de anticipación intelectual sensorial, tampoco va ser hasta que no me pare al frente de la orquesta de Houston a ensayarla y después tocársela al público. Es un fenómeno muy hermoso esta cosa como de que la música efectivamente existe en el mundo de las ideas, y en el mundo real existe solo en el instante.

Cómo funciona la mente creativa de un director de orquesta

KC: Paolo, para los que nos escuchan y esto ya es algo mío, personal, cuando hablo de gente creativas, siempre me he preguntado cómo funciona la mente creativa de un director como muchos de los que nos están escuchando cuesta entender cuál es el rol de un director de orquesta, rol que yo realmente entendí a cabalidad creo, o por decirlo mejor, gracias al libro que tú escribiste, que se agradece mucho, que acá lo tengo para qué lo veas, lo tengo con banderitas, me lo leí completo, hay unas partes que me salté porque me superó. Esta es la primera vez que leo algo tan vinculado con la música, y como una inexperta creo que perdí la virginidad en algo que tú dices muy interesante. que tú también lo dijiste en el podcast “Aprender de grandes”, no sé si te recuerdas ese podcast, fueron tres capítulos muy buenos, yo te diría que de todo lo que te he escuchado, esa fue una entrevista que me aclaró muchas cosas. Pero lo que quiero decirte es que entendí cuál es el rol del director, entendí que tú dices que es un comunicador, un líder, inspira, todo esto tú lo encuentras en la página 283 de tu libro, y también en este podcast, y que hay un montón de cosas, obviamente yo me imagino que el director es una figura central de una orquesta, la pregunta que yo te hago, primero ¿en qué minuto te diste cuenta, de que no quería ser músico, en el sentido tradicional, de componer, de ser parte de una orquesta a volcar tu carrera de director, que son cosas completamente distintas?

PB: Sí, son bastantes distintas, pero también comparten mucho el tema de lo que estábamos recién hablando, de llevar el ejercicio de materializar la música. Primero, para contestar tu pregunta, la última, siempre lo supe, desde muy niño, desde niño que quedé deslumbrado por el sonido de una orquesta, que una orquesta me emocionó hasta las lágrimas teniendo siete años, yo sabía que lo que yo quería hacer era eso que estaba mirando, a ese señor. Y más que nada porque sentía que su posición era un privilegio, o sea, el estar en la mitad de ese hacer música, me resultaba envidiable. Nunca lo vi por un tema de poder, de jerarquía. Después como que fui aprendiendo de la historia, los grandes directores de orquesta, la primera mitad del siglo XX muy lleno de perfiles muy dictatoriales un Toscanini, un Karajan, que sé yo, que también se entiende un poco por el contexto, pero después va mutando. Pero toda esa cosa de la figura del director de orquesta, así como mirado hacia arriba, nunca me llamó la atención, la mía era una sana envidia de estar en la mitad de eso, de estar ahí, en el podio, siento que geográficamente es un privilegio, un placer poder estar comunicándote con todos los músicos, haciendo esa música maravillosa. Después fui entendiendo, a medida que fui creciendo también, que de las cosas más básicas que se requieren de un director de orquesta es mucho conocimiento de la partitura, mucho del conocimiento del contexto, de historia, de estética, bueno, de todas las disciplinas de la música por supuesto, porque a la hora del ahora tienes que ser capaz de tener una respuesta plausible a las preguntas que vayan surgiendo. No necesariamente tienes que tener todas las respuestas, porque por supuesto puede pasar que no, yo en muchos ensayos de mi vida me ha tocado decir no lo sé, pero mañana les traigo una respuesta, creo que también es importante estar con los pies puesto en la tierra. Pero por supuesto, son tantas las decisiones que se van tomando en el momento que tienes que tener como una visión muy integral del proceso creativo anterior, o sea lo del compositor, y también, de cómo se gesta esta cosa de llevar algo a cabo en el escenario. 

KC: Has nombrado varias veces estudiar, veo que eres un hombre que estudia.

PB: Me gusta mucho estudiar, sí, porque mientras tú más estudias, más vas encontrando nuevas preguntas y yo creo que al final de cuentas el aprendizaje se mide en cuánta cantidad de preguntas te lograste hacer en tu vida, más que cuántas respuestas encontraste. 

KC: Las respuestas son muy difíciles, no son definitivas.

PB: Exacto, y son pocas al final. Pero yo creo que la riqueza del aprendizaje es justamente eso, el formular preguntas, que tiene mucho que ver con el tema de la educación hoy en día. A mí me interesa mucho la difusión en general, escribí el libro para todo el mundo, o sea bueno, está dedicado a mi hijo, por supuesto, tú te habrás dado cuenta que está siempre el hilo conductor en una carta a mi hijo, pero está justamente pensado en que lo pueda leer todo el mundo, no es un cosa, así como de nicho. Es que esa fue mi intención. Pero, por otra parte, también estaba esa cosa como de pensar siempre cómo se enseña esto, cómo poder enseñar a apreciar el arte, no solamente apreciar la música. Y porque me parece fundamental y tremendamente significativo el hecho de que una vez por todas, yo creo, que hagamos un vuelco profundo en cuanto a las bases de la educación artística.

KC: Pero suena una tarea titánica. 

PB: Absolutamente.

KC: Te gustan las cosas desafiantes a ti. 

PB: Sí, y yo quiero llegar en algún momento, como lo pongo en el libro, con quién tengo que hablar, ¿te acuerdas que hay una frase que dice eso? Así como que de verdad me lo imagino teniendo una conversación con el Ministerio de Educación, el Ministerio de Cultura, un poco diciendo, “ya po basta, basta de no entender”. 

KC: ¿La has tenido?

PB: Todavía no ha pasado.

KC: Quizás ahora te van a escuchar, vamos a hacer que cuando aparezca esto en marzo, lo mandamos y decimos escúchenme, escuchen a Paolo. 

PB: Ahí tengamos una reunión.

KC: Pero rescatando un poco lo qué es la dirección, bueno, si me fuera a la página 283, aquí hay que ser comunicador, líder, inspiración, planificar, ser el embajador de una orquesta ¿En cuál de todos estos atributos, crees que se te da naturalmente la fortaleza y en cuál sientes que eres deficiente como director de orquesta, que te cuesta más, no deficiente pero que ahí está tu gran desafío? ¿o todas se te dan fácilmente, estas características?

PB: No, estoy pensando en una respuesta llevada a la experiencia, la verdad es que yo siempre me he sentido muy cómodo dirigiendo. Por ejemplo, yo soy pianista, estudié piano en la Universidad Católica, me titulé como pianista, siempre en la búsqueda de hacerme de herramientas musicales, como yo digo, de haber hecho música con los dedos, me parece muy importante eso, porque llegar y pararse en un podio a hablar a músicos que sí están tocando con sus dedos y no haber pasado por ese proceso, me parece un poco irresponsable e insuficiente. Entonces, para mí era muy importante ser músico de dedos, como digo. Pero nunca me sentí tan cómodo, yo amo el piano, me gusta la literatura pianística pero nunca me sentí tan cómodo como cuando ya empecé a ensayar con una orquesta, como que ahí se me dio muy naturalmente esta cosa de la comunicación y de conseguir resultados. Y de ahí fui entendiendo que esta cosa tiene mucho que ver con tus habilidades de comunicación, o sea, es principalmente eso, porque hay mucha gente muy bien preparada, muy instruida, pero que no necesariamente tiene la habilidad de conseguir un resultado, porque no encontró la forma de comunicar ese conocimiento, y eso al final de cuentas es una cosa que para mí ha sido muy difícil entender cómo funciona para poder también enseñarla, porque me gusta enseñar, cuando he tenido la posibilidad de hacer Masterclasses, y trato de volcar todo lo que he aprendido desde la experiencia, pero claro es difícil encontrar qué es eso que te hace conectar con tu audiencia digamos, que de alguna forma es la orquesta y también tu público, que haga que todo ese traspaso de conocimiento, de estudio, de perfeccionamiento, finalmente tenga buen puerto, eso ha sido para mí, todavía, un tema de investigación. Ahora en cuanto a los desafíos permanentes, yo sigo pensando y lo pienso a diario, el desafío permanente es seguir cautivando al público, es seguir como enganchando, jamás rendirse, jamás darse por satisfecho con que el público cautivo, al que uno le dice, te va seguir acompañando, porque obvio eso siempre va ser así, al que ya le gusta la música le va a gustar por siempre, pero mi desafío permanente es cómo seguimos llenando teatros, cómo seguimos despertando la curiosidad en niños, cómo llevamos esto a todos los lugares, cómo hacemos para que no en tantos años más, ojala, nunca más se escuche “no pero es que la música clásica es elitista”, porque todo el mundo ha escuchado esa frase y yo no siento que sea así, yo siento que, como también lo pongo en el libro, puede ser que sea un prejuicio justo, bien ganado por el tiempo, de alguna forma por la forma que se ha tratado este arte, un poco como siempre tratando de separarlo, de hacerlo una propiedad de elite, en el sentido como de status, pero después te das cuenta, cuando vas sacando todas las cáscaras que el arte, todo el arte, es la manifestación más espontánea, instintiva, atemporal, anacrónica, geográfica que existe, todos han hecho arte en la historia de la humanidad, en todos los rincones, en todas las edades. Entonces, para mí la cruzada más importante de esta vida es llegar con ese mensaje, y dejar un poco de lado, que se tienen que separar en distintas categorías las manifestaciones artísticas, cuando finalmente se trata de algo tan genuino como ser ser humano. 

Portada de “Rubato”, de Paolo Bortolameolli (La Pollera, 2020).

Director de orquesta en Chile y Estados Unidos

KC: ¿Qué significa ser director asociado de la Orquesta Sinfónica de Los Ángeles? ¿cuál es la diferencia entre ser director y director asociado?

PB: El director asociado es un cargo un poco como de confianza, tanto de la orquesta como de su director principal artístico, en este caso Gustavo Dudamel. Obviamente, el director principal, el director titular, es el jefe de la orquesta, es el que tiene todos los conciertos, es la cara visible, es el gran líder, es finalmente el capo de esa jerarquía. En este caso, en el caso de la Filarmónica de Los Ángeles es Gustavo Dudamel, que es una estrella realmente a nivel mundial. Pero el cargo de director asociado, viene a ser como una mano derecha de él, es un cargo bastante importante ¿En qué se mide? en distintas cosas, por ejemplo, en las giras que hace una orquesta tan grande como la Filarmónica de Los Ángeles, que hacen por lo menos dos giras al año, siempre van el director titular y el director asociado, eso vale decir, que yo me tengo que saber exactamente el mismo repertorio que Gustavo, si pasa algo dirijo yo, que si hay programas fuera de temporada los dirijo yo, que hay ciertos ensayos que tengo que preparar yo, cuando hay programas en la temporada que son muy grandes, y se van como topando en cuanto a preparación con lo orgánico de la temporada, que va semana a semana con un programa nuevo, yo soy él que está preparando ese otro proyecto, y después Gustavo viene y lo toma al final, y por supuesto, bueno también está lleno de programas que son míos, tanto en el verano, música contemporánea, en la misma temporada de concierto, entonces, igual es bastante activo artísticamente. 

KC: ¿Cuál es la diferencia del público norteamericano en Los Ángeles con un público chileno en el Teatro Municipal de Santiago?

PB: Mira, yo te diría que la principal diferencia, o donde hacer el hincapié en esa pregunta, no tiene tanto que ver con Estados Unidos / Chile, sino que con Los Ángeles. Los Ángeles es particularmente una audiencia que a mí me gusta mucho, la encuentro que es una audiencia ideal. En qué sentido, yo viví mucho tiempo en la costa este, o sea, donde está Nueva York, donde está Washington, Boston, grandes centros culturales, fantásticos, maravillosos, sobre todo Nueva York una ciudad increíble, incombustible en cuanto en consumo de arte, pero igual una ciudad dentro de todo, sacando obviamente el gran público turista que va cambiando, pero el público neoyorquino es más conservador, es menos eufórico, el público de Boston también, muy de esa cosa de ir  su palco o a su abono.  Hablar en la pausa sobre la versión no sé qué, y esto y lo otro, que, a una orquesta fantástica, un hall extraordinario, nada que decir, un director fabuloso, pero a mí siempre me faltaba como la euforia, no sé, como esa cosa rica que tú estás buscando de un público de música clásica, que se puede encontrar, y en Los Ángeles es justamente eso. Los Ángeles pueden ser mucho menos pulidos en su microscópico conocimiento, no se van a poner hablar de la versión que “te acuerdas cuando, y esto y lo otro”, pero son tremendamente espontáneos y eufóricos y quieren a su orquesta, y sale Gustavo y son ovaciones, y termina un concierto y también todos de pie, y siempre lleno, para mí esa es una audiencia modélica, porque al final de cuentas eso es lo que tú quieres, tú quieres que la gente se sienta libre, y que sienta comprometida desde la espontaneidad emotiva o sea si te llega y te golpea, bueno, grita, salta, aplaude y si no sabes de quién es el Opus no se cuánto de la Sinfonía equis, que te importa, si lo que importa es que estés ahí en ese momento, disfrutando de esa manifestación extraordinaria. Entonces, en ese sentido, Los Ángeles, de verdad, es una audiencia que me fascina, En Santiago yo te diría que hay un poco de las dos, porque también hay bastante gente nueva, gente joven, gente como que se está haciendo de ese como “oye vamos, vamos” Ya basta que hay que ir de etiqueta, o “que sí sé o no sé”. Y eso es bueno porque ya son años, como un poco, tratando de derribar ese mito. De hecho el Teatro Municipal ha hecho un linda labor, son muy jugados en el cuento de la difusión, bueno este año en pandemia si bien fue una crisis terrible, igual se la jugaron con todo este programa del Municipal Delivery, dando mucho contenido, pero también en los programa en algún momento salía, así como un informativo gráfico, que son muy bonitos, que ahí te ponían expresamente “oye no te preocupes de la vestimenta, nosotros queremos que vengas”, ese tipo de cosas que son pequeños detalles, son grandes pasos en este como derribar mitos. Entonces, yo te diría que creo que el Teatro Municipal va en ese camino, va en ese camino, efectivamente, a liberarse un poco de ese lastre del pasado de que como ir al Teatro Municipal era una cosa sagrada, solo para algunos, no para iniciados, casi muéstrame tu credencial de cuántas veces has venido antes, o sino no te dejamos entrar. No digo que haya sido así, digo que así se veía. 

KC: O se sentía.

PB: Así se sentía, exactamente. 

KC: Paolo, tengo una pregunta porque tú hablas mucho que la música es comunicación lo hablas en el libro de como tú te preparas para un concierto, para una presentación. Pero me imagino que cuando uno está en gira no siempre tiene la opción de ensayar diez veces, o de conocer íntimamente a cada músico que compone esa orquesta.

PB: No.

KC: Y este rol de director, tú dices qué es comunicarse con cada uno de ellos en su individualidad, pero eso es un imposible, si tú estás en una gira, digamos y tienes un ensayo, dos ensayos ¿cómo tú, como director, tienes que enfrentar eso, tu vinculación?

PB: Yo creo que el vínculo se genera en los primeros cinco minutos o no, a través de lo que pudiste lograr con la misma música. Yo, por ejemplo, a Houston voy por segunda vez, o sea vuelvo, volver generalmente es un gran síntoma, digamos, porque que ya que te inviten a una orquesta tan importante es un logro, pero en realidad el logro mayor es que te vuelvan a invitar. Y la primera vez que yo los dirigí fue el año antepasado, en un concierto de verano y salió muy bonito, fue un ensayo, y al otro día fue el concierto, y fue muy energético, hubo muy buena onda ahí, pero súper rápido todo, imagínate con un ensayo. Y aun así me volvieron a invitar, y ahora me invitaron ya para la temporada oficial, o sea, temporada-temporada, y eso es lo que voy a ir hacer la próxima semana.  Pero ya sientes otro tipo de conexión, son como relaciones que se van generando y creciendo de manera espacial, el tiempo no más. Han pasado muchos meses desde esa vez, pero cuando nos volvamos a encontrar ya está la memoria, de partida está como esa cosa de profesores, maestros, que bueno volvernos a ver, y empezamos hacer música en ese momento y ahí como se vuelve a generar esa misma comunicación rica, además, bueno a pesar de lo corto que puedes estar en una ciudad, igual logras generar algunos vínculos con algunos músicos, no con todos por supuesto, que te invitan a comer o una conversación de pasillo, esto y lo otro. De hecho, en Houston cae una de las coincidencias más bella que el timpanista, el que toca los timbales, es chileno, Leonardo Soto, o sea, de hecho, es un tremendo músico y en una tremenda orquesta, entonces es algo importante. Pero al final eso, como que vas creando independencia de vínculos afectivos con el paso del tiempo, evidentemente cada vez que vuelves como que te vuelves a conectar, y después cuando ya te vas a otra, es como next, es lo que pasa, pero también es bonito eso, o sea, yo también reconozco que el hecho de tener una orquesta de uno obviamente tiene un arraigo distinto, es lógico, porque vas como armando lazos profundos. 

KC: Como todo en la vida digamos. 

PB: Y en la construcción de grandes proyectos también, que vas viendo cómo van creciendo. El ser director invitado tiene otros beneficios, viajas mucho, conoces muchos lugares, y de alguna forma también puedes sacarle partido a eso, la variedad, de cada orquesta, de cada sonido, de cada hall, de cada repertorio, de cada forma que reaccionan los músicos, de cada forma que ellos mismos son como grupo, que uno también lo percibe mientras ensayas, entonces también es muy bonito eso.

KC: En el libro, que yo tomé muchas notas, no soy muy buena para pronunciar los apellidos entonces me puedo equivocar. Pero tú hablas de un maestro que es Bernard Haitink, y él te dio un consejo que tú lo pones ahí que es dejar, no guiar tú la música, sino dejar que ella te guie a ti.

PB: Sí, ese fue un gran consejo la verdad, porque de alguna manera lo que él me quiso decir es que por más ideas preconcebidas que uno tenga, que está muy bien, o sea uno tiene que tener una especie de conclusión anterior, lo que quieres, el estilo el sonido, el tempo, el fraseo, hay un montón de cosas que uno tiene de alguna forma llevar preconcebidas en tu cabeza, pero eso no significa que en ese ejercicio de llegar con todas estas ideas, eso no te permita escuchar lo que realmente está pasando y eso es un fenómeno bastante fácil de explicar pero al mismo tiempo muy complejo de aplicar, cuando estás ahí, cuando estás ahí efectivamente te puede pasar que tú estás más pensando en lo que quieres, y no escuchando lo que realmente está pasando, lo que realmente la orquesta te está diciendo, si finalmente la orquesta se comporta como un organismo vivo, que respira a su propio tempo, que se escuchan, que tienen su propio sonido, entonces cada obra, de alguna forma lo que me dice Haitink, hay que dejarla respirar primero, hay que dejarla que brote, que se manifieste, antes de tú siquiera llegar a cuestionar o a pedir o cambiar algo, déjala que sea, y en ese dejar que sea como que tú simplemente únete, y en esa especie de corriente así como oceánica, te vas a dar cuenta que la mejor forma de ir aplicando nuevas ideas es justamente, sabiendo dejarte llevar por esa corriente.

KC: Claro, tú dices me tengo que dejar llevar, porque eso lo aprendiste, te lo dijeron. No es más que eso, tú estás ahí me imagino, y tú dices me tengo que dejar llevar, pero tú también tienes tus ideas preconcebidas, entonces estás como con dos fuerzas que chocan.

PB: Bueno, y ahí está, yo creo, el aprendizaje eterno, que es cómo esas dos fuerzas que chocan, como lo he dicho en otros momentos, logren bailar sin pisarse los pies. Es como eso, efectivamente son dos fuerzas, pero ahí está lo bello del baile, cuando llevar, cuando guiar, cuando te dicen que el hombre guía a la mujer, es un  poco relativo eso, porque sí, efectivamente, hay muchos bailes que son así, pero al final de cuentas, o sea en el estricto rigor no es tan así, una cosa es que tú lleves o de alguna forma guíes un paso, y eso va hacer que ambos cuerpos reaccionen a esa guía, y otra cosa es saber que tú no estás sosteniendo un peso muerto, o sea ese otro ser también está bailando. Entonces, guiar no significa dominar, es simplemente guiar para llevar, y el llevar es como “únete”.

KC: En esto, es interesante que nombres a las mujeres. La verdad es que se me ocurrió ahora, venía manejando desde el taller a acá, y dije ¿existen mujeres directoras de primer nivel?

PB: Sí, hoy en día de hecho hay muchas, hay muchas directoras en todas partes del mundo en realidad, bueno en Chile de hecho tenemos a Alejandra Urrutia.

KC: Que siempre me ha tocado a mí hombres, entonces es algo que no he tenido el honor, digamos. 

PB: De partida la dirección de orquesta no es tan vieja, uno cree que es como casi desde el origen de la música, pero resulta que no, antes si existían los que concertaban la música, pero podía ser el primer violín, por ejemplo. O sea esta figura como más actual, del director como guía la batuta, y que todas las fotos se las lleva él y toda esa cuestión, es más del siglo XX la verdad, y claro, en esa construcción de esta carrera efectivamente fue una carrera más dominada por los hombres. Pero yo te diría que, en los últimos 15 años, o más, 20 años, yo te diría que empezaron a surgir más y más mujeres y hoy en día la verdad es que está lleno de mujeres también. Susana Mälkki, Marin Aslop, como te decía en Chile, Alejandra Urrutia, bueno y así, de verdad que hay muchas mujeres muy talentosas, en grandes orquestas también, o sea como que vamos en ese camino a la paridad de género, lo cual como en todo, yo creo que tiene que ver con la dinámica de péndulo hoy en día, en el sentido de que hay más hincapié ahora en que existan más posiciones para mujeres en general en la dirección, en los concursos, que sé yo. Pero a la larga va a decantar en lo que todo esperamos que al final de cuentas, también eso no importe, sino que lo que importe, el talento, el músico sin género. 

KC: Tú eres muy joven tienes 38 años ¿o no?

PB: Sí. 

KC: Los directores de orquesta como todos, tú los llamas maestros, entonces a medida que van envejeciendo es mejor. En cierto sentido, quizás, son más eminencia, ¿cómo se vincula uno con la edad y la carrera en esto? Porque tú te das cuenta que en el mundo empresarial quizás el peak de la carrera es justamente entre los 30 y los 45, los 50 ya cuesta más que te valoren tanto, te empiezan a dejar por toda esta gente joven. ¿Cómo funciona esto en el mundo de la música?

PB: También es una respuesta que yo creo que ha ido mutando con el tiempo, hace, que sé yo, 40 años atrás, los directores jóvenes eran muy pocos, en el sentido, no tanto de que no hubiese, porque si tú lo piensas es una cuestión de matemática, o sea los directores viejos también fueron jóvenes, o sea, no es que empezaron a ser directores a los 60. 

KC: Obvio.

PB: Es como que obvio que no, también fueron directores jóvenes, no eran famoso, digamos no llegaron a grabar la Deutsche Grammophon, no eran el director titular de la Filarmónica de Berlín, pero en alguna parte estaban dirigiendo porque se tenían que formar, entonces, también eran jóvenes. Lo que sí es cierto, es que en los últimos 15 años ese paradigma cambió muchísimo, justamente gracias Gustavo, a Gustavo Dudamel, porque Gustavo Dudamel se convirtió en una celebridad así cósmica, o sea, realmente en un momento era como la figura del mundo clásico, dando giras por todas partes del mundo con su orquesta venezolana la Simón Bolívar, y tenían 20 años, todos tenían 20 años, entonces el nivel que todos vieron en esa generación de músicos venezolanos de 20 años, tocando en los mejores escenarios del mundo, en todos, no hubo ningún escenario en que no hayan tocado, llenó todos los conciertos y tocando repertorios muy difíciles, llevando Beethoven a Alemania, llevando Müller a Europa, muy demandante, y alabado por la crítica, por todo el mundo, por el impresionante nivel que alcanzaron en toda esa gira, hizo que de alguna forma como que el mundo completo de la música clásica dijera, ¿de dónde?, o sea ¿de dónde aparecieron este grupo de talentos? ¿que están haciendo en Venezuela?, ¿que está pasando allá?, y todo el mundo se puso a mirar qué estaba pasando allá y los grandes directores de orquesta del momento, Claudio Abbado, Simon Rattle, todos quedaron enamorados, pero fanatizados con el sistema  que se le llama “a lo de Venezuela”, fueron a Venezuela dirigir, fue una locura, fue realmente una época dorada, y eso hizo que cambiará mucho el paradigma de la juventud, y de Latinoamérica, porque desde ese momento como que el mundo en general puso mucho ojo en el talento latinoamericano, y abrió muchísimas puertas a los músicos jóvenes porque había quedado establecido el parámetro de que en la realidad la edad no tenía nada que ver, que sí podía existir un director de orquesta dirigiendo Müller, en la Filarmónica de Berlín y que tuviera 21 años. 

KC: Paolo, tu relación con Venezuela ha sido estrecha.

PB: Sí muy, y muy linda, muy bonita. 

KC: ¿Y sigue siendo estrecha, por la situación política? ¿tú has visto algún cambio en los últimos años? Porque es interesante tu visión.

PB: Se ha complejizado mucho por la cosa política, por supuesto, pero las ganas de tocar, el talento, el espíritu sigue estando ahí. La última vez que fui a Venezuela, fue el 2019, que fui dos veces ese año.

KC: En tu Instagram te lo preguntan mucho, ¿cuándo vienes? te ponen. 

PB: Sí, y yo feliz. A mí me encanta ir a Venezuela, de verdad me fascina porque cómo se respira la música en ese país es una cosa que hay que vivirla en primera persona, es muy única, es como un fenómeno muy inexplicable de que cómo pudo haber llegado un país envuelto en toda una situación política muy compleja desde hace tanto años, haber cautivado la imaginación de tanta juventud y que hayan miles y miles de niños que tocan violín, que tocan chelo, y que tocan bien más encima, o sea que no es una cuestión a medias, que realmente son tremendamente talentosos, cuando tú vas a los núcleos que se les llama a la sedes donde se imparten las clases, es que es un desborde de talento y de ganas, y de disciplina, y de rigor, pero de ganas, sobre todo de ganas, es una cuestión de que no quieren parar de tocar. Yo en los ensayos con la Simón Bolívar, bueno la Simón Bolívar, es como la gran orquesta que existe, esa es la que hacía giras por todo el mundo con Gustavo hace unos años atrás, o sea los ensayos son con una energía de una felicidad, y de verdad cuando te toca ir a la pausa, casi que te piden no sigamos tocando. Es una cosa brutal como se desviven por la música.

KC: Y en ese sentido este año, ¿cuántas veces has dirigido con público?

PB ¿El 2020?

KC: Sí, perdón, el año pasado. 

PB: El 2020 alcancé enero, febrero y marzo, eso fue todo, después de ahí para adelante fue nada. De hecho. por eso que ahora el hecho de que vaya a viajar a Houston en dos días más, es como de las cosas más esperadas que han ocurrido porque llevó 11 meses sin dirigir. 

KC: ¿Lo hechas de menos?

PB: Mucho, mucho. Bueno de hecho yo creo que una de las razones por las que escribí el libro fue también un poco eso, como la búsqueda de válvulas de escape, así como dónde vuelco toda esta abstinencia artística, porque el hecho de no poder estar con los músicos, de no estar arriba de un escenario, de no estar con el público, de no estar haciendo música, es como que te duele la piel, es una sensación, de eso, abstinencia. Es muy fuerte. 

Sobre su libro Rubato

KC: ¿El libro lo escribiste solo o alguien te ayudo? Está muy bien escrito.

PB: Solito, solito. 

KC: Está muy bien escrito, está muy bien estructurado, es una prosa amena, que se agradece, es mucho contenido, es mucho contenido.

PB: Tenía muchas cosas que decir.

KC: Sí, ¿tomas notas de tus pensamientos, llevas alguna bitácora o algo?

PB: Sí, mira el proceso fue así, cuando me fui a estudiar a Estados Unidos, mientras estudiaba allá, en Yale, me hice una carpeta en mi computador, que fue pasando esa carpeta, de los tres computadores que he tenido en este tiempo, siempre iba cambiando la carpeta, que era la carpeta que se llamaba libro, y ahí en esa carpeta lo que iba poniendo era de todo, desde artículos que me interesaban, desde momentos que me ponían a escribir cosas, ideas, pensamientos, de repente solamente punteo de cosas claves. Y ahí lo iba alojando un montón. Paso el tiempo, porque siempre pensé que iba escribir un libro, pero no tenía muy claro de qué, si sabía más o menos de lo que quería hablar como de los temas musicales que quería hablar, por otra parte fui creciendo en experiencia de comunicador, en cuánto a todos los proyectos que he hecho, de un poco de acercamiento del arte, como “Ponle Pausa” que es este proyecto que hice con Corpartes hace unos años atrás y se vio por 13C, después hice TED Talk de Nueva York, después he tenido serie de intervenciones en distintas charlas, los podcast como tú mencionaste, “El aprender de grandes”, como que hay muchos temas, que yo te diría que en un espacio de unos cinco, seis años he ido madurando mucho de tanto hablarlo y siempre dándole un enfoque nuevo. Después se fueron cruzando por delante muchos libros, muchos documentales de temas que siempre me han interesado como la neurociencia, y cosas que tienen relación para explicar cómo funciona todo este cuento. Entonces, cuando finalmente me siento en mayo, porque esto fue en mayo del 2020, y digo ¿sabes qué? voy a escribir el libro, había mucho ya rumiado en la cabeza, de muchos años de tener clara ideas para donde iba esto, si lo que faltaba era cómo lo cuento, y ahí fue cuando se me cruzó, bueno por razones muy íntimas y personales, que yo me separé hace un año y medio, y yo me quedé con mi hijo, nosotros vivimos los dos solos, y en esa intimidad de estar 24/7 los dos más encima en una situación tan compleja de no poder salir. 

KC: Tan de útero al final. 

PB: Exacto. No poder viajar, todo eso, fue como pucha esto es evidentemente un momento de padre e hijo, y ahí fue que surgió esta idea de escribirle el libro porque yo hace tres años, en un aeropuerto que es como parte del libro, había empezado a escribirle esa carta a Andrea, que era porque tu padre hace lo que hace, por qué esta locura de trabajo, porque siempre anda viajando y porque está tan enamorado de la música, porque efectivamente, como digo en el libro, Andrea me cambió la vida, me dio una perspectiva totalmente distinta de las cosas. Entonces tomé esa carta, esa carta original y la transformé en un libro al final. 

KC: Pero esa carta original, porque al final tú le haces una serie de viñetas con consejos a Andrea y todo.

PB: La carta original es el prólogo. 

KC: Ah, la carta original es el prólogo. Yo estuve todo el rato buscando la carta original.

PB: No, no. La carta es como parte el libro. 

KC: “Al caminar tengo la costumbre”, estoy leyendo aquí, porque yo decía en algún minuto me tiene que aparecer la carta, yo quería leer la carta. Esa es.

PB: Esa es, y lo de Chewbacca y lo del dibujito de Chewbacca porque efectivamente es algo que él me dio, si lo único que agregué a la carta es el final de ese prólogo que es cuando digo “por eso es que he decido escribirle de lo que más amo, a quien más amo”, algo así. Esa es como la frase. Esa frase la agregué ahora en mayo, porque esa fue la puerta de listo, aquí empieza el libro. 

KC: En términos literarios fue tu pie forzado, la carta te ha ayudo arrancar los motores digamos, de algo que tú estabas ya calentando, o sea solamente necesitabas ponerle el acelerador a este proyecto.

PB: Y la estructura como dices tú, también fue un proceso súper bonito, porque yo tenía súper claro de las cosas que quería hablar, por ejemplo, yo sabía que quería hablar sobre el camino de abstracción, por qué llegamos a la música contemporánea, por qué llegamos a Jackson Pollock, y cómo de alguna forma, no solamente, no asustarnos, sino que entender que era inevitable que llegáramos a eso, entonces es un tema importante para mí, que yo tenía que hablar de eso. También para mí, hace muchos años, venía rondando la idea de hablar sobre el erotismo, la sensualidad y la sexualidad, porque me parece que es un tema que se deja muy de lado con la música, cuando finalmente está presente absolutamente en toda la música, solamente que hay que aprender escucharla de esa forma, y el otro tema que me parecía que era el más vago, y que es uno de los capítulos más entretenidos, encuentro yo, de cómo fue estructurado, es el que cuento como cinco historias paralelas y que de alguna forma se van a desarrollando en paralelo pero al final convergen. Esas como estructuras literarias las tenía súper claras, lo que no tenía claro, y no lo voy a revelar ahora, para que la gente lo lea, y que se me fue dando en el transcurrir de escribirlo, es la conclusión, cuando al final, en el último capítulo de alguna forma como que yo le confieso algo a Andrea y le digo en realidad, “esto era esto, y no esto”, eso fue muy genuino, fue como a medida que iba escribiendo el libro, de repente dije “oye en realidad esto nunca ha dejado de ser una carta para Andrea”, o sea por más música que hable, en realidad sigue siendo la carta del papá a su hijo, y eso fue como algo que me di cuenta después, y por eso después como que uní esas cosas, y que te dije, en realidad yo de lo que te quería hablar era de esto, pero esto lo transforme en música, pero de alguna forma era claro, como lo que un padre le puede llegar a heredar a un hijo, algo así como en cuánto lo que le quiere compartir.

KC: ¿Y él es un niño musical?

PB: Es muy chico todavía, tiene seis. Es musical en el sentido que le gusta cantar, de repente se sienta al piano y saca un par de cosas, pero es más disperso todavía.

KC: Por qué después me quede pensando, que terrible esta pasión del padre que tiene por la música y que le quiere traspasar y que el hijo la viva, y si el día de mañana te sale un ingeniero apasionado.

PB: Es que por eso a mí no me importa, y yo creo que al final de cuentas por eso te digo, que, sin ánimo de dar spoiler, por eso yo creo que en el último capítulo del libro de alguna forma concilia eso, concilia el que yo no estoy tratando de convencer de mi amor, sino que simplemente se lo estoy manifestando de la forma en qué yo puedo decírselo. 


¡Qué maravilla de hombre! La pasión traspasa el audio, casi lo sentí presente conmigo. Me encanta conocer a personas así de creativas y jugadas por su labor. Es la primera vez que converso con un músico y lo que más me sorprendió es la capacidad de Paolo para transmitir sus vivencias y acercar la música a cualquiera. 

Si tuvieras que elegir la parte de la entrevista que más te gustó ¿cuál sería? 

Lee. Escribe. Crea.

Chaooooo

Karen.