#14 Entrevista Celular a Marco Antonio de la Parra (2da parte)

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En este el episodio 14 de Celular: un llamado a la creatividad les presento la 2da parte de la entrevista a Marco Antonio de la Parra, psiquiatra, dramaturgo y escritor. Habla sobre el amor, el matonaje, la vejez y sus padres, entre otros grandes temas.

Hola, ¿cómo están? Grabo hoy miércoles 8 de abril a horas que salga este nuevo capítulo de Celular un llamado a la creatividad. Esta es la segunda parte de la entrevista a Marco Antonio de la Parra. La verdad es que han sido días súper ajetreados y pensé que no iba a poder lanzar esta segunda parte, pero me estoy haciendo un espacio dentro de la preparación para la fiesta de Pesaj, que es la fiesta que celebramos los judíos, la fiesta de la libertad.

También donde yo vivo -hace pocas horas- nos enteramos hace pocas horas, en Lo Barnechea, se levantará la cuarentena obligatoria desde el lunes 14. No he tenido tiempo de meditarlo. En serio.

Pero les quiero contar que en esta segunda parte este connotado escritor y dramaturgo se abre a su lado más íntimo. Él reflexiona sobre sus lecturas, sobre sus años en el Instituto Nacional y cómo sufrió en el bullying. Además me cuenta o nos cuenta a todos, sobre sus comienzos en el teatro y los años maravillosos de la escuela de medicina en la Universidad de Chile. 

Hoy estoy segura, más que nunca es necesario, súper importante pensar en el amor y eso hace Marco Antonio de la Parra. Porque cuando cada uno de nosotros está encerrado es necesario pensar cómo damos y cómo recibimos el amor. Hay momentos difíciles y hermosos. Cómo vamos a recordar el amor, ¿cómo lo vas a recordar?

Esta es la 2da semana que no salgo de casa y a medida que pasan los días el tiempo se va haciendo extraño, se va diluyendo, no está claro qué hay antes y después. Yo creo que a ti también te pasa.

Esta noche tendré un hito entonces, es la cena de Pesaj, de comidas y canciones conocidas de un año tras otro. Es un espacio seguro también, pero extraño porque estoy acostumbrada a celebrarlo con toda mi familia y hoy solo lo haré con mi marido y mis hijos. Pesaj es una fiesta que nos marca, sin duda nos va a marcar, a los que la celebramos, porque no nos podemos movernos a casas, solo con los más cercanos.

El lunes cumplí el segundo sueño que les había comentado en el capítulo 13: hice mi primer taller literario online. Fue súper impactante, en serio. De partida porque nunca había hecho un taller para adultos, además a adultos que no conozco. Enseñar en línea es distinto, a personas que no conoces por medio de una plataforma online y concentrarte en lo que quieres transmitir. Fueron dos horas muy intensas. 

Durante la cuarentena he ido tomando conciencia, sí de cómo reacciono frente al estrés y me he dado cuenta algo, que lo desconocía. Me relaja planchar, me relaja limpiar, sí limpiar o cultivar mi huerta.

¿Saben lo que me pasó el fin de semana? Leí más de 200 páginas y leí a Al este del Edén, lo estoy leyendo y en una parte casi me pongo a llorar. Eso es la literatura, que llega a lo más profundo de ti, que te conmueve, que te hace ver cada escena. La literatura es la capacidad de contarnos historias, de narrarnos, de tener memoria y de tener futuro.

Cuéntame qué estás haciendo hoy, cómo estás escuchando este podcast y entrevista con Marco Antonio de la Parra y la segunda parte.

Entrevista Celular, 2da parte a Marco Antonio de la Parra

MAP: Tengo la suerte que soy apasionado por las cosas que hago. Eso te diría yo que es lo mío básicamente. Tengo la suerte de que las cosas que hago me gustan, y siempre me he preocupado de la historia de Chile, eso de todas maneras.

Me gustaría escribir un libro como hace Rodrigo Fresan en Los jardines de Kensington . Ahora estoy trabajando con un extranjero, metiéndome en ciertos sectores de la historia de España, la historia de Inglaterra previo y paralelos a la historia de Chile. Es más mi país el que me preocupa. Narrarlo, contarlo. Mi ciudad, mis barrios, mi mundo.

K: ¿Y tu vejez te preocupa?

MAP: Sin duda. O sea, pido nada más salud, el resto me las arreglo yo. La salud tiene un valor tremendo, encontrarse con el cuerpo, y no tener un cuerpo que de pronto tienes que bajar ese sobrepeso que parecía no tan importante, tienes que empezar a aumentar la cantidad de fármacos en tu velador de una manera también muy preocupante y eso y esto otro. Hasta ahora vamos caminando bien pero no se sabe qué va a pasar. Y esa sensación además que el tiempo se acaba, que está en esta novela; cuánto tiempo me queda. Mirando hacia adelante. Ahora la gente es longeva, pero cuánto tiempo permitir trabajar con la cabeza realmente sobre los hombros bien puesta, lúcido, por eso salud.

K: ¿Y la cabeza te funciona igual sientes o ya ves los estragos?

MAP: No, hasta ahora está impecable. Me sorprende a ratos. Tengo otro tempo interno, tal vez. Tal vez  ya no es lo que fue en los veinte años digamos. Tal vez ya no es tampoco en los cuarenta, que fueron agitados y con grandes planes. Sino una cosa más soterrada, estamos trabajando en eso.

K: El tema de la muerte, la paternidad. Lo hablamos muchas veces, me gustaría ver si te puedes conectar con lo de tu padre. Porque tengo entendido que tu padre para ti fue una figura central.

MAP: Sí claro. Tanto como mi madre, por distintas cosas, mi padre sigue apareciendo por su manera de pararse frente al mundo, su ética como médico, su visión por la amistad. O sea sus historias, era un buen narrador oral.

Mi madre con su gusto por las artes plásticas digamos, la cantidad de cosas que… su pasión por el cine, yo creo que era aburrimiento, nos tomaba a mí y a mi hermano y nos llevaba al cine del barrio, donde daban tres o cuatro películas, toda la tarde, o sea todo eso y las maratón de series nosotros las hacíamos pero ya de chicos. Entonces ver películas inverosímiles. Me tocaba una película india, me tocaba una película en que el mismo personaje hacía de cowboy y después hacía de detective, entonces nos salía el mismo personaje dos veces. Podía vivir películas que se mezclaban, como las novelas que escribo o las obras de teatro que hago, era siempre algo que se agitaba.

“Somos nuestra historia, somos nuestros recuerdos”

— MARCO ANTONIO DE LA PARRA Y LA MEMORIA

Y mi padre era el gran regalador de libros también. Yo creo que también por aburrimiento. Aunque se dio cuenta de pronto que yo leía y que a mi hermano le regalaba cosas más divertidas y a mí cosas más complejas y ahí yo bueno empecé a leer y leer que se transformó en una enfermedad con el tiempo.

K: ¿Y cómo fue la muerte? ¿los últimos años de tu papá? Hablamos que estaba en un asilo.

MAP: Sí. Estaba en el Hogar israelita y él tuvo una mala vejez final porque a él le gustaba trabajar y quería trabajar hasta el último día. Tuvo un accidente vascular, tenía una arritmia, presión alta, auriculares, hizo un trombo, una hemorragia. Entonces esto lo hizo perder la mirada y la claridad en el oído, cosas que necesitaba para conversar. Le costaba mucho conversar. Mi hermano, que tiene una paciencia enorme, se comunicaba mucho mejor con él. Para mí, terminamos desesperándonos los dos, hablándonos a gritos, porque además quedó muy sordo. Hubo hartas funciones que perdió, y la otra era poder moverse. Quedó parapléjico, y estuvo entonces como tres años viviendo mal, una muy mala vejez.

A mi madre le tocó la enfermedad del olvido; el Alzheimer, que es más dulce para quién está enfermo; no se da cuenta que está totalmente enfermo, entonces fue perderla de otro modo a ella. Perderla también en el relato, perderla en lo que a ella le gustaba hacer, que era pintar, la fotografía y las artes visuales, pero se fue, y los últimos años era acompañarla más cuerpo que alma.

K: Sufriste… No sé si se puede comparar los sufrimientos entre un padre o una madre, pero son enfermedades distintas que te conducen al modo final, la muerte. Pero para alguien tan lúcido como tú, ¿como es el tema del Alzheimer? ¿Cómo lo ves, cómo te vinculas emocionalmente?

 MAP: Con grandes dificultades, digamos. Esta enfermedad, que parece ser la enfermedad emblemática, con tanta prótesis de memoria ¿no? Estas máquinas, todo se graba, todo queda, todo se guarda como en una especie de ítem de memoria. Y viene el Alzheimer a instalarse, que antes en mis tiempos cuando yo me formaba como psiquiatra, se hablaba de “demencia senil”, entonces se dieron cuenta que era lo mismo, la demencia temprana, las preseniles que el modelo de la demencia senil. Y es una enfermedad que duele mucho al que se queda fuera, porque ya no está.

Y ahí uno se da cuenta de lo que es la memoria, la memoria es el ser, son nuestros relatos. Tú que trabajas mucho en esto de Memoria Viva te das cuenta que importante son los relatos, que importante son guardar, archivar, mantener vivos esos relatos, somos nuestra historia, somos nuestros recuerdos digamos.

El dolor del Alzheimer y el valor de contar historias

Entonces el Alzheimer duele por eso. Duele cuando la persona que estás manteniendo una relación de tantos años empieza a hacer cosas inadecuadas, y sencillamente a no poder ya funcionar respecto al tiempo, la lectura, una película, porque sencillamente todo se convierte en una ventana en que pasan cosas y gente y no reconoce. Entonces ya no está, y suele ser acompañado el Alzheimer por cuerpos sanos, o bastante sanos, entonces duran muchísimo, y uno ahí va a visitas que no sabe que son porque uno entra “qué tal mamá” y te dicen “¿Por qué no vienes a verme nunca?” y uno ha estado ahí…

Entonces la narración que hace estos encuentros se vuelve imposible. Y eso es muy triste para los que estamos afuera, el que está dentro del Alzheimer se va.

K: ¿Se te mezcla esto en tu literatura?

MAP: Hace mucho tiempo que tenía un libro que trabajaba mucho con la memoria, pero no he vuelto a tocarlo. Tal vez aparezca en esta novela que estoy trabajando ahora, que tiene muchos elementos de autoficción, entonces ahí puede que aparezcan estas cosas.

K: ¿Y por qué nunca has escrito algo de autoficción tal cual?

MAP: He escrito memorias pero no de autoficción, esta es la oportunidad.

K: Y de todo lo que has hecho Marco Antonio, ¿qué recuerdas con más cariño, más amor al final del día? ¿Cuál es tu regalón? 

MAP: Los recuerdos. Bueno, los recuerdos del amor son muy importantes, pero cuando tú me dices eso, me voy a una época que para mí fue gozosa, cuando estudié medicina. Armamos un grupo, que hacíamos desde música a jugar fútbol, a hacer teatro, fue donde empecé a hacer teatro de hecho, obras que hasta ahora se hacen, las obras las siguen haciendo como tradición para recibir a los alumnos de primer año, y que es el Quiebra Espejos. Se llama Quiebra Espejos porque quebrar un espejo son siete años de mala suerte y es lo que dura la carrera de medicina. Entonces esos fueron años gloriosos.

K: Sería interesante que nos contaras cómo fue esta transición de medicina a dramaturgia, literatura, ¿cómo es ahí?

MAP: Yo creo que eso estuvo siempre junto, lo revisé varias veces. Mi padre médico, dermatólogo,  mi hermano es médico, también dermatólogo, él siguió absolutamente su camino, pero yo tenía esta cosa de la lectura muy fuerte y me toca vivir el boom latinoamericano, entonces todos queríamos ser escritores del boom. Al teatro me llevaba mi tío Edmundo de la Parra, uno de los fundadores del teatro de la Universidad de Chile, en el año ´41, y él iba mucho al teatro y me llevaba y yo veía una serie de espectáculos que me impresionaron mucho y también quería hacer teatro en la escuela de medicina, y estaba en un grupo que había aficionados, luego armé mi propio grupo, y me encontré con una generación maravillosa, con mi primo Guillermo, que además es músico y maneja varios instrumentos, gente maravillosa y súper talentosa. Entonces era muy fácil trabajar creativamente. Esa generación es mi momento… uno de mis momentos más felices.

Después tuve momentos amorosos, familiares, pero ese momento, esos siete años fueron una aventura loquísima, de creatividad, fantásticos, y ahí gané el primer premio, la primera vez que gané el premio cuentos Paula a los 19 años, que era una edad rara, o sea que hacía un chico de 19 años ganándose un premio en la Revista Paula, en ese momento era un premio muy prestigioso, y lo había ganado Carlos Olivares, lo había ganado José Miguel Varas, y de pronto aparece este chico con ganas de ser escritor. Entonces esto me generó un problema porque por un lado me gustaba mucho la medicina interna, la química, el diagnóstico, etc. y todos creían que iba a ser internista, incluso hasta yo. Pero de pronto empezó mi encuentro con la psiquiatría, con la parte más humanista de la medicina interna, con los libros, con profesores que fue muy importante que en lugar de entregarme libros técnicos me entregaban literatura para entender al ser humano.  Y me dijeron “no, nada de libros técnicos, van libros que conozcas al ser humano”. Me acuerdo de la larga lista que empezaba con El extranjero de Camus, y había que leer otras cosas, y eso me incendió lo que era pasto seco, entonces…

En algún momento en cuarto año de medicina me acuerdo que vacilé entrar a la clase de cardiología o irme a inscribir a la escuela de artes de la comunicación para estudiar cine, ojalá en Polonia. Pero vino el Golpe militar y se cerraron las fronteras. Se acabaron todas las dudas existenciales ya no estudié cine, esa es otra cosa que me hubiera gustado mucho hacer, soy un fanático del cine, cinéfilo enfermo de la cabeza, me hubiera gustado mucho trabajar en ese lenguaje, pero ya no lo hice, ya fue, me lo planteé hasta los 50, todavía decía “hay que hacer una película por lo menos” pero no, ya lo dejo.

El teatro lo descubrí, es una cosa que se me daba más fácil. Un tesista español que estaba haciendo un trabajo sobre mi obra, me calculó unas noventa obras teatrales escritas. 90, ni yo tenía idea, de obras breves a obras largas, 90. Más otros escritos. Entonces me vino como un bajón, ¿para qué más? O lo que haga no tengo que hacerlo en la carrera digamos, cosas pequeñas, mis últimas obras son obras que no son grandiosas, de pocos personajes, cerrando el mundo. Por eso me encuentro con Samuel Beckett que me gusta mucho, como novelista y como dramaturgo, me encuentro siempre con Shakespeare, pero nunca con esos mundos shakesperianos, me gustan los personajes de Shakespeare, esa capacidad de inventar mundos extraordinaria, y bueno, ahí estamos.

K: El sello tuyo es que las obras teatrales sean solo de dos personajes, ¿ en su mayoría o no?

MAP: Eso es por economía, economía de recursos, economía para poder hacerlo con un amigo, para poder actuar yo si fuese posible, y hay otras obras, las obras de muchos personajes han quedado estancadas. Se quedan estancadas porque es muy difícil montarlas. Entonces de dos o tres personajes ya, esa obra la van a montar y la van a montar en todo el mundo. Entonces con dos o tres actores se puede armar un universo, y el universo es un problema de la producción (riendo).

El amor de tercera vuelta de acuerdo a Marco Antonio de la Parra

K: Hablemos del amor…

MAP: Ya, ¿Qué vamos a hablar del amor? Haberlo conocido, feliz ahora, como nunca. La Ana Josefa Silva, crítica de cine además. Ella quiso ser en su tiempo actriz de teatro, cuando era estudiante en el colegio, y dirigió un grupo de teatro y todo. Todavía se sabe de memoria La vida es sueño, monólogo de Segismundo. Pero hace periodismo y cine, y nos hicimos amigos. Yo trabajé, ella era mi jefa cuando yo trabajaba como crítico de televisión, y con el tiempo nos encontramos luego de tener otras parejas, que no cuajaron, tronaron como dicen en México, y nos encontramos con una sensación además de que era otro tipo de amor. Este amor de la tercera vuelta. De otra oportunidad, de otro momento. Yo ya tenía un matrimonio de 20 años, otra relación de ocho, y otra de cinco, y con la sensación de que no estoy para picotear nada, quería algo lo más duradero posible, y se dio. Se dio maravillosamente, y dijimos ya: se apura esto y nos casamos, ante la ley, y ya, absolutamente.

Estoy en un momento muy feliz y estable. Yo sé, está el desorden intenso que corre por el 18 de octubre y la peste mundial, y yo tengo la ventaja de tener profesiones que amo, oficios que amo y una pareja que amo, hijos que amo, que los superviso de donde están y cómo están en este momento.  Mi hijo en España, Gonzalo, mi hijo estudiando acá, estudiando online, todo el mundo online. Mis hijastros, que también han sido… han contribuido a una familia muy grande, y ahí está el amor.

K: ¿Te ha costado el amor a ti ah? La pasión…

MAP: Sí, sí, sí. Son las turbulencias propias digamos de la cordillera.

K: Una vez en una entrevista en Fundación La Fuente dijiste que “detrás de toda biblioteca, de una gran biblioteca existe el dolor

MAP: Sí claro. Sí, hay historias de que los lectores, los grandes lectores, suelen haber sido tímidos, esa es la tónica, o alguna dificultad social, entonces las grandes bibliotecas ocultan la necesidad de separarse. Siempre hay una cuarentena en la gran biblioteca. Te fijas, hay una cuarentena de algún tipo, hay que encerrarse, para leer todo lo que uno más encima quiere leer, que siempre es más de lo que puede leer, y uno empieza a juntar libros.

K: ¿Y cual es tu dolor?

MAP: Yo creo que tuvo que ver con mi timidez de pequeño, mis dificultades, no soy el tipo más sociable del mundo, tengo un sector introvertido importante. Puedo parecer de pronto en un show no sé donde, pero me retiro y me repliego. Entonces ahí los libros son grandes compañeros, los libros mi pareja, mis hijos, se achica el mundo.

Un mundo pequeño, un mundo que trato de que sea cuidadoso, delicado, donde los libros, y las películas, pero sobre todo los libros, juegan un rol muy importante. Ahora estoy ya aceptando que  el Kindle existe, a mí  me “gusta el papel, pero por lo que uno puede encontrar, textos que no los pillarías nunca, en ninguna parte.

K: Tu infancia, yo recuerdo que sufriste bullying en el colegio…

MAP: Sí, desatado.

K: ¿Cómo lo ves hoy? En la adultez, ¿cómo lo recuerdas en tu memoria?

MAP: Me ha ayudado mucho a entender a pacientes que lo han sufrido, abusos, bullying, me ha ayudado mucho a decodificarlos, poder ayudar a otros. Sé como superarlo, superar este miedo a todo, este dificultad de golpear la mesa, de ser autoritario. Yo creo que en esta timidez todavía quedan restos del bullying, el bombardeo… a mí me tocó bullying en el colegio, Instituto nacional, un colegio muy competitivo, muy de machitos digamos. Hasta desde lo que era en esa época 5º básico, hasta mitad de la educación media, donde logré vengarme, gracias a que entré a la Academia de teatro del Instituto y descubrí otros mundos, que me salvaron, otra gente, y que tenía un talento y se me apreciaba. Entonces eso fue otra cosa.

En el colegio además tenía bullying, la historia en que yo supuestamente era el gay del curso. Cosa que era muy desagradable, agarrones, pseudo violaciones, toda esta violencia que puede habitar en chicos de 11 o 12 años. Además, era el más pequeño del curso en edad y más alto en tamaño, lo cual me dejaba muy desgarrado, muy torpe… lo pasé muy mal. Me acuerdo de haber estado a punto de llorar cuando subía la escalera para llegar al segundo piso del Instituto a mi sala. Nunca le conté a mis padres, y lo ignoro por qué. Estaba la historia del todo abusado y bullying, que lo esconde como una vergüenza, que lo aprovechan los abusadores, se aprovechan los matones. Uno no se defiende como debería.

Y por otro lado, en el barrio también me tocó ser el más pequeño en edad, a pesar de que estábamos todos más o menos en el mismo curso, yo era el más pequeño en edad, porque como mis padres me pusieron a los cinco años recién cumplidos en primero básico, y eso fue un desastre. Siempre andaba desubicado, no entendía nada, y yo en el barrio era el “tonto”, el “tontito”. Cosa que era una vergüenza para las chicas, como se van a fijar en uno que era el “tonto” del barrio. Tonto del barrio y el marica del curso, lo que hizo que yo fuera muy inteligente en clases pero tonto en el recreo, no tenía habilidades. Cómo vivía una agresión permanente. Cuando se dio la prueba de aptitud académica, el único que quedó en la universidad fui yo.

K: ¿Se daba la Prueba de aptitud académica en tu tiempo?

MAP: Me tocó, me tocó darla. Di la Prueba de aptitud académica y al día siguiente salieron los resultados de quienes quedaron en la universidad, y solo quedé yo. De todos los que me molestaban como el” tontito” del curso, y se acabó. Se acabó así como que hubiera cerrado, se acabó la relación personal, se acabaron las bromas, se acabó todo. Y entré a la escuela de medicina, que fue divertirse y vengarme de todo.

Ya en el Instituto nacional también fui de los pocos… fui el mejor alumno, estaba en el curso científico, pero fui el mejor alumno humanista del colegio, lo que enojó mucho a un compañero humanista, porque alguien que daba el biológico se ganaba el premio al mejor alumno humanista. Bueno, yo iba todos los miércoles a la  Academia de letras y leía, y tenía muy buenas notas en esa área…

K: Entonces eras un nerd

MAP: Era un nerd, nerd absoluto. Pero los nerds tienen venganza, la venganza es que en la escuela de medicina todo el mundo era nerd, más nerd que yo, entonces yo ahí me convertí en un payaso, en un clown, inventaba cosas, inventábamos festivales, competencias, con un grupo de gente, como te decía, muy entretenida.

K: Y esto del matonaje, porque bullying es un extranjerismo, ¿lo contabas en tu casa?  ¿O era algo que lo tenías guardado?

MAP: No, nada. Esto era llevado al interior mío durante mucho tiempo, hasta que en alguna parte lo conté en una entrevista. Lo conté con detalles, como te estoy contando a ti, y ya dejé de procesarlo. Bueno, hubo un tiempo, hubo un psicoanálisis de por medio muy importante, de una década, cuatro veces a la semana. Me podría haber comprado una casa, pero no una cabeza, la limpieza en el alma que tuve que puedo agradecer de eso, y ahí me tocó muchos años, los primeros cinco, para aceptarme como artista, que yo era un artista. O sea está bien. Era un médico, y lo hacía bien, estudiaba y me preparaba, pero básicamente era un artista. Decir eso de mí me daba un pudor, una vergüenza, me hacía el auto bullying digamos. No poder soltarme y decir “bueno, esto es. Esto es lo que soy, a esto vine a este mundo”.

Entonces sigo trabajando con mucho cuidado, en el mundo del análisis, de la terapia, la psicoterapia, al día los fármacos, cuidando la consulta, colocando en ella una cantidad de elementos que encuentro muy importantes, que me diferencian de otras escuelas. Una gota de afecto, la preocupación, un encuadre más abierto para poder interactuar. Siento que muchas escuelas lo dicen, hay que involucrarse, y hay que sufrir con el paciente, hay que saber contener, y así uno contiene. Sintiendo lo mismo, aquí lo que pasa en el pecho, llaman “la contra transferencia”. Empiezan a revolver cosas y te permite ver y ayudar mejor al paciente.

K: ¿Es más escéptica tu posición respecto con el análisis más ortodoxo?

MAP: No escéptico, somos distintos. Hay cosas que siempre me han costado a mí que son los mundos teóricos. Este test que mide el hemisferio, la actividad de tu hemisferio, mi hemisferio emotivo y emocional es tremendamente grande, todo desproporcionado. Y la parte administrativa, la parte gestión ahí nada más. Y todo el conocimiento tiene un lado teórico, gestión, no es que sea escéptico, otro tipo de aplicación, yo me voy por ese lado, análisis se hacen otras reflexiones de las cuales no son mis habilidades, no soy muy hábil en lo que hacer esa gestión.

Estuve dirigiendo la escuela de literatura y la escuela de teatro de la Finis Terra una experiencia muy bonita, gente conocí gente y me aburría mucho la gestión. La planilla excel era una cosa terrible, no puedo con ella. Y eso…No tengo una gota de ingeniero. Por algo mis hijos salen artistas, arquitectos, médicos psiquiatras pero muy alternativos, el mayor y el más chico, hay mucho gen metido en eso.

K: ¿Te volviste encontrar con alguno que te hizo matonaje?

MAP: Sí, uno llegó a venderme seguros de mi vida a mi consulta. Le dije ¿tú crees que yo te voy a comprar un seguro? Y Ahí terminó la conversación. Me hizo sufrir.

K: ¿No te pidió perdón?

MAP: No.No sé si me dijo algo, se fue, éramos tan jóvenes, por eso éramos frágiles, por eso hay que ser cuidadosos con los jóvenes.

K: ¿Cómo te vinculas tú con las enfermedades psicológicas, la inestabilidad?

MAP: Ahhh

K: Las depresiones, las aceleraciones, , los cuadros que uno podría buscar acá, las depresiones, las aceleraciones, todos los cuadros que uno podría nombrar acá. ¿Cómo eres tú en eso Marco Antonio?

MAP: Yo busco el vínculo, Sí, sí busco ese vínculo esa zona sana para empezar a trabajar.

K: Tú, como psiquiatra, como persona

MAP: Sí, sí busco ese vínculo esa zona sana para empezar a trabajar. Vinculante que nos permita ayudarnos, que las cosas funcionen. Ahí como yo te decía con el corazón, la mente, los chinos tienen la misma palabra para energía, mente, corazón. Los chinos tienen una palabra para todos, hasta virus. Para mí es un trabajo muy apasionante. O sea, yo entiendo, el psicoanálisis te obliga estar mucho más metido que otras especialidades. A pesar que el modelo de mi padre podría haber entendido en cinco minutos.

K: ¿Eres depresivo?

MAP: Esta melancolía que me acompaña, pero no ejerzo.

K: ¿Has tenido enfermedades  psiquiátricas importantes?

 MAP: He tenido cuadros depresivos, cuando estuve en España, en estrés final, en el último año hice un cuadro depresivo y un colega me escuchó y me dijo  “usted tiene una depresión” y me medicaron con valija diplomática y salí a flote, sé lo que se sufre, lo que se vive. Eso me ayuda a entender mejor, angustias matinales, dificultad de vivir. Es la novela que estoy trabajando ahora hay mucha autoficción alrededor de esa vivencia personal, hay mucho de esas vivencias personales.

K: ¿Cuál ha sido el momento más doloroso de tu vida?¿ o más complejo?

MAP: UF… Lo recuerdo inmediatamente, pero prefiero no hablar de eso porque involucra a otra persona. Y perdonarás.

K. Perdonando ¿y que te perdonen también o no?

MAP: Es un momento, es mi relación con mi hija, es otra historia.

K: Uno se va armando a través del tiempo con todos estos historias, amores, pasión, ¿Con qué tipo de madurez te ves hoy?

MAP: Más lento, menos turbulento, yendo con más cuidado hacer lo que me queda por hacer. Esta manía de los gitanos de decir el penúltima obra, penúltima canción. Siento que están novela que estoy trabajando seguramente sea la última novela. Es mucho trabajo.

En el teatro ya no estoy con ese acelere, no, ese cabalgar, escribiendo obras de teatro una atrás de la otra. No. Estoy esperando que cuajen mejor las cosas que voy haciendo, conociendo gente joven en el mundo teatro, que son extremadamente interesantes. Como director artístico de la Finis Terra y en la literatura admirando la gente nueva que escribe.

Talleres de narrativa no estoy haciendo, estoy haciendo supervisión de la novela, nada más. Estoy más centrado en las mañanas en la Finis Terra.

K: Y la lectura ¿Cómo te estás organizando con la lectura?

MAP: Nunca me he organizado como leo, soy un salvaje despaturrado, leo todo lo que alcance y pueda y lo que alcance, varios libros al mismo tiempo. un desorden infinito, hay tanta novedad exquisita, y releer además.

El otro día hablaban de los cinco libros que te han marcado, yo tenía como 40.

K: ¿Qué rol jugó contigo José Donoso?

MAP:  Bueno, José Donoso, Pepe, fue muy importante, también fue padre, él me ofreció su amistad, de alguna forma me distinguió con ella. Recuerdo cuando él cumplió 60 años e hizo una gran fiesta. Y me invita, yo dije, nuevo dije bueno iremos todos los del taller y el único que estaba invitado era yo.   Allí estaba la creme de la creme de los intelectuales chilenos, Raúl Zurita, era muy joven, la Diamela, la Diamela Eltit estaba emparejado con ella en esa `época. La gente del Ictus, David Gallagher.   Había un mundo que Pepe me incorporó…

K : ¿Cómo te vinculas con un personaje que era trascendental para la literatura y cultura chilena?

MAP: De curioso y patudo. Me acerqué a él. Debo de haber sido muy catete. Pero él me honró con su amistad. Y estuve muchos años en su taller y después me dijo no, ahora vas a ser secretario, sin hacer nada más que revisar cómo escribir una novela. Iba los martes y revisaba todo lo que había hecho esa semana, y ahí aprendí mucho de carpintería novelística y que después apliqué mucho en el teatro.

K: ¿Por qué ya no estás haciendo talleres?

MAP: Porque tengo menos tiempo. El taller me tomaría mucha energía, prefiero tener estos mundos separados, estas dos rutinas. El mundo de los pacientes,  que es un mundo súper y hoy es súper exigente, que está el mundo de los fármacos que hay que estar al día, que estar estudiando.  el mundo de la mañana que es el teatro, la universidad, clases los segundos semestres, los primeros semestres no tengo clases, hago entrevistas, etc.

K: Y este programa que tienes con la Ana Josefa, la María José Navia

MAP: Fantástico Es un inventó de la Finis Terra y de la Radio Bío Bio, La radio Bío Bío nos pidió un programa sobre el teatro y la literatura. La Finis nos auspició, es parte de mi trabajo, hemos hecho un registro de artistas bastante grande, son dos años, lo ven de muchas partes del mundo, me llegan Twitters,  en Instagram, a la Josefa le llegan de Instagram,  le llegan mucho mensajes de México, España. El que quiera revisar arte y literatura chilena tiene una enciclopedia.

K: ¿Cómo se llama este programa que tenías en la radio que yo me acuerdo que lo escuchaba en la noche?

MAP: Puro cuento, era un invento de El Mercurio con la radio Duna, era muy divertido.

K: Si tuvieras que nombrar a un par de escritores que te han marcado en el último tiempo…

MAP: ¿En el último tiempo?

K: Sí, porque o sino podríamos estar hasta mañana

MAP: En el último tiempo, podría pasar toda la tarde. Estoy pensando en la novela que estoy escribiendo, Javier Marías, me lo he leído prácticamente completo a excepción de sus artículos que no me interesaron muchos… y   algunas cosas de Bolaño me interesaron mucho, la Joan Didion aquí la estoy mirando también, Levrero siempre. Pero muy fuerte Javier Marías te diría yo.

K: ¿Cuál sería tu escritor o escritora preferida?

MAP: Ay eso es muy complicado, tengo demasiados, eso no se puede, eso es trampa. No eso es trampa. Empezar a pasearme por la literatura francesa, después la rusa, toda la bandada de relatores y narradoras norteamericanos, Argentina, hay núcleos, los uruguayos, tendría que hacer un recorrido demasiado grande, no me detengo en uno.

K: ¿Rayas los libros? ¿cómo haces el tema de las citas?

MAP: Mira rayo algunos cuando estoy preparando una charla, al final no rayo, y los cuido muchísimos, hasta que llega el momento de la charla y hay que releer, pero me da una maldad de releer sin haber marcado, es leer el libro de nuevo, darme el gusto de es leer el libro de nuevo, pero en parte es hacerme la trampa, darme el gusto de leerlo de nuevo, que se convierta en una aventura.

K: ¿Cómo ves ahora la narrativa chilena?

MAP: Activa, muy activa. Muchas mujeres, chicas saliendo por montones. Interesante. Hay que ver qué desarrollo va a tener esto. Todavía no veo grandes obras, pero yo creo que se va a dar. Que hayan tantas publicaciones significa que hay lectores y lectoras y eso es interesante. Vamos a ver qué pasa. .

K: ¿Es la literatura política Marco Antonio o no? ¿Es necesario que el escritor sea un ser político?

Yo creo que inevitablemente lo es, nunca la torra de cristal es tan alto. Igual los güanacos, el Coronavirus, llega igual de alguna forma… No hablemos de libros, por favor

K: ¿Cómo te vinculas con el tema de las redes? Porque desde que nos conocimos a hoy…

MAP: Han pasado muchas cosas. Entré a Facebook y me salí rápidamente, me aburrí mucho porque mucho. Twitter más lo sigo que Instagram me he resistido porque hay trabajo, me quita tiempo esto de lo poco sociable. “La desregulación de las emociones” que producen las redes, las emociones son intensas, desproporcionadas, me retiro y lo uso para informarme básicamente, qué está pasando.

K: ¿Cómo te estás vinculando a esto?

MAP: Por las redes más que por la tele.

K: ¿Obsesivamente esto o una vez al día?

MAP: Desparramadamente, lo que no es que obsesivo todo el día como es la gente que trabaja en eso. Pero tomando contacto en ciertos instante y saliéndome las veces que puedo, es muy sano salirse un poquito, muy sano.

K: ¿Te ha afectado en la forma de cómo lees?

MAP: No, no todavía. Leer es otra cosa. La lectura no la dejo ni por nada.  

K: ¿Hay algo que te gustaría agregar, comentar?

MAP: Haría mi ruego por salud para poder seguir viviendo  esta época interesante de la que estamos sumergidos. Y doy gracias por lo que me ha tocado recibir.

K:  Nunca se imagino muchas cosas que uno no se imagina pero de verdad esto que pasó en Chile la pandemia con menos de cinco meses, de seis meses esa no

MAP: Esa no, si no nos imaginábamos nada.

K: Definitivamente quizás que no me está faltando la imaginación. Esa no, si no nos imaginábamos más.

MAP: No, no, yo creo que esto sorprendía a cualquiera.

K: Yo creo que terminamos

MAP: Sí pues, parece, tengo que entrar a la consulta online

K: Te agradezco mucho, mucho

MAP: Yo a ti

K: , cuídate, Siempre sano

MAP: Eso, eso. Chao

K: Cuídate

MAP: Que te vaya bien, chaooo

El amor y los deseos de Marco Antonio de la Parra

Con salud, eso es lo que desea Marco Antonio de la Parra, ese es su deseo. ¿Cuál es el tuyo?

¿Cómo quieres salir de la cuarentena? ¿cuál va a ser el cambio en tu vida? Yo creo que el mío va por permitirme hacer otras cosas además de trabajo, aunque todavía no lo tengo claro. Y tengo tiempo para pensarlo. Sin duda me gustaría darme tiempo para leer más y escribir más. Sueños que depende de mi organización cumplir. Sueños, sueños.

 Además que ayer recibí un email de Dorothy. A ella la conocí en Under the Volcano y nunca había recibido un análisis tan profundo sobre Respirar bajo el agua, mi primera novela. Y me da ánimos para seguir revisando mi segunda novela, La llamada silenciosa. Ánimo, a veces todo lo que necesitamos son palabras de amor y cariño como lo dije al comienzo. ¿Cómo recordar el amor? ¿cómo querer más a los que queremos? ¿Cómo amas hoy? Cuéntame ¿qué estás haciendo para amarte más? ¿Cuál libro sobre el amor te ha gustado más? ¿qué te parecieron las reflexiones del amor de Marco Antonio? Cuéntame

La otra semana voy a hacer un repost, porque voy a estar en modo off por Pesaj, para ver si me puedo desconectar un poco de la locura diaria que han sido estos días.

Pero sin duda en dos semanas más estaré con un capítulo nuevo, te espero, cuídate mucho, cuida a todos y piensa en el amor.

Chaoooo.

¿Cuál es tu libro preferido del amor? Cuéntame aquí abajo

Links

Entrevista Fundación la Fuente

Episodio Celular #13 con entrevista Marco Antonio de la Parra

Ana Josefa Silva

Programa Al fin del mundo