Oda a Mis recomendaciones #231
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Un mes de lecturas intensas: epístolas, bovarismo y el eco oscuro de Núremberg.
Queridos odistas,
¿Cómo están? ¿Cómo van sus lecturas? Yo estoy muy bien porque he leído bastante y a buen ritmo, algo que para mí es importante, porque si leo, estoy mejor: me siento más en paz y feliz.
Aquí un resumen de lo que ha sido mayo (y no lo hago para intimidar, sino para inspirarlos a que lean más):
1. Aura de Carlos Fuentes (relectura)

2. Una letra femenina azul pálido de Franz Werfel

3. Primavera mortífera de Lajos Zilahy

4. Los niños 6 de Jesse Ball

5. El Ruletista de Mircea Cărtărescu (relectura)

6. Cuentos de Ernest Hemingway

Mis preferidos fueron Primavera mortífera y Una letra femenina azul pálido. Ambos son de una época que me sigue intrigando: el período previo a la Primera Guerra Mundial y a la Segunda Guerra Mundial. Se retrata una sociedad al borde del estallido, donde las relaciones humanas también son el reflejo de un mundo que se va a desvanecer. El estilo de ambos autores es de una cuidada elegancia: salen del romanticismo y el naturalismo para abordarlos de un modo más escueto, menos descriptivo en ciertos momentos y más centrado en la interioridad.
Primavera mortífera de Lajos Zilahy (1922), Editorial Funambulista
Se enmarca dentro del género epistolar. El destinatario es Matías, un amigo del colegio del protagonista, Iván —un héroe trágico incapaz de amar de verdad— quien está encerrado en la habitación 239 del Hotel Griff de Budapest, con vistas al parque de la Isla Margarita. Es la caída de un joven húngaro que, desde un primer momento, anuncia que se va a suicidar. ¿Por qué se quiere matar? ¿Amor? ¿Despecho? ¿Depresión? Quizá ninguna de ellas. Se ve inmiscuido en un triángulo amoroso; sin embargo, ¿existe el amor genuino o la pura dependencia? Es la historia de un hombre narciso que se destruye.
Se inscribe en la tradición de grandes escritores del periodo, como Joseph Roth, Stefan Zweig y Sándor Marai. Todos ellos retratan una sociedad amenazada, un sistema burocrático que ha perdido el norte y un mundo que va a desaparecer. Un sistema lleno de supuestos, de clases y de apariencias, donde las relaciones humanas, que son lo verdaderamente trascendental, han perdido importancia.
Es una novela psicológica al estilo de Fiódor Dostoyevsky. También contiene elementos del “bovarismo”, que es una alusión a la novela de Gustave Flaubert, La señora Bovary donde el ilusionismo amoroso juega un rol protagónico que destruye a la persona. En Primavera mortífera, el personaje protagónico es masculino. Es un joven que se aleja del estereotipo de hombre fuerte y poderoso y nos lleva a uno que no tiene salida, incapaz de enfrentar los desencantos de la vida. Nosotros, como lectores, sabemos más que él y vemos cuán erróneas son sus decisiones.
El tiempo funciona como una guía de lo que se aproxima: en algunos tramos, lento, pausado y bello; pero cuando él entra en dudas, la narración se acelera.
Esta novela, que vas a gozar, te mostrará cuán complejos son los sentimientos cuando pierdes tu lugar en el mundo. Pertenece a la tradición centroeuropea de entreguerras, donde las personas están quedando cojas, sin un norte, huérfanas de un pasado, para algunos glorioso y, para otros, la fuente de sus desdichas y pobreza. Se huele la tragedia, la caída y el sin sentido que se aproxima.
Si quieres más húngaros, mira la última Oda a mis Recomendaciones en la que les conté sobre La herencia de Eszter de Sándor Márai
Nuremberg: El juicio del siglo de James Vandebilt (2025, Netflix)

La vi el domingo pasado con mi hijo y mi marido. Me gustó bastante, aunque en ciertos momentos la sentí demasiado obvia o pedagógica, también hollywoodense; pero lo más interesante —y la razón por la que vale la pena verla— es que no es la típica película del Holocausto, sino que tiene un cariz más psicológico, además de permitir descubrir la historia previa al juicio que se realizó a los jerarcas nazis en Núremberg en 1946.
En este suspense psicológico, lo más interesante son las figuras de Hermann Göring (Russell Crowe) y la relación que establece con Douglas Kelley, un psiquiatra del ejército norteamericano.
Está basada en el libro El nazi y el psiquiatra, escrito por Jack El-Hai.
¿Escuchaste la entrevista a Andrés Montero y Marcelo Simonetti?
Y estén atentos, el otro viernes 5 de junio saldrá al aire la entrevista Espiral a Chus Navarro, Premio Nacional de Poesía de España.

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