Deudas con la escritura, se nos viene la Primavera del libro

Primavera del libro Respirar
    Escribo porque no encuentro otra forma de expresarme. Escribo porque sé lo que se siente cuando lo dejo de hacer. Escribo porque soy.

    ¿Qué hago? Necesito escribir y no tengo el tiempo. Por eso estoy  haciendo esto, escribir aquí en el blog, en mi cabeza, en mis pensamientos y en mis actos. Quiero transmitir tantas cosas, lo que me está sucediendo con “Respirar bajo el agua”, también con la novela que debería comenzar a escribir, por los cuentos que están a la espera de mi revisión, por los nuevos cuentos y también por los viejos, por los ensayos sobre la escritura y la pérdida tras el lanzamiento de una novela.

    Entonces, hoy escribo.

   También escribo hoy para contarles que han sido días agitados, de fiestas, de jolgorio y de innumerables invitados, de muchas risas, cantos y cenas. O que estoy disfrutando el trabajo, disfruto las horas con mi familia, con mi trote, con mi sueño y mis sueños.

    Debería escribir que estoy en los descuentos, en una semana más estaré en Chicago, lista para correr la maratón, lejos de Santiago, de un computador y de  mis hijos.

    Me están pasando tantas cosas, cantidad de reuniones, llamados telefónicos, correos electrónicos, podría hacer una lista enorme, escribir sobre cómo es trabajar en proyectos educacionales, o bien, escribir sobre lo que no he escrito y ansío escribir.

    Sobre todo escribir que deseo volver a mi taller en El Arrayán que lo tengo abandonado.

Miércoles 7 de octubre presentación de "Respirar bajo el agua".
Miércoles 7 de octubre presentación de “Respirar bajo el agua”.

    O seguiría escribiendo sobre la Primavera del libro, sobre el nuevo lanzamiento de “Respirar bajo el agua” que haremos el miércoles 7 de octubre, que por fin ahí estará Claudia Apablaza (la gran Mujer rota) con quien he escrito tanto y me ha enseñado más.

    Espero entonces, poder escribir sobre eso, sobre ese encuentro en el Parque Bustamante, sobre el viaje a Chicago, además de lo que sentiré en el km40 y cuando llegue a la meta.

    Tengo una deuda: escribir.

Ten una lectura propia

Un nuevo año judío: Rosh Hashana

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    En pocos minutos comienza el año nuevo judío, Rosh Hashana. Justamente, cuando se ponga el sol, cuando el cielo se corone de estrellas iniciaremos un nuevo ciclo, estaremos en el 5776. Hoy celebramos la vida, la creación del primer hombre y de la primera mujer.

    Es renovación y esperanza. Es la vida.

    Sin duda el 5775 lo recordaré como un año de desafíos y logros de índole literaria. No sólo inicié este blog –lo que ha sido un gran ejercicio de escritura y de abrirme a nuevos horizontes- sino que también publiqué “Respirar bajo el agua”.

    Sin desafíos no crecemos, dejamos de prosperar. A veces nos podemos sentir un poco estancados, sin energías y viviendo bajo la amenaza de un horizonte plano.

    Para salir de ese estancamiento, hay que volver a pensar en grande, permitirse soñar, saber que la vida se compone de instantes que se convierten en hechos y luego, en etapas.

    Parece que esto de finalizar un año y comenzar otro me obliga a detenerme y a ver dentro de mí.

Ten una lectura propia.

Entrevista en Radio Qué Leo y Agricultura por Respirar bajo el agua

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    Hola amigos, qué les puedo decir. Han sido días intensos. En unos minutos más saldrá al aire una entrevista que ayer me hizo el dueño de Librerías Que Leo, Juan Carlos Fau. Espero que la escuchen y me hagan llegar sus comentarios. Solo tienen que sintonizar la radio online Radio Que Leo a las 16:05 ( o un poco antes para no perderse el programa) y escucharnos. ( ademas pueden bajar la app en itunes radio).

    La historia de la entrevista es bien divertida. Ayer fui a Providencia con uno de los ejemplares de “Respirar bajo el agua” y decidí ir a presentarlo directamente a las librerías del Drugstore.  Al comienzo me dio vergüenza, es decir, ¿cómo se llega a una librería y se presenta la novela que una misma escribió? Bueno, con agallas.  Tuve muy buena acogida en Catalonia, la Feria Chilena del libro, Altamira, Post. Iba abriendo mi cartera para sacar un ejemplar que recién había salido de imprenta. Así, de a poco,  empecé a soltarme, a contar con más seguridad la trama, a abrirme lo suficiente para que supieran quién soy.

En plena entrevista con Carmen Ibáñez

   Unas horas antes había tenido una entrevista en Radio Agricultura con Carmen Ibáñez para el programa “Carmen Ibáñez conversa con…” (este programa sale al aire pronto, les voy a ir avisando) y fue un encuentro muy interesante. Conversamos sobre “Respirar bajo el agua” y también sobre cómo vivimos los judíos en Chile. Luego, partí directo al Drugstore para reunirme con Mili Rodríguez quien será una de las presentadoras de la novela este martes en el Café Literario de Bustamante. Estuvimos un par de horas conversando en  el Tavelli y ella me alentó para que hiciera mi tour por las librerías del circuito.

    La última que visité fue Qué Leo y allí pregunté directamente por el dueño, Juan Carlos Fau (no lo conocía). Me dijeron que tenía que esperar, pues estaba al aire en la radio. Unos minutos más tarde lo vi caminando hacía mí .  Le salgo al paso y le digo que tengo que conversar algo con él y le mostré el libro.  En eso, Juan Carlos me pregunta si tengo unos minutos y le contesté que sí: “vamos entonces a la radio, así me cuentas lo mismo pero lo grabamos”. Por segunda vez en un día estaba en un estudio de radio (ni siquiera en mi época de estudiante de periodismo).

    En unos minutos más podrán escucharme en el programa “Pasaron por la radio un día”.

    Como ven, en menos de veinticuatro horas “Respirar bajo el agua” está dando que hablar.  Y espero que este lunes estemos en librerías.

Ten una lectura propia.

Murakami, correr y escribir

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    Les escribo esta tarde de viernes con una suerte de sopor. O algo parecido, me siento agradablemente cansada, tengo ganas de dejar fluir el tiempo y aprovechar estas horas de relajo (por fin es viernes, dicen algunos). Debe de ser porque hoy, por primera vez en mi vida, corrí 25 kilómetros. Partí cuando estaba oscuro (el famoso cambio de horario en Chile nos tiene viviendo al revés, cuando debería ser de día es de noche y las tardes invernales pretenden ser como las de primavera) y terminé el entrenamiento con el sol alumbrando el cerro Manquehue. Muchos me preguntan porqué me gusta este deporte y sinceramente me encanta, me siento libre, es un constante desafío a mi naturaleza de quedarme en casa leyendo, me obliga a ir más allá.

    Todo esto me recordó   en “De qué hablo cuando hablo de correr” de Haruki Murakami. Lo leí hace más de cinco años y es por lejos el libro más autobiográfico del escritor japonés. En ese entonces -al momento de leer la novela- recién comenzaba a escribir “Respirar bajo el agua”. Además unos meses antes me había integrado al Tym, un grupo de trote que se reúne religiosamente los lunes y miércoles en una plaza y los sábados en otro sector de Santiago (pero ese día yo no voy). Como les decía, correr y escribir se convirtieron en hechos centrales, dos actividades que requieren de una perseverancia extraordinaria. Porque queridos lectores, ambos te obligan a vivir bajo una disciplina aguda, donde debes dominar la mente y tolerar las decepciones. En De qué hablo cuando… Murakami nos cuenta los diferentes lugares donde ha ejercitado, cómo es su rutina (se levanta a las cinco de la mañana a correr y creo que antes de las ocho está sentado en su escritorio, algo que me encantaría emular), cuales son sus miedos y cómo le ha servido este deporte para su profesión y viceversa.

    Hace unos días un sobrino –muy querido por cierto, gran lector y estudiante de psicología- me preguntó qué pensaba mientras corría. Y mi respuesta sigue siendo la misma: pienso en cuánto me queda para el próximo kilómetro, en el ritmo que llevo y si soy afortunada,  aparecen ideas que me ayudan en la vida. A veces son simplemente cosas domésticas como por ejemplo qué cocinar, pero en otras, he logrado dar con la solución a un problema o bien, ocurrencias sobre la novela o un cuento.

Así de oscuro comencé mi entrenamiento de hoy. Con una maravillosa luna llena.
Hoy  comencé mi entrenamiento con una maravillosa luna llena. Eran las 7am.

    Me gusta correr bien temprano –no tanto como Murakami- pero por lo general a las 7 ya estoy en la pista y algunas de mis colegas trotadoras llegan a las 6.30. Y el entrenador nos vigila y alienta a cumplir con el programa. Casi nunca voy  con música porque prefiero que el silencio me envuelva, me gusta escuchar los pájaros, observar las hojas en el suelo, sorprenderme con el amanecer o bien, soportar el frío. Solo escucho música cuando voy en el kilómetro veinte. De verdad creo que correr me ha permitido desarrollarme hasta el límite; es un desafío eterno, cada vez que comienzo el entrenamiento pienso que no podré hacerlo y cada vez que finalizo, experimento felicidad.

    Murakami es muy claro en su libro considera que escribir novelas se parece a correr un maratón. Pero además es súper sincero al hablar del arte de escribir y de él en particular:

Los novelistas dotados de talento natural son capaces, sin hacer nada especial (o haciendo cualquier cosa) de escribir novelas con facilidad. Las frases les brotan como el agua mana a borbotones de un manantial, y así va surgiendo su obra. No necesitan esforzarse. Hay personas así. Pero por desgracia, yo no soy como ellas.

    Como ven, algo tengo en común con este gigante de la literatura japonesa: corremos y a los dos nos cuesta escribir. Solo eso, porque Murakami, queridos lectores es un tremendo escritor (aunque muchos lo encuentran demasiado oscuro y repetitivo).

PD: Hoy mientras corría se me acordé del libro de Murakami. 


Ten una lectura propia.

Cuando cumples 40: “También esto pasará” de Milena Busquets  

 

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    En la librería Altamira del Drugstore de Providencia fue cuando vi También esto pasará de Milena Busquets. Gracias a algunas críticas literarias estaba enterada del libro y cuando lo tuve en mis manos me reproché: para qué una novela más, ¡tengo tantas por leer! Pero me imagino que a muchos de ustedes, queridos lectores les ha sucedido, esto de comprar libros con la ilusión de leerlos ya, o pronto, o algún día. Pero esta novela fue distinta, porque esa misma tarde sus palabras me agarraron con fuerza:

“Por alguna razón, nunca pensé que llegaría a los 40 años. A los veinte, me imaginaba con treinta, viviendo con el amor de mi vida y con unos cuantos hijos. Y con sesenta, haciendo tartas de manzana para mis nietos, yo, que no sé hacer ni un huevo frito, pero aprendería. Y con ochenta, como una vieja ruinosa, bebiendo whisky con mis amigas. Pero nunca me imaginé con cuarenta años, ni siquiera con cincuenta. Y sin embargo aquí estoy. En el funeral de mi madre y, encima con cuarenta años…”

    Y ahí pasó eso que es inusual, tan extraordinario, porque desde la primera línea supe que estaba ante un buen texto, ignoro cómo, ignoro porqué me sedujo así, ignoro porqué tan ferozmente.

    ¡Qué lucidez! Me refiero al ritmo, a la cadencia, a la forma de presentar la idea, de cómo la autora logra hacernos creer que de verdad ella no imaginó sus cuarta década, (cosa difícil pues las mujeres pensamos “en eso” desde que tenemos veinte; pasar esa barrera odiosa en que se supone que debes haber “logrado” algo, aunque sea como dice Blanca, cocinar un huevo frito). Pero dejando estas cuestiones de lado (me encantaría saber la opinión de mis lectores hombres ¿cuándo comenzaron a pensar en los cuarenta y tantos?), este es un libro solo para algunos, a los que realmente quieren o toleran la mente femenina. En serio. Tengo un amigo que se resiste a leer mujeres (no porque él sea machista, solo porque le cuesta identificarse con ese modo de escritura). Además el sexo está por doquier, algo que ha muchos puede molestar; la Busquets nos propone la intimidad como una pérdida y el sexo como un comodity. A pesar de ello, existen elementos tradicionales en la historia como lo son la familia, los hijos y los amigos. Nos encontramos ante una escritura femenina, porosa como se diría, es un constante ir y venir, tal cual somos nosotras.

    La trama es bien sencilla. Blanca, la protagonista –la asumimos como alter ego de la autora- está atravesando el duelo de su madre, quien acaba de morir. Blanca le habla a su madre muerta, a una mujer fuerte, que en la vida real fue la dueña de la editorial Tusquets, le cuenta sobre su vida, sobre cómo es vivir con el vacío de la ausencia de un ser amado, de alguien que te protegió y también te hirió. Porque aquí los personajes son complejos, a veces la madre se nos presenta llena de cualidades y en otras, como un demonio que castró a la hija.

    Queridos lectores, algunos de ustedes ya lo saben, en agosto por fin publicaré Respirar bajo el agua bajo el sello Cuarto Propio. Es mi opera prima, como dicen algunos y la protagonista, al igual que Blanca, se despide de su nana que acaba de morir. Respirar bajo el agua nos habla sobre la muerte y la perdida, sobre volver a flotar cuando parece que la pena te ahoga y también de un desvelo en una noche de luna.

Ten una lectura propia.