Lo que he leído en un solo día y aún no se termina

 Hoy ha sido una maratón de lectura. Empecé bien temprano, como a las 8am con mi joyita ” Una mujer en Berlin”. Estoy enojada con  los  de Anagrama (me costó 25 mil pesos para que  en la página 128  se descompaginara y apariecieron otra vez las páginas 60 hasta la 90, es decir, me perdí 40 páginas del libro, pero seguí igual). Un par de horas más tarde leí muchas, muchas  revistas. Me devoré Harpers, The Atlantic y también -aquí me escapo de mi tradición- The Economist. Terminé con la revista de Oprah”O”y Runners.

 

  

 Me quedo con el artículo de “Easy Chair” de Rebecca Solnit, también el de Andrew Moravcsik Why I put my wife’s career first y el de los maratonistas que salen antes de las 6am a correr. Pero ojo no son cualquier tipo de corredores, sino que inmigrantes latinos, con trabajos duros de más de doce horas diarias, con viajes súper largos a sus casas y que se esfuerzan en cumplir sus objetivos. 
  
Me imagino que están pensando sobre la novela que me ha acompañado en los últimos de dias. Me dieron tiritones  al leerla, al conocer la crueldad de los vencedores y la impotencia que vivieron los berlineses ante la invación soviética al invadir la capital. Cuesta creer como las violaciones fueron  tan comunes que las mujeres tan pronto se reunían se preguntaban ¿a ti cuántas veces te tocó?

La autora que nunca autorizó  a que dieran a salir del anonimato, dijo que la única manera de sobrevivir a este calvario fue que disoció su alma de su cuerpo. Los sovieticos sólo tuvieron su cuerpo, jamás su alma.

                                Ten una lectura propia

Pd: estoy escribiendo esta entrada desde mi iPad  y es mucho más difícil la edición. Así que esta vez tenemos  un nuevo look. 

Una victoria, tiempos difíciles para los padres y la mirada de 10 escritores sobre como ser papás/mamás

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    Hoy pienso en lo que significa la palabra victoria. Hemos olvidado que cada acción que realizamos es un triunfo en la medida que nos sobreponemos al desafío. Justamente eso le sucedió ayer a mi hija de 7 años y medio. Estaba triste, quería resolver unos ejercicios de matemáticas, lloraba y visiblemente le irritaba su derrota. Entonces le abrí una ventana de esperanza, me senté junto a ella, le dije que podía llorar como una niña chica o bien, tratar de resolver la multiplicación con mi ayuda. Así tendría su victoria. De pronto su semblante se relajó, las lágrimas dejaron de resbalar por sus bellas mejillas y con su mano temblorosa comenzamos a trabajar. Ella conquistó su desafió, lo transformó en algo bueno. Luego aprovechamos de mirar un vídeo de Khan Academy sobre multiplicaciones y se fue a dormir orgullosa por su logro ( pensé cuánto me habría gustado tener Khan Academy en mis tiempos de colegiala).

    Poder reconfortarla fue una victoria,  pero s los papás solo a veces somos capaces de contener a los niños, a veces estamos cansados,  a veces rabiosos y en otras ocasiones, solo queremos descansar.

    Hoy les hablo sobre la crianza porque recién leí una edición especial de Harper´’s sobre cómo son los padres del siglo XXI. La revista postula que “son tiempos difíciles para los padres, no porque la crianza se haya hecho más difícil -es la misma de siempre- sino porque estamos sobre informados al tener acceso a tantos libros y artículos sobre el tema”. Diez escritores reflexionaron sobre su experiencia, desde una pareja tradicional hasta una de lesbianas, un escritora que había recibido donación de espermios y una que se había convertido en madrastra. Sin duda que las complejidades propias de la crianza son universales  ( ¿nos reconforta en algo?)  y definitivamente, a pesar de ser difícil, agotador y a veces, desafiante, todos están felices con su opción.

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Portada de Harper´s de agosto.

    Recomiendo el artículo “The Grand Shattering” de Sarah Manguso quien nunca quiso ser madre hasta que lo fue. Casi me dejo sin aire el escrito por un poeta, A. Balkan, padre de unas mellizas, que tituló su ensayo “Self-portrait with daughters” y me sentí muy identificada con la cuestión de que hoy los niños no se aburren, escrito por Claire Messud , “In Praise of Boredom” (porque efectivamente cuesta mucho trabajo lograr que los niños hoy se aburran).

    Para mí es una victoria haber logrado que mi hija viera por otra ventana.

    ¿Cuál es tu victoria?

Ten una lectura propia.