Lo que he leído en un solo día y aún no se termina

 Hoy ha sido una maratón de lectura. Empecé bien temprano, como a las 8am con mi joyita ” Una mujer en Berlin”. Estoy enojada con  los  de Anagrama (me costó 25 mil pesos para que  en la página 128  se descompaginara y apariecieron otra vez las páginas 60 hasta la 90, es decir, me perdí 40 páginas del libro, pero seguí igual). Un par de horas más tarde leí muchas, muchas  revistas. Me devoré Harpers, The Atlantic y también -aquí me escapo de mi tradición- The Economist. Terminé con la revista de Oprah”O”y Runners.

 

  

 Me quedo con el artículo de “Easy Chair” de Rebecca Solnit, también el de Andrew Moravcsik Why I put my wife’s career first y el de los maratonistas que salen antes de las 6am a correr. Pero ojo no son cualquier tipo de corredores, sino que inmigrantes latinos, con trabajos duros de más de doce horas diarias, con viajes súper largos a sus casas y que se esfuerzan en cumplir sus objetivos. 
  
Me imagino que están pensando sobre la novela que me ha acompañado en los últimos de dias. Me dieron tiritones  al leerla, al conocer la crueldad de los vencedores y la impotencia que vivieron los berlineses ante la invación soviética al invadir la capital. Cuesta creer como las violaciones fueron  tan comunes que las mujeres tan pronto se reunían se preguntaban ¿a ti cuántas veces te tocó?

La autora que nunca autorizó  a que dieran a salir del anonimato, dijo que la única manera de sobrevivir a este calvario fue que disoció su alma de su cuerpo. Los sovieticos sólo tuvieron su cuerpo, jamás su alma.

                                Ten una lectura propia

Pd: estoy escribiendo esta entrada desde mi iPad  y es mucho más difícil la edición. Así que esta vez tenemos  un nuevo look. 

Cuando cumples 40: “También esto pasará” de Milena Busquets  

 

   Maquetación 1

    En la librería Altamira del Drugstore de Providencia fue cuando vi También esto pasará de Milena Busquets. Gracias a algunas críticas literarias estaba enterada del libro y cuando lo tuve en mis manos me reproché: para qué una novela más, ¡tengo tantas por leer! Pero me imagino que a muchos de ustedes, queridos lectores les ha sucedido, esto de comprar libros con la ilusión de leerlos ya, o pronto, o algún día. Pero esta novela fue distinta, porque esa misma tarde sus palabras me agarraron con fuerza:

“Por alguna razón, nunca pensé que llegaría a los 40 años. A los veinte, me imaginaba con treinta, viviendo con el amor de mi vida y con unos cuantos hijos. Y con sesenta, haciendo tartas de manzana para mis nietos, yo, que no sé hacer ni un huevo frito, pero aprendería. Y con ochenta, como una vieja ruinosa, bebiendo whisky con mis amigas. Pero nunca me imaginé con cuarenta años, ni siquiera con cincuenta. Y sin embargo aquí estoy. En el funeral de mi madre y, encima con cuarenta años…”

    Y ahí pasó eso que es inusual, tan extraordinario, porque desde la primera línea supe que estaba ante un buen texto, ignoro cómo, ignoro porqué me sedujo así, ignoro porqué tan ferozmente.

    ¡Qué lucidez! Me refiero al ritmo, a la cadencia, a la forma de presentar la idea, de cómo la autora logra hacernos creer que de verdad ella no imaginó sus cuarta década, (cosa difícil pues las mujeres pensamos “en eso” desde que tenemos veinte; pasar esa barrera odiosa en que se supone que debes haber “logrado” algo, aunque sea como dice Blanca, cocinar un huevo frito). Pero dejando estas cuestiones de lado (me encantaría saber la opinión de mis lectores hombres ¿cuándo comenzaron a pensar en los cuarenta y tantos?), este es un libro solo para algunos, a los que realmente quieren o toleran la mente femenina. En serio. Tengo un amigo que se resiste a leer mujeres (no porque él sea machista, solo porque le cuesta identificarse con ese modo de escritura). Además el sexo está por doquier, algo que ha muchos puede molestar; la Busquets nos propone la intimidad como una pérdida y el sexo como un comodity. A pesar de ello, existen elementos tradicionales en la historia como lo son la familia, los hijos y los amigos. Nos encontramos ante una escritura femenina, porosa como se diría, es un constante ir y venir, tal cual somos nosotras.

    La trama es bien sencilla. Blanca, la protagonista –la asumimos como alter ego de la autora- está atravesando el duelo de su madre, quien acaba de morir. Blanca le habla a su madre muerta, a una mujer fuerte, que en la vida real fue la dueña de la editorial Tusquets, le cuenta sobre su vida, sobre cómo es vivir con el vacío de la ausencia de un ser amado, de alguien que te protegió y también te hirió. Porque aquí los personajes son complejos, a veces la madre se nos presenta llena de cualidades y en otras, como un demonio que castró a la hija.

    Queridos lectores, algunos de ustedes ya lo saben, en agosto por fin publicaré Respirar bajo el agua bajo el sello Cuarto Propio. Es mi opera prima, como dicen algunos y la protagonista, al igual que Blanca, se despide de su nana que acaba de morir. Respirar bajo el agua nos habla sobre la muerte y la perdida, sobre volver a flotar cuando parece que la pena te ahoga y también de un desvelo en una noche de luna.

Ten una lectura propia.