UNA PROMESA DE VERANO: KNAUSGARD, SINGER Y MÁS  (parte I)

La familia Karnowsky

    Si el mundo viviera de promesas, estaríamos todavía en la edad de piedra. Digo esto porque en diciembre dije que escribiría sobre mis lecturas del 2015 y las que tenía en mente para el verano del 2016 (los que viven en el hemisferio norte les recuerdo que aquí nos sofocamos).

    Pero mi promesa no la cumplí.

    Ahora que me quedan solo unos días de relajo antes de comenzar el año laboral quiero saldar la deuda que asumí hace unos meses.

    He leído buenísima literatura durante este tiempo y no sólo tuve la oportunidad de viajar de manera literal,  sino que también lo hice en el tiempo. Gracias a la maravillosa novela de Israel Yehoshua Singer (el otro Singer como lo llama Babelia) “La familia Karnowsky” conocí con detención sobre la sociedad berlinesa y la creciente asimilación judía previa a la Segunda Guerra Mundial (por más que sigo leyendo sobre este período de la historia, continuo aprendiendo). En menos de diez días ya me había devorado las casi 600 páginas con una rapidez abismante a pesar de que yo misma recorría el mundo lejos de Chile.

Una sensación extraña    ¿Por qué no llevé conmigo “Una sensación extraña” del premio nobel, Orhan Pamuk? Pues no es un texto que me haya cautivado lo suficiente para justificar el peso en mi maleta de mano. Si bien es la primera novela que leo de Pamuk y aún intento finalizarla, me está constando. Entonces ¿Por qué insisto? Pues hay un eje narrativo, me muestra un mundo desconocido y con la lectura de este libro habré ganado tanto en cultura como en mi afán lector. El premio nobel apuesta por contar la historia de una familia –al igual que los rusos aparece un árbol genealógico en el inicio- ante los desafíos que enfrenta por el desarrollo de Turquía. La historia está estructurada en varios narradores lo que exige un trabajo mayor de concentración. Aún me quedan varias páginas; espero finalizarla pronto.

Maquetación 1    ¿Les ha sucedido que no quieren que se termine la novela? Pues “Un hombre enamorado” (3er volumen) de Karl Ove Knausgard no defrauda, todo lo contrario. Este autor noruego del que tanto hablan y se espera (con justa razón) la publicación de los siguientes tomos de la saga “Mi lucha”, sigue en mi lista de mejores escritores de la actualidad. La primera fue con “La muerte del padre” y luego, “La isla de mi infancia”, ambas lecturas ya las comenté en unalecturapropia.

    En sus más de 600 páginas pude adentrarme en un mundo desconocido, en una cultura ajena a la latina como es la noruega y la sueca, comprendí las rivalidades entre ambos países así como las contradicciones propias del autor entre su trabajo y dedicarse a tiempo completo a ser padre. Justamente en el texto se aborda una cuestión que también me inquieta ¿Hasta qué punto se puede ir contra la naturaleza humana? ¿el padre a tiempo completo se realiza tanto como la madre que ocupa ese rol? ¿están los hombres tan capacitados como las mujeres para ser cuidadores de sus hijos a tiempo completo? ¿dónde queda el rasgo masculino guerrero, luchador, proveedor? ¿cómo lidiamos con los rasgos de cada género al momento de enfrentar la crianza y el trabajo?

  Knausgard lo aborda con una sinceridad deslumbrante. No quiero abusar de los adjetivos, pero se agradece que a lo largo de su narración se muestre a un hombre completo, es decir, con sus fortalezas y debilidades. Sería un error asumir que este libro autobiográfico es literal, pues toda narración es a final de cuentas algo de ficción y algo de realidad. Sería imposible pensar que no hubo una manipulación de los hechos y sería un error valorarlo por lo autobiográfico. Aquí hay literatura, quizás el nuevo Proust, pero eso es mucho decir. El punto es el siguiente: se debe leer como si estuviéramos ante una ficción cercana a la realidad, pero esa realidad no es la que realmente sucedió, es decir, es una construcción literaria sí o sí.

   ¿Qué nos quiere decir Knausgard con “Mi lucha”? Claramente el título de la saga tiene un sentido mucho más profundo ¿está conversando con el “Mein Kampf” (Mi lucha) de Hitler? La verdad es que esta idea me venía dando vueltas hace mucho, no es una casualidad y sabemos que el título de una publicación es básico para conseguir éxito. Puede ser que el noruego quiera destronar la lucha de Hitler o bien reírse de ella o mostrar que hay otros tipos de contienda. Knausgard no tienen nada de antisemita y su narración es lejanamente un estudio semítico o de raza, de ahí justamente que la elección del título nos deje pensando.

 

Ten una lecturapropia

¿Diciembre en pleno? Mejor ve una película israelí y ríe

    Qué semana.

    Literalmente llena de cosas. Para los chilenos diciembre no solo significa el fin de año, sino que también “el fin de todo” e inicio de más cosas: colegios, graduaciones, prueba de selección a la universidad, día de la secretaria, día del voluntariado, del sida, conmemoraciones (yo recién tuve la mía, el sábado que pasó: 25 años desde que me gradué del colegio), comidas, cenas y happy hour, amigo secreto, amiga secreta, lanzamientos, inauguraciones, muertes (que no conocen la diferencia entre diciembre o abril) y  nacimientos (qué les puede importar a los recién nacidos venir a este mundo cuando hace calor, hay tacos, la gente anda con menos paciencia), mucho, mucho, pero mucho trasnoche y comidas por doquier. Pobre el desquiciado que se resista, pues lo pueden catalogar de aburrido, arisco, poco sociable (por no decir nada de sociable), Janucá para los judíos, Navidad para los católicos, Kwanzaa para los afro americanos y para cualquiera que desee sumarse, solsticio de verano, la salida de vacaciones para los escolares y universitarios, la ansia por salir de vacaciones para los adultos, la ansia de los adultos por cómo los niños se van a divertir en la casa sin estar conectados todo el día, el mes del consumo y de los regalos, diciembre, época  en que los ladrones están expectantes y también la policía, por fin se acerca el fin, el fin  de año, digo.

    Pero bueno, esta gran lista se me queda corta para la cantidad de eventos, sonrisas, conversaciones, novedades y energía que consume nuestro querido diciembre. Eso sí ayer salí de noche a una gala de un festival de cine que se está realizando en la Cineteca del Centro Cultural de La Moneda, Seret . Me costó mucho salir de casa, -la noche  anterior había tenido otra comida de fin de año- pero bueno, tengo que decir que valió la pena.

    Me reí mucho con la película “Un comienzo difícil”, me dio gusto ver la sala llena, escuchar hebreo por un buen rato  (y entender muy poco).

Ten una lectura propia

¡Al fin! Terminé varios libros pero quedan varios sobre mi velador

La calidad de la foto está mala, pero es tan dulce la portada que no quise dejar pasar la ocasión.
La calidad de la foto está mala, pero es tan dulce la portada que no quise dejar pasar la ocasión.

    Esta semana por fin terminé dos libros que tenía pendiente hace bastante: “El mundo de ayer”  (Acantilado) de Stefan Zweig  y “La Isla de la infancia” (Anagrama)  de Karl Ove Knausgard. El primero es un registro personal sobre la Primera  Guerra Mundial y el comienzo de la Segunda.  El otro es sobre la infancia del autor que recién me vino a enganchar como en la página 300. También leí rápidamente -en un par de horas- “Colección particular”  (Laurel) de Gonzalo Eltesch.

    Mas, no piensen que estoy “parada” en mis lecturas. Ahí están a medio leer “2666” (Anagrama) de Roberto Bolaño, “The Lost Landscape” (Harpers Collins) Joyce Carol Oates y el eterno pendiente “El libro de las preguntas “ (Siruela) de Edmund Jabes.

         Durante muchos años estuve leyendo con la presión del deber, ya sea por la novela o por un cuento o bien, por el Magíster de Literatura comparada que estoy por finalizar. Justamente estaba trabajando en la tesina que debo entregar en enero para poder recibirme.

Como ven son varios los libros que me acompañan en mi mesa de noche.
Como ven son varios los libros que me acompañan en mi mesa de noche.

        Me ha sido difícil continuar con este trabajo final. Ya he finalizado las clases –dos años en las noches- pero todavía tengo pendiente esta publicación. Realmente este 2015 ha sido muy movido y me ha quedado poco espacio para dedicarme a escribir la tesina; pero como la única forma de terminar las cosas es haciéndolas me tuve que poner rigurosa. El tema principal es sobre cómo se narra el horror del Holocausto. Para ello estoy basando mi análisis en un libro publicado por una sobreviviente judía y chilena del Holocausto, Judith Klein. Ella escribió “Semillas de Dios”,  una memoria de Auschwitz (Aguilar). Está narrado en primera persona y el texto realmente tiene un estilo y una voz propia. Klein lo comenzó a escribir en unos cuadernos décadas antes, cuando los fantasmas de su experiencia no la querían abandonar. Pues aquí no solo se habla del horror, sino que se recuerda lo más íntimo y tierno de la infancia. Llama la atención que la autora interpele directamente a Dios, que lo increpe pero a la vez, es su refugio y su esperanza.

        Reconozco que a veces me canso de leer textos relacionados con Holocausto, piensen que también trabajo en Fundación Memoria Viva que realiza entrevistas a sobrevivientes y genera herramientas educacionales. Pero a lo largo de los años me he dado cuenta que que para mí la memoria es un pilar fundamental para mejorar el mundo. Esta soy yo: me gusta saber, más me gusta recordar y sobre todo, me gusta tener un registro.

     Por eso llevo registros de diversa índole, ya sea un diario personal, o sobre lo que he leído, también frases que mis hijos han dicho, o bien, sobre los menús que he servido en casa. Además tengo una libreta para cada hijo, desde que cada uno nació y ahí les voy escribiendo sobre sus vidas, sobre cómo van creciendo, sobre sus juegos y dichos.

    Me cuesta imaginar-me sin estos registros. Siempre ando con un lápiz en la cartera, un libro en la mano, una pequeña libreta. Son mis eternos compañeros, no hablan, pero me permiten encontrar mi ventana.

Ten una lectura propia. 

Pd: Esto de la autobiografía me recuerda lo que hace poco me dijo una fiel lectura del blog sobre “Una mujer en Berlín”: que era repetitivo y no había un desarrollo del personaje principal. Humildemente le dije que yo lo había leído como un registro histórico y como un diario. No como una novela.

Una charla excepcional: Empodérate


Empodérate 5
    Ayer tuve el honor de participar en una charla “Empodérate IV” en el Círculo Israelita de Santiago. Compartí la conversación con tres grandes mujeres y escritoras, Andrea Jeftanovic, Daniela Roinstein y Ximena Hinzpeter. Hablamos sin tapujos sobre la literatura, cómo escribir, qué significa para nosotras y también, sobre cómo lograr compatibilizar los variados roles que hoy tenemos las mujeres.

    Unos días antes las organizadoras me habían enviado un par de preguntas. Aquí respondo por escrito a algunas de ellas.

¿Existe un canon de lectura para la mujer judía? ¿Qué recomendación le harías a una amiga?

    No soy muy amiga de los cánones, creo que solo hacen aún más rígida la movilidad “social” de la literatura. Justamente leí hace poco un artículo bien interesante en la revista O en que una escritora confesaba no haber leído ciertos títulos que se dicen indispensables en la formación profesional de un escritor. Además ¿es posible leer todo lo que uno quiera? Pero reconozco también que las recomendaciones son básicas para aumentar la riqueza de la biblioteca que uno lleva en su interior. Yo soy una lectora tradicionalista, en el sentido, que me gustan las historias bellas y bien contadas, con una narración fluida. Pero he descubierto que si no lo complemento con propuestas radicales, novedosas, post post modernistas, seguiré a un pegada a un tipo de narración que solo me jugará en contra. Ahora si tuviera que recomendar, de nuevo, depende del gusto de cada una, depende de la amiga, depende de su tiempo, depende de su energía, depende de su animo, diría que apuestas seguras son Stefan Zweig, Philip Roth, Saul Bellow –aunque tiene algunos títulos difíciles, pero Herzog es magistral- Isaac Bashevis Singer, Amos Oz, George Perec ¿mujeres? Oh, las mujeres, claro que sí, Clarice Lispector, Natalia Ginzburg, cualquiera, lo que tomes será increíble.

    Debemos abrirnos de corazón a lo latinoamericano. Son majestosos, deleitan con el uso del lenguaje y los escenarios, nunca cansa Cortázar ni Borges (aunque a veces cuesta comprenderlo), chilenas como Lina Meruane, Andrea Jeftanovic, Alejandra Costamagna, podría seguir. O mexicanas como  Guadalupe Nettel y española,  Milena Busquets. Adoro a las que escriben simple, pero altamente bello como Joyce Carol Oates o Alice Munro, ellas son de las grandes ligas. También están Karl Ove, el nuevo Joyce dicen por ahí. O  Vasili Grossman (creo que mejor me detengo, estaría abrumando a mi amiga imaginaria).

    A mi amiga, sobre todo, le diría que lea por gusto, por placer, porque es delicioso. Cuando no te guste, querida amiga lectora, deja ir ese escrito, la vida es una para desperdiciarla en unas páginas que no te hacen sentido.

Empodérate 3

– ¿Por qué y para qué escribes?

    Escribo porque me gusta, porque es bello, me gustan las palabras, conjugarlas, jugar con el lenguaje, atreverme a nuevas cosas (ojalá lo hiciera más, ser más innovadora), me hace bien, porque me sale natural, fácil, porque existen tantas razones, porque es una forma de explicar-me el mundo, la vida, las alegrías y sufrimientos. Porque me llena, me hace sufrir y crecer como persona.  La  literatura es un placer, permite que el sufrimiento personal se congele un rato para ingresar a un mundo paralelo. Escribo porque soy  por medio de la escritura, necesito sacar de adentro de mí lo que me sucede, me obsesiono con registrar los momentos, por no olvidar lo que deberíamos olvidar, porque me gustar el registro, la pluma, el sonido del teclado, porque se requiere un grade de locura y otro de arrojo, porque quiero escribir y publicar, porque ojalá mis niños sigan leyendo y en las salas de clases discutiendo sobre personajes y los clubes de lectura se multipliquen hasta Punta Arenas.

    Creo firmemente que la literatura nos acerca a mundos lejanos que de otra forma estarían en el olvido. Me acerca a lo que desconozco, a mis antepasados, a conflictos ajenos que pasan a ser míos. Mientras leo subrayo, mientras escribo siento una pulsión, cuando agarro el ritmo siento que mi corazón se acelera, mis hijos me dicen que escribo rápido en el teclado; yo me digo, que la imaginación corre veloz, pero que a veces, dejo de escribir porque me congelo en este mundo de los deberes.

Empodérate 4
Las organizadoras junto a las expositoras

– ¿Cuál es el rol de las nanas: aliadas o reemplazantes?

    Las nanas están por doquier: en Facebook, en los cumpleaños, en los almuerzos, en whastapp: “Busco nana, lo que sea”.

    Para nosotras son aliadas, a veces nos abandonan y quedamos cojas de pies y de manos. Nos hemos venido a dar cuenta que somos capaces (o tendremos que serlo a la fuerza) de vivir sin ellas, criar sin ellas, hacer cenas sin ellas, asear sin ellas. ¿Lo queremos? Bueno, a veces sí, otras no, incluso dudamos.

    Pero la figura de la nana, como la figura arquetípica, esa que llevamos en el inconsciente está cambiando. Hemos pasado de una fiel, omnipresente y sabia, a una que busca el trabajo solo como moneda de cambio. La nana dejó se de ser chilena, mapuche, sureña, de campo o la etiqueta que queramos. Ahora tenemos servicio doméstico, asesora del hogar que aboga por sus derechos, con el teléfono y los audífonos como complemento de la aspiradora, esta nana, la de hoy digo, puede ser colombiana, alguno importan como mercancía desde Filipinas, otros han aceptado que sean bolivianas e incluso de color.

    ¿Podría haber hecho tantas cosas sin una nana? La verdad es que lo dudo o hubiera sido mucho más difícil y lento. Le debemos mucho a las nanas. Efectivamente la relación es compleja, pero una rica, en que permitimos en nuestro hogar modos, culturas, historias que de otra forma quedarían fuera de nuestro radar.

¿Quieres cambiar algo con la literatura?

     Esta pregunta es bien capciosa porque primero debemos definir si la literatura es agente de cambio. Antaño era fundamental, se ha ido difuminando por el auge de las redes sociales y de los infinitos medios que existen para informarse. Antiguamente -y no hace más de un siglo-  las novelas y los periódicos eran las principales fuentes de conocimiento, no existía Hollywood, apenas la fotografía, ni que decir de la televisión y la radio.

    Entonces para responder a la pregunta creo que más que cambiar (lo que suena algo ambicioso y lejano ), siento que solo puedo aportar una ventana nueva, una mirada ojalá distinta dentro del mar de la creación literaria contemporánea. Ojalá que el lector se conmueva por alguna frase, que alguien recuerde una escena, un sentimiento, satisfecha. Para algunos la literatura es política y creo que cualquier acto conlleva una visión, pues en la escritura es inevitable que el autor se fusione con el texto de una u otra forma., Ojalá -si es que tengo la maravillosa suerte-  que el lector conozca un poquito más.

    Lo que cada uno haga con eso, eso es personal.

Ten una lectura propia.  

El viaje de la escritura: Joyce Carol Oates, Stefan Zweig, Tao Lin

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    En mi maleta de mano llevo varios libros de papel (aún no me acostumbro a leer en la pantalla). Voy de viaje por el mundo con mis libros. Son pesados, pero no me importa. Son de autores de diferentes procedencias y tampoco me importa. Algunos hombres y otros mujeres. Me importa menos. ¿Qué tienen en común Joyce Carol Oates, Stefan Zweig, Tao Lin y una autora anónima? Poseen el don de la buena escritura, me hacen volar por mundos que de otra forma permanecerían en la oscuridad. Sin la literatura me quedaría encerrada en mi pequeño universo. ¿Para qué tantos libros? ¿Acaso tendré tanto tiempo para leerlos? Aunque el avión se atrase, se pierda el equipaje con la ropa o azote una tormenta y me deje encerrada en el hotel, los libros estarán junto a mí. Crecí leyendo y envejezco haciéndolo. Me cuesta creer que escribo en el viaje, y me cuesta creer que algunos me leen.

    Comencé de pequeña, ignorante aún del impacto que tendrían en esas cientos de páginas de diarios de vida. Gracias a ese ejercicio de ir plasmando ideas, acontecimientos, rabias y penas de amor tuve el mejor taller literario que podría haber aspirado. Hoy, cuando escribo, ya sea en papel o en el teclado, cuentos, novela o entradas al blog, me suceden cosas, voy escuchando voces, viendo personas y oliendo fragancias. Confieso que ya sea de ficción o la tan agasajada “no ficción” es un vicio, de los buenos; escribir se ha convertido en parte de mi ser y es mi forma de vivir la vida.

    Vivimos catalogando, indexando, creando bases de datos y listas sobre los mejores escritores. ¿Cuándo las mujeres seremos tan importantes como los hombres?. Digo con absoluta tranquilidad, que poco importan esas cuestiones del siglo pasado. Quiero creer que la buena literatura ha sobrepasado esas categorías anticuadas.

    Así como me he subido a varios aviones para llegar a destino, escribir es tener alas. Me permite que los límites de género (como tantos otros) se difuminen para alcanzar una nueva realidad. Solo le pido al autor@ (a esos que llevo en mi maleta de mano y a los otros que están en mi biblioteca) que escriban la verdad dentro de la ficción.

    Escribir, por fin, es la maravilla.

 

Ten Una LecturaPropia.

Lo que he leído en un solo día y aún no se termina

 Hoy ha sido una maratón de lectura. Empecé bien temprano, como a las 8am con mi joyita ” Una mujer en Berlin”. Estoy enojada con  los  de Anagrama (me costó 25 mil pesos para que  en la página 128  se descompaginara y apariecieron otra vez las páginas 60 hasta la 90, es decir, me perdí 40 páginas del libro, pero seguí igual). Un par de horas más tarde leí muchas, muchas  revistas. Me devoré Harpers, The Atlantic y también -aquí me escapo de mi tradición- The Economist. Terminé con la revista de Oprah”O”y Runners.

 

  

 Me quedo con el artículo de “Easy Chair” de Rebecca Solnit, también el de Andrew Moravcsik Why I put my wife’s career first y el de los maratonistas que salen antes de las 6am a correr. Pero ojo no son cualquier tipo de corredores, sino que inmigrantes latinos, con trabajos duros de más de doce horas diarias, con viajes súper largos a sus casas y que se esfuerzan en cumplir sus objetivos. 
  
Me imagino que están pensando sobre la novela que me ha acompañado en los últimos de dias. Me dieron tiritones  al leerla, al conocer la crueldad de los vencedores y la impotencia que vivieron los berlineses ante la invación soviética al invadir la capital. Cuesta creer como las violaciones fueron  tan comunes que las mujeres tan pronto se reunían se preguntaban ¿a ti cuántas veces te tocó?

La autora que nunca autorizó  a que dieran a salir del anonimato, dijo que la única manera de sobrevivir a este calvario fue que disoció su alma de su cuerpo. Los sovieticos sólo tuvieron su cuerpo, jamás su alma.

                                Ten una lectura propia

Pd: estoy escribiendo esta entrada desde mi iPad  y es mucho más difícil la edición. Así que esta vez tenemos  un nuevo look. 

Deudas con la escritura, se nos viene la Primavera del libro

Primavera del libro Respirar
    Escribo porque no encuentro otra forma de expresarme. Escribo porque sé lo que se siente cuando lo dejo de hacer. Escribo porque soy.

    ¿Qué hago? Necesito escribir y no tengo el tiempo. Por eso estoy  haciendo esto, escribir aquí en el blog, en mi cabeza, en mis pensamientos y en mis actos. Quiero transmitir tantas cosas, lo que me está sucediendo con “Respirar bajo el agua”, también con la novela que debería comenzar a escribir, por los cuentos que están a la espera de mi revisión, por los nuevos cuentos y también por los viejos, por los ensayos sobre la escritura y la pérdida tras el lanzamiento de una novela.

    Entonces, hoy escribo.

   También escribo hoy para contarles que han sido días agitados, de fiestas, de jolgorio y de innumerables invitados, de muchas risas, cantos y cenas. O que estoy disfrutando el trabajo, disfruto las horas con mi familia, con mi trote, con mi sueño y mis sueños.

    Debería escribir que estoy en los descuentos, en una semana más estaré en Chicago, lista para correr la maratón, lejos de Santiago, de un computador y de  mis hijos.

    Me están pasando tantas cosas, cantidad de reuniones, llamados telefónicos, correos electrónicos, podría hacer una lista enorme, escribir sobre cómo es trabajar en proyectos educacionales, o bien, escribir sobre lo que no he escrito y ansío escribir.

    Sobre todo escribir que deseo volver a mi taller en El Arrayán que lo tengo abandonado.

Miércoles 7 de octubre presentación de "Respirar bajo el agua".
Miércoles 7 de octubre presentación de “Respirar bajo el agua”.

    O seguiría escribiendo sobre la Primavera del libro, sobre el nuevo lanzamiento de “Respirar bajo el agua” que haremos el miércoles 7 de octubre, que por fin ahí estará Claudia Apablaza (la gran Mujer rota) con quien he escrito tanto y me ha enseñado más.

    Espero entonces, poder escribir sobre eso, sobre ese encuentro en el Parque Bustamante, sobre el viaje a Chicago, además de lo que sentiré en el km40 y cuando llegue a la meta.

    Tengo una deuda: escribir.

Ten una lectura propia

Un nuevo año judío: Rosh Hashana

   tovah

    En pocos minutos comienza el año nuevo judío, Rosh Hashana. Justamente, cuando se ponga el sol, cuando el cielo se corone de estrellas iniciaremos un nuevo ciclo, estaremos en el 5776. Hoy celebramos la vida, la creación del primer hombre y de la primera mujer.

    Es renovación y esperanza. Es la vida.

    Sin duda el 5775 lo recordaré como un año de desafíos y logros de índole literaria. No sólo inicié este blog –lo que ha sido un gran ejercicio de escritura y de abrirme a nuevos horizontes- sino que también publiqué “Respirar bajo el agua”.

    Sin desafíos no crecemos, dejamos de prosperar. A veces nos podemos sentir un poco estancados, sin energías y viviendo bajo la amenaza de un horizonte plano.

    Para salir de ese estancamiento, hay que volver a pensar en grande, permitirse soñar, saber que la vida se compone de instantes que se convierten en hechos y luego, en etapas.

    Parece que esto de finalizar un año y comenzar otro me obliga a detenerme y a ver dentro de mí.

Ten una lectura propia.

Entrevista en Radio Que Leo a Karen Codner por “Respirar bajo el agua”

    Ha llegado el día, estamos a menos de 4 horas del momento que he esperado tanto.  Esta tarde, a las 19.30, por fin será el lanzamiento de Respirar bajo el agua. Han sido días de locos, entre las entrevistas, la coordinación de los invitados, de reunirme con Marco Antonio de la Parra y Mili Rodríguez.

    Literalmente, un tobogan de emociones.

    Espero que todos los que han confirmado su asistencia para hoy en la noche puedan compartir conmigo este gran hito en mi vida.

    Si no me pudieron escuchar en la Radio Qué Leo, lo podrán hacer ahora.  La entrevista de Juan Carlos Fau fue muy literaria y cercana.

Ten una lectura propia