Boletín #41 La escritura y el Síndrome del impostor

Querid@ amig@:

A veces me pasa que cuando escribo los boletines, grabo los podcast e intento terminar mi nueva novela, me pregunto cuál es el sentido de todo esto. Si impactan o no, si vale la pena seguir creando. Creo que está bien hacerse estas preguntas y quizá la respuesta es mucho más sencilla: lo hago porque me gusta y ya, y sobre todo porque me llegan cada día más comentarios de personas que me escuchan y siguen. Pero antes de llegar a esta conclusión, hace un par de días me dije: “Karen basta, no sigas escribiendo, no eres lo suficientemente buena, no escribes igual de prolija como tal escritor y menos como esa escritora”. He intentado combatir activamente esta actitud que se llama El síndrome del impostor, como que es un auto sabotaje en el que a pesar de lograr las metas, sigues pensando que todo es suerte. 

«Siete de cada 10 personas han sufrido en algún momento en su vida el ‘síndrome del impostor'».

Nada más y nada menos que la misma Michelle Obama, abogada y primera dama afroamericana en la historia de Estados Unidos reconoció en el 2019 que todavía sufría del Síndrome del impostor ¡Imagínate! Este concepto fue acuñado por dos psicólogas clínicas en 1978, Pauline Clance y Suzanne Imes, después de llevar años trabajando con mujeres con grandes carreras pero que paradójicamente se autoevaluaban  como un fracaso. Hasta realicé el test síndrome impostor —y si bien no es muy certero científicamente— fue una buena instancia. Y obvio, el resultado me dejó pensando. La gran pregunta es cómo me sobrepongo a este síndrome. Lo primero es grabarme las palabras de Richard Branson, creador de Virgin , el conglomerado multinacional: “Si alguien te ofrece una oportunidad increíble y no estás seguro de que puedas hacerlo, di sí. Aprenderás a hacerlo después. Aunque puede ser intimidante comenzar un rol en el que no estás seguro que podrás triunfar, piensa que te pidieron que lo hicieras por un motivo, y no hay nada malo con aprender nuevas cosas y preguntar en el camino”.

Te recomiendo este podcast donde entrevistaron a Marianella Abarzúa, una académica de la Universidad de Chile en el que se refirió al Síndrome del impostor. Y si quieres escuchar a más personas que sufren con sus supuestos fracasos o insuficiencias hay un podcast dedicado exclusivamente a ello.

Lo importante es no deprimirse, por ende aquí te dejo unas ideas para salir de este proceso: 

  1. Hacer una lista con logros sencillos.
  2. Pensar cuántas horas he dedicado a concretar el libro y lo que llevo escrito (ya que me ha costado mucho trabajo terminarlo). 
  3. Varios de ustedes me escriben con comentarios sobre lo interesante que fue algún tema o entrevistado (ya que a veces dudo del impacto del podcast). 

Y la regla de oro para sobreponerme —a mí me funciona en la mayoría de las ocasiones— es darme un gusto, por ejemplo, comer un aperitivo, sin complicaciones como unas  papas fritas y vaso de vino (yo soy media aburrida, me funciona la bebida o gaseosa como dicen en otros países). O también podría botar el síndrome a la basura en el compost que tengo en mi casa. Te comparto esta canción que se llama “Síndrome del impostor”. ¡Genial!

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Novedades

  1. La semana pasada rebauticé el podcast a Espiral y con música nueva. 
  2. Por fin se acabó la cuarentena aquí en Santiago. En el boletín anterior dije que me daba envidia ver a otros países que se estaban liberando. Bueno, llegó la hora bendita, nos tocó y ya estamos más libres.

Mis recomendaciones

“The White Tiger”: Es una película de la India y Estados Unidos que acaba de salir en Netflix y está basada en una novela de Aravind Adiga. Es una despiadada comedia negra sobre el ascenso de un hombre perteneciente a una de las castas más bajas de la sociedad. Es tremenda, elegante y la deben ver todos los que les interesa entender cómo funciona un país como la India. Yo la visité el verano del 1995 antes de casarme, mi mamá me invitó y aún recuerdo lo que sentí ante una sociedad y una forma de vida tan diferente a la que estaba acostumbrada en Chile.  

“Do it (home)”. Me gusta el arte, me encantaría dibujar, cantar y ser muy buena bailando, es mi sueño. Quizás en eso pensaron hace algunos años, en 1995 cuando lanzaron este proyecto que se llama “Do it”, que suena como la publicidad de Nike, pero esto es algo mucho más original. Es una iniciativa mundial que la está programando la Fundación CorpArtes. Básicamente son propuestas para hacer arte de un modo casero sin importar donde estés, por eso se llama “Do it (home)”  o “Hazlo en tu casa”. Decidí explorar un poco y terminé haciendo uno de los ejercicios. ¿Cómo funciona? Eliges un artista del listado que ofrece la web y puedes, por ejemplo, armar tu nombre, yo me decidí por la letra “K” de mi inicial y experimenté con un papel, un lápiz y una regla en mi taller, es muy dinámico y entretenido.

¿Qué te parece mi obra de arte? Hay de todo tipo: instalaciones urbanas, esculturas, o tan solo mover el dedo de arriba abajo en las mañanas. ¿Qué hice con mi obra de arte? La subí en el portal de CorpArtes porque quizás me seleccionan y logro que la exhiban en su galería virtual para que todos puedan verla. 

Estoy agradecida:

de que mi hija Yael y una amiga, Dominique, están trabajando en la biblioteca haciendo un balance de los libros y después me los van a ordenar.

Algo que aprendí: cuando ocupo audífonos inalámbricos en Zoom es necesario elegir en el menú el tipo de audio.

Me despido. 

Lee. Escribe. Crea.

Karen.  

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