#20 Mis 5 libros recomendados para el Día del padre

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Les comparto las 5 lecturas que me han marcado mucho y son ideales para modo Día del Padre. Entre ellas están la «Carta al padre» de Franz Kafka, «Léxico familiar» de Natalia Ginzburg, «Muerte del padre» de Karl Ove Knausgård, «Patrimonio» de Philip Roth y «Ocho» de Amy Fusselman. Si no los has leído, te los recomiendo a ojos cerrados.

Hola, hola ¿cómo estás? Grabo este capítulo 20 el jueves 18 de junio, luego de la lluvia y el frío que nos tiene en modo invierno. Llevamos algo de un mes encerrados y a momentos se me hace difícil, en otros ni me doy cuenta. ¿Te sucede? Hay noches en que escribo menos en mi bitácora… no aparecen las palabras. Lo increíble es que a pesar de todo, ayer comencé mi segundo diario. 

La última entrevista que hice en Celular el protagonista fue el actor Luis Gnecco, tuvo excelente acogida y como junio es el mes del Padre, seguimos en ese modo. 

Hoy, me detengo en 5 libros relacionados con el tema de la paternidad: Carta al padre de Franz Kafka, Léxico familiar de Natalia Ginzburg, Muerte del padre de Karl Ove Knausgård., Patrimonio de Philip Roth y Ocho de Amy Fusselman. Son escritos que me han marcado mucho y, si no los has leído, te los recomiendo a ojos cerrados. 

Recuento personal

El capítulo anterior fue un hit porque varios de ustedes me escribieron para comentarlo. Más sensación causó la entrevista a Jorge Edwards en El Mercurio hace dos semanas. Vino incluso con comentarios en la sección de “Cartas al director” del diario. Varios de ustedes me escribieron para felicitarme, gracias a Roberto Bendersky, María Ignacia Pérez y Patty Brender. Y hablando del Día del Padre ¡mi papá estaba chocho! Que en chileno significa “orgullosísimo”. 

Importantísimo: el concurso del Día del padre fue un éxito. Había que responder a la siguiente pregunta ¿por qué crees que tienes que ganar este libro? Y las respuestas fueron alucinantes. Kelly Vera nada más y nada menos que de…. Colombia y Daniza Marianne fueron las afortunadas ganadoras de un ejemplar de mi primer libro. 

Kelly escribió en Facebook:

“Me encantaría tener la oportunidad de ganar, soy amante a la lectura a las historias que cuentan los libros que logran despejarme de todo a mi alrededor, que satisfacción tan grande la que nos provoca no dejar de leer ¿verdad?; vivo en un pequeño pueblo en donde lastimosamente no hay librerías y los pocos que tengo me los han traído de la ciudad. seria un privilegio leer a Karen Codner, saber cómo piensa, un poco de su personalidad y su vida, ya que lo que escribimos hace parte de nosotros…gracias.”

— KELLY VERA

Daniza Marianne en Instagram escribió: 

“Me gustaría ganar este libro para mi papá, él siempre me ha regalado libros y recuerdo que cuando pequeña pese a lo agotado que estaba igual se hacía el tiempo y nos leía una historia, ahora le cuesta un poco leer porque su vista ya no es como antes pero yo feliz le leería cada noche como él lo hacía conmigo de pequeña.”

— DANIZA MARIANNE

¡Felicidades! Ojalá pronto lean Respirar bajo el agua y me cuenten cómo les fue con la lectura. 

La semana pasada me llegó un regalo genial. El último libro de Marcelo Simonetti, Dibujos de Hiroshima. Ya lo estoy leyendo y es realmente bueno, en julio será nuestro invitado. 

Preguntamos en redes sociales ¿cuáles lecturas te recuerdan la relación con tu padre? Me llegaron varias respuestas que quiero compartir. @Chenriquez recomendó Examen de mi padre de Jorge Volpi,; Liliana Codner, La invención de la soledad de Paul Aster; Cristián Caicedo, Matar a un ruiseñor de Harper Lee; La enfermedad del padre de Alberto Barrera Tyszka y Carta al padre de Franz Kafka, uno de los libros que hoy voy a comentar. También Gabriel Venegas mencionó Un hijo de Alejandro Palomas y La carretera de Cormac McCarthy. @psicoworks se anotó con Patrimonio de Philip Roth (otro de los que les voy a hablar hoy). 

No te olvides, en la transcripción de este capítulo en mi página web, encuentras los enlaces que nombro en este capítulo. 

Ahora vamos con los 5  libros imperdibles para el “Día del Padre”

Voy a partir por la Carta al padre, de Franz Kafka. Las cartas se definen por tener una estructura y siempre está dirigida a un tercero, ya sea en primera persona, “tú”, o en una tercera “usted”. Para que cumpla su función debe estar definido claramente el destinatario y que llegue a manos del mismo. 

Carta al padre aparece en la antología Padre e hijos, que es la publicación más personal y autobiográfica de Franz Kafka. Carta al padre es uno de los 7 textos personales que lo componen.  La carta es extensa, más bien hasta podría ser una nouvelle, esto es como una “mini” versión de una novela. Como dije, hay dos premisas: debe estar dirigida a un tú y el destinatario la debe leer. En este caso se cumple solo la primera, el destinatario de la misiva era el padre del autor, Hermann Kafka pero él jamás la leyó. 

Franz Kafka la escribió en noviembre de 1919 -de acuerdo a Max Brod que la publicó póstumamente en 1952- y se la entregó a su madre para que se la diera directamente al progenitor. ¿Qué sucedió? La señora Kafka se abstuvo, no le gustó el contenido y la regresó a su hijo. 

Les voy a leer un fragmento de esta impactante carta:

“Queridísimo padre:No hace mucho me preguntaste por qué afirmo tenerte miedo. Como de costumbre, no supe qué responderte, en parte precisamente a causa de ese miedo que te tengo y en parte porque para explicarlo necesitaría tener presentes más factores de los que soy capaz de manejar al mismo tiempo cuando hablo. Esta respuesta que intento darte ahora por escrito será igualmente muy incompleta, porque también a la hora de escribir me atenazan el miedo y sus consecuencias, y porque las dimensiones del asunto van mucho más allá de lo que mi memoria y mi entendimiento son capaces de abarcar.”

— FRANZ KAFKA

¿Qué habrá sentido el escritor Kafka? ¿Se enteró que su carta nunca llegó a manos de su padre? ¿O quedó esperando eternamente la respuesta? 

Para leer correctamente este libro Padre e hijos, se debe tener en cuenta que a Franz Kafka le gustaba la hipérbole, es decir, exagerar, utilizar la amplificación. El uso que le da a la narración y al lenguaje tiene un fin dramático y estilístico. Sería un error leerlo como literal del vínculo entre él y su padre.

De acuerdo a Jordi Llovet, crítico literario español, Hermann Kafka no presentaba anomalías ni era tan fuera de la común. Lo interesante de este libro es que es una condensación de las obsesiones que Kafka tiene en su literatura. Todo escritor posee ciertos temas, motivos que lo definen. Para algunos será la madre, otros la muerte, el silencio. Para Kafka sin duda fue el vínculo con su padre.

El segundo libro que les contaré es de la insuperable escritora Natalia Ginzburg y su libro Léxico familiar

Natalia, ay Natalia. Vuelvo una y otra vez a ti. En el capítulo 2 del podcast les conté sobre la opera prima El camino que va a la ciudad y después en el blog sobre Todos nuestros ayeres, su segunda novela. 

¿Cuándo leí Léxico familiar? Me encantaría saberlo, porque es una delicia, profundo y melancólico, un sello de Natalia Ginzburg. El título dice mucho. Léxico, un lenguaje familiar que se daba en el hogar de los Levy -apellido de soltera de Natalia Ginzburg. Este relato es una especie de pequeña memoria en la que ella aborda episodios de su intimidad. Algo para tener en cuenta es cómo la  autora se repliega, no da a conocer sus sentimientos. Es una  lejana.

Muchos se preguntarán ¿cómo leer este libro? Porque no es una novela, no es un diario de vida, ni una bitácora. Es una narración intimista de escenas familiares rodeado de una melancolía propia de Natalia Ginzburg. Esta añoranza la podemos encontrar en todos sus escritos. 

La autora escribe una nota al comienzo del libro: 

“Todos los lugares, hechos y personas que aparecen en este libro son reales. Nada es ficticio. Siempre que, debido a mi costumbre de novelista, inventaba algo, me sentía obligada a destruirlo. Hasta los nombres son reales…. No deseaba hablar de mí. Ésta no es mi historia, sino (incluso con vacíos y lagunas) la de mi familia…. La memoria es débil y los libros que se basan en al realidad con frecuencia son solo atisbos y fragmentos de cuanto vivimos y oímos.”

— NATALIA GINZBURG

En Léxico familiar la presencia del padre, Giusepe Levi, es preponderante. Nació en 1872 y falleció en 1965. Respetado profesor de anatomía fue un hombre muy singular. Lo retrata como a un hombre fuerte, liberal y sumamente político. 

“Mi padre admiraba y apreciaba el socialismo, Inglaterra, las novelas de Zolá, la fundación Rockefeller, la montaña y las guías del valle de Aosta…. Se dedicó toda la vida a la investigación científica, profesión que no le proporcionaba dinero. Del dinero tenía una idea confusa y vaga que predominaba absoluta indiferencia… Durante toda su vida tuvo la preocupación de encontrarse, de un momento a otro, tirado en la calle, preocupación irracional que vivía en él unida otros malhumores y pesimismos, como el pesimismo sobre el éxito y la suerte de los hijos… Mi padre siempre volvía a casa como una fiera, o porque había visto alguna manifestación de camisas negras o porque las juntas de la facultad había descubierto a nuevos fascistas entre sus conocidos…. Solía expresar sus opiniones por la calle y en voz alta a conocidos suyos que le acompañan a casa… Su capacidad de escuchar era inmensa. Sabía escuchar a los demás con gran atención, incluso cuando estaba profundamente ensimismado pensando en sí mismo.”

— NATALIA GINZBURG

Otra cita del libro, que hoy podría ser políticamente incorrecta, pero que me encanta es: 

  • “Ginzburg es un hombre –dijo mi madre- cultísimo y muy inteligente, y hace unas bellísimas traducciones del ruso.
  • Pero es muy feo –dijo mi padre-. Ya se sabe, los judíos son todos feos.
  • ¿Y tú? –le preguntó mi madre. ¿Tú no eres judío?
  • De hecho yo también soy feo, respondió mi padre” 

Raquel Casas, bloguera española, es una excelente lectora, les recomiendo su blog, se llama “El momento de Raquel”. En la transcripción, que estará en mi web, les dejo su crítica al libro Léxico familiar. Puedes además encontrar a Raquel en su cuenta de Instagram @raquel_casas_p 

El tercer libro que habla sobre la relación con la figura paterna es La muerte del padre del escritor noruego Karl Ove Knausgård. 

Este es un “don libro”, si bien no lo tengo aquí en mi casa –que es actualmente mi taller,  me sirve para repasar cosas estilísticas y descripciones- recuerdo la sensación que me iba provocando a medida que leía y leía sus más de 450 páginas. Karl Knausgard ha generado debate entre críticos, escritores y nosotros, los que lo leemos. Knausgård empezó un proyecto literario singular, escribió 6 novelas que abordan su biografía, son 6 tomos que fueron saliendo desde el 2009 hasta el año pasado.  Para mí el primer tomo es el mejor y justamente escribe sobre la muerte del padre, de su padre.

Leer a este escritor es un desafío, para algunos es el nuevo Proust, tendremos que dejar tiempo y mucho para saberlo. Hay pasajes imborrables en la escritura de Knausgard y sin duda motivos suficientes para que él terminara enemistado con su familia (léase su hermano, su ex señora y me imagino que varios más) ya que no tuvo tapujos para ventilar la vida privada de toda su familia. 

Independiente de esto, la escritura es soberbia. Logra describir no solo con precisión  lo que sucede en el exterior de los personajes, sino, y esto es lo más difícil, los conflictos internos en relación a un otro. 

Magistral es lo que logra cuando va a visitar a su padre, que vive con su madre, la abuela del autor. Al lector lo traslada ahí mismo, no tiene compasión en describir con lujo de detalles la miseria en que ambos vivían. Uno quisiera que se amigara con el progenitor, pero eso no sucede. 

  Este primer tomo, el hijo retrata las miserias que ha vivido con su padre y también algunas alegrías. En el primer tomo logramos ver la mirada masculina desgarrada y sufriente de un hijo hacia su padre, y cómo el pasado no puede reconciliarse con el presente. Una obra magistral. 

El cuarto libro es Patrimonio del gran autor norteamericano Philip Roth

Roth no me deja indiferente, creo que solo me falta leer dos de sus libros. Para mí Patrimonio es uno de los mejores porque denota la fragilidad no solo de la vejez en la figura del padre, sino del mismo autor. 

Hace un par de años, cuando cursaba el Magíster en Literatura Comparada en la Universidad Adolfo Ibáñez, hice un trabajo sobre Patrimonio y la autobiografía. Imagínate lo que me gusta. 

Frente a la necesidad de recordar y la imposibilidad de tener una memoria absoluta, Roth recurre a la redacción de un escrito de corte autobiográfico colmado de hechos y recuerdos, mediatizados por sus obsesiones y carrera de escritor. Sería una búsqueda de su identidad de hijo y escritor. 

El libro arranca cuando Philip Roth debe comunicarle a su padre, Herman Roth -un agente de seguros jubilado y altamente activo-  que más que una parálisis de Bell, tiene un tumor cerebral que lo llevará, a sus 86 años a la muerte. En cerca de 240 páginas conocemos la historia familiar, de los progenitores y de los judíos en Estados Unidos. El libro está estructurado en seis capítulos, acotados por temas y hechos esenciales que abarcan en términos formales algo más de un año, pero que recorre la historia de la judería norteamericana desde un antes de la Segunda Guerra Mundial hasta casi el fin del siglo XX. 

Acá les leo un fragmento: 

“Esta vez atravesamos la ruinas de Newark en silencio. Mi padre no tenía nada más que preguntar, se le habían acabado los recuerdos de la niñez.  No hay que olvidar nada. Ese es el lema de su escudo de armas. Estar vivo, para él, es estar hecho de recuerdos- Para él, quien no esté hecho de recuerdos no está hecho de nada.”

— PHILIP ROTH

La otra cita que viene a continuación es una que solo Philip Roth pudo escribir, es valiente, transparente y sobre todo, cierta. 

“Dije que había que enterrarlo en un sudario, pensando que así era como fueron enterrados sus padres, que así era como se enterraba tradicionalmente a los judíos. Pero mientras lo decía, se me ocurrió que quizá el sudario careciera también de sentido: mi padre no era ortodoxo, ni sus hijos eran religiosos, desde ningún punto de vista; y podía ser que todo ello incidiera en lo pretenciosamente literario, por no decir en una especie de histeria gazmoña. Me di cuenta de hasta qué punto resultaría estrafalario, y poco apropiado a su persona, el hecho de amortajar en un sudario a un hijo en este planeta urbanizado, que trabajaba en una compañía de seguros, como mi padre, a un hombre de una pieza, que vivió permanentemente anclado a la cotidianidad…. No tuve el valor de decir que lo enterraríamos desnudo, utilizamos el sudario de nuestros antepasados para envolver su cuerpo.”

— PHILIP ROTH

Roth, tiene esa mirada profunda en sus libros y nos hace reflexionar sobre las tradiciones y la familia, en esta cita vemos cómo duda de su formación judía, y la de su padre. Un gran escritor. 

El quinto, y último libro es Ocho de Amy Fusselman, otra autora norteamericana. 

En la página 1 se lee: 

“Una vez fui una niña que tenía un padre. Ahora mi padre está muerto. Murió hace dos semanas. Nunca se me había muerto alguien tan cercano. Estoy tratando de prestar a atención a lo que siento.”

— AMY FUSSELMAN

Este fue el primer libro que leí este año y me lo recomendó Gerardo Jara, librero de Catalonia y entrevistado del programa #8 ¡Qué buen libro! En Ocho, de la editorial Chai, hay dos relatos que si bien se vinculan, no necesariamente deben leerse como una sola unidad. La escritura de Fusselman es moderna, muy profunda y rápida, a momentos uno se engaña y piensa “aquí no puede haber algo tan magistral”. Simplemente lo es. Los que les gusta leer en inglés van a ganar mucho haciéndolo, aunque la traducción de Virginia Higa es fantástica. 

Otro de sus libros, Diario a bordo narra la historia del padre como marinero y su agonía en la vejez. Esta historia recorre el viaje hacia una nueva vida, la de convertirse en marinero hasta que es anciano. Paralelamente se da otro viaje, el de la narradora para quedarse embarazada.

Les leo una cita del libro Ocho: 

“¿Qué hay en el hecho de que mi padre está muerto que hace que no pueda dejar de repetirlo? ¿Por qué siento que Mi Padre Está Muerto sería un buen nombre de mi hijo?.”

— AMY FUSSELMAN

Lo hermoso del texto es que se combina un ayer en una época lejana (encarnado en la figura del padre) con un hoy que funciona a dos niveles: la vida de la escritora, y su deseo y a la vez su enorme tristeza, al ver que su padre está al final de sus días. El final del relato de 90 páginas nos conduce a la historia del vínculo entre padres e hijas, y entre madres que desean serlo. 

Ocho habla en un lenguaje íntimo, y de cómo sanar las heridas. De reflexiones y observaciones de la figura paterna.

Así he llegado al final de este episodio, el 21. Lo disfruté mucho,  me obligó a hacer una repaso de lecturas muy antiguas y que se han quedado en mi memoria a pesar de los años. Es un incentivo también para volver a leerlas, a repasarlas. 

En dos semanas tendré aquí, en el podcast Celular, una llamada a la creatividad a una mujer que marca tendencia: la chef Virginia Demaria. Ella ha publicado cinco libros y es una persona que vive en la creatividad. Se declara no lectora pero con ganas de empezar esta aventura, sobre todo mientras ella teje en las noches y su marido lee. 

Una conversación sobre su vida en confinamiento, su vida intensa y el mundo que ella ha creado a punta de esfuerzo. 

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Te espero, cuídate. 

Chaooooooo

Libros Mencionados:

Carta al padre de Franz Kafka

Léxico familiar de Natalia Ginzburg

Muerte del padre de Karl Ove Knausgård

Patrimonio de Philip Roth

Ocho de Amy Fusselman.

Links:

Pagina 12: Viaje al fin del cinismo

El momento de Raquel