UNA PROMESA DE VERANO: KNAUSGARD, SINGER Y MÁS  (parte I)

La familia Karnowsky

    Si el mundo viviera de promesas, estaríamos todavía en la edad de piedra. Digo esto porque en diciembre dije que escribiría sobre mis lecturas del 2015 y las que tenía en mente para el verano del 2016 (los que viven en el hemisferio norte les recuerdo que aquí nos sofocamos).

    Pero mi promesa no la cumplí.

    Ahora que me quedan solo unos días de relajo antes de comenzar el año laboral quiero saldar la deuda que asumí hace unos meses.

    He leído buenísima literatura durante este tiempo y no sólo tuve la oportunidad de viajar de manera literal,  sino que también lo hice en el tiempo. Gracias a la maravillosa novela de Israel Yehoshua Singer (el otro Singer como lo llama Babelia) “La familia Karnowsky” conocí con detención sobre la sociedad berlinesa y la creciente asimilación judía previa a la Segunda Guerra Mundial (por más que sigo leyendo sobre este período de la historia, continuo aprendiendo). En menos de diez días ya me había devorado las casi 600 páginas con una rapidez abismante a pesar de que yo misma recorría el mundo lejos de Chile.

Una sensación extraña    ¿Por qué no llevé conmigo “Una sensación extraña” del premio nobel, Orhan Pamuk? Pues no es un texto que me haya cautivado lo suficiente para justificar el peso en mi maleta de mano. Si bien es la primera novela que leo de Pamuk y aún intento finalizarla, me está constando. Entonces ¿Por qué insisto? Pues hay un eje narrativo, me muestra un mundo desconocido y con la lectura de este libro habré ganado tanto en cultura como en mi afán lector. El premio nobel apuesta por contar la historia de una familia –al igual que los rusos aparece un árbol genealógico en el inicio- ante los desafíos que enfrenta por el desarrollo de Turquía. La historia está estructurada en varios narradores lo que exige un trabajo mayor de concentración. Aún me quedan varias páginas; espero finalizarla pronto.

Maquetación 1    ¿Les ha sucedido que no quieren que se termine la novela? Pues “Un hombre enamorado” (3er volumen) de Karl Ove Knausgard no defrauda, todo lo contrario. Este autor noruego del que tanto hablan y se espera (con justa razón) la publicación de los siguientes tomos de la saga “Mi lucha”, sigue en mi lista de mejores escritores de la actualidad. La primera fue con “La muerte del padre” y luego, “La isla de mi infancia”, ambas lecturas ya las comenté en unalecturapropia.

    En sus más de 600 páginas pude adentrarme en un mundo desconocido, en una cultura ajena a la latina como es la noruega y la sueca, comprendí las rivalidades entre ambos países así como las contradicciones propias del autor entre su trabajo y dedicarse a tiempo completo a ser padre. Justamente en el texto se aborda una cuestión que también me inquieta ¿Hasta qué punto se puede ir contra la naturaleza humana? ¿el padre a tiempo completo se realiza tanto como la madre que ocupa ese rol? ¿están los hombres tan capacitados como las mujeres para ser cuidadores de sus hijos a tiempo completo? ¿dónde queda el rasgo masculino guerrero, luchador, proveedor? ¿cómo lidiamos con los rasgos de cada género al momento de enfrentar la crianza y el trabajo?

  Knausgard lo aborda con una sinceridad deslumbrante. No quiero abusar de los adjetivos, pero se agradece que a lo largo de su narración se muestre a un hombre completo, es decir, con sus fortalezas y debilidades. Sería un error asumir que este libro autobiográfico es literal, pues toda narración es a final de cuentas algo de ficción y algo de realidad. Sería imposible pensar que no hubo una manipulación de los hechos y sería un error valorarlo por lo autobiográfico. Aquí hay literatura, quizás el nuevo Proust, pero eso es mucho decir. El punto es el siguiente: se debe leer como si estuviéramos ante una ficción cercana a la realidad, pero esa realidad no es la que realmente sucedió, es decir, es una construcción literaria sí o sí.

   ¿Qué nos quiere decir Knausgard con “Mi lucha”? Claramente el título de la saga tiene un sentido mucho más profundo ¿está conversando con el “Mein Kampf” (Mi lucha) de Hitler? La verdad es que esta idea me venía dando vueltas hace mucho, no es una casualidad y sabemos que el título de una publicación es básico para conseguir éxito. Puede ser que el noruego quiera destronar la lucha de Hitler o bien reírse de ella o mostrar que hay otros tipos de contienda. Knausgard no tienen nada de antisemita y su narración es lejanamente un estudio semítico o de raza, de ahí justamente que la elección del título nos deje pensando.

 

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