Entrevista en Radio Que Leo a Karen Codner por “Respirar bajo el agua”

    Ha llegado el día, estamos a menos de 4 horas del momento que he esperado tanto.  Esta tarde, a las 19.30, por fin será el lanzamiento de Respirar bajo el agua. Han sido días de locos, entre las entrevistas, la coordinación de los invitados, de reunirme con Marco Antonio de la Parra y Mili Rodríguez.

    Literalmente, un tobogan de emociones.

    Espero que todos los que han confirmado su asistencia para hoy en la noche puedan compartir conmigo este gran hito en mi vida.

    Si no me pudieron escuchar en la Radio Qué Leo, lo podrán hacer ahora.  La entrevista de Juan Carlos Fau fue muy literaria y cercana.

Ten una lectura propia

 

Entrevista en Radio Qué Leo y Agricultura por Respirar bajo el agua

portada-04-boya

    Hola amigos, qué les puedo decir. Han sido días intensos. En unos minutos más saldrá al aire una entrevista que ayer me hizo el dueño de Librerías Que Leo, Juan Carlos Fau. Espero que la escuchen y me hagan llegar sus comentarios. Solo tienen que sintonizar la radio online Radio Que Leo a las 16:05 ( o un poco antes para no perderse el programa) y escucharnos. ( ademas pueden bajar la app en itunes radio).

    La historia de la entrevista es bien divertida. Ayer fui a Providencia con uno de los ejemplares de “Respirar bajo el agua” y decidí ir a presentarlo directamente a las librerías del Drugstore.  Al comienzo me dio vergüenza, es decir, ¿cómo se llega a una librería y se presenta la novela que una misma escribió? Bueno, con agallas.  Tuve muy buena acogida en Catalonia, la Feria Chilena del libro, Altamira, Post. Iba abriendo mi cartera para sacar un ejemplar que recién había salido de imprenta. Así, de a poco,  empecé a soltarme, a contar con más seguridad la trama, a abrirme lo suficiente para que supieran quién soy.

En plena entrevista con Carmen Ibáñez

   Unas horas antes había tenido una entrevista en Radio Agricultura con Carmen Ibáñez para el programa “Carmen Ibáñez conversa con…” (este programa sale al aire pronto, les voy a ir avisando) y fue un encuentro muy interesante. Conversamos sobre “Respirar bajo el agua” y también sobre cómo vivimos los judíos en Chile. Luego, partí directo al Drugstore para reunirme con Mili Rodríguez quien será una de las presentadoras de la novela este martes en el Café Literario de Bustamante. Estuvimos un par de horas conversando en  el Tavelli y ella me alentó para que hiciera mi tour por las librerías del circuito.

    La última que visité fue Qué Leo y allí pregunté directamente por el dueño, Juan Carlos Fau (no lo conocía). Me dijeron que tenía que esperar, pues estaba al aire en la radio. Unos minutos más tarde lo vi caminando hacía mí .  Le salgo al paso y le digo que tengo que conversar algo con él y le mostré el libro.  En eso, Juan Carlos me pregunta si tengo unos minutos y le contesté que sí: “vamos entonces a la radio, así me cuentas lo mismo pero lo grabamos”. Por segunda vez en un día estaba en un estudio de radio (ni siquiera en mi época de estudiante de periodismo).

    En unos minutos más podrán escucharme en el programa “Pasaron por la radio un día”.

    Como ven, en menos de veinticuatro horas “Respirar bajo el agua” está dando que hablar.  Y espero que este lunes estemos en librerías.

Ten una lectura propia.

Una victoria, tiempos difíciles para los padres y la mirada de 10 escritores sobre como ser papás/mamás

victory

    Hoy pienso en lo que significa la palabra victoria. Hemos olvidado que cada acción que realizamos es un triunfo en la medida que nos sobreponemos al desafío. Justamente eso le sucedió ayer a mi hija de 7 años y medio. Estaba triste, quería resolver unos ejercicios de matemáticas, lloraba y visiblemente le irritaba su derrota. Entonces le abrí una ventana de esperanza, me senté junto a ella, le dije que podía llorar como una niña chica o bien, tratar de resolver la multiplicación con mi ayuda. Así tendría su victoria. De pronto su semblante se relajó, las lágrimas dejaron de resbalar por sus bellas mejillas y con su mano temblorosa comenzamos a trabajar. Ella conquistó su desafió, lo transformó en algo bueno. Luego aprovechamos de mirar un vídeo de Khan Academy sobre multiplicaciones y se fue a dormir orgullosa por su logro ( pensé cuánto me habría gustado tener Khan Academy en mis tiempos de colegiala).

    Poder reconfortarla fue una victoria,  pero s los papás solo a veces somos capaces de contener a los niños, a veces estamos cansados,  a veces rabiosos y en otras ocasiones, solo queremos descansar.

    Hoy les hablo sobre la crianza porque recién leí una edición especial de Harper´’s sobre cómo son los padres del siglo XXI. La revista postula que “son tiempos difíciles para los padres, no porque la crianza se haya hecho más difícil -es la misma de siempre- sino porque estamos sobre informados al tener acceso a tantos libros y artículos sobre el tema”. Diez escritores reflexionaron sobre su experiencia, desde una pareja tradicional hasta una de lesbianas, un escritora que había recibido donación de espermios y una que se había convertido en madrastra. Sin duda que las complejidades propias de la crianza son universales  ( ¿nos reconforta en algo?)  y definitivamente, a pesar de ser difícil, agotador y a veces, desafiante, todos están felices con su opción.

08HarpersWeb-Marquee-201508-StepParent-400
Portada de Harper´s de agosto.

    Recomiendo el artículo “The Grand Shattering” de Sarah Manguso quien nunca quiso ser madre hasta que lo fue. Casi me dejo sin aire el escrito por un poeta, A. Balkan, padre de unas mellizas, que tituló su ensayo “Self-portrait with daughters” y me sentí muy identificada con la cuestión de que hoy los niños no se aburren, escrito por Claire Messud , “In Praise of Boredom” (porque efectivamente cuesta mucho trabajo lograr que los niños hoy se aburran).

    Para mí es una victoria haber logrado que mi hija viera por otra ventana.

    ¿Cuál es tu victoria?

Ten una lectura propia.

Historias de Uber en Boston

uber

    El lunes pasado llegué  con varias horas de retraso a Boston para asistir al seminario de Facing History and Ourselves. Estaba en Logan, el aeropuerto de Boston y pedí un Uber. Venía agotada, había perdido las dos combinaciones en Toronto y aún tenía que pasar por el hotel e irme directo al curso sobre Holocausto, historia y educación. Paul, mi taxista, se demoró unos minutos más en llegar de acuerdo a lo que me había estimado la aplicación en mi teléfono. Paul, un hombre de mediana edad me dijo You look tired. Asentí.

    Él no era el típico taxista de Uber que va en silencio (aunque lo único que yo deseaba era justamente eso, silencio), ni siquiera podía observar el entorno  que tan bien conocía (viví dos años en Cambridge, Ma).  Mi intuición era la correcta, Paul quería conversar. Are you here for business?  Vengo a un curso sobre el Holocausto. Se produjo un silencio,  It really was so terrible? Peor de lo que nosotros imaginamos, le contesté. Luego por algún motivo se enteró que era judía y él, casi como un periodista, siguió con las interrogantes. What meaning has Jesus on your faith? Y luego agregó: There is almost no time left for the real Mesias to come. ¿Es judío? ¿evangélico? me pregunté. Nunca lo supe, pero él no tenía una pizca de tímido. Do you really believe in the Tora? How do you know is true?  Le contesté con el corazón: porque sé que es verdad, porque me hace sentido, porque así es. How do you know you are Jewish then? Ya quedaba poco para el hotel, pero parecía que Paul necesitaba saber más. Dejé mi maleta en la recepción,  hice el check in y después Paul me llevó  @facinghistory. Al despedirnos, creo que ambos nos sentimos contentos de habernos encontrado.

Frontis del edificio principal de Facing History
Frontis del edificio principal de Facing History

    Unos días más tarde me di cuenta que no había traído el cargador de mi computador. ¡Horror! La tienda Apple más cercana era en otro sector de Boston, en el mall más exclusivo y estaba agotada, pues recién había terminado el tercer día del seminario y además había quedado con mi colega del seminario, una chilena y su marido, de comer en restaurante italiano. Así que pedí un Uber. Vendría a buscarme Christopher Obazee. Pero tan pronto me subí al taxi, su GPS dejó de funcionar, él no conocía la pequeña calle en el barrio italiano y sin ningún grado de nerviosismo, me dijo  Is my job to find it. Don´t  worry.  Entonces, confié en él. En ese momento empezó la típica conversación, soy de Chile le digo.  And you? From Nigeria. Algo dentro de mí hizo revivir la veta periodística y me lancé con las preguntas. Por primera vez en mi vida conocía a un nigeriano y no podía dejar pasar la oportunidad. Le pregunté si le molestaba que fuera tan curiosa. Me contó que había llegado desde Nigeria hace siete años directo al frío invernal de la capital de Nueva Inglaterra. Pero las cosas se dieron mal, su señora lo abandonó por otro y me contó que fue un período muy difícil; le costó mucho salir adelante. La ex se había ido  otro a Minneapolis y ninguna más supo de ella.

    Christopher que estudió Filosofía en Nigeria  jamás ejerció. Mientras nos acercábamos al North End me contó que en su natal Nigeria logró tener un mini compañía, pero que la corrupción y la política son horribles (hay más de 140 tribus que componen el país y por ende, más de 140 dialectos) y que aquí, además de ser taxista también es corredor de propiedades. Pero que lo único que desea es traer a su segunda señora con sus hijos, no ha logrado que les den la visa. You know? Me dijo con un inglés que me costaba comprenderle, me gusta aquí, si trabajas duro y te esfuerzas, te puede ir bien. En cambio en Nigeria simplemente no pude más. Do I miss something from my country? Solo a mi familia y amigos. Justo habíamos llegado al restaurante. I wish all the best, I hope you can bring soon your family here, me despedí.

boston-italian-restaurants-5

    Esa fue la última experiencia en taxi. Ahora decidí andar por la ciudad en el eficiente tren-metro que se llama T, solo que nadie me conversa, pues todos van mirando sus teléfonos.  Algunos juegan Candy Crush, otros Facebook, algunos leen y otros, los que no ven su celular, duermen.

    Yo, en cambio, como no tengo internet en el tren, me dedico a observar este nuevo silencio.

Ten una lectura propia.