Ojalá nos perdonen dice A.M. Homes

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Mi primer récord literario del 2015: terminar de leer una novela en menos de una semana (más de 600 páginas). Cuando estás de vacaciones el tiempo se mide distinto, las horas se hacen más largas, el ritmo de vida se quiebra. El reloj no sirve como medida del paso del tiempo. El día se calcula como antaño, con la posición del sol, que brilla con fuerza. Debe ser el mediodía.

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Marco Antonio de la Parra me recomendó Ojalá nos perdonen (, A.M. HomesAnagrama). Si pueden leerla en ingles es mejor, la traducción de Jaime Zulaika es horriblemente española.
Decidí comenzar mis vacaciones con este libro y también con Taxidermia de Alvaro Bisama. Dos lecturas completamente distintas, sin duda me quedo con la de Homes (la de Bisama es para aquellos que entienden de cómics, tatuajes y su mundos).
Esta es la primera vez que leo algo de esta escritora norteamericana.
Me entusiasmó que fuera una novela larga, sobre una familia norteamericana de suburbio.
La historia se centra en dos hermanos judíos que han perdido completamente la identidad y mantienen una relación basada en la rivalidad. La familia aparece como una institución decimonónica, en un mundo marcado por la soledad y la vejez, por lo judío y su decadencia (vemos algo de Philip Roth cuando la autora aborda lo judío, pero no llega a ese Roth rítmico, a ese que todavía nadie iguala). Estados Unidos es visto como un espacio imaginario lleno de contradicciones (similar a la Pastoral Americana).
Quizá Ojalá nos perdonen hay demasiadas intrigas, aventuras poco creíbles, situaciones inverosímiles, extremas, pero también lidiamos con la naturaleza humana, el abandono, convertirnos en huérfanos y sobreponerse a la desdicha. Casi una novela redentora, solo “casi” porque se rescata el vínculo familiar pero desde un núcleo no tradicional.
Hay tal nivel de intrigas y situaciones anómalas que pareciera que Homes las fue introduciendo como una herramienta estética para reírse del lector y de la seriedad con que solemos abordar este tipo de texto. Si entramos a enumerar la cantidad de sucesos y descalabros por la que atraviesan los personajes más bien estaríamos ante una novela de aventuras. Pero Ojalá nos perdonen es una historia sobre cómo las relaciones humanas han sido contaminadas por la tecnología, en que tanto los adultos y como los niños son incapaces de vivir fuera de un mundo artificial. Para poder sobreponerse a ello es necesario regresar a las raíces, viajar a mundos ancestrales y conectarse por medio de rituales.
Homes se atreve a fantasear en una literatura contemporánea en que solo importa la biografía y autobiografía.
En las más de 600 páginas hay muertes, pornografía, lesbianismo, política (y de la mala, con Richard Nixon), infidelidades, asesinatos y viaje al mundo tribal.
Pero sobre todo, creo yo, esta novela es un viaje a un nuevo yo, a la capacidad de las personas de re invención, de ser capaces de sobreponerse al infierno, de vivir en amor.
Puede sonar cliché.
Homes crea un personaje masculino que ha vivido de manera errada, mediocre. Un historiador que ha centrado su vida en el peor presidente de los Estados Unidos, en un presidente que nadie quiere recordar. Este profesor de historia, debe sobreponerse a una serie de desafíos y enfrentar por fin su adultez. Al igual que todos los personajes de la novela está limitado por su inestabilidad emocional. Todos los personajes adolecen de equilibrio, ni siquieralos referentes morales están libres del sistema, ni el rabino, tampoco el psiquiatra ni menos la madre. El único que se delinea como un sabio es un doctor que conocemos casi al final de la historia; un doctor de la tribu africana, un doctor del alma.
Se nos muestra un judaísmo decadente, uno que ha perdido la sabiduría en post del monetarismo y de las nuevas modas. Se vive por medio de internet, se encuentra pareja en sitios Online, el sexo es descabellado y los niños ni siquiera se conectan con la muerte, pues al regreso del funeral de la madre solo se conectan con sus pantallas.
¿Así viven los norteamericanos de los suburbios? ¿Así vivimos los ciudadanos del mundo?
Qué interesante sería escuchar a Homes.
El sol mientras ya no se ve. Ha comenzado a caer una intensa lluvia tropical.
Ten una lectura propia.

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