Av Italia y sus antigüedades

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    Caminar por la ciudad, ir descubriendo sus secretos, sus escondites, sus novedades. Sorprenderme. Eso iba sintiendo cuando transitaba por el barrio Avenida Italia,  me volvía a apropiar de Santiago, a hacerlo mío al deambular sin norte.

    Muchos sabrán que este sector ha ido cambiando su fisonomía, pues de uno netamente residencial y de unas cuantas oficinas, se ha convertido en un polo cultural y de comercio alternativo, han proliferado cientos de negocios, restaurantes y cafeterías, escondidos en galerías que antaño fueron cites y casas. Pero también siguen allí los locales de antigüedades (conviven dos épocas en paz, pensé, dos formas de ver el mundo), donde  se van arrumando cientos y cientos de adornos, muebles y loza  junto al polvo. Ingresé a una tienda sin nombre (Av. Italia 1484) y a lo lejos divisé unos  cassettes (le pregunté a don Aníbal Hernández, el dueño, si tenía dirección de correo electrónico y me contestó: “Yo no ocupo esas cosas”).

    Miren lo que allí encontré.

casettes
Mecano, Aparato Raro, Elvis.

     ¿Qué define una antigüedad?  ¿el paso del tiempo o bien los objetos que dejamos de utilizar?

    Unas cuadras más adelante, me topé con una mesa llena de libros. Ya era la hora de almuerzo y don Héctor Lamur los estaba ordenando. Me dijo que me quería mostrar algo.

Cerro de libros escondidos detrás de una puerta

    ¿Qué hacen todos estos textos ahí? Le pregunté, ¿los compró por kilo? Ante sus respuestas esquivas, finalmente sólo me explicó que el cuento “es muy largo y que a usted no le gustaría escucharlo, pues muchos que lo han hecho han terminado enojados con él”. (Realmente quería conocer su historia, me imaginé que había tenido una librería o bien, había heredado o simplemente, quería vivir como un asceta).

Don Héctor ordenando su mercancia
Don Héctor ordenando su mercancia

       Les dejo su tarjeta en caso que vayan a Av. Italia y quieran comprar libros “de viejo”.

tarjeta anibal hernandez

Ten  unalecturapropia.

Ay Cortázar, siempre sorprende.

France, Julio Cortázar
France, Julio Cortázar

    En esta noche de martes, te invito a que cierres los ojos, escuches e imagines en la voz de Julio Cortázar  a los amantes, las escaleras y las casas tomadas.

Ay Cortazar…

http://www.youtube.com/watch?v=TO6xYaDvWVg

Ten una lecturapropia.

Valparaíso y David Grossman

Una callejuela en Cerro Alegre
Una callejuela en Cerro Alegre

     La dulzura del recuerdo, eso  siento al verme caminando por las callejuelas de ese viejo y nuevo Valparaíso (lo que es siempre una aventura). Había viajado especialmente para escuchar la última conferencia de Puerto de ideas, que daría el escritor israelí David Grossman.

    Como aún faltaban un par de horas aproveché de recorrer las avenidas del Cerro Alegre, donde han proliferado los cafés, tiendas y restaurantes. Lo primero que hice fue comprar una postal en Valpostal (el sello lo encontré unos pasos más allá, en una galería de arte) y el joven de la tienda me recomendó ir a La fauna,  caminé hacia una pequeña calle peatonal “sin salida” y a lo lejos divisé la terraza del restaurante. Estaba repleto pero logré que me ubicarán en una mesa esquinada (con una vista privilegiada al puerto). Dos mujeres hablaban sobre sus abuelas y de lo mucho que una echaba de menos a la nona (había fallecido hace cuatro meses a los 92 años). Cuando llegó mi torta de mil hojas, entre un bocado y otro me puse a escribir la postal. Sería para mi hijo mayor (¿recuerdan esos tiempos de trotamundos cuando en cada pueblo y ciudad uno enviaba a sus amigos la postal?). De pronto Natalia Ahumada con guitarra en mano comenzó a cantar tonadas de su selección Sueños en cantados.

    Ya quedaba poco para la conferencia de Grossman en el anfiteatro de la Escuela de Derecho de la Católica de Valparaíso, así que raudamente me dirigí allí, donde me encontré con una larga fila para ingresar. El enorme auditorio rebozaba de gente, me tuve que sentar en el segundo piso y a lo lejos, estaba el escenario, dos sillas, una mesa y varios libros sobre ella.

Andrea Jeftanovic y David Grossman en plena charla
Andrea Jeftanovic y David Grossman en plena charla

    Me sorprendí gratamente que la entrevistadora fuera Andrea Jeftanovic, gran escritora chilena y con una sensibilidad particular por la literatura israelí.

    David Grossman se veía más delgado y alto de lo que yo había supuesto, su voz pausada y sentido del humor, cautivaron al público. Así me fui enterando que le gusta escribir más ficción que no ficción, que siempre la última versión de un libro la lee en voz alta (dice que también leemos con los oídos) y que el hebreo constituye un arma de doble filo por ser ancestral y también, porque debe ser actualizado con rapidez (constantemente se inventan palabras y términos).

    Además sostuvo que las mujeres son las que mueven al mundo, y que le gustan mucho más sus personajes femeninos que los masculinos. Es un hombre que habla pausado, que cuando era pequeño pensaba que en el mundo solo vivían judíos y que busca la paz entre árabes y judíos.

Quiero que Israel vuelva a ser mi hogar. No un refugio, sentenció.

    Ojalá́ pronto sus palabras
sean una realidad.
Durante varios minutos el público aplaudió al autor de La vida entera.

Al final de la conferencia firmó sus libros. Aquí estoy con él
Al final de la conferencia firmó sus libros. Aquí estoy con él

 

    Los dejo con el vídeo de la conferencia que el autor otorgó sábado en la noche, a la que desgraciadamente, no pude asistir.

[vimeo http://vimeo.com/111732068]

Ten una lecturapropia.

Advertencia: la Filsa puede ser peligrosa

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    Ay queridos lectores, esta tarde estuve pensando en los lindos sombreros que algunas mujeres ocupan para protegerse del sol. Yo en cambio, me refugié en la Filsa (Feria Internacional del Libro), lo que fue una bendición (parafraseando a Toni Morrison con su novela Una bendición). Allí, en la que era nuestra antigua estación de trenes y que hoy se ha convertido en un polo de atracción cultural, la Estación Mapocho exhibía sus mejores ropas. Comencé directamente con las editoriales independientes, chicas y bien instaladas (al fin se las reconoce). Rápidamente compré pla novela recién publicada de mi amigo Luis Felipe Torrres El atolladero. (Chancacazo)

    A medida que me acercaba a la nave principal, el público iba en aumento. Muchos jóvenes se agolpaban en los mesones de Planeta o Penguin Random House en búsqueda de sus sagas (respondiendo a la pregunta de una querida amiga, hoy los chicos y adolescentes leen, más que hace diez años). A mi hijo adolescente le compré La logia, el record de ventas que escribió Francisco Ortega, casi 4 mil pesos más barato que en tiendas. Pero la joyita de la tarde fue la distribuidora de Fernández Castro con una selección impresionante de Anagrama, Siruela, Acantilado, entre varias y buenísimas editoriales (el precio, también impresionate). Cual niña de diez años ante un helado de chocolate, sucumbí. Ahí estaban autores dulces, tan elegantes y tan, tan difíciles de conseguir: Stephan Zweig, Joseph Roth o Danilo Kis ¡Cómo elegir!

IMG_2461 Además tenían una buenísima selección de Amelie Nothomb y por fin en Chile el reciente Premio Nobel, Patrick Modiano (compré la trilogía, espero comenzarla pronto). Mientras pagaba “mi helado de chocolate más caro del mundo”, pensé sobre el libro digital y esta feria (vamos opinen, ¿cómo será el futuro? ¿cómo leeremos en el 2030?  ¿cómo será la Filsa?).

    Si aún estás dudando de visitarla, te la recomiendo. Pero ojo, anda temprano este fin de semana porque seguramente todos los que dudaron ( como yo), ya se deben de haber enterado de lo buena que está.

Ten una lectura propia.

Advertencia 1: Este producto puede ser dañino para tú bolsillo, abstente en caso de que no  quieres gastar dinero o ya se te acabo el presupuesto de libros para este año, abstente, puede ser peligroso para tu salud.

Advertencia 2: Este producto puede ser dañino para lectores compulsivos de libros y con poca fuerza para llevar bolsas. No hay lockers para guardar las pertenencias.